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Bailando con Ana
Acerca de
Pequeñas y grandes cosas que pasan en mi vida.

Sindicación
 
Un ratito
Hoy está siendo un día ajetreado entre unas cosas y otras aunque no quería dejar de asomarme a mi blog, de echar una mirada rápida a vuestras historias que cada día adopto como mías.
El día ha pasado deprisa porque he tenido muchas cosas que hacer. Sin embargo hoy a las 7 en punto me marcho al hospital. Parece que las cosas empiezan a mejorar aunque muy despacito.
Lo que más me llena de alegría y de emoción es todo el apoyo recibido, compañeros, amigos, la pandi. Es simplemente genial recibir tanta energía positiva y al mismo tiempo poder transmitirla a los míos.
 
La abuela
Estos dos últimos días han sido los peores que recuerdo hace tiempo. La incertidumbre, la pena, la tristeza, la impotencia se han apoderado de mí haciendome desfallecer.



El viernes prometía ser un día estupendo. Por la noche ibamos a ir todos de cena para despedir a L. y dar de nuevo la bienvenida a S. pero a mediodía recibí una llamada de casa diciendome que ingresaban a mi abuela de urgencia en el hospital.
Mi madre estaba fatal, no podía casi ni reaccionar. Poco a poco el caos se apoderaba de nuestras vidas sin remedio, sin saber si al final de aquellos momentos de dolor llegaría un dolor más profundo o podríamos ver un poco de luz.
Mi abuela no reaccionaba a nada. Los médicos iban y venían. Las pruebas se sucedían. No había respuestas, sólo silencios.
Sus ojos estaban tan tristes! Apretaba su mano con fuerza intentando ser fuerte, intentando no llorar.
Siempre he tenido una conexión muy especial con ella, y espero que esa conexión que nos une le haga recuperar la energía de vivir para abrazarla, verla sonreir, para poder presentarle a L. y decirle que él me hace muy feliz.
En casa nos hemos turnado para no dejarla sola ni un solo instante. Yo he preferido quedarme con ella por las noches cuando el silencio llena el hospital y la noche podía encubrir mis lágrimas y mis tristezas. Llevó dos días sin apenas dormir.
Esta mañana los médicos nos han dicho que no nos pueden dar un diagnóstico porque no pueden asegurarnos que le pasa, sin embargo se ha estabilizado dentro de la gravedad y están haciendo todo lo posible por averigurar que le sucede.
Cada mañana L. ha ido a buscarme al hospital y ha desayunado conmigo.
Sé que existe la posibilidad de que no se recupere pero no quiero pensar en ello.
Mañana estaré de vuelta en la oficina. Día de transición. No cambio de puesto de una manera física pero sí debo organizar mi nuevo trabajo y responsabilidades. En cuanto acabe iré a verla para contarle mi día, para llevarle si cabe, un poco de alegría.
 
Cambios
La cena de anoche fue bien, muy bien. En algunos momentos me sorprende que el chico con el que estoy comenzando una relación y mi jefe sean la misma persona.
Ayer por la tarde antes de irme dejé un sobre en el despacho de L. con la decisión que finalmente adopté que no era otra que SI. Era una oferta que no podía rechazar, porque era una oferta muy bien y él lo sabía.
Durante la cena ni siquiera hubo un mínimo intento por sacar el tema con lo cual la velada transcurrió tranquilamente. La verdad es que disfrutamos mucho, nos reímos, nos mimamos. Lo único triste es que la noche se hizo corta, demasiado corta y cuando me quise dar cuenta ya estaba en casa.
Me dormí con la sensación de que había tomado la decisión correcta y de que esta historia iba a ser larga y me iba a traer mucha felicidad.
La mañana ha sido movidita.
Para J. ha sido el último día de oficina. Hemos desayunado todos juntos como cada día, hoy ha invitado J.; nos ha deseado lo mejor y en cuanto hemos vuelto ha recogido sus cosas y se ha marchado. A pesar de los abrazos y los buenos deseos ha sido una despedida fría, no conmigo en particular sino con todos nosotros.
Aunque para nosotros no era una sorpresa si lo era el hecho de que fuera de forma tan precipitada.
Pero las sorpresas no han acabado ahí. L. se incorporó hace unos meses a nuestra oficina aunque el ya pertenecía a la empresa. Desarrollaba su trabajo en la misma ciudad pero en otro lugar distinto. Vino aquí porque nuestro antiguo jefe, un hombre encantador, pidió una excedencia debido a la enfermedad de su mujer que finalmente falleció hace unos días. Ni siquiera nos planteamos que nuestro antiguo jefe S. pudiera volver algún día. Pero lo que son las cosas S. vuelve a su antiguo puesto con lo cual L. deja la oficina para incorporarse la semana que viene a otro nuevo puesto.
De todo esto nos hemos enterado hoy por la mañana.
He comido con L. y claro! me ha preguntado si ahora entendía el porque debía aceptar el puesto. El fue uno de los que me propuso pero también lo hizo S. así que por lo visto después de muchas dudas las cosas van tomando forma.
Mi ascenso será oficial el 1 de marzo y voy a celebrarlo de forma especial este fin de semana. El viernes con mis compañeros y amigos. El sábado con el que ya no será mi jefe sino sólo mi pareja, mi amigo, mi amante y espero que todo sea perfecto.
 
