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La Mujer Que Calculaba
Instruida, la virtud calcula tan bien como el vicio (Honoré de Balzac)
Acerca de Ada
Soy una mujer de ciencias con una pluma clavada en la mano. Me gusta escribir pero no tengo mucho tiempo, así que este blog será el desahogo perfecto para mi vocación frustrada.
Sindicación
 
Informathic
Hoy mis cálculos no fallan: matemáticamente......¡¡¡Alonso campeón!!!

Teniendo en cuenta que mi casa es prácticamente una sucursal de la escudería Renault (tenemos dos, ahí aparcados, los dos juntitos) no puedo hacer más que alegrarme.

Pero bueno, esto no es lo que yo venía a contar.

Hoy ha sido mi primer día en la Escuela de Idiomas. Hice un test de esos de autoevaluación (creo que esta palabra es la que tiene más diptongos del castellano) en los que uno pone lo que le da la gana y me salió que mi nivel era de segundo.

Todo perfecto; hemos estrenado clase, a la profesora se le entiende muy bien... Todo era un sueño hasta que llegó la hora de las presentaciones. Cada uno tenía que decir su nombre y qué hacía (studying, working, rasking-boling (es que era clase de inglés...)...).

Y claro, aquí la servidora, estudiante de informática, se planteó por primera vez una duda existencial, por increíble que parezca:

¿¿¿¿Cómo se dice informática en inglés???

Tomé una decisión arriesgada pero lógica... Me llegó el turno y esto fue lo que dije:
_Hello, I'm Ada... I study Informathic...
Y claro, sonaba a English Of The Mountains y efectivamente lo era.
La profesora me interrumpió:
_No, no, no... Pero mira que lo dice gente eh... Eso suena a inglés desesperao... (se hacía de rogar la tía)... Se dice: Computering o Computer Science... Repeat, please...
TODOS: Computer Science.
Y claro, a mi me dio la impresión de que todos lo sabían menos yo...
Aunque creo que ésa es una de esas cosas que todos pensamos alguna vez...

Cuando acabó la clase me fui al centro a comprar los libros de texto. Fui en coche y me estresé un poco, porque a la gente le dio por pitarme en plan masivo. Pero bueno, si he puesto el intermitente, ¿qué narices les pasa?.................................Al cabo de un rato lo comprendí todo... ¡Se me habían roto los intermitentes! No las luces, porque las de emergencia funcionaban, era la palanquita que manda la señal para que se enciendan. ¡¡¡Con razón!!! Si yo por mí misma soy temeraria conduciendo, imagínate sin intermitentes...
Un peligro, vamos...
Fui hasta el taller usando los brazos para indicar hacia dónde iba. Claro, cuando era a la izquierda estaba chupao, na más que había que sacar el bracillo por la ventana y ya está... ¡¡¿¿Pero y para la derecha??!! Claro, el mismo brazo pero subío, que más que girar parece que estoy saludando a la Mari que está en la acera de enfrente...
Y todo eso además presuponiendo que los otros conductores te van a entender... Porque si hay algunos que hasta piensan que los intermitentes eran equipamiento extra que su coche por supuesto no trae... ¡¿Cómo van a saber que el brazo p'arriba es que quiero ir a la derecha?!

Por fin llegué al taller sana y salva, y llegué también a una conclusión: ni inglés, ni conducir, ni ná de ná: yo a estudiar informathic que es lo mío...
 
La matrícula
Si mis cálculos no fallan, he tardado como tres horas en rellenar todos los papeles de la matrícula de la facu... Y al final pa ná...

Sólo para rellenar el impreso de beca hay que tener más moral que el Alcoyano, que tira un córner y va a rematarlo... Este año yo lo he hecho por primera vez (lo del córner no, lo de la beca) y he descubierto cosas tales como que hay que decir quién es el “miembro principal de la familia”, que digo yo, que si sólo hay uno que trabaja, seguro que es ése, ¿pero y si hay más? ¿A quién pongo, a mi padre o a mi madre? Pos me pongo yo que, aunque no cotizo, soy la más chula...

