El gusanillo pica con efecto dominó
¿Qué les pasa a las grandes bandas de los años sesenta y setenta que dejaron de tocar hace años? Les ha picado el gusanillo.
En los últimos meses muchos grupos importantes han decidido reunirse de nuevo y volver a tocar. The Who, The Police, Pink Floyd, The Doors, Led Zeppelin... Estos son nombres de bandas históricas que han marcado una de las mejores épocas de la música. Todos ellos han vuelto en los últimos meses a los escenarios, con formaciones más o menos fieles a las originales (la en la mayoría falta algún miembro que no ha aguantado el paso del tiempo).
Los Who volvieron a tocar hace unos meses con dos de sus figuras originales, el cantante Roger Daltrey y el guitarrista Pete Townshend (ver artículo "Los dos Who sobre las tablas" del Lunes, 15 Enero 2007 ) y con el hijo de Ringo Starr (alumno del inigualable batería original ya fallecido Keith Moon) a la batería.
Pink Floyd también sintió ganas de volver a tocar y lo hizo en el pasado Live Eight, festival benéfico organizado hace unos meses. The Police anunció a bombo y platillo su vuelta con una gira mundial, en este caso con sus tres integrantes. Y los últimos en subirse al carro: Led Zeppelin. Ésta será una de las vueltas más impactantes, porque es un grupo esencial en la historia del rock y de la música en general. Además, el que sustituirá al fallecido John Bonham, uno de los mejores baterías de la historia y referente para infinidad de bateristas, será su propio hijo Jason Bonham.

Los amantes de la música estamos de enhorabuena, porque tenemos la posibilidad de ver en directo a algunas bandas que creíamos nunca podríamos ver, simplemente porque pertenecieron a otra época (sin duda mejor que la actual e irrepetible) que no nos tocó vivir. Y aunque las críticas de los conciertos de los Who, de Police, etc. han sido prometedoras, los puritanos se muestran reticentes, porque es difícil que ninguno de estos grupos pegue tan fuerte hoy en día, con sus muchos años a la espalda y con formaciones que no son cien por cien fieles.
En los últimos meses muchos grupos importantes han decidido reunirse de nuevo y volver a tocar. The Who, The Police, Pink Floyd, The Doors, Led Zeppelin... Estos son nombres de bandas históricas que han marcado una de las mejores épocas de la música. Todos ellos han vuelto en los últimos meses a los escenarios, con formaciones más o menos fieles a las originales (la en la mayoría falta algún miembro que no ha aguantado el paso del tiempo).
Los Who volvieron a tocar hace unos meses con dos de sus figuras originales, el cantante Roger Daltrey y el guitarrista Pete Townshend (ver artículo "Los dos Who sobre las tablas" del Lunes, 15 Enero 2007 ) y con el hijo de Ringo Starr (alumno del inigualable batería original ya fallecido Keith Moon) a la batería.
Pink Floyd también sintió ganas de volver a tocar y lo hizo en el pasado Live Eight, festival benéfico organizado hace unos meses. The Police anunció a bombo y platillo su vuelta con una gira mundial, en este caso con sus tres integrantes. Y los últimos en subirse al carro: Led Zeppelin. Ésta será una de las vueltas más impactantes, porque es un grupo esencial en la historia del rock y de la música en general. Además, el que sustituirá al fallecido John Bonham, uno de los mejores baterías de la historia y referente para infinidad de bateristas, será su propio hijo Jason Bonham.

Los amantes de la música estamos de enhorabuena, porque tenemos la posibilidad de ver en directo a algunas bandas que creíamos nunca podríamos ver, simplemente porque pertenecieron a otra época (sin duda mejor que la actual e irrepetible) que no nos tocó vivir. Y aunque las críticas de los conciertos de los Who, de Police, etc. han sido prometedoras, los puritanos se muestran reticentes, porque es difícil que ninguno de estos grupos pegue tan fuerte hoy en día, con sus muchos años a la espalda y con formaciones que no son cien por cien fieles.
Big Beat Band
A veces uno va caminando por la calle y se encuentra con elementos que sorprenden porque no se asocian directamente con los elementos propios de la ciudad. A veces uno va a un museo a ver arte y se encuentra con el arte a las puertas del museo, antes de entrar en él.
Ver músicos en la calle tocando para recibir algunas monedas es relativamente normal en la gran ciudad. Aunque ver otra cosa que un señor con una guitarra, con un acordeón o con una flauta ya sorprende. Pero lo que sí que es raro es ver un grupo completo, con lo de completo digo mínimo tres integrantes. Ver una batería es raro; ver un bajo y una guitarra acústica enchufados a un pequeño amplificador es raro. Pero lo que es más raro aún es ver a unos músicos tocando y además, interpretando.
Con las caras pintadas al estilo mimo, vestidos como en los viejos años, con instrumentos simples pero contundentes, con mucho humor y con pasión, así vi a una banda de jóvenes actuar en la plaza del museo de arte contemporáneo Reina Sofía.

Les vi llegar a los cinco, acarreando cada uno diferentes partes de sus instrumentos, con las caras y el vestuario a punto y atrayendo las miradas de los que allí se encontraban. Instalaron su pequeño “escenario” mientras uno de ellos comenzaba a correr y gritar por la plaza; los otros cuatro le miraban y se reían, preguntándose quizás por qué había empezado tan pronto a hacer el loco. Bajo, batería y guitarra, se lanzaron a tocar con el frío en la mirada, mientras una violinista correteaba por ahí y el loco del chaqué hacía reír.

Repartían papelitos con fotografías retocadas de gente interesante, y con frases punzantes que hacían pensar.
Estuvieron tocando y actuando hasta que se hizo de noche (no demasiado tarde, era invierno). La gente les hizo fotos y les preguntó si actuarían de nuevo otro día. Alguna vez he pasado por esa misma plaza, no les he vuelto a ver.
Ver músicos en la calle tocando para recibir algunas monedas es relativamente normal en la gran ciudad. Aunque ver otra cosa que un señor con una guitarra, con un acordeón o con una flauta ya sorprende. Pero lo que sí que es raro es ver un grupo completo, con lo de completo digo mínimo tres integrantes. Ver una batería es raro; ver un bajo y una guitarra acústica enchufados a un pequeño amplificador es raro. Pero lo que es más raro aún es ver a unos músicos tocando y además, interpretando.
Con las caras pintadas al estilo mimo, vestidos como en los viejos años, con instrumentos simples pero contundentes, con mucho humor y con pasión, así vi a una banda de jóvenes actuar en la plaza del museo de arte contemporáneo Reina Sofía.

