Ciudadano Kane
Orson Welles fue a la vez actor, productor, autor y en lo que más nos concierne, director de cine norteamericano. Alcanzó la fama con sólo 25 años de edad con su primer largometraje “Ciudadano Kane”: es el guionista, director y protagonista de esta película. Desde los 16 años empezó su carrera en el cine. En 1938 hizo una adaptación radiofónica del libro de H.G.Welles, “la Guerra de los mundos”, que provocó el pánico entre los oyentes por su verosimilitud. Este suceso facilitó que la productora RKO le financiara “Ciudadano Kane”.
La película se basa en la historia de un político y un editor de la época: William Randolph Hearst. Como nuestro personaje principal estudió en Harvard y fue expulsado, llegó a poseer 25 periódicos (se quedaron en 17 con la crisis económica de los años 30) a los que les dotó de cierto sensacionalismo. Al igual que Kane, coleccionaba numerosas obras de arte y participó en las tomas de decisión del gobierno gracias a sus influencias en los medios de comunicación y la economía. Esta crítica de Welles hacia este magnate tuvo su origen en una cena en la que el político y editor se rió del joven cineasta.
El rodaje se inició en julio de 1940, con gran precaución para que William Randolph Hearst no pudiera tomar represalias en contra del film que lo retrata cruelmente bajo el nombre de Charles Foster Kane. Pero el guión llegó a manos de Hearst que desde ese momento intentó destruir el proyecto de Orson Welles. Hearst usó sus periódicos para hacer campaña en contra de la película, para conseguir su destrucción. Incluso el presidente de la Metro Goldwyn Mayer hizo una oferta de compra de más de 800.000 dólares a la productora RKO para posteriormente destruir la película. Gracias a la tenacidad de Welles, la producción siguió adelante.
Voy a utilizar la cronología de la película para ir aportando detalles sobre los aspectos formales y de contenido que tenga la película. Todo empieza con la muerte de Charles Foster Kane (nombre que no puedes olvidar después de haberlo oído tantas veces a lo largo de la película). La última palabra que pronuncia es “Rosebud”. Sigue un documental tradicional, Welles usa niebla para transmitir la mala calidad de este género audiovisual. También usa cortinillas, yuxtaposición de planos que aportan imágenes a lo que está diciendo la voz en off. Imita a los paparazzi con un movimiento de la cámara que sigue a Kane cuando está en una silla de ruedas. Observamos incluso los barrotes tras los cuales está escondido el fotógrafo.
Después de 10 minutos de rodaje aparecen los periodistas responsables del documental. Y deciden investigar sobre las últimas palabras de Kane. “Rosebud” corresponde en la película al nombre del trineo de Kane cuando era pequeño. Representa su vida antes de tener dinero y antes de irse de su lugar natal. Es por lo tanto lo que le otorga felicidad, cosa que ha perdido para siempre. En la realidad, sin saber muy bien como llegó a enterarse Welles, “Rosebud” es el nombre que usaba la actriz y amante de Hearst; Marion Davis, para referirse a las partes íntimas de su amante.
El resto de la película es la búsqueda del periodista Thomson, al que no vemos nunca la cara por falta de luz o porque está de espaldas, del porqué de la palabra “Rosebud”. Gracias a su búsqueda vivimos dos historias: la de la investigación tras la muerte de Kane y con la ayuda de innumerables flashback vemos los 75 años de vida del protagonista. En aquella época, principios de los años 40, en plena segunda guerra mundial, los flashback no eran un recurso muy empleado, una película contaba con unos pocos. En cambio en “Ciudadano Kane”, la historia es contada a través de flashbacks.
Ese uso de la cámara es muy innovador, no sólo rompe con la academia hollywoodiense, sino que gracias a esos planos y esos movimientos de cámara, Welles juega con la forma, lo que influye en el contenido del mensaje que quiere transmitir. Notamos como toda escena está calculada, como cualquier encuadre tiene sus componentes en un sitio determinado. Un enfoque que me llamó la atención es cuando Thomson llama al periódico desde una cabina en el restaurante donde se encuentra la cantante. Vemos al periodista en la cabina llamando, al camarero fuera esperando y a la mujer de Kane bebiendo a la izquierda del cuadro.
Sus planos y enfoques recuerdan a la fotografía. Gregg Toland usó en esta película planos con mucha profundidad, y una iluminación muy contrastada. Por ejemplo, después de ver el documental, vemos los periodistas discutiendo sobre como mejor el documental mientras la única fuente de luz son las ventanas del fondo. No vemos ninguna cara, sólo siluetas y la luz mistifica al periodista que habla con rayos que salen desde sus extremidades por el foco luminoso de la ventana. En varias ocasiones no vemos las caras de los personajes: dependiendo del estado de Kane o de la situación se le ve o no la cara. Cuando le hacen chantaje con la cantante para que se retire de las elecciones, hasta que no habla, y mientras es calumniado se queda en la oscuridad, cuando por fin habla y da a conocer sus intenciones, su cara sale a la luz.