En la oficina
Esta mañana L. me ha convocado en su despacho. Tenía el gesto serio. Me ha vuelto a hablar del trabajo. Me ha dicho que no entiende mi decisión. Sus palabras han sonado duras y con un cierto reproche.
Creo que hay algo que no quiere decirme, sabe algo que desconozco y eso me ha puesto nerviosa. Todavía no le ha comentado nada a J. y por eso quiere que vuelva a pensarmelo, que recapacite. Ha mejorado las condiciones que me ofrecía. Me ha hecho una oferta que es imposible de rechazar.
Tenía las cosas muy claras; ahora me siento descolocada y presionada.
Hemos tenido una pequeña discusión simplemente porque él no acepta ni negativa. Me ha dicho que nadie en la vida me ofrecerá un puesto de trabajo como el que él me ha ofrecido. Me ha dolido porque no me he sentido valorada. Es como si debido a sus sentimientos se sintiera obligado a ofrecerme esto, como si no creyera en mis posibilidades.
L. ya se ha marchado de la oficina., pero me ha mandado un mensaje diciendo que debería aceptar. Después me ha llamado para invitarme a cenar. Sospecho que quiere insistir sobre el tema y que no parara hasta que oiga de mis labios la palabra "acepto".
L. no lo sabe aún pero mi respuesta está sobre su mesa en un sobre que acabo de dejar ahora allí. No quiero más presiones.
Ahora me voy a casa a ponerme guapísima y a disfrutar de la cena.
Mañana será otro día.
 
Noche Mágica

Después de una noche mágica como la del viernes en la que parecía estar flotando en una nube llegaba el momento de tomar las riendas y plantear seriamente como iba a cambiar esto nuestras vidas.
Hablé con L. el sábado por la tarde y quedamos para vernos aquella noche. Fue a buscarme a casa. En cuanto tuvo el coche aparcado en la puerta de la calle me dio un toque y bajé corriendo. Y allí estaba esperándome. Me abrió la puerta del coche, me ayudó a quitarme el abrigo que dejó en la parte de atrás y volvió a cerrar la puerta.
¡De dónde ha salido este hombre! - Pensé yo
Demasiado perfecto. No sé probablemente sea que no estoy acostumbrada a esto ya que ninguno de los chicos con los que he salido me ha tratado de esta manera.
Simplemente parece que estoy viviendo un sueño del que no quisiera despertar jamás.
En el coche tenía una música suave, tranquila, relajante.
Antes de que pudiera preguntar nada me dijo que me había preparado una sorpresa. Estaba totalmente intrigada y emocionada al mismo tiempo.
Salimos de la ciudad en dirección a una urbanización de lujo que hay no muy lejos de allí.
No sabía que tenías una casa aquí - le comenté sorprendida
Hay muchas cosas que no sabes de mí, pero te prometo que conoceras cada historia, cada detalle - me respondió
Llegamos a una casa preciosa y bastante grande. Entramos y nos dirijimos al salón. La casa era simplemente extraordinaria, como sacada de una revista.
Es la casa de mis padres - me comentó
Y fue enseñándome algunas de las habitaciones. La casa estaba caliente aunque daba la impresión de que allí no vivía nadie, al menos de forma permanente.
El último lugar que me enseñó fue la buhardilla. Antes mientras veíamos la casa L. se ausentó durante unos minutos y ahora entendí la razón. Allí había un montón de velas de todos los tamaños, todas blancas creando un ambiente muy especial. Sonaba una música muy suave de fondo, no sabría deciros que era porque aunque creaba un clima estupendo tampoco le presté la suficiente atención.
La mesa estaba puesta, la chimenea encendida y una botella de vino nos estaba esperando.
Intenté plantearle mis dudas, saber como afectaría la relación a nuestro trabajo, a nuestra vida. Quería saber que opinaba él, pero en cuanto empecé a hablar sobre el tema L. selló mis labios con un beso. Un beso dulce, suave, que se prolongo durante varios minutos en los que mis dudas desaparecieron, en los que no importaba nada.
Me dí cuenta de que aquella conversación no tendría lugar. Me puse cómoda y disfrute de la cena, de la conversación.
Sin darnos cuenta la madrugada se nos había echado encima. Estaba tan cómoda entre sus brazos frente al fuego que reconozco que me daba pereza incluso la idea de tener que volver a casa.
No sé si fue el vino, el calor o sus besos pero me quedé dormida sin apenas darme cuenta.
Cuando me desperté apenas había pasado el tiempo pero él había recogido la mesa y una manta me tapaba.
En ese momento apareció L. Me dijo que era un pena desperdiciar aquel fuego y que le apetecía mucho pasar la noche conmigo.
Mis padres se habían marchado a pasar unos días con mi hermana con lo cual si esa noche no dormía en casa, no tendría que estar dando explicaciones absurdas en casa. Sólo tenía que llamar a mi hermano para avisarle de que dormiría fuera y que no se preocupara. Así lo hice.
L. me llevó una camiseta y un cepillo de dientes. ¿Qué más podía necesitar? Me fui al baño, me lavé la cara, los dientes y me puse esa camiseta que más bien parecía un camisón porque me quedaba grande.
Subí hacia la buhardilla y aquel sofá que minutos antes había albergado nuestros besos se había convertido en una confortable cama, cálida y suave.
Me sentí un poco extraña, allí delante de L., con su camiseta, pero él me tendió su mano y me llevó hacia él con fuerza. Nos besamos primero con mucha suavidad y después con pasión. Acariciaba mi espalda, mi pelo, me hacía vibrar.
Aquella noche no pasó nada más. Simplemente dormimos abrazados, muy juntos. Me pareció simplemente maravilloso.
L. tuvo una relación que no acabó bien y quiere tomarse las cosas despacio. Necesito tomarme esto con tranquilidad porque hay muchas cosas en juego y si apuesto por nosotros quiero tener la certeza de que esta será una apuesta ganadora.
Me desperté pronto como si quisiera comprobar que en realidad aquello si había sucedido. Y allí estaba yo, acurrucada frente a L. mirándole mientras dormía, sintiendome feliz, hasta que volví a dormirme.
Después de aquello nos despertamos tarde, era más bien hora de comer que de desayunar. Nos vestimos y fuimos a un restaurante cercano.
El finde tocaba a su fin. Ahora era L. el que quería hablar de lo que pasaría a partir de hoy.
Estaba claro que ambos nos encontrábamos a gusto y a pesar de mis dudas él consiguió convercerme de que nuestra relación no podía traernos más que cosas buenas. Simplemente debíamos dejar las cosas claras desde el principio y comportarnos debidamente en cada sitio. En la oficina él seguía siendo mi jefe y no por nuestra relación él iba a tratarme de forma diferente. Por eso me había dejado muy claro desde el principio que el posible ascenso era un tema única y exclusivamente de trabajo.
Fuera de la oficina somos L. y A. simplemente.
Me pareció justo.
De momento esta mañana ha sido una mañana más de lunes salvo que ya tomé una decisión. No acepto el puesto. Es más le he propuesto a J. ya que todavía no se ha ido y realmente él podría hacer muy bien el trabajo, cosa que L. sabe y me ha confirmado.
Me siento a gusto con mi puesto, mi sueldo no es malo, porqué cambiar? No necesito el puesto para estar más cerca de L. porque sé que siempre que le necesite estaré ahí.
L. no se ha tomado muy bien la decisión aunque si ha reconocido que quizás en estos momentos sea lo más prudente.
No sé si he tomado la decisión correcta, no sé si algún día me arrepentiré. Me siento bien y eso es lo único que importa.
Muy poca gente en la oficina sabe lo que ha sucedido. Les he pedido que sean discretos y sé que puedo confiar en ellos.
 