Les vi llegar a los cinco, acarreando cada uno diferentes partes de sus instrumentos, con las caras y el vestuario a punto y atrayendo las miradas de los que allí se encontraban. Instalaron su pequeño “escenario” mientras uno de ellos comenzaba a correr y gritar por la plaza; los otros cuatro le miraban y se reían, preguntándose quizás por qué había empezado tan pronto a hacer el loco. Bajo, batería y guitarra, se lanzaron a tocar con el frío en la mirada, mientras una violinista correteaba por ahí y el loco del chaqué hacía reír.

Repartían papelitos con fotografías retocadas de gente interesante, y con frases punzantes que hacían pensar.
Estuvieron tocando y actuando hasta que se hizo de noche (no demasiado tarde, era invierno). La gente les hizo fotos y les preguntó si actuarían de nuevo otro día. Alguna vez he pasado por esa misma plaza, no les he vuelto a ver.
James Brown
James Brown falleció hace poco más de un mes en Atlanta, tras haber ingresado por su propio pie en el hospital y debido a las complicaciones de una infección por neumonía
Lo inesperado de su muerte causó gran impacto aquel 25 de diciembre y todavía hoy es noticia por las disputas familiares que impiden que, un mes después de morir, aún no haya sido enterrado.

Sus seis hijos han expresado su voluntad de que el cuerpo de su padre sea enterrado en un mausoleo situado en una propiedad que posee la familia en Carolina del Sur. Esperan que en el futuro ese emplazamiento se convierta en un museo dedicado al artista, al estilo “Graceland”, la famosa casa de Elvis Presley en Memphis. Posiblemente busquen el reconocimiento eterno para el padrino del soul, la posibilidad de que sus fans le visiten como si de una atracción turística se tratara; seguramente la semejanza con Graceland les atrae ya que ésta lleva siendo muchos años la mayor atracción turística del estado de Tennessee. Pero tanto los abogados de Brown como los encargados de la propiedad en Carolina del Sur, que estaban a las órdenes del músico desde hacía años, no comparten la misma voluntad que los hijos, por lo que por ahora la situación está atascada en el desacuerdo entre ambas partes.
James Brown ha sido una de las figuras más importantes en la Historia de la música. Se le puede considerar el inventor de un estilo musical: el funk; pero además logró influenciar otros muchos estilos como el rythm and blues, el soul, el jazz y el disco entre otros. Comenzó su larga carrera musical cuando salía de la adolescencia, haciéndose un nombre dentro del soul y el rythm and blues. Pronto cosechó sus primeros éxitos y poco a poco fue evolucionando hacia formas musicales más movidas y más experimentales. Desde el principio, sus actuaciones se caracterizaron por la enorme cantidad de energía que emanaba sobre el escenario, dando a conocer su peculiar y más tarde imitada, forma de bailar.

Después de 50 años de carrera musical activa, James Brown acudía al hospital aquejado de unas dolencias que se prolongaban desde que volvió de un viaje a Europa en el mes de noviembre. Brown fue admitido en el Emory Crawford Long Hospital para ser observado. La misma noche de su ingreso falleció y todavía hoy, espera a ser despedido de una vez por todas.
Encerrado en un ataúd dorado, acorde con su estilo discotequero y brillante (sobre todo de las últimas dos décadas), espera en una habitación con control de temperatura, en su casa de Beech Island, a ser enterrado, una vez que las disputas por el control de sus propiedades se aclare.
Lo inesperado de su muerte causó gran impacto aquel 25 de diciembre y todavía hoy es noticia por las disputas familiares que impiden que, un mes después de morir, aún no haya sido enterrado.

Sus seis hijos han expresado su voluntad de que el cuerpo de su padre sea enterrado en un mausoleo situado en una propiedad que posee la familia en Carolina del Sur. Esperan que en el futuro ese emplazamiento se convierta en un museo dedicado al artista, al estilo “Graceland”, la famosa casa de Elvis Presley en Memphis. Posiblemente busquen el reconocimiento eterno para el padrino del soul, la posibilidad de que sus fans le visiten como si de una atracción turística se tratara; seguramente la semejanza con Graceland les atrae ya que ésta lleva siendo muchos años la mayor atracción turística del estado de Tennessee. Pero tanto los abogados de Brown como los encargados de la propiedad en Carolina del Sur, que estaban a las órdenes del músico desde hacía años, no comparten la misma voluntad que los hijos, por lo que por ahora la situación está atascada en el desacuerdo entre ambas partes.
James Brown ha sido una de las figuras más importantes en la Historia de la música. Se le puede considerar el inventor de un estilo musical: el funk; pero además logró influenciar otros muchos estilos como el rythm and blues, el soul, el jazz y el disco entre otros. Comenzó su larga carrera musical cuando salía de la adolescencia, haciéndose un nombre dentro del soul y el rythm and blues. Pronto cosechó sus primeros éxitos y poco a poco fue evolucionando hacia formas musicales más movidas y más experimentales. Desde el principio, sus actuaciones se caracterizaron por la enorme cantidad de energía que emanaba sobre el escenario, dando a conocer su peculiar y más tarde imitada, forma de bailar.

Después de 50 años de carrera musical activa, James Brown acudía al hospital aquejado de unas dolencias que se prolongaban desde que volvió de un viaje a Europa en el mes de noviembre. Brown fue admitido en el Emory Crawford Long Hospital para ser observado. La misma noche de su ingreso falleció y todavía hoy, espera a ser despedido de una vez por todas.
Encerrado en un ataúd dorado, acorde con su estilo discotequero y brillante (sobre todo de las últimas dos décadas), espera en una habitación con control de temperatura, en su casa de Beech Island, a ser enterrado, una vez que las disputas por el control de sus propiedades se aclare.
Tres días de paz y música
El año 1969 se recuerda por marcar el comienzo de la retirada de toda la confianza estadounidense en la guerra de Vietnam. Aquel año fue testigo de uno de los acontecimientos más increíbles de la Historia de la música.
Bethel, Nueva York, 15, 16, 17 y 18 de agosto de 1969. La granja de Max Yasgur, de 2.4 kilómetros cuadrados de superficie, se abrió durante cuatro días (se alargó debido a los retrasos por el mal tiempo) a medio millón de personas y a un buen puñado de músicos, muchos los cuales han sido los más influyentes y reconocidos de la segunda mitad del siglo XX.

El festival de Woodstock fue un festival de música que se recuerda como el mayor ejemplo de la subcultura (o contracultura, porque iba en sentido contrario a la cultura popular americana de la época) de la década de los ’60 o, en otras palabras, del apogeo de la época hippie.
Otras ediciones han seguido a ésta de 1969, pero ninguna ha tenido el impacto que tuvo la primera, que se recuerda, todavía hoy, como legendaria.
El festival se iba a celebrar en la localidad de Woodstock, en Ulster County (de ahí proviene su nombre), pero la pequeña ciudad no ofreció ningún lugar apropiado para celebrar tamaño acontecimiento. En un principio pensaron que acudiría más de un millón de personas, así que decidieron trasladar el evento a la ciudad de Wallkill pero los vecinos se opusieron. Sam Yasgur salvó al festival del peligro de no llevarse a cabo y convenció a su padre para que le dejara organizarlo en su finca.