Después hay que rellenar un apartado con los datos de los miembros computables de la familia... ¿Miembros computables? Es decir, los puedo meter en una máquina de Turing y seguro que termina, ¿no? (perdón por esta última frase, es que me pierdo)... Bueno, pues nada, miramos el librito que viene de regalo con las instrucciones para ver quiénes son los miembros computables esos y, muy ricamente, expone: “los miembros computables son los que aparezcan listados en dicha página del impreso”... es decir los que tú pongas... Pero vamos a ver... ¿qué me estás contando? Eso es como si yo te pregunto que qué es un logaritmo neperiano y tú me contestas: “lo que tú quieras que sea, cariño”. Claro, ante la duda, procedo A. L. B. (A Lo Bruto), esto es, los pongo todos... Ahora tienen que firmar... Es entonces cuando me doy cuenta de que no había que poner a toda la family, porque vamos a ver, ¿y si tengo un hermano recién nacido? ¿Cómo firma? ¿Le pongo el impreso frente a la cara cuando vaya a eructar?

Después hay que poner los kilómetros que hay desde tu casa a la facultad. Intento imaginarlo y cuando me doy cuenta de que lo de las distancias no es lo mío (no hay más que observarme aparcando el coche), recurro a otras fuentes más fiables:
_Mami, ¿cuántos kilómetros hay de la casa a la facultad?
_Pues no sé hija, pregúntale a tu padre que a él se le dan mejor esas cosas... Aunque yo creo que tres o cuatro...
_Papá... ¿tú que crees?
_Pues pa mí que son menos... Yo pondría dos, ¿eh?
Ante la discordancia le pregunto a mi novio, que va y dice:
_Ojú... Por lo menos quince.
Ajá... Bien... Hago la media aritmética y me salen siete... Redondeo para arriba (porque digo yo que cuanto más lejos mejor, más costoso es el transporte, que si pongo sólo dos kilómetros todavía me mandan una carta diciendo que me vaya andando, que es más sano y sale gratis) y pongo diez... ¿Qué cuántos autobuses cojo? Pos... la verdá es que voy en coche, pero por ser tú, voy a poner que cojo ocho... ¡Oye, que son diez kilómetros eeh!!?

Ahora viene lo de la estadística esa... Yo no sé si en otras ciudades habrá algo parecido, pero en Málaga, para matricularte, tienes que rellenar un anexo (el famosisisísimo anexo 2) en el que te hacen unas preguntitas muy cachondas. En total, unas siete preguntas acerca de cuándo empezaste los estudios universitarios y esas cosas... Siete preguntas muy parecidas pero que preguntan cosas totalmente distintas:
-¿En qué año comenzó los estudios universitarios?
-¿En qué año comenzó estos estudios universitarios?
-¿En qué año comenzó los estudios universitarios en los que ahora se matricula?

...Y así sucesivamente. Que yo he llegado a una conclusión: ÉSE es el verdadero examen de acceso a la universidad. Ni selectividad ni hostias; si eres capaz de rellenar ese anexo sin equivocarte tienes un C.I. superior a 200... Seguro que lo han sacao de Mensa...

Bueno, ahora las fotos, porque seguro que me piden fotos. Miro las que tengo en el cajón de años anteriores, pero:
1º) Son todas de momentos distintos.
2º) Nadie se puede creer que ésa sea yo (con tantas mechas y cambios de look es lo que tiene).
3º) Una siempre cree que ahora está más guapa que antes (jaajjjajajajjajaaja).

Total, que decido hacerme fotos nuevas. Es entonces, cuando el fotógrafo está enfocándome por décima vez con su cámara digital con cara de no-te-empeñes-lo-tuyo-no-tiene-arreglo (qué buen invento eso de poder ver cómo has quedado, y si no te gusta, pues se repite la foto, y así hasta el infinito), cuando descubro que mi nuevo look no es muy fotogénico: parezco espinete teñido de moreno... Pero bueno... Ya lo tengo todo, así que recorro los diez kilómetros de media que hay entre mi casa y la facultad dispuesta a matricularme.
Una vez allí, una señora gorda y que parecía buena gente me va hundiendo poco a poco:
_Yo el sobre de beca ni lo miro... Seguro que lo has rellenado bien... ¿El anexo?... No, eso no hace falta, tenemos el del año pasado... ¿Fotos?...(las mira conteniendo la risa)...No, nos quedamos con las del curso anterior...
Vamos, que un poco más y me dice que pa qué me voy a matricular, total, si eso está mu visto...
Lo dicho: tres horas rellenando impresos y seis fotos de espinete pa ná...


