A solas con uno mismo
El otro día, estuve hablando con una muy amiga mía sobre un eterno tema: la masturbación.
Empezamos con las diferencias entre hombres y mujeres y en lo que después se convierten. En tópicos y estereotipos equivocados; como que los hombres tienen más razonado el hecho de ser infieles porque fisiológicamente están más necesitados. Esto me parece una aberración justificativa.
Si bien es cierto, que los chicos, desde bien pequeños y a modo de juego, intentan descubrirse a ellos mismos y una vez alcanzada la pubertad, la masturbación se convierte en un acto absolutamente normal que practican incluso en grupo y, por lo tanto, no se avergüenzan de tenerlo como práctica habitual.
En cambio con las chicas no ocurre lo mismo. Puede que para explorar los órganos sexuales no lo tengamos tán fácil puesto que no están a la vista en su totalidad, y también, cómo no, por una cuestión cultural que se debería erradicar.
Casi todas mis amigas coinciden en un momento clave en la vida de una mujer: la primera regla. Una se ruboriza al hablar de ello, se esconde de sus padres, de los chicos, si existe alguna duda al respecto no pregunta y eso, poco a poco, nos va haciendo retraídas.
El hablar de masturbación entre las mujeres no es un signo de liberación y naturalidad como en los hombres, y no debería ser así. Pocas chicas (no todas, ojo, existen numerosas excepciones), generalmente, se atreven a decirlo en su entorno.
Yo he llegado a la conclusión de que, a parte de por reparo, es porque la gran mayoría no saben hacerlo, y, volvemos a las mismas, preguntar la técnica, sería a la par confesar un interés por algo que sigue siendo tabú y a veces produce rechazo a modo de insultos y prototipos indebidos: eres una golfa, estás desesperada...
Se debería educar a los niños en este sentido como una opción más existente y que cada uno sea libre de tomarla o no. Así después no se caería en errores, es más aumentaría el respeto hacia los demás.
La libertad se debe de extender a todos los ámbitos de la vida, y el sexo, es uno más. Y bastante importante. En todas sus variantes.
Salud a todos, gente, de verdad que estoy muy agradecida por todas vuestras visitas y comentarios. Es un orgullo teneros.
Empezamos con las diferencias entre hombres y mujeres y en lo que después se convierten. En tópicos y estereotipos equivocados; como que los hombres tienen más razonado el hecho de ser infieles porque fisiológicamente están más necesitados. Esto me parece una aberración justificativa.
Si bien es cierto, que los chicos, desde bien pequeños y a modo de juego, intentan descubrirse a ellos mismos y una vez alcanzada la pubertad, la masturbación se convierte en un acto absolutamente normal que practican incluso en grupo y, por lo tanto, no se avergüenzan de tenerlo como práctica habitual.
En cambio con las chicas no ocurre lo mismo. Puede que para explorar los órganos sexuales no lo tengamos tán fácil puesto que no están a la vista en su totalidad, y también, cómo no, por una cuestión cultural que se debería erradicar.
Casi todas mis amigas coinciden en un momento clave en la vida de una mujer: la primera regla. Una se ruboriza al hablar de ello, se esconde de sus padres, de los chicos, si existe alguna duda al respecto no pregunta y eso, poco a poco, nos va haciendo retraídas.
El hablar de masturbación entre las mujeres no es un signo de liberación y naturalidad como en los hombres, y no debería ser así. Pocas chicas (no todas, ojo, existen numerosas excepciones), generalmente, se atreven a decirlo en su entorno.
Yo he llegado a la conclusión de que, a parte de por reparo, es porque la gran mayoría no saben hacerlo, y, volvemos a las mismas, preguntar la técnica, sería a la par confesar un interés por algo que sigue siendo tabú y a veces produce rechazo a modo de insultos y prototipos indebidos: eres una golfa, estás desesperada...
Se debería educar a los niños en este sentido como una opción más existente y que cada uno sea libre de tomarla o no. Así después no se caería en errores, es más aumentaría el respeto hacia los demás.
La libertad se debe de extender a todos los ámbitos de la vida, y el sexo, es uno más. Y bastante importante. En todas sus variantes.
Salud a todos, gente, de verdad que estoy muy agradecida por todas vuestras visitas y comentarios. Es un orgullo teneros.
~Coincidencias~
Esta mañana me he levantado pronto para ir con mi padre a graduarme la vista de nuevo porque no veo bien y me duelen constantemente los ojos y la cabeza.
Mi padre vive en un barrio normal y trabajador de Madrid.