El acontecimiento fue un canto a las libertades, a la paz y a la música. Fue un grito multitudinario de rechazo a la guerra que Estados Unidos estaba llevando a cabo en Vietnam. Contó con grupos como The Who, Sly & The Family Stone, The Jimi Hendrix Experience, Jefferson Airplane, Ten Years After, The Band, etc. También con solistas como Santana, Joan Baez, Janis Joplin, Joe Cocker, Richie Havens o Country Joe McDonald que protagonizó uno de los momentos más emotivos del festival. Mientras cantaba, él solo con su guitarra su tema I Feel Like I'm Fixin' to Die Rag, cuya letra era una fuerte crítica a la guerra, el público empezó a ponerse en pie mientras gritaba la letra con igual sentimiento que el propio músico.
Woostock fue además un ejemplo de solidaridad, de convivencia en condiciones mínimas, donde los jóvenes compartieron comida, bebida, espacio bajo la tormenta que amenazó con estropear los conciertos, drogas y amistad. Se desarrolló un sistema de limpieza, de reparto de comida, de higiene y ayuda médica de primera necesidad, que favoreció el transcurso del festival.
Bethel, Nueva York, 15, 16, 17 y 18 de agosto de 1969. La granja de Max Yasgur, de 2.4 kilómetros cuadrados de superficie, se abrió durante cuatro días (se alargó debido a los retrasos por el mal tiempo) a medio millón de personas y a un buen puñado de músicos, muchos los cuales han sido los más influyentes y reconocidos de la segunda mitad del siglo XX.

El festival de Woodstock fue un festival de música que se recuerda como el mayor ejemplo de la subcultura (o contracultura, porque iba en sentido contrario a la cultura popular americana de la época) de la década de los ’60 o, en otras palabras, del apogeo de la época hippie.
Otras ediciones han seguido a ésta de 1969, pero ninguna ha tenido el impacto que tuvo la primera, que se recuerda, todavía hoy, como legendaria.
El festival se iba a celebrar en la localidad de Woodstock, en Ulster County (de ahí proviene su nombre), pero la pequeña ciudad no ofreció ningún lugar apropiado para celebrar tamaño acontecimiento. En un principio pensaron que acudiría más de un millón de personas, así que decidieron trasladar el evento a la ciudad de Wallkill pero los vecinos se opusieron. Sam Yasgur salvó al festival del peligro de no llevarse a cabo y convenció a su padre para que le dejara organizarlo en su finca.

El acontecimiento fue un canto a las libertades, a la paz y a la música. Fue un grito multitudinario de rechazo a la guerra que Estados Unidos estaba llevando a cabo en Vietnam. Contó con grupos como The Who, Sly & The Family Stone, The Jimi Hendrix Experience, Jefferson Airplane, Ten Years After, The Band, etc. También con solistas como Santana, Joan Baez, Janis Joplin, Joe Cocker, Richie Havens o Country Joe McDonald que protagonizó uno de los momentos más emotivos del festival. Mientras cantaba, él solo con su guitarra su tema I Feel Like I'm Fixin' to Die Rag, cuya letra era una fuerte crítica a la guerra, el público empezó a ponerse en pie mientras gritaba la letra con igual sentimiento que el propio músico.
Woostock fue además un ejemplo de solidaridad, de convivencia en condiciones mínimas, donde los jóvenes compartieron comida, bebida, espacio bajo la tormenta que amenazó con estropear los conciertos, drogas y amistad. Se desarrolló un sistema de limpieza, de reparto de comida, de higiene y ayuda médica de primera necesidad, que favoreció el transcurso del festival.
Los dos Who sobre las tablas
The Who estarán en Festival de Glastonbury de este año
La noticia está confirmada, y salvo algún desacuerdo de última hora, el mítico grupo británico será uno de los cabezas de cartel del festival de música. Aunque lo de “mítico grupo” les queda un poco grande, no porque no llegaran a ser una de las bandas más increíbles de la historia, sino porque hoy, esos que se siguen llamando The Who son sólo la mitad de lo que eran. Literalmente, de sus cuatro integrantes sólo quedan dos: el cantante Roger Daltrey y el guitarrista Pete Townshend.

Desde que el grupo se alejó de los escenarios y de los estudios de grabación, a principios de los ochenta y ya sin el batería original, Keith Moon que falleció en 1978, los Who se habían mantenido al margen del público y de los fans. En el año 2002, decidieron juntarse de nuevo y dar una gira por Estados Unidos, pero el bajista John Entwistle murió de forma inesperada en la habitación de un hotel, un día antes del inicio de la gira. A pesar de los últimos acontecimientos, el cantante y el guitarrista decidieron seguir adelante y su vuelta a los escenarios fue una realidad. Han pasado ya por diferentes países, acompañados de Zak Starkey (el primer hijo de Ringo Starr) a la batería, Pino Palladino al bajo, Brian Kehew a los teclados y Simon Townshend, hermano de Pete Townshend a la segunda guitarra. Estos miembros forman la composición de los Who en la actualidad, habiendo abandonado el grupo británico su clásica formación en cuarteto.
Como curiosidad respecto a la nueva formación, cabe destacar la similaridad tanto en el kit como en la forma de tocar del batería Zak Starkey, que recibió clases y consejos del propio Keith Moon cuando era niño.

La noticia está confirmada, y salvo algún desacuerdo de última hora, el mítico grupo británico será uno de los cabezas de cartel del festival de música. Aunque lo de “mítico grupo” les queda un poco grande, no porque no llegaran a ser una de las bandas más increíbles de la historia, sino porque hoy, esos que se siguen llamando The Who son sólo la mitad de lo que eran. Literalmente, de sus cuatro integrantes sólo quedan dos: el cantante Roger Daltrey y el guitarrista Pete Townshend.

Desde que el grupo se alejó de los escenarios y de los estudios de grabación, a principios de los ochenta y ya sin el batería original, Keith Moon que falleció en 1978, los Who se habían mantenido al margen del público y de los fans. En el año 2002, decidieron juntarse de nuevo y dar una gira por Estados Unidos, pero el bajista John Entwistle murió de forma inesperada en la habitación de un hotel, un día antes del inicio de la gira. A pesar de los últimos acontecimientos, el cantante y el guitarrista decidieron seguir adelante y su vuelta a los escenarios fue una realidad. Han pasado ya por diferentes países, acompañados de Zak Starkey (el primer hijo de Ringo Starr) a la batería, Pino Palladino al bajo, Brian Kehew a los teclados y Simon Townshend, hermano de Pete Townshend a la segunda guitarra. Estos miembros forman la composición de los Who en la actualidad, habiendo abandonado el grupo británico su clásica formación en cuarteto.
Como curiosidad respecto a la nueva formación, cabe destacar la similaridad tanto en el kit como en la forma de tocar del batería Zak Starkey, que recibió clases y consejos del propio Keith Moon cuando era niño.