 
Mi profesor de autoescuela
Si mis cálculos no fallan, me dejé tal cantidad de euros en la autoescuela que es mejor que la mantenga en secreto.
Mi primera batalla tras aprobar el teórico fue conseguir que me dieran las clases prácticas.
_Hola, buenas tardes -le decía yo a la secretaria con toda mi simpatía-. ¿Cuándo podré empezar las prácticas?
_Hay tres por delante tuya, ya te llamaremos -me decía.
A la semana siguiente, aunque no me habían llamado, volví esperanzada:
_Hola, buenas tardes. ¿Cuándo podré empezar las prácticas?
_Hay diez por delante tuya.
¡¡¡¡¿¿Comooorr??!!
_Pero qué dice señorita, si la semana pasada había tres, esto no puede ser...
_Ay, es que la semana pasada estaba Puri, no yo...
Ya, es decir que entre la semana pasada y esa a la tal Puri le habían hecho siete favores sexuales.

Cuando ya conseguí que me dieran las clases (no, no le hice ningún favor a la Puri, es que ya habían pasado tres meses y le di pena), me tuvo que tocar el peor profesor. Claro, diréis todos, siempre toca el peor profesor, es por quejarse. NO. El mío fue el peor. No tengo más que recordar la primera impresión que tuve de él para confirmarlo:

Llega un muchacho a la autoescuela que también iba a comenzar con las clases prácticas:
Pofesor: ¿Has cogido alguna vez un coche?
Muchacho: No.
P: Bueno, pues para empezar paga unas diez clases... Luego si eso ya vemos.
Entonces me habla a mi:
P: ¿Y tú, has cogido alguna vez un coche?
Ada, es decir yo: Bueno, una o dos veces...
P: Entonces te pondré veinte clases... ¿vale?

¡¡¿¿Pero será hijo de su madre??!!...¡¡¿Qué pasa, que piensa que los tacones son un handicap??!! No, si hasta seguro que pidió un plus por peligrosidad laboral...no te fastidia, el macho...

Tras esta primera toma de contacto, supongo que ya iba mal predispuesta. Lo primero que aprendí es que mi profesor era como los comentaristas del pro-evolution, que sólo se saben tres o cuatro frases y las sueltan aunque no tengan sentido, a saber:

A) Gira a la derecha/izquierda/sigue recto.
B) ¡¡¡NOOOOOO!!! Levanta el pie del embrague suavemente...
C) ¡¡¡UUuyyyyyyy!!!! ¡¡Qué cerca!!
D) Las tres anteriores (juntas).

Aunque el tercer día, he de decir que sin venir a cuento va y me dice:
_¿Qué opinas sobre la piratería?
Me quedé de piedra, por la novedad. Pensé que habría tenido un buen día.

Lo peor de todo es que, a partir de la décima clase, una ya se cree Alonsa. Pero vamos a ver: ya sé girar el volante, he entendido el complicado mecanismo pisa embrague-mete marcha, y lo más importante: ¡¡No he atropellado a nadie!! (bueno el palomo cojo aquél no cuenta). Sin embargo, el profesor me mira impasible un día y dice:
_Te hacen falta diez clases más.
Pues nada, le haces caso; una ya hasta ha aprendido a conducir con una mano sacada por la ventanilla, con tacones de aguja, ¡¡¡hasta ha sido capaz de conducir escuchando Camela!!!, vaya, que dos clases más y me estoy picando con los taxistas...

Por fin llega el día en que dice:
_La semana que viene hay un examen, creo que podrías ir...Y una piensa: después de treinta y cinco clases, yo también creo que podría ir... hasta a un cásting de Ferrari... Pero bueno, POR FIN se acaba esto...
Y justo después me dice:
_¿Qué opinas sobre la piratería?
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Actualización: Tengo plantilla nueva. Gracias, Azulica.
 