Misterio resuelto


Ayer por la mañana cuando llegué a la oficina tenía un sobre encima de la mesa, en su interior había una invitación para la cena en la que me decía el lugar y la hora. Al final del todo ponía:
"Preguntar por Roberto"
Roberto?
Jamás había dejado un nombre, una señal o una mínima pista sobre quien pudiera ser y de repente... un nombre con todas sus letras. Lo curioso es que no conocía a ningún Roberto con lo cual parecía que o la situación era más complicada de lo que pensaba o que aquello no era más que una broma pesada que ya había llegado demasiado lejos.
Me desconcertó intensamente e incluso estuve planteándome seriamente el no acudir a la cita.
Soy valiente y aunque dudé a lo largo de la mañana decidí que lo apropiado era ir y descubrir de una vez por todas el misterio que llevaba envolviendo mi vida durante las últimas semanas.
A última hora de la mañana mi jefe me llamó a su despacho. Pidió que no le molestaran bajo ningún concepto y volvió a comentarme el posible ascenso ya con detalle. Nuevo horario, salario, responsabilidades.
Le pregunté si había más candidatos. El se extrañó con la pregunta y me dijo que no. Desde el principio habían pensado en mí. No había sido una decisión unilateral; varias personas estaban implicadas en esa decisión.
La oferta era muy atractiva. Pensé en mí, en mis compañeros... no pude evitar pensar en J. Sólo sabía que no podía tomar una decisión a la ligera.
La duda se reflejaba en mi rostro. Mi jefe me dio la tarde libre para que pensara bien en ello.
Una vez tomada la decisión, ya no habrá vuelta atrás - me dijo con seriedad.
Recogí mis cosas y me marché.
Lo cierto es que de momento no me apetecía pensar en ello, ya tendría tiempo hoy o mañana. Sólo quería que llegara la noche.
Me fui de compras. No quería presentarme en la cita de vacío. El me había mandado flores y bombones. Quería agradecerle el gesto. Era consciente de que quien estuviera esperándome no fuera quien yo quisiera o pensara o tal vez que no me gustara. Pero pensé que al menos si aquello no salía como pensábamos al menos tuviera un bonito recuerdo. No sabía quien era con lo cual era complicado acertar con el regalo. Opté por un libro. Compré "La sombra del viento" porque lo he leído estas Navidades y me ha fascinado. Dentro había una nota que ponía "Gracias".
La tarde pasó rápidamente.
Mi dí un largo baño relajante y después me arreglé con un aspecto informal pero segura y consciente de lo guapa que estaba. Ayer fue uno de esos días en los que antes de salir te miras en el espejo y te ves guapa, guapísima. ¿Nunca os ha pasado eso? Ese día en el que el maquillaje es perfecto, el pelo te ha quedado genial y la ropa es la apropiada porque resalta lo mejor de ti.
Así estaba ayer, así me sentía.
Llegaba la hora de salir de casa y los nervios empezaban a apoderarse de mí. Metí el regalo en mi bolso y me dirigí al restaurante con paso ligero, intentando relajarme, intentando no pensar en nada; cosa que no logré en absoluto.
Llegué allí y pregunté por Roberto.
La señorita que me atendió me dijo que le acompañara a la mesa. Ya no había vuelta atrás. Nos acercábamos a la mesa donde estaba un hombre sentado de espaldas. No pude reconocerle y eso me hizo asustarme un poco. La señorita se marchó en cuanto me indicó cual era la mesa.
El intuyó mi presencia y se levantó. Allí estaba él frente a mí, sonriéndome; mi jefe.
¡Dios mío! - pensé
El viaje a Madrid, la cena romántica, las notas, las llamadas, los regalos.... eran de L.
No pude articular palabra por unos segundos.
Me dió dos besos. Me ayudó a quitarme el abrigo y amablemente retió la silla para que me sentara.
Estaba guapísimo y debo decir que estaba encantada de que fuera él.
Sorprendida? - me dijo
Por un lado sí, por otro no - le respondí
Creó que notó que estaba nerviosa así que pidió algo de beber para que pudiera tranquilizarme.
Le pedí que me lo contara todo, porque se había fijado en mí, la razón por la que no me dijo nada en Madrid, el posible ascenso....
Como ya sabéis él llegó aquí hace unos meses.
Me dijo que la primera persona en la que se fijó cuando entró por primera vez en la empresa fue en mí. Siempre tan agradable, atenta, sonriente, y trabajadora.
Debo decir que me halagó mucho todo esto.
Siguió diciéndome que poco a poco se fue enamorando de mí. Me lo dijo así, tal cual.
Las paredes de su oficina son de cristal con lo cual siempre podía verme y según sus palabras, a veces le distraía de sus obligaciones. Sin embargo el hecho de ser jefe-empleada le suponía una barrera infranqueable. Estuvo indagando sobre mis gustos, mis hobbys, mi situación sentimental de una forma discreta.
Cuando en la oficina nos reuníamos como por ejemplo en Navidades o por el cumpleaños de algún compañero él siempre parecía un poco distante y me dijo que le llamó la atención lo abierta que era con mis compañeros, lo bien que me llevaba con todos e incluso lo que hice por integrarle desde el principio no dejándole de lado.
Respecto al ascenso o posible ascenso, ya que en este momento es una decisión que debo tomar, me dijo que nada de lo que él siente ha influido en ello ya que como me comentó la decisión fue tomada por varias personas después de ser evaluada de forma muy seria.
Cerró el tema enseguida. Estaba claro que no quería hablar de trabajo anoche. Yo tampoco deseaba entrar en más detalles.
Respecto a lo de Madrid, me dijo que se organizó pensando en dos motivos:
- el primero y principal era la oferta que me habían hecho
- el segundo era pasar la velada conmigo y desvelarme que él fue quien me dejo las notas y los regalos
Efectivamente la reserva del restaurante la había hecho una semana antes. Si no me dijo nada fue porque ,siempre según sus palabras, en el último instante no se sintió seguro. El viaje había sido precipitado para mí y como en principio había notado que la idea no me hacía mucho gracia no quería forzar la situación y que todo saliera mal.
Mientras cenamos hablamos de todo esto y de otras cosas imposibles de resumir.
La sensación fue muy buena. Me sentí feliz. Me gustó la idea de que fuera él.
En los postres le dí el libro. Se quedó sorprendido. Me dijo que no tenía que haberme molestado pero que ese detalle aunque no era necesario decía mucho de mí. Le gustó, me dijo que no lo había leído pero que le habían hablado muy bien de él y que tenía ganas de leerlo. De hecho sacó de su cartera una lista de libros que quería comprar y allí estaba mi libro.
Pensaba esperar un poco más pero creo que este es un momento perfecto - me dijo
Alargó su mano y me dio un paquete pequeño. Era una pulsera de oro blanco preciosa.
Me volví a quedar sin palabras. L tiene ese don, el de dejarme sin dejar que decir y lo cierto es que tiene su mérito.
No sé cuantas horas habían pasado, pero apenas parecía que habían sido unos minutos.
Fuimos dando un paseo bajo el cielo encapotado y envueltos en el frío que nos ofrecía la ciudad.
Llegamos a mi portal. Apenas habíamos hablado durante los últimos minutos.
Me miró a los ojos. Me besó en los labios y me dijo:
- Princesa, hoy hemos escrito la primera página de nuestra historia, no dejes que sea la última
Se marchó y cuando doblaba la esquina se dio la vuelta y me lanzó un beso.
Creo que todavía estoy como flotando en una nube. De momento no quiero pensar en las ventajas o inconvenientes de esta relación. Tengo todo el fin de semana por delante y sólo quiero disfrutar de este momento. Un momento mágico, de película, que más parece un sueño o una fantasía.
Acabo de recibir un sms, esta noche nos veremos de nuevo y escribiremos la segunda página de esta historia que acaba de empezar.
 