Mientras le esperaba, observaba a la gente, algo que me gusta hacer y no puedo evitar. En pocos minutos, he visto situaciones que me resultaban desagradables a mí. Y eso que no era la protagonista.
Parejas insultándose y dándose desplantes en medio de la calle, madres y padres chillando y tratando mal a los hijos...
Cada uno tendría sus razones, por supuesto, pero no sería nada que no se pudiera solventar. Me apostaría el cuello.
No sé por qué, con lo complicada que es la vida, la de palos que nos llevamos, la de frustraciones e impotencias con las que nos topamos, desgracias que destrozan... nosotros nos empeñamos en hacer el camino más difícil de recorrer, más oscuro.
Parece que hoy en día resulta más fácil pronunciar palabras secas, hirientes, ofensivas... ser un déspota que una persona dulce, tierna, amable, amigable y educada.
Es cierto que no se trata de hacer como si fueran Los mundos de Yupi, pero sí que es un pequeño esfuerzo que nos aportaría mucha tranquilidad para convivir en nuestro entorno.
Cuando volvía a casa en el coche y sonaba mi grupo favorito de fondo, pensaba que escribiría sobre esto en el blog. Y justamente, coincidencias de la vida, me encuentro con un comentario un poco soez en el post anterior.
Es un "riesgo" que existe cuando se tiene un blog público: las opiniones. Es decir, las opiniones en sí no son un "riesgo", sino las de este tipo: Las inconscientes. Las que se aventuran a echar toda la fuerza que lleva su ira por la boca. Se descargan con gente que ni conocen. Los juzgan sin saber nada más de las líneas plasmadas.
Me considero bastante tolerante, pero lo que no tolero es la falta de respeto. Ni a mí ni a los demás.
No tendría que dar ninguna explicación, pero la doy porque me da la gana, porque es mi blog y es mi espacio; por eso, a quien piense (parece ser que sólo fue esa persona) que mi anterior post es un reclamo para ligar es que, efectivamente, como ha dicho un compañero muy sabio que tengo: Hay quien no entiende nada.
Un beso para todos: me distéis tantos que ahora tengo para repartir :D
Gracias de corazón.
Salud!!
Mi padre vive en un barrio normal y trabajador de Madrid.
Mientras le esperaba, observaba a la gente, algo que me gusta hacer y no puedo evitar. En pocos minutos, he visto situaciones que me resultaban desagradables a mí. Y eso que no era la protagonista.
Parejas insultándose y dándose desplantes en medio de la calle, madres y padres chillando y tratando mal a los hijos...
Cada uno tendría sus razones, por supuesto, pero no sería nada que no se pudiera solventar. Me apostaría el cuello.
No sé por qué, con lo complicada que es la vida, la de palos que nos llevamos, la de frustraciones e impotencias con las que nos topamos, desgracias que destrozan... nosotros nos empeñamos en hacer el camino más difícil de recorrer, más oscuro.
Parece que hoy en día resulta más fácil pronunciar palabras secas, hirientes, ofensivas... ser un déspota que una persona dulce, tierna, amable, amigable y educada.
Es cierto que no se trata de hacer como si fueran Los mundos de Yupi, pero sí que es un pequeño esfuerzo que nos aportaría mucha tranquilidad para convivir en nuestro entorno.
Cuando volvía a casa en el coche y sonaba mi grupo favorito de fondo, pensaba que escribiría sobre esto en el blog. Y justamente, coincidencias de la vida, me encuentro con un comentario un poco soez en el post anterior.
Es un "riesgo" que existe cuando se tiene un blog público: las opiniones. Es decir, las opiniones en sí no son un "riesgo", sino las de este tipo: Las inconscientes. Las que se aventuran a echar toda la fuerza que lleva su ira por la boca. Se descargan con gente que ni conocen. Los juzgan sin saber nada más de las líneas plasmadas.
Me considero bastante tolerante, pero lo que no tolero es la falta de respeto. Ni a mí ni a los demás.
No tendría que dar ninguna explicación, pero la doy porque me da la gana, porque es mi blog y es mi espacio; por eso, a quien piense (parece ser que sólo fue esa persona) que mi anterior post es un reclamo para ligar es que, efectivamente, como ha dicho un compañero muy sabio que tengo: Hay quien no entiende nada.
Un beso para todos: me distéis tantos que ahora tengo para repartir :D
Gracias de corazón.
Salud!!
Un beso
Hoy me siento así.
Así, ¿cómo?
Así:
Cada vez que enciendo la tele para cenar veo más de lo mismo, nada que me interese. Como mucho me da asco, pena o me perturba... Pero hoy había algo precioso.
Un beso.