Andy Warhol y la música
Warhol y la Velvet Underground

Andy Warhol quiso producir el primer álbum del grupo The Velvet Underground, que salió a la luz en marzo de 1967. Su participación en la producción del disco se limitó a pagar las horas de estudio. A parte de su labor de productor, Warhol diseñó la parte gráfica del disco.
Éste fue el único trabajo de Warhol y la Velvet juntos, ya que después de la salida del disco al mercado, Lou Reed y el propio Warhol comenzaron a tener diferentes opiniones respecto a la dirección que debía tomar la banda y el contacto entre ambos se perdió. En 1990, Reed publicó el álbum “Songs For Drella” (Drella era el apodo de Warhol), en el que se disculpaba y honraba a su amigo.
El disco que hicieron juntos se considera una joya de la música, y la demo llegó a venderse en Internet por 25.000 dólares.
Warhol y los Rolling Stones


Warhol diseñó la portada de los discos “Sticky Fingers” (1971) y “Love You Live” (1977). El primero fue objeto de polémica por lo que evocaba y el segundo pasó, como es normal, más desapercibido en la historia de la relación de Warhol y los Rolling.
Por otro lado, el artista realizó numerosos retratos del cantante de The Rolling Stones, Mick Jagger.

Warhol y John Lennon

Warhol y Lennon era amigos (también lo era de Bob Dylan), y el artista gráfico diseñó la portada del disco póstumo de Lennon “Menlove Avenue”, que se publicó en 1986.
Además Warhol influenció a diversos músicos, sobre todo del movimiento de la “new wave” y del punk rock y más tarde, del pop. David Bowie grabó una canción titulada “Andy Warhol” para su disco Hunky Dory, de 1971.

Andy Warhol quiso producir el primer álbum del grupo The Velvet Underground, que salió a la luz en marzo de 1967. Su participación en la producción del disco se limitó a pagar las horas de estudio. A parte de su labor de productor, Warhol diseñó la parte gráfica del disco.
Éste fue el único trabajo de Warhol y la Velvet juntos, ya que después de la salida del disco al mercado, Lou Reed y el propio Warhol comenzaron a tener diferentes opiniones respecto a la dirección que debía tomar la banda y el contacto entre ambos se perdió. En 1990, Reed publicó el álbum “Songs For Drella” (Drella era el apodo de Warhol), en el que se disculpaba y honraba a su amigo.
El disco que hicieron juntos se considera una joya de la música, y la demo llegó a venderse en Internet por 25.000 dólares.
Warhol y los Rolling Stones


Warhol diseñó la portada de los discos “Sticky Fingers” (1971) y “Love You Live” (1977). El primero fue objeto de polémica por lo que evocaba y el segundo pasó, como es normal, más desapercibido en la historia de la relación de Warhol y los Rolling.
Por otro lado, el artista realizó numerosos retratos del cantante de The Rolling Stones, Mick Jagger.

Warhol y John Lennon

Warhol y Lennon era amigos (también lo era de Bob Dylan), y el artista gráfico diseñó la portada del disco póstumo de Lennon “Menlove Avenue”, que se publicó en 1986.
Además Warhol influenció a diversos músicos, sobre todo del movimiento de la “new wave” y del punk rock y más tarde, del pop. David Bowie grabó una canción titulada “Andy Warhol” para su disco Hunky Dory, de 1971.
A Estados Unidos con las puertas bien abiertas
Esta fotografía es histórica. El grupo más aclamado de la Historia desembarcaba por primera vez en el país grande, Estados Unidos.
Era 1964 y los cuatro de Liverpool llegaban a Estados Unidos para comenzar su primera gira por ese país, donde contaban ya con una enorme legión de fans que abarrotarían más tarde sus conciertos, como lo hicieron en el aeropuerto para darles la bienvenida.

La gira de 1964 fue todo un éxito y abrió las puertas (todavía más) a los británicos, que repetirían poco tiempo después.

Es evidente que el tremendo éxito que habían cosechado antes de viajar a Estados Unidos les facilitó mucho las cosas al llegar allí, donde no eran ni mucho menos unos desconocidos.
Era 1964 y los cuatro de Liverpool llegaban a Estados Unidos para comenzar su primera gira por ese país, donde contaban ya con una enorme legión de fans que abarrotarían más tarde sus conciertos, como lo hicieron en el aeropuerto para darles la bienvenida.

La gira de 1964 fue todo un éxito y abrió las puertas (todavía más) a los británicos, que repetirían poco tiempo después.

Es evidente que el tremendo éxito que habían cosechado antes de viajar a Estados Unidos les facilitó mucho las cosas al llegar allí, donde no eran ni mucho menos unos desconocidos.
Etiquetas: beatles
Huracán Dylan
Fotografía que demuestra el empeño de Dylan por hacer justicia, como exige en su conocido tema "Hurricane"

Rubin Carter pasó veinte años de su vida encerrado en la cárcel, acusado de un triple asesinato del que finalmente fue absuelto. Su historia es conocida por muchos, y esto se debe principalmente a una canción y a una película. La película tuvo un éxito acorde con su producción y con su reparto, con Denzel Washington a la cabeza. La canción, por su parte, es un canto a la igualdad, a la libertad y, en opinión de la que escribe y de la mayoría, a la verdad.
Bob Dylan escribió la canción Hurricane, que publicó en su disco Desire, en enero de 1976. En la extensa letra de la canción, Dylan defendía la inocencia del boxeador, criticando lo injusto de los juicios que le habían condenado y el racismo que envolvió el caso.

Dylan se interesó por el caso de Carter después de haber leido el libro que éste escribió mientras estaba en prisión, "The Sixteenth Round: From Number 1 Contender to #45472". El músico organizó y toco en varios conciertos benéficos a favor de Huracán Carter y, el 5 de diciembre de 1975, tocó en la Clinton State Prison, donde pudo conocer al prisionero. La foto que protagoniza este artículo (la primera que mostramos) está tomada ese día, y es objeto de gran controversia, ya que apareció publicada en la revista People para ganar apoyo a la causa de Carter. Se dice que las rejas que separan al preso de Dylan no eran unas rejas propiamente dichas, ya que servían simplemente para cerrar un pasillo, y Carter podía caminar libremente por el lugar acondicionado para el concierto.