J.

Hoy ha sido un día extraño, triste, sombrío.
J. se marcha de la empresa. He sido la última en enterarme y eso me ha dolido. Pensé que eramos amigos y los mejores compañeros del mundo.
No tengo claro el motivo de su marcha, puede que yo sea ese motivo, aunque jamás fue esa mi intención.Todos sabíamos que tarde o temprano tendrían que cubrir el puesto de adjunto a dirección y en estos momentos todas las miradas están puestas en mí. Es algo que no esperaba, algo que no me preocupaba porque soy feliz con mi trabajo.
Para J. es algo diferente. No existen muchas formas de promocionar en la oficina. Quizás esta fuera su última oportunidad. El es muy trabajador, responsable. Creo que podría desempeñar muy bien ese puesto.
He hablado con él. Se ha mostrado distante y me ha acusado injustamente de utilizar "mis encantos" para conseguir el puesto. ¡Pero por Dios! como ha podido decirme eso.
No he podido evitar que las lágrimas rodaran por mis mejillas. Me ha hecho sentir mal.
Además mi jefe no ha vuelto a tocar el tema desde el lunes con lo cual todo está en el aire.
Sólo espero que esta pena que hoy me envuelve desaparezca ya que mañana es el "gran día".
Estoy un poco nerviosa, pensando en que ponerme, en quien será, en como reaccionaré yo. Esto es demasiado!
Dentro de un ratito vendrá una de mis mejores amigas y haremos un pequeño pase de modelos. Le pediré opinión a mi hermano porque él siempre acierta ( o casi siempre).
Una de mis amigas me ha dicho hoy:
Y qué te dice "la pandi" de todo esto?
Aclaración: "la pandi" sois vosotros, todos los que me visitais y a quienes visito casi a diario.
A mis amigas les hablo de vosotros, de vuestras opiniones, consejos y comentarios. Así que... que me aconsejais para mañana?
 
Por fin una cita
La última nota que puse en el tablón ha tenido respuesta. Estoy tan contenta! No sé muy bien cual es el motivo o los motivos pero me siento bien, feliz, relajada, tranquila y creo que eso es lo más importante en estos momentos.
Hoy como cada mañana he ido a mirar el tablón, cosa que se ha convertido ya en una costumbre en mí. Y allí medio entre el anuncio de "Regalo a mi suegra. Gratis y con accesorios" y otro en el que se empiezan a ofertar apartamentos para Semana Santa y verano estaba mi nota.
Concisa, concreta, tipo telegrama:
"Cena el viernes. 10 de la noche."



Ni más, ni menos. Ni siquiera he tenido que pensarlo. He ido a sacar un boli de mi bolso pero con los nervios he sacado el pintalabios.
¿Por qué no? - he pensado
Me he vuelto a pintar los labios y en esa misma nota he dejado mis labios impresos. Si no entiende que eso es un sí, este chico no merece la pena.