La chica le agarraba la carita a su chico con las manos. Cerraba los ojos. Elevaba los hombros. Y le besaba. Fuerte, con cariño.
Y yo me he desvanecido dentro de mi ser. He caído dentro de mí misma.
Necesito un beso. Pero un beso de verdad. De los que hace mucho recibía. Y daba. Y me gustaba, me encantaba.
No quiero un beso que sepa a cubata, ni a tabaco ni a porros. Ni que suene el gentío detrás abarrotando el espacio.
Quiero que haya magia en el aire.
La quiero ya. No puedo esperar. No quiero esperar. La necesito. Mucho.
Así, ¿cómo?
Así:
Cada vez que enciendo la tele para cenar veo más de lo mismo, nada que me interese. Como mucho me da asco, pena o me perturba... Pero hoy había algo precioso.
Un beso.
La chica le agarraba la carita a su chico con las manos. Cerraba los ojos. Elevaba los hombros. Y le besaba. Fuerte, con cariño.
Y yo me he desvanecido dentro de mi ser. He caído dentro de mí misma.
Necesito un beso. Pero un beso de verdad. De los que hace mucho recibía. Y daba. Y me gustaba, me encantaba.
No quiero un beso que sepa a cubata, ni a tabaco ni a porros. Ni que suene el gentío detrás abarrotando el espacio.
Quiero que haya magia en el aire.
La quiero ya. No puedo esperar. No quiero esperar. La necesito. Mucho.
Historia del alumbramiento de una psicóloga
Muchas veces, a lo largo de las conversaciones, ha surgido el tema de las típicas anécdotas que ocurrieron el día en que nosotros, pequeños seres de antaño, vinimos al mundo. Y aunque algunas puedan parecer comunes o simplistas, lo cierto es que todas tienen su encanto, infinidades de ilusiones detrás. Por eso, he decidido contar cómo dejé de ser un feto para convertirme en un neonato.
Era un maravilloso 5 de junio de 1981, en el que mi madre había de acudir a una revisión médica porque, en un par de días, estaba previsto que yo viniera al mundo. Pero no fue así. El doctor la dijo que regresase a casa a coger sus pertenencias, mi ropita y demás, porque la iban hacer una cesárea.
Mi madre estaba muy emocionada. Era primeriza, y la había costado un triunfo quedarse embarazada de mí. Me esperaban con mucho anhelo.
Efectivamente, la metieron al quirófano a las 17:30 de la tarde, y un cuarto de hora después, mi padre, esperando que estaba el pobre hombre, fumándose un cigarro cagaíto de miedo, no le pudo dar ni dos caladas, cuando salí. Ahí estaba yo, por la puerta grande.
Medí 60 centímetros, muy larguirucha, pero era normal teniendo un padre que mide 1,90.
Por lo visto, él me miraba de arriba a abajo, por una sencilla razón. Él es palestino; es decir: pelo negro, ojos marrones y piel morena. Mi madre, mi angelito de la guarda, era española, morena. Con piel blanca, pero morena.
Y repito, ahí estaba yo. Pelirroja, con ojos verdes. Pecosa.
Infidelidad no había habido, pero ¿tan increíbles son los efectos de la genética?
Cuando a mi mami la subieron a planta y se despertó de la anestesia, preguntó "¿Qué hemos tenido?". A lo que recibió por respuesta de boca de mi padre :"Una niña rubita, con piel clara y ojos claros".Ella, la pobre, pensaba para sus adentros " Este hombre es gilipollas, ¡qué cosas dice!".
¿Cómo podía ser?
La gente, según iba viniendo a visitar se quedaba loca al verme. Fui un poco la atracción del hospital.
Hoy, tengo un hermano muy moreno de piel y cabello. La gente nos pregunta si somos hermanos verdaderamente, si somos de los mismos congéneres y alguna que otra tontuna más ha sucedido: como que pararan a mi padre unas señoras en un centro comercial mientras me llevaba en brazos, para increparle por si me había raptado. Verdaderamente, parecemos de razas diferentes.
No sé qué misterio desvelaron los genes de mis padres. Pero aquí estoy yo, contándoslo a vosotros y esperando vuestras anécdotas. Seguro que hay alguna más curiosa que la mía.
Salud!
Era un maravilloso 5 de junio de 1981, en el que mi madre había de acudir a una revisión médica porque, en un par de días, estaba previsto que yo viniera al mundo. Pero no fue así. El doctor la dijo que regresase a casa a coger sus pertenencias, mi ropita y demás, porque la iban hacer una cesárea.
Mi madre estaba muy emocionada. Era primeriza, y la había costado un triunfo quedarse embarazada de mí. Me esperaban con mucho anhelo.