De cualquier forma, Dylan ayudó a su manera al desenlace de este caso, que terminó con un hombre inocente en la calle tras veinte años encerrado en la cárcel y con su estelar ascensión en el mundo del boxeo truncada para siempre.

Rubin Carter pasó veinte años de su vida encerrado en la cárcel, acusado de un triple asesinato del que finalmente fue absuelto. Su historia es conocida por muchos, y esto se debe principalmente a una canción y a una película. La película tuvo un éxito acorde con su producción y con su reparto, con Denzel Washington a la cabeza. La canción, por su parte, es un canto a la igualdad, a la libertad y, en opinión de la que escribe y de la mayoría, a la verdad.
Bob Dylan escribió la canción Hurricane, que publicó en su disco Desire, en enero de 1976. En la extensa letra de la canción, Dylan defendía la inocencia del boxeador, criticando lo injusto de los juicios que le habían condenado y el racismo que envolvió el caso.

Dylan se interesó por el caso de Carter después de haber leido el libro que éste escribió mientras estaba en prisión, "The Sixteenth Round: From Number 1 Contender to #45472". El músico organizó y toco en varios conciertos benéficos a favor de Huracán Carter y, el 5 de diciembre de 1975, tocó en la Clinton State Prison, donde pudo conocer al prisionero. La foto que protagoniza este artículo (la primera que mostramos) está tomada ese día, y es objeto de gran controversia, ya que apareció publicada en la revista People para ganar apoyo a la causa de Carter. Se dice que las rejas que separan al preso de Dylan no eran unas rejas propiamente dichas, ya que servían simplemente para cerrar un pasillo, y Carter podía caminar libremente por el lugar acondicionado para el concierto.

De cualquier forma, Dylan ayudó a su manera al desenlace de este caso, que terminó con un hombre inocente en la calle tras veinte años encerrado en la cárcel y con su estelar ascensión en el mundo del boxeo truncada para siempre.
Sólo a él se le permite
Hay una fotografía del gran Jimi Hendrix que parece una simple ilustración, un dibujo consecuencia de la energía que desprendía sobre el escenario.

Quizás esta que os muestro en primer lugar lo sea, pero lo cierto es que recoge un momento verídico, que sucedió durante una actuación del músico.

Tras un concierto memorable y poseído por la música de forma mayúscula, Hendrix dejo su guitarra en el suelo, mientras la distorsión seguía chillando, la roció con un líquido inflamable y la prendió fuego con una cerilla. A pesar del fuego la guitarra seguía sonando, Hendrix la levantó del suelo y la estampó repetidas veces contra todo lo que tenía cerca, hasta que el cuerpo quedó colgando del mástil por las cuerdas ya sin sonido.
Sin duda uno de los momentos memorables del ‘rock and roll’.
Podéis ver el momento cumbre en este video.

Quizás esta que os muestro en primer lugar lo sea, pero lo cierto es que recoge un momento verídico, que sucedió durante una actuación del músico.

Tras un concierto memorable y poseído por la música de forma mayúscula, Hendrix dejo su guitarra en el suelo, mientras la distorsión seguía chillando, la roció con un líquido inflamable y la prendió fuego con una cerilla. A pesar del fuego la guitarra seguía sonando, Hendrix la levantó del suelo y la estampó repetidas veces contra todo lo que tenía cerca, hasta que el cuerpo quedó colgando del mástil por las cuerdas ya sin sonido.
Sin duda uno de los momentos memorables del ‘rock and roll’.
Podéis ver el momento cumbre en este video.
Marley haciendo Historia II
Una página de la Historia jamaicana que Bob Marley escribió
El otro gran acontecimiento político de la carrera de Marley también tuvo como intención la unidad pacífica de todos los jamaicanos. Con la cercanía de las elecciones, los dos aspirantes a la jefatura de Estado (Michael Manley y Edward Seaga) se enfrentaban, igual de desafiantes que sus simpatizantes entre la población.
El 22 de abril de 1978, con la presencia de ambos líderes políticos, Marley participó en el concierto “One Love Peace Concert”, en el que fue protagonista de un acontecimiento que pasó a los libros de la Historia jamaicana.

Mientras Marley y su banda tocaban la canción Jammin’, el músico comenzó a improvisar sobre el escenario:
“To show the people that you love them right, to show the people that you’re gonna unite, show the people that you're over bright, show the people that everything is all right. Watch, watch, watch, what you're doing, because I want to send a message out there, I mean... I'm not so good at talking but I hope you understand what I'm trying to say. Well I'm trying to say, could we have, could we have, up here onstage here the presence of Mr. Michael Manley and Mr. Edward Seaga. I just want to shake hands and show the people that we're gonna unite… we're gonna unite… we've got to unite… The moon is high over my head, and I give my love instead. The moon is high over my head, and I give my love instead.”
“Para demostrar a la gente que les aman, para demostrarles que se van a unir, muestren a la gente que son brillantes, muestren a la gente que todo está bien. Miren, miren, miren lo que están haciendo porque quiero enviar un mensaje… No soy muy bueno con las palabras pero confío en que ustedes entiendan lo que intento decir. Intento decir que, podríamos tener, podríamos tener aquí, aquí arriba sobre el escenario la presencia del señor Michael Manley y del señor Edward Seaga. Sólo quiero dar un apretón de manos y mostrar a la gente que vamos a unirnos… vamos a unirnos… debemos unirnos. La luna está alta sobre mi cabeza y yo doy mi amor. La luna está alta sobre mi cabeza y doy mi amor.”

Marley reclamó la presencia de los dos políticos sobre el escenario y éstos, dubitativos, accedieron y subieron mientras la banda de Marley seguía tocando. Entre música, Marley consiguió que los líderes enfrentados se dieran la mano, en un gesto que pasó a la Historia, y que dio esperanzas a un pueblo jamaicano hastiado de luchas internas.
Si estáis interesados en ver este momento, podéis hacerlo aquí.
Que la música os acompañe siempre.
El otro gran acontecimiento político de la carrera de Marley también tuvo como intención la unidad pacífica de todos los jamaicanos. Con la cercanía de las elecciones, los dos aspirantes a la jefatura de Estado (Michael Manley y Edward Seaga) se enfrentaban, igual de desafiantes que sus simpatizantes entre la población.
El 22 de abril de 1978, con la presencia de ambos líderes políticos, Marley participó en el concierto “One Love Peace Concert”, en el que fue protagonista de un acontecimiento que pasó a los libros de la Historia jamaicana.