Pero este día también tiene su cruz. Mi hermano está aquejado de mal de amores. Hace más de una semana que no ve a P. Hablan por teléfono cada día, pero muchos días le oimos discutir y después siempre se queda hecho polvo.
Ayer en cuanto le llamo empezaron los gritos. Cerré la puerta de mi cuarto. He decidido que cuanto menos sepa de esta historia mejor. Al rato entró en mi habitación. Le dí un abrazo, fuerte, sincero, emotivo. Me duele verle así. Empezó a hablar conmigo, a contarme como se sentía. Me dijo que sospechaba desde hace un par de semanas que P. se veía con alguien más y por fin el lunes uno de sus mejores amigos se lo confirmó. Y no sólo con palabras. Su amigo es de los que tienen móvil de última generación (o incluso de la siguiente). El caso es que llamo a mi hermano, mientras él llegaba se puso a hacer un reportaje a la parejita. Mi hermano llegó tarde pero las fotos estaban ahí.
P lo niega todo por supuesto. Lo único que se le ha ocurrido es decirle a mi hermano es que soy una bocazas.
No sabía donde meterme. Ahora mi hermano sabía que le había ocultado cosas pero ha reaccionado bien, más sabiendo que ella no es santo de mi devoción. Aún no le ha dicho que tiene esas fotos. Lo único que tiene claro es que la quiere fuera de su vida. No puedo decir que no me alegre. Ahora espero a conocer a la próxima novia de mi hermano (con tiempo claro, no tiene porque ser ya) para poder cambiar el título de mi blog y poner : "Adoro a la novia de mi hermano". En ese caso se lo comentaría y dejaría que lo leyeran los dos.
Así pasamos parte de la noche hablando, intentando descubrir a mi admirador, encontrándonos de nuevo, recuperando esa confianza perdida y comiendo los bombones que él había comprado para P.
Una noche amarga y dulce al mismo tiempo.
 
Sólo quería decir....


GRACIAS a todos lo que habitualmente me visitais porque ya formáis parte de mi vida.
Es increible la forma en que llegas a conocer gente, a conectar con ella, a formar parte de su vida y al mismo tiempo tú de la suya.
Me gustan vuestros comentarios. Es verdad que no siempre estoy de acuerdo con vosotros, pero todos y cada uno de ellos me enriquecen.
A veces no tengo demasiado tiempo, no al menos tanto como quisiera pero quiero que sepáis que siempre os visito; a veces fugazmente, otras veces con mayor detenimiento y puedo aprovechar para dejaros mis comentarios.
Por eso hoy os regalo unas flores - sí, sé que son virtuales - pero lo que importa es el detalle no?
Un beso para todos.
 
Pongamos que hablo de Madrid....


De vuelta en casa los pensamientos, las emociones, las últimas horas se agolpan en mi cabeza casi sin control. Han pasado demasiadas cosas en poco tiempo y aún todavía no sé como asimilarlas, no sé si mi vida dará un giro o permanecerá ahí quieta esperando una señal.
Mi viaje comienza el lunes a última hora de la mañana. Llegamos a Madrid a mediodía. El tráfico era algo caótico derivado principalmente de los acontecimientos del fin de semana. Cuando llegamos al hotel para registrarnos apenas nos quedaban dos horas para el comienzo de la presentación. Tan solo nos dio tiempo a dejar las cosas y reunirnos en la cafetería para tomar un café y un bollo. No había tiempo para más. Afortunadamente la empresa en la que debíamos hacer la presentación estaba a pocos minutos andando del hotel.
Durante la presentación mi jefe estuvo simplemente fantástico dominando por completo la situación y metiéndose a los clientes en el bolsillo desde el primer momento.
No sabía exactamente que hacía allí. Mi jefe "L" no me necesitaba para nada. Empecé a plantearme muy seriamente la posibilidad de que fuera él quien había iniciado todo el jueguecito de regalos y bombones. A cada minuto la idea cobraba más vida.
Demasiadas casualidades, demasiado empeño en que estuviera en esa presentación.
Antes de marcharme el lunes volví a comprobar el tablón. Mi última nota seguía allí. A pesar de todo dejé otra posponiendo la cita para hoy o incluso para mañana. Poco me imaginaba lo que sucedería esa noche.
La reunión acabó tarde. Sobre las 8 nos dirigiamos de nuevo al hotel satisfechos por como había transcurrido la tarde.
No podría haberlo hecho sin tí- me dijo L
Simplemente sonreí y le dí las gracias.
Me devolvió la sonrisa.
No hubo más palabras durante todo el trayecto.
Al salir del ascensor para dirigirnos cada cual a nuestra habitación, me pregunto si me parecía bien que quedaramos a las 9:30 en el hall para ir a cenar, eso si no tenía otros planes. ¡Que otros planes podía tener si no conozco a nadie en Madrid! De hecho sólo he ido un par de veces en toda mi vida y para mí ese viaje era toda una aventura por distintos aspectos.
Cuando por fin llegue a la habitación me tiré sobre la cama intentando no pensar en la cena, en lo que pasaría si al final me confesaba si era él, en como reaccionaría. Debo decir que he pensado muchas veces en esa situación, pero creo que las cosas nunca salen como uno ha planeado previamente.
Llené la bañera hasta arriba. Sólo quería desconectar.
A las 9:30 en punto estaba en el hall. Relajada, tranquila, segura de mi misma.
Y allí estaba él. Tejanos, jersey de cuello alto.
Me sorprendió. Siempre le había visto con traje y de repente parecía que era otra persona. En esos momentos era simplemente L.
Me han recomendado un sitio cerca de aquí acogedor y tranquilo - dijo sin dejar de sonreir
Perfecto - respondí
No recuerdo el nombre de la calle ni el del restaurante pero puedo decir que era un lugar pequeño, realmente tranquilo y con un ambiente muy, muy romántico.
Nos acompañaron a un comedor pequeño, no habría más de 10 mesas. Luz tenue, velas en cada mesa y una rosa roja en cada una de ellas.
Pensé que era totalmente imposible que hubiera mesa libre en un lugar como aquel. Todo estaba preparado para pasar una noche especial. Pues así se lo dije porque me salió del alma. L juró y perjuró que se lo habían recomendado pero su cara decía todo lo contrario.
A mí me encanta San Valentín no puedo negarlo, así que estaba encantada de estar allí. He de ser sincera, me gustó la idea de estar allí con él.
Desde que salimos del hotel aquella noche tuve la certeza de que por fin había encontrado a mi admirador. No pensé en nada más. Simplemente me dejé llevar por la noche, por el romanticismo. Quería vivir el momento segundo a segundo porque jamás antes había vivido algo así y había momentos en que no sabía si todo aquello era un sueño o una realidad.
Ya sentados en la mesa no pude resistirme a coger la rosa y olerla. Su aroma me embriago. El camarero me dijo que era un obsequio de la casa para todas las mujeres hermosas que esa noche cenaban allí. ¡Qué verguenza! Creo que pasé del pálido del maquillaje a un vivo color rojo. Menos mal que la luz era tenue. L empezó a reirse y le eché una miradita...... de esas que matan fulminantemente.
La cena fue exquisita. La conversación muy animada porque empezamos a hablar de nosotros, nuestras familias, hobbys, de un montón de cosas. Bebimos vino, nos reimos.
En el postre el tema de conversación cambió y L. fue directo a hablar de trabajo. Me dijo que había estado esperando el momento oportuno para comentarme un posible ascenso en la empresa y que esa era la razón de que yo estuviera en esa presentación en Madrid.
Debo decir que aquello era lo último que esperaba oir. Siempre he pensado que una relación con el jefe sería algo totalmente erróneo y perjudicial. Ni siquiera la relación con un compañero podría funcionar porque todo sería demasiado complicado. Pero... no sé en aquellos momentos me sentí un poco triste. Mis pensamientos, ideas y sentimientos estaban confusos, eran incluso contradictorios.
Vamos! que otra vez volvía al punto de partida.
Tomamos postre, café y nos fuimos.
Cuando salía por la puerta un camarero se acercó a mí:
Señorita se deja su rosa - me dijo amablemente
Gracias -respondí sin ganas
Era la misma rosa, tenía el mismo aroma pero ahora ya no significaba lo mismo para mí.
 