El bolso
Si mis cálculos no fallan, mi bolso suele pesar como una bolsa de patatas de las gordas.
_Oye, ¿puedes meter ahí mi cartera? -dice el hermano.
_¿Y mi móvil? -pregunta el novio.
_Ya que estás, guárdame el tabaco -concluye el padre.
Y es que el bolso es un regalo que los hombres nos hacen con la intención de que les llevemos sus cosas.
Claro, cuando vas a sacar el tampax te tiras media hora buscando... Y luego dicen que tardamos mucho cuando vamos al baño... A ver si voy a coger la cartera, el movil y el tabaco y los tiro por el water, eh?
Lo mejor es cuando llegas a tu casa y descubres que a tu novio se le ha olvidao pedirte el móvil. Lo sabes porque le has dado un toque pa ver si ha llegao bien y ha empezao a sonar su móvil en tu bolso. Jejeje... Te entran ganas de cotillearle los mensajes pero sabes que eso no es honrado. Nada, a la camita y hasta mañana; pero claro, dejas su móvil cerca por si suena y es una llamada importante...
ERROR. La tentación no cesa y te pasas dos horas pensando que no se va a enterar, que es sólo mirar un poquito... Mejor no... ¿Y si tiene mensajes de alguna tía?... Joé yo también tengo mensajes de otros tíos... Pero son sólo amigos, seguro que él no tiene amigas... ¡Basta!
Entras en un círculo vicioso que termina cuando te rebajas y le haces caso a la maruja cotilla y desconfiada que llevas dentro. Entonces compruebas que SÓLO hay mensajes tuyos. Vaya aburrimiento...
Pues nada, te duermes y a la mañana siguiente lo primero que haces es acordarte de él, pobrecito, ayer le cotilleé los mensajes... Voy a llamarlo.
Marcas su teléfono y RECUERDAS que el móvil lo sigues teniendo tú, que no se ha teletransportado ni nada...
A todo esto escuchas un grito desgarrado que dice algo así como: _¡¡¡¿¿¿uiwedhenkswjak mi tabaco!!??!!!!
Ésta es la última vez que dejo que metan cosas en mi bolso.
 
Sólo me pasa a mí
Si mis cálculos no fallan, debo de haber pensado eso minolles y minolles de veces. Me refiero a esas pequeñas "desgracias" (por llamarlas de algún modo) que solemos pensar que sólo le ocurren a uno, y a nadie más. También se suele pensar que si se cuentan, van a pensar que estamos locos o tontos o enfermos.
Uno mira al cielo en un día soleado y pronto comienza a distinguir esas partículas flotantes que parecen pulular por el ojo. Puedes llegar a pensar que una enfermedad ocular ha empezado a incubarse en tus pupilas, pero te callas por prudencia. A ver si van a creer que ves visiones.
De pronto tu novio sale del coche y enciende un cigarro, y cada detalle te parece calcado de un sueño o de un momento ya vivido. Matrix hizo popular esta sensación de haber rebobinado la cinta, pero hasta entonces uno también se callaba para que no le tomaran por majara.
Para cenar tomas espárragos y cuando vas al baño, la orina huele tan raro que te asustas, pero también te callas por no preocupar a nadie. A ver si ahora te obligan a hacerte análisis.
Abres un libro de fondo verde con letras rojas y éstas parecen dar saltos y salirse de la portada, y no lo comentas porque no quieres que te pongan gafas.
A veces pasan cosas por tu cabeza que nadie puede imaginarse, y llegas a convencerte de necesitar un psiquiatra. Pero tampoco vas, porque al fin y al cabo nunca has comentado esos pensamientos con nadie.
Y así con muchas otras cosas. Lo gracioso es que, en mayor o menor grado, les ocurren a todo el mundo.
 
Aprendo a sumar
Igual que la suma es lo primero que se aprende, esta entrada es la primera que publico. Espero que os guste este diario bicéfalo.