Mientras Marley y su banda tocaban la canción Jammin’, el músico comenzó a improvisar sobre el escenario:
“To show the people that you love them right, to show the people that you’re gonna unite, show the people that you're over bright, show the people that everything is all right. Watch, watch, watch, what you're doing, because I want to send a message out there, I mean... I'm not so good at talking but I hope you understand what I'm trying to say. Well I'm trying to say, could we have, could we have, up here onstage here the presence of Mr. Michael Manley and Mr. Edward Seaga. I just want to shake hands and show the people that we're gonna unite… we're gonna unite… we've got to unite… The moon is high over my head, and I give my love instead. The moon is high over my head, and I give my love instead.”
“Para demostrar a la gente que les aman, para demostrarles que se van a unir, muestren a la gente que son brillantes, muestren a la gente que todo está bien. Miren, miren, miren lo que están haciendo porque quiero enviar un mensaje… No soy muy bueno con las palabras pero confío en que ustedes entiendan lo que intento decir. Intento decir que, podríamos tener, podríamos tener aquí, aquí arriba sobre el escenario la presencia del señor Michael Manley y del señor Edward Seaga. Sólo quiero dar un apretón de manos y mostrar a la gente que vamos a unirnos… vamos a unirnos… debemos unirnos. La luna está alta sobre mi cabeza y yo doy mi amor. La luna está alta sobre mi cabeza y doy mi amor.”

Marley reclamó la presencia de los dos políticos sobre el escenario y éstos, dubitativos, accedieron y subieron mientras la banda de Marley seguía tocando. Entre música, Marley consiguió que los líderes enfrentados se dieran la mano, en un gesto que pasó a la Historia, y que dio esperanzas a un pueblo jamaicano hastiado de luchas internas.
Si estáis interesados en ver este momento, podéis hacerlo aquí.
Que la música os acompañe siempre.
Dylan enchufado
Continuando con momentos que ofrecieron al mundo una imagen que pasó a la Historia, vamos a recordar una de las actuaciones más notorias de la Historia del rock n’ roll
Bob Dylan se atrevió a dar un importante paso en su carrera musical cuando decidió romper con su imagen enraizada en los valores folk, en el año 1965. En el Newport Folk Festival (no se puede decir que eligiese la mejor ocasión), Dylan salió al escenario con una Fender Stratocaster y unas gafas de sol, y tocó tres temas junto a otros músicos (incluidos algunos miembros de la “Paul Butterfield Blues Band”).

Existen versiones muy contradictorias de lo que sucedió en aquel momento. Unos apuntan que Dylan fue abucheado por los más fieles seguidores de la música folk. Otros, que fue abucheado porque la calidad del sonido era mala y porque sólo tocó tres canciones antes de abandonar el escenario. Otros, por último, sostienen que el público se dividía entre fans dolidos por la “traición” a las raíces de la música de Dylan, y aquellos que aplaudían su osadía.
De cualquier forma, este acto del músico norteamericano abrió sin duda una brecha entre él y su público que tardó un tiempo en sanar. Sin embargo, terminó por volver al escenario, esta vez con una guitarra acústica para interpretar, él solo, otras dos canciones, en un acto de reconciliación.
Bob Dylan se atrevió a dar un importante paso en su carrera musical cuando decidió romper con su imagen enraizada en los valores folk, en el año 1965. En el Newport Folk Festival (no se puede decir que eligiese la mejor ocasión), Dylan salió al escenario con una Fender Stratocaster y unas gafas de sol, y tocó tres temas junto a otros músicos (incluidos algunos miembros de la “Paul Butterfield Blues Band”).

Existen versiones muy contradictorias de lo que sucedió en aquel momento. Unos apuntan que Dylan fue abucheado por los más fieles seguidores de la música folk. Otros, que fue abucheado porque la calidad del sonido era mala y porque sólo tocó tres canciones antes de abandonar el escenario. Otros, por último, sostienen que el público se dividía entre fans dolidos por la “traición” a las raíces de la música de Dylan, y aquellos que aplaudían su osadía.
De cualquier forma, este acto del músico norteamericano abrió sin duda una brecha entre él y su público que tardó un tiempo en sanar. Sin embargo, terminó por volver al escenario, esta vez con una guitarra acústica para interpretar, él solo, otras dos canciones, en un acto de reconciliación.
Marley haciendo Historia I
Repasamos momentos históricos recogidos en imágenes
Bob Marley es considerado como la primera gran estrella surgida del tercer mundo. Es el músico de reggae más importante de la Historia y el primero que consiguió sacar esa música de las calles de Jamaica para llevarla a los estéreos del mundo entero.
Marley empezó y terminó su carrera musical componiendo canciones sobre lo que vivía, así como sobre lo que habían vivido él y sus “hermanos”, desde sus vecinos de los suburbios de Kingston hasta los esclavos africanos que fueron a parar al nuevo mundo. Su mensaje era el mismo que el de gran parte de la población jamaicana, afro-americana, africana, y fue capaz de recogerlo de las calles para hacer de él algo grande.
Marley demostró a lo largo de su carrera la importancia que tenían sus orígenes jamaicanos, así como africanos. Se involucró de forma activa en la lucha por las libertades de los pueblos oprimidos, pidiendo el fin de las colonias y la unión del continente africano (pagó y organizó un concierto en Zimbabwe para celebrar su independencia en abril de 1980). Respecto a la difícil situación política de su país, Marley se mantuvo siempre al margen, afirmando en reiteradas ocasiones que no quería tener nada que ver con la política. Sin embargo, sí que expresó su deseo de que los violentos enfrentamientos entre partidos políticos y entre ideologías terminasen.

En 1976, aceptó participar en el concierto “Smile Jamaica”, organizado por el Primer Ministro Michael Manley para suavizar las tensiones entre dos grupos políticos enfrentados en aquel momento. Unos días antes del concierto él y su familia sufrieron un intento de asesinato, del que salieron heridos él, su mujer y el manager Don Taylor. No se descubrió a los atacantes, aunque fue evidente la intención política del ataque, ya que los simpatizantes del partido de la oposición amenazaron y acusaron a Marley de apoyar al Primer Ministro. A pesar de todo, Marley decidió en el último momento participar en el concierto, después de dejar clara su neutralidad política.