Todo mi gozo, en un pozo


Ayer pasó algo realmente especial y maravilloso. Cuando llegué a la oficina un poco escondido entre mis papeles había un sobre de color azul. Lo cogí, sin dejar de mirar a un lado y otro por si alguien estaba mirándome. Dentro había una nota en la que decía:
"Un segundo
dos personas
tres miradas
cuatros promesas
cinco sueños
seis palabras
siete caricias
ocho besos
nueve silencios
tú y yo
bajo las estrellas
cenando juntos el lunes
Hazme feliz,
díme sí"
En ese momento mi corazón empezó a acelerarse. Mis sentimientos eran una mezcla de nervios, alegría, temor... no sé. Miles de pensamientos pasaron por mi mente en unos segundos. Empecé a repasar de nuevo la lista intentando descubrir quien era. Por unos instantes parecía estar flotando, fuera de toda realidad.
Quería decir que sí pero no sabía como, en aquel instante estaba totalmente bloqueada. Entonces me fui derecha a poner una nota en el tablón en la que simplemente ponía "Sí".
Durante toda la mañana estuve pensando que me había precipitado al contestar y que debería haber puesto algo más pero ya no había marcha atrás. Ahora tan sólo debía esperar una confirmación.
Todas mis compañeras estaban alborotadas y por supuesto fue el tema de conversación de toda la mañana.
Poco sospechaba que por la tarde todo cambiaría drásticamente.
A mediodía ya había llamado a mis amigas para ponerlas al corriente de todo lo sucedido. Incluso había quedado con M. por la noche para ver que me pondría.
En cuanto llegué por la tarde a la oficina me llamó mi jefe. Me dijo que necesitaba que fuera con él a Madrid el lunes para la presentación. La cara que debí poner fue todo un poema porque me preguntó a ver si había algún problema.
Además, me dijo, tan sólo estaremos el lunes por la tarde allí y el martes por la mañana volveremos.
¡Dios mío! No había otro día para hacer la dichosa presentación, no! Tenía que ser el lunes!
Por supuesto mentí. Le dije que no había problema y me marché de su despacho con ganas de dar un portazo a la puerta y gritarle que sí, que había un problema, un problema muy grande.
Sé que mi reacción pudo parecer un poco exagerada pero tengo tantas ganas de saber quien es y tan pocas pistas, que me dió mucha rabia.
Fui al tablón a quitar la nota pero no estaba. Busqué y busqué pero nada. ¡Qué mala suerte! Aún así volví a dejar otra nota para que al menos el lunes pudiera verla, ya que no estaba segura de que esa tarde él estuviera allí. En la nota decía ¿Quedamos otro día?
El lunes todos sabrán en la oficina que me he ido por trabajo. Sólo espero que este contratiempo no le haga desistir.
 