Efectivamente, la metieron al quirófano a las 17:30 de la tarde, y un cuarto de hora después, mi padre, esperando que estaba el pobre hombre, fumándose un cigarro cagaíto de miedo, no le pudo dar ni dos caladas, cuando salí. Ahí estaba yo, por la puerta grande.
Medí 60 centímetros, muy larguirucha, pero era normal teniendo un padre que mide 1,90.
Por lo visto, él me miraba de arriba a abajo, por una sencilla razón. Él es palestino; es decir: pelo negro, ojos marrones y piel morena. Mi madre, mi angelito de la guarda, era española, morena. Con piel blanca, pero morena.
Y repito, ahí estaba yo. Pelirroja, con ojos verdes. Pecosa.
Infidelidad no había habido, pero ¿tan increíbles son los efectos de la genética?
Cuando a mi mami la subieron a planta y se despertó de la anestesia, preguntó "¿Qué hemos tenido?". A lo que recibió por respuesta de boca de mi padre :"Una niña rubita, con piel clara y ojos claros".Ella, la pobre, pensaba para sus adentros " Este hombre es gilipollas, ¡qué cosas dice!".
¿Cómo podía ser?
La gente, según iba viniendo a visitar se quedaba loca al verme. Fui un poco la atracción del hospital.
Hoy, tengo un hermano muy moreno de piel y cabello. La gente nos pregunta si somos hermanos verdaderamente, si somos de los mismos congéneres y alguna que otra tontuna más ha sucedido: como que pararan a mi padre unas señoras en un centro comercial mientras me llevaba en brazos, para increparle por si me había raptado. Verdaderamente, parecemos de razas diferentes.
No sé qué misterio desvelaron los genes de mis padres. Pero aquí estoy yo, contándoslo a vosotros y esperando vuestras anécdotas. Seguro que hay alguna más curiosa que la mía.
Salud!
Todas las mujeres somos bellas
No sólo por fuera, sino por dentro.

Salud!

Salud!
I had a dream
Hoy hace un año y ocho meses desde que el único ángel que habitó la Tierra (mi queridísima e involvidable madre) nos dejó; me dejó: murió.
Era también domingo.
Desde entonces, no la he dejado de pensar ni un sólo segundo. La he echado de menos mucho, pero mi amor se ha acrecentado más aún.
No he tenido la misma suerte con respecto a soñarla, al menos por las noches.
De vez en cuando se cuela en mi subconsciente, en mi intimidad y mis sueños. Y me cala hondo. Son los únicos episodios nocturnos que recuerdo en su totalidad.
Esta noche he tenido el placer de volver a verla. Pero ha sido extraño.
Ella me llamaba por teléfono para decirme que no había muerto, sino que había cambiado de vida porque no la gustaba la que llevaba. Me contaba que no trabajaba en su empresa habitual, que la había dejado hacía ya meses y se había marchado a vivir a otro sitio.
Yo la preguntaba desesperada que me dijera dónde se encontraba, cuál era su número de teléfono, pero, el teléfono hacía interferencias cada vez que intentábamos hablar de algún aspecto que me aclarase esa duda.
Cómo no, la comunicación se cortó. Y ya no me pregunto dónde estará, porque recuerdo que, antes de irse me dijo:
Te quiero mamá.

Era también domingo.
Desde entonces, no la he dejado de pensar ni un sólo segundo. La he echado de menos mucho, pero mi amor se ha acrecentado más aún.
No he tenido la misma suerte con respecto a soñarla, al menos por las noches.
De vez en cuando se cuela en mi subconsciente, en mi intimidad y mis sueños. Y me cala hondo. Son los únicos episodios nocturnos que recuerdo en su totalidad.
Esta noche he tenido el placer de volver a verla. Pero ha sido extraño.
Ella me llamaba por teléfono para decirme que no había muerto, sino que había cambiado de vida porque no la gustaba la que llevaba. Me contaba que no trabajaba en su empresa habitual, que la había dejado hacía ya meses y se había marchado a vivir a otro sitio.
Yo la preguntaba desesperada que me dijera dónde se encontraba, cuál era su número de teléfono, pero, el teléfono hacía interferencias cada vez que intentábamos hablar de algún aspecto que me aclarase esa duda.
Cómo no, la comunicación se cortó. Y ya no me pregunto dónde estará, porque recuerdo que, antes de irse me dijo:
"Soy tu ángel de la guarda, muñequita, y estaré subidita en tu hombro dondequiera que vayas, aunque tú no me veas, estaré contigo".
Te quiero mamá.