Bob Marley es considerado como la primera gran estrella surgida del tercer mundo. Es el músico de reggae más importante de la Historia y el primero que consiguió sacar esa música de las calles de Jamaica para llevarla a los estéreos del mundo entero.
Marley empezó y terminó su carrera musical componiendo canciones sobre lo que vivía, así como sobre lo que habían vivido él y sus “hermanos”, desde sus vecinos de los suburbios de Kingston hasta los esclavos africanos que fueron a parar al nuevo mundo. Su mensaje era el mismo que el de gran parte de la población jamaicana, afro-americana, africana, y fue capaz de recogerlo de las calles para hacer de él algo grande.
Marley demostró a lo largo de su carrera la importancia que tenían sus orígenes jamaicanos, así como africanos. Se involucró de forma activa en la lucha por las libertades de los pueblos oprimidos, pidiendo el fin de las colonias y la unión del continente africano (pagó y organizó un concierto en Zimbabwe para celebrar su independencia en abril de 1980). Respecto a la difícil situación política de su país, Marley se mantuvo siempre al margen, afirmando en reiteradas ocasiones que no quería tener nada que ver con la política. Sin embargo, sí que expresó su deseo de que los violentos enfrentamientos entre partidos políticos y entre ideologías terminasen.

En 1976, aceptó participar en el concierto “Smile Jamaica”, organizado por el Primer Ministro Michael Manley para suavizar las tensiones entre dos grupos políticos enfrentados en aquel momento. Unos días antes del concierto él y su familia sufrieron un intento de asesinato, del que salieron heridos él, su mujer y el manager Don Taylor. No se descubrió a los atacantes, aunque fue evidente la intención política del ataque, ya que los simpatizantes del partido de la oposición amenazaron y acusaron a Marley de apoyar al Primer Ministro. A pesar de todo, Marley decidió en el último momento participar en el concierto, después de dejar clara su neutralidad política.

Maestros en blanco y negro rodeados de color
Los carteles de conciertos llenan las fachadas y el mobiliario urbano de las ciudades a un ritmo desenfrenado. Tal es el trajín de anuncios que, si vuelves unos pasos atrás para mirar mejor un cartel, puede que ya hayan colocado otro encima. Pero este tipo de publicidad no es nada nuevo; encontramos carteles llenos de color que anuncian conciertos de los grandes maestros del jazz y el blues, cuando las fotografías todavía eran en riguroso blanco y negro.

En la época dorada del jazz, los músicos anunciaban sus actuaciones en carteles coloridos y casi artesanales que son sin duda el origen de los carteles modernos.

Una de las figuras más relevantes de este aspecto es el norteamericano Dennis Loren, que realizó trabajos para músicos tan importantes como Chet Baker, Charles Mingus, Muddy Waters, Glenn Miller o Little Richard. Loren desarrolló su carrera musical en la conocida como “escena musical de San Francisco”, en la década de 1960. En los setenta, volvió a Detroit, su ciudad natal, donde creció como artista gráfico, trabajando como director de arte y diseñando para revistas como Sun and Goldmine o Creem, además de realizar portadas de discos para artistas de la talla de Jimi Hendrix, La Velvet Underground o Paul McCartney.

Pero la mayoría de los carteles o posters que, todavía hoy, nos recuerdan históricas actuaciones de los más grandes de la música, son trabajos anónimos.

En la época dorada del jazz, los músicos anunciaban sus actuaciones en carteles coloridos y casi artesanales que son sin duda el origen de los carteles modernos.

Una de las figuras más relevantes de este aspecto es el norteamericano Dennis Loren, que realizó trabajos para músicos tan importantes como Chet Baker, Charles Mingus, Muddy Waters, Glenn Miller o Little Richard. Loren desarrolló su carrera musical en la conocida como “escena musical de San Francisco”, en la década de 1960. En los setenta, volvió a Detroit, su ciudad natal, donde creció como artista gráfico, trabajando como director de arte y diseñando para revistas como Sun and Goldmine o Creem, además de realizar portadas de discos para artistas de la talla de Jimi Hendrix, La Velvet Underground o Paul McCartney.

Pero la mayoría de los carteles o posters que, todavía hoy, nos recuerdan históricas actuaciones de los más grandes de la música, son trabajos anónimos.
El lametazo de los Rolling
Entramos en otra forma de arte igualmente ligada a la música que la fotografía pero más alejada de la realidad: el diseño gráfico.
Muchos grupos de música utilizan logos que les caracterizan e ilustran su trabajo. Uno de los casos más conocidos es sin duda el logo de los Rolling Stones, una boca roja abierta con la lengua fuera. Este ha sido el logo oficial del grupo más longevo de la historia del rocanrol.

El logo fue creado por el diseñador gráfico inglés John Pasche, en el año 1971. Apareció por primera vez en el librillo interior del álbum “Sitcky Fingers”, publicado ese mismo año bajo la recién creada compañía discográfica Rolling Stones Records. Cabe destacar que la controvertida portada de ese disco fue diseñada por Andy Warhol, pero éste no fue quien diseñó el logo de los Stones, a diferencia de lo que algunos creen.

El logo parece adaptarse a la perfección a la imagen y características de la banda; la lengua puede representar la insolencia frente a la autoridad, fiel a la imagen de “malos” que siempre ha acompañado a los Stones. Además, la boca tan voluptuosa se puede asociar a la legendaria boca del propio Mick Jagger.
El diseñador Pasche ha explicado que la inspiración para el logo le llegó de una imagen de la diosa Hindú Kali. Recibió 50 libras por su trabajo en 1971, aunque dos años más tarde recibió un suplemento de 200 libras por el éxito del diseño. Hoy en día, el copyright es propiedad de los Rolling Stones, pero este mismo año el diseñador ha vendido el material gráfico original del logo por 400.000 libras.
El diseñador británico, realizó otros trabajos para el grupo, como carteles de conciertos y portadas para discos y singles.
Este es, sin duda, uno de los logos más reconocibles y explotados de la historia de la música, así como la imagen más identificable de la banda británica.
Muchos grupos de música utilizan logos que les caracterizan e ilustran su trabajo. Uno de los casos más conocidos es sin duda el logo de los Rolling Stones, una boca roja abierta con la lengua fuera. Este ha sido el logo oficial del grupo más longevo de la historia del rocanrol.

El logo fue creado por el diseñador gráfico inglés John Pasche, en el año 1971. Apareció por primera vez en el librillo interior del álbum “Sitcky Fingers”, publicado ese mismo año bajo la recién creada compañía discográfica Rolling Stones Records. Cabe destacar que la controvertida portada de ese disco fue diseñada por Andy Warhol, pero éste no fue quien diseñó el logo de los Stones, a diferencia de lo que algunos creen.