Preferencias
Entre tantas posibilidades no puedo dejar de admitir que tengo mis preferencias. No sé por donde empezar...
Mi jefe. Es cierto que es un hombre atractivo y aunque a veces parece demasiado serio y distante, gana mucho en las distancias cortas. No me parecería apropiado, me sentiría incómoda. Si bien es verdad que está dentro de las posibilidades, no sé, no lo veo dejando notas, llamadas perdidas.
J. Siempre ha sido uno de mis favoritos. ¡Qué puedo decir! Es casi, casi el hombre perfecto y digo casi porque hoy hemos descubierto su fallo:su ligue, amiguita, amante,novia o lo que sea que no es otra que la enfermera sexy que se interpuso entre nosotros el sábado. Hoy ha ido a buscarle al trabajo. Por lo general cuando alguien viene a buscarnos nos espera abajo en la calle. Pero ella no, ella ha subido hasta arriba y todos babeando. Es una chica explosiva, rubia, silicona en labios y pechos. No es muy alta. Venía muy ajustada y muy maquillada. La verdad es que la chica es muy guapa, va un poco exagerada para mi gusto tanto en maquillaje como en vestuario pero entiendo perfectamente que los tíos tengan casi una erección cuando la ven. J. nos la ha presentado a todos los que estabamos allí. Se ha colgado literalmente del cuello de los chicos y a las chicas nos ha mirado de arriba - abajo. Me ha parecido un poquito mal educada (ya me lo pareció la otra noche) pero J. está encantado con ella. Pensaba que sus gustos iban por otros derroteros (no me refiero a que yo le gustara, aunque para mí esa hubiera sido una opción perfecta). Decididamente este chico se ha caído de mi lista. ¡Una pena!
L. Si lo pienso detenidamente este chico tiene posibilidades. Es muy detallista, o al menos conmigo siempre lo ha sido. Ultimamente parece un poco más distante y eso me ha hecho pensar que quizás juega al despite.
D. Definitvamente no. Es un listillo y no podría soportar estar con él. Sobre todo no aguantaría que estuviera hablandome todo el día de Ip`s, servidores, aplicaciones y no sé cuantas cosas de las que no entiendo mucho. Por favor, por favor que no sea él.
A. Después de J. es mi favorito. Hoy al salir me ha cogido de la mano y nos hemos ido a tomar un batido de chocolate.mmmmmmmmmm Nos lo hemos pasado en grande. Hemos sido un poco malos cotilleando sobre J. y cía. Por un momento he querido preguntarle si era él mi admirador secreto pero creo que por miedo a que me diga que no he preferido callarme.
S. sigue tan encantador como siempre. No tenemos muchas cosas en común. Si fuera él nuestra relación fracasaría.
J.L. Ya comenté que era imposible que fuera él. De hecho me sorprendería cualquier gesto romántico por su parte.
A pesar de todo y sea quien sea la idea de tener algo con un compañero de trabajo no me atrae. Necesito mi independencia, mis amigos, mis compañeros para saber que hay una parcela de mi vida que es mía y sólo mía. Además como estar todo el día entre reuniones, llamadas, malas caras y con y tu chico?
Pero he de confesar por otro lado que todo lo que él ha hecho me ha encantado. Las flores, las llamadas, la nota, los bombones.
A veces estoy deseando saber quien es, a veces desearía no saberlo nunca.
Tengo el presentimiento de que muy pronto sabremos quién es.
 
Mi jefe

Hoy ha sido otro día ajetreado pero esta vez sin bombones, sin llamadas perdidas, sin mensajes en el tablón y debo decir que lo he echado de menos. Puede que parezca egoista de mi parte pero... todavía no sé quien es. No es fácil adivinarlo cuando la persona es tan cuidadosa y nadie ( o al menos eso parece) ha visto, ni escuchado nada.
De todas maneras hoy mi jefe estaba un poco estresado,nervioso y todo eso me toca de lleno a mí. Antes tenía un adjunto que parecía su sombra pero se marchó hace unas semanas y se puede decir de manera no oficial que ahora ocupo ese cargo. Más trabajo, más responsabilidad, igual sueldo.
El viernes teníamos que presentar el proyecto (bueno en realidad eso lo hace mi jefe) y como lleva poco tiempo en la empresa y este es su primer gran proyecto todo tiene que salir perfecto. Así que hoy me he quedado sin comer. Bueno al menos J. se ha acordado de mí y me ha subido un sandwich para que no desfalleciera en el intento.
Ahí hemos estado mi jefe y yo, yo y mi jefe codo a codo, sin apenas cruzar una palabra, viendo como el tiempo se nos venía encima pero al final lo hemos dejado todo en perfectas condiciones a las 5 de la tarde.
Lástima que 10 minutos más tarde llamarán de Madrid diciendo que muy a su pesar la reunión tendría que retrasarse al lunes.
Mi jefe "L." casi monta en cólera porque eso supone modificar toda la agenda y no es fácil. Hemos logrado con mucho esfuerzo salvar la situación y por fin a las 6 me he marchado a casa dando un paseo por el parque. Necesitaba estar un rato sola, respirar profudamente y olvidarme de todo un poco.
L. no es como el de la imagen de arriba. Es joven ( 37 + ó - ). Dicen por ahí que su novia le dejó plantado en el altar hace un par de años y que desde entonces le cuesta confiar en la gente. Quizás esa sea la razón por la que se muestra tan reservado. Es un gran profesional. Sólo lleva con nosotros 6 meses pero se ha metido a todo el equipo en el bolsillo. Es muy atractivo, poco hablador pero aún así es un gran negociador.
Es muy exigente y eso hace que le tengamos un respeto fuera de lo común. Después de estos meses aún me intimida hablar con él o pedirle alguna cosa porque siempre tiene un gesto serio. Aunque estas navidades mientras tomábamos una copita de champán se le escapó una sonrisa y eso hizo que se le iluminará la cara, pero enseguida volvió a ser el jefe. ¡Lástima!
 
Bombones


Hoy no ha sido un buen día. Demasiado estres acumulado para que el proyecto que llevamos elaborando cerca de un mes salga bien. La mañana ha sido frenética: reuniones, llamadas, nervios....
Al menos la tarde está siendo tranquila, relajada y dulce, muy dulce.
Cuando he llegado por la tarde a la oficina me encontrado en la mesa una caja de bombones con una nota que decía:
¡ Regálame una sonrisa !
Y qué puedo decir?
No he podido evitar sonreir.
Sin duda esto ha sido lo mejor del día.
 
Entre luces y sombras
Hoy me debato entre las luces y las sombras de la vida, del amor, de la fidelidad, del compromiso.
Este lunes ha estado lleno de sombras, de dudas, de gritos silenciados entre el murmullo de la ciudad.