La película transmite verosimilitud en muchos aspectos, los movimientos de cámara ayudar al espectador a meterse en la historia y a seguir los recuerdos de los distintos personajes. Para la época es muy innovadora y dadas las circunstancias (II Guerra Mundial), se puede ver como una crítica a la manipulación de los medios de comunicación y de los políticos.
La película se basa en la historia de un político y un editor de la época: William Randolph Hearst. Como nuestro personaje principal estudió en Harvard y fue expulsado, llegó a poseer 25 periódicos (se quedaron en 17 con la crisis económica de los años 30) a los que les dotó de cierto sensacionalismo. Al igual que Kane, coleccionaba numerosas obras de arte y participó en las tomas de decisión del gobierno gracias a sus influencias en los medios de comunicación y la economía. Esta crítica de Welles hacia este magnate tuvo su origen en una cena en la que el político y editor se rió del joven cineasta.
El rodaje se inició en julio de 1940, con gran precaución para que William Randolph Hearst no pudiera tomar represalias en contra del film que lo retrata cruelmente bajo el nombre de Charles Foster Kane. Pero el guión llegó a manos de Hearst que desde ese momento intentó destruir el proyecto de Orson Welles. Hearst usó sus periódicos para hacer campaña en contra de la película, para conseguir su destrucción. Incluso el presidente de la Metro Goldwyn Mayer hizo una oferta de compra de más de 800.000 dólares a la productora RKO para posteriormente destruir la película. Gracias a la tenacidad de Welles, la producción siguió adelante.
Voy a utilizar la cronología de la película para ir aportando detalles sobre los aspectos formales y de contenido que tenga la película. Todo empieza con la muerte de Charles Foster Kane (nombre que no puedes olvidar después de haberlo oído tantas veces a lo largo de la película). La última palabra que pronuncia es “Rosebud”. Sigue un documental tradicional, Welles usa niebla para transmitir la mala calidad de este género audiovisual. También usa cortinillas, yuxtaposición de planos que aportan imágenes a lo que está diciendo la voz en off. Imita a los paparazzi con un movimiento de la cámara que sigue a Kane cuando está en una silla de ruedas. Observamos incluso los barrotes tras los cuales está escondido el fotógrafo.
Después de 10 minutos de rodaje aparecen los periodistas responsables del documental. Y deciden investigar sobre las últimas palabras de Kane. “Rosebud” corresponde en la película al nombre del trineo de Kane cuando era pequeño. Representa su vida antes de tener dinero y antes de irse de su lugar natal. Es por lo tanto lo que le otorga felicidad, cosa que ha perdido para siempre. En la realidad, sin saber muy bien como llegó a enterarse Welles, “Rosebud” es el nombre que usaba la actriz y amante de Hearst; Marion Davis, para referirse a las partes íntimas de su amante.
El resto de la película es la búsqueda del periodista Thomson, al que no vemos nunca la cara por falta de luz o porque está de espaldas, del porqué de la palabra “Rosebud”. Gracias a su búsqueda vivimos dos historias: la de la investigación tras la muerte de Kane y con la ayuda de innumerables flashback vemos los 75 años de vida del protagonista. En aquella época, principios de los años 40, en plena segunda guerra mundial, los flashback no eran un recurso muy empleado, una película contaba con unos pocos. En cambio en “Ciudadano Kane”, la historia es contada a través de flashbacks.
Ese uso de la cámara es muy innovador, no sólo rompe con la academia hollywoodiense, sino que gracias a esos planos y esos movimientos de cámara, Welles juega con la forma, lo que influye en el contenido del mensaje que quiere transmitir. Notamos como toda escena está calculada, como cualquier encuadre tiene sus componentes en un sitio determinado. Un enfoque que me llamó la atención es cuando Thomson llama al periódico desde una cabina en el restaurante donde se encuentra la cantante. Vemos al periodista en la cabina llamando, al camarero fuera esperando y a la mujer de Kane bebiendo a la izquierda del cuadro.
Sus planos y enfoques recuerdan a la fotografía. Gregg Toland usó en esta película planos con mucha profundidad, y una iluminación muy contrastada. Por ejemplo, después de ver el documental, vemos los periodistas discutiendo sobre como mejor el documental mientras la única fuente de luz son las ventanas del fondo. No vemos ninguna cara, sólo siluetas y la luz mistifica al periodista que habla con rayos que salen desde sus extremidades por el foco luminoso de la ventana. En varias ocasiones no vemos las caras de los personajes: dependiendo del estado de Kane o de la situación se le ve o no la cara. Cuando le hacen chantaje con la cantante para que se retire de las elecciones, hasta que no habla, y mientras es calumniado se queda en la oscuridad, cuando por fin habla y da a conocer sus intenciones, su cara sale a la luz.
La película transmite verosimilitud en muchos aspectos, los movimientos de cámara ayudar al espectador a meterse en la historia y a seguir los recuerdos de los distintos personajes. Para la época es muy innovadora y dadas las circunstancias (II Guerra Mundial), se puede ver como una crítica a la manipulación de los medios de comunicación y de los políticos.