El logo parece adaptarse a la perfección a la imagen y características de la banda; la lengua puede representar la insolencia frente a la autoridad, fiel a la imagen de “malos” que siempre ha acompañado a los Stones. Además, la boca tan voluptuosa se puede asociar a la legendaria boca del propio Mick Jagger.
El diseñador Pasche ha explicado que la inspiración para el logo le llegó de una imagen de la diosa Hindú Kali. Recibió 50 libras por su trabajo en 1971, aunque dos años más tarde recibió un suplemento de 200 libras por el éxito del diseño. Hoy en día, el copyright es propiedad de los Rolling Stones, pero este mismo año el diseñador ha vendido el material gráfico original del logo por 400.000 libras.
El diseñador británico, realizó otros trabajos para el grupo, como carteles de conciertos y portadas para discos y singles.
Este es, sin duda, uno de los logos más reconocibles y explotados de la historia de la música, así como la imagen más identificable de la banda británica.
El peor partido
Esta es una fotografía con historia, aunque aparentemente no lo parezca. Todos los que conocemos la vida y obra de Bob Marley sabemos de su pasión por el fútbol, deporte que aparece practicando en infinidad de imágenes. Pero ésta que os presento no es una más. Marley murió el 11 de mayo de 1981 a los 36 años, víctima de un cáncer en fase terminal que arrastraba desde hacía tres años.La fotografía fue tomada en el año 1977, durante un partido de fútbol en Paris. Bob Marley sufrió una herida en el pie derecho en la que más tarde se descubrió un melanoma maligno. Muchos biógrafos, amigos y familiares de Marley coinciden en afirmar que esta fotografía muestra el momento en el que el músico se hizo la mencionada herida. Fiel a sus creencias rastafaris, Bob Marley rechazó la amputación, y tan sólo accedió a pasar por una mínima operación en la que el tejido infectado fue extirpado.

Después de la operación, el jamaicano continuó llevando una vida normal, sin seguir ningún tipo de tratamiento para evitar que el cáncer se le extendiera y dejando fuera de la luz pública lo que había acontecido.

En dos años, la enfermedad se le extendió al cerebro, pulmón, hígado y estómago, causándole enormes problemas para mantener su ajetreado ritmo de vida. En Estados Unidos, después de una exitosa gira por Europa, Bob Marley sufrió un colapso en el Central Park de Nueva York mientras hacía footing, a la mañana siguiente de dos conciertos en el Madison Square Garden. Era septiembre de 1980, los médicos le diagnosticaron la peligrosa extensión del cáncer y le dieron unas pocas semanas más de vida. A pesar de todo, Marley viajó a Pittsburg para dar el último concierto de su vida, el 23 de septiembre de 1980 en el Stanley Theatre. En el cuádruple disco “Songs Of Freedom” se incluye la grabación realizada durante ese concierto de la canción “Redemption Song”, una de las últimas escritas por el compositor jamaicano.
Después del concierto en Pittsburg, Marley buscó tratamiento en Nueva York, pero los médicos se dieron por vencidos a finales de octubre. Entonces viajó a Alemania para recibir tratamiento de un prestigioso doctor bávaro llamado Josef Issels. Este tratamiento logró mantener vivo a Marley durante unos pocos meses, hasta que en el mes de mayo de 1981, el doctor Issels le comunicó que no había mayor esperanza. Decidido a morir en su tierra, Bob Marley marchó de Alemania con la idea de pasar sus últimos días en Jamaica, pero empeoró durante el viaje y sólo le dio tiempo a llegar a Miami, donde vivía su madre. Murió en la mañana del lunes 11 de mayo en el hospital Cedars of Lebanon, acompañado de su familia.
Fue enterrado cerca de su pueblo natal, Nine Miles en Saint Ann, acompañado de su guitarrra Gibson Les Paul, una Biblia y un balón de fútbol.
Llamando a Londres
Elegida como la mejor fotografía de rock ‘n roll de la historia por la prestigiosa revista musical Q-Magazine en el año 2002, la portada del disco de The Clash "London Calling" es tan curiosa como significativa. La fotógrafa británica Pennie Smith, especializada en fotografía en blanco y negro y en el mundo del rock, capturó un segundo del final de un concierto de The Clash en Nueva York, para llevarlo a las primeras páginas de la Historia de la música. La fotografía en cuestión, independientemente de su calidad de portada del disco más significativo y reconocido de la carrera de este grupo británico, tiene de por sí mucho que contar. Se trata de una fotografía totalmente real, de un momento captado por una cámara que sólo gracias a las cualidades de la fotógrafa ha sido capaz de mantenerse en el tiempo.
The Clash tocaba ante miles de personas en el New York Palladium, el 21 de septiembre de 1979, iniciando así su incursión obligada en el mercado norteamericano, como todo grupo británico que lograba triunfar en su país natal. A pesar de las enormes expectativas que el grupo había puesto en la ciudad de Nueva York, el público no mostró demasiado entusiasmo durante la actuación. De hecho, la gran mayoría observaba a los músicos de la peor manera que se podía observar a un grupo como The Clash: sentados. La tremenda falta de entusiasmo del público no pudo pasar desapercibida para los británicos, y el descontento marcaba sus miradas. Pennie Smith, fotógrafa oficial del grupo y con una agudeza visual envidiable, se percató del malestar de los artistas y se propuso no separar el ojo del visor. Desde el lado izquierdo del escenario, continuó tomando fotografías mientras los Clash terminaban su concierto, especialmente atenta al bajista, que se encontraba cerca de ella. A través de la lente, Smith observó como Paul Simonon se quitaba el bajo y lo levantaba por encima de su cabeza, inmediatamente después de haber terminado el repertorio. Mientras caminaba hacia el lateral del escenario (donde se encontraba la fotógrafa), Simonon estampó su bajo Fender contra el suelo, rompiéndolo en pedazos que todavía conserva. Fue la primera y la última vez que haría algo semejante.

El grupo decidió utilizar esa fotografía para ilustrar la portada de su disco London Calling, que apareció ese mismo año, a pesar de la inicial negativa de su protagonista, Paul Simonon. Las letras que acompañan la fotografía son una copia intencionada del disco debut de Elvis Presley que apareció en 1956 y significó el comienzo del rock ‘n roll. Aquel disco del rey del rock fue la introducción de ese género a un público masivo. En contraste, la fotografía desenfocada de Simonon estrellando su instrumento contra el escenario, parecía una declaración del final del rock tal y como se conocía en aquel momento.

Con la fuerza de su portada, el disco London Calling permanece, todavía hoy, entre los más relevantes de la Historia de la música, y ha sido considerado como uno de los mejores de todos los tiempos.
Bienvenidos
La música... Desde este blog que estrenamos hoy, vamos a meternos de lleno en la Historia de la música, pero sólo con los ojos. Bien abiertos.
Pasearemos por las imágenes, carteles, portadas de discos, películas y arte gráfico que ilustren algún momento concreto de la música y de sus hitos.
En este viaje que comienza, los sonidos los pondréis vosotros.
Que la música os acompañe siempre.
Pasearemos por las imágenes, carteles, portadas de discos, películas y arte gráfico que ilustren algún momento concreto de la música y de sus hitos.
En este viaje que comienza, los sonidos los pondréis vosotros.
Que la música os acompañe siempre.