Como no hacer daño a quien quieres, aún queriendo decirle que ha sido traicionado sin razón, sin motivo. Y más aún, como hacer que mis palabras suenen sinceras. Es algo practicamente imposible. No he dejado de pensar en ellos durante las últimas horas.
Cuando el domingo ví a mi hermano su rostro expresaba una tristeza inusual en él en estos últimos meses.
- ¿Todo va bien? - le pregunté
- Ojalá tuviera la respuesta
Me sentí mal. Por él, por mí.
Simplemente le abracé y le dije que se merecía todo lo mejor. Me respondió que ya lo tenía: su familia, su trabajo, sus amigos y su novia.
En ese momento quise....
gritarle
zarandearle
abrirle los ojos
pero me quedé muda porque ví demasiada tristeza en sus ojos color avellana, esos ojos que siempre parecían tan llenos de energía.
Después de cenar, mientras preparaba las cosas para hoy mi hermano entró en mi habitación. Empezó a hablarme con nerviosismo, deprisa. Me dijo que sentia que no le estaba dando a P. todo lo que se merecía, que notaba que ella se estaba distanciando y que sin ella su vida no tendría sentido.
¡ Maldita sea!
P. es muy lista intentando hacer que mi hermano se sienta como un desgraciado mientras ella va por ahí alegremente comiendo el morro a cualquiera.
No quise entrar más en el tema. Pero es algo que va más allá. He dormido francamente mal y aún hoy no puedo olvidarme de la traición.
Hace un ratito han llegado P. y mi hermano. Venían a recoger unas cosas porque se iban al cine. Estaban tomando una coca-cola y un aperitivo que ha preparado mi madre.
He entrado en el salón. He saludado y he dicho (después de saludar educadamente y sentarme enfrente de P.):
¡Menudo ambientazo que había el sábado en Flash a las 5 de la mañana!
Casi se nos ahoga allí mismo. No creo que de momento necesite decirle nada más. Si las miradas matasen......... Su mirada era puro odio y temor.
Sé que ella sabe que lo sé. Por ahora es suficiente.
 
De princesas y otros cuentos....
Estos últimos parece que más que vivir la vida real he estado viviendo en un cuento. Esa es la razón por la que ayer me disfrace de princesa.

Lo cierto es que la idea no fue mía, se le ocurrió a una de mis amigas y todas aceptamos encantadas (bueno casi todas). A los chicos también les pareció divertido y eligieron sus disfraces entre caballeros, reyes y héroes menos uno que decidió disfrazarse de rana, para ver si entre tanta princesa encontraba quien le daba un beso para convertirle así en un hombre afortunado.
Ya entrada la madrugada me encontré a J. en uno de los locales de moda de la ciudad. Había muchísima gente y la casualidad quiso que nos encontraramos allí frente a frente. Se acercó a saludarme y me dijo que estaba guapísima, que parecía una princesa de verdad.El iba guapísimo de doctor. En esto que se acerca una enfermera y dándome la espalda se le echa al cuello literalmente, llevándoselo de allí.

Se me quedó mirando con carita de "perdóname". ¡ Como me fastidian esas tías tan prepotentes y estúpidas!
Intenté olvidarme del tema. Me tomé una copa y disfrute bailando y riendo. Más tarde alguien se acercó por detrás y me dijo :
¡Eres la más bella de las princesas!
Efectivamente era J. que ya se marchaba. Ni siquiera pude darme la vuelta para decirle adiós. Su enfermera lo tenía bien amarradito.
Poco más tarde apareció por allí un superdetective que muy amablemente quiso prestarme sus servicios. Era mi hermano, que me dijo que removería cielo y tierra hasta descubrir a mi secreto admirador. Iba con unos cuantos amigos pero al final optó por unirse a mi grupo. Me extrañó que fuera solo. Le pregunté por P. Me dijo que esa noche tenía una fiesta con unas amigas (le había dejado bien claro que sólo chicas). Así que intenté animarlo porque como siempre están juntos pues hasta yo la echaba de menos (en sentido figurado se entiende).
A las 5 de la madrugada sólo quedábamos E., A. y yo. Decidimos ir a tomar la última a Flash (no es un lugar que me guste mucho pero conocemos al pincha y decidimos ir a verle). La barra estaba a tope. Tuve que abrirme camino entre la multitud y por fin encontre un hueco al lado de una pareja que no dejaba de besarse, y besarse, no dejando nada para la imaginación. Enfrente de la barra había un espejo y no pude evitar mirar a la parejita en cuestión. Mi sorpresa fue mayúscula cuando ví con toda claridad quien era ella. No sé si los imaginareis pero.... sí era P. con un tío que no era mi hermano.
Me sentí fatal, aún me siento así. No supe reaccionar, no supe que hacer. No le dije nada y todavía no sé si le diré algo a mi hermano, o como hacerlo para que no sufra.
Ahora sé que siempre he tenido razón: es una bruja y ahora más que nunca ODIO A LA NOVIA DE MI HERMANO.
 
Post it
Tengo la buena o mala costumbre de llenar la pantalla de mi ordenador de post it a primera hora de la mañana cuando planifico todas mis tareas. Cuando las voy terminando las quito y las coloco al lado del teclado una encima de otra. No podeís ni imaginar la cantidad de cosas que tengo que hacer algunos días.



Lo malo de todo este asunto es que parece que mi pantalla ha sido atacada por un extraño virus flower-power ya que todos los post-it que circulan en mi oficina desde hace un mes son rosas.
Una promoción o una venganza?
Cada mañana el mismo procedimiento. Organizo mis tareas y me tomo unos minutillos para tomarme un café con las chicas en la sala de descanso.
Y justo después de ese primer café es cuando realmente empiezo mi jornada laboral. Hoy el día no presentaba muchas perspectivas de ser distinto a cualquier otro día a excepción de las llamadas perdidas que se registran en mi móvil puntualmente cada mañana y cada tarde.
A la hora de comer tenía ya más de 15 notas al lado de mi teclado aunque aún me quedaban otras tantas. Parecía que nada podía distinguirlas. Todas del mismo tamaño, del mismo color, llenas de citas, teléfonos, comentarios, cosas importantes la mayoría de ellas y otras no tanto.
La tarde no me ha dado tregua. Ha sido un ir y venir continuo de trabajo, llamadas, algún que otro malentendido y caras largas.
MIentras despedía a la llamada de las 5:17 inconscientemente he cogido uno de los post-it y me he puesto a leerlo.

"¿De qué color es un sentimiento?
La respuesta está en el silencio
en contemplarte y mirarte
en saber que existes
en poder pensarte
en anochecer soñándote
un sentimiento es amor
pero sin color
sólo el color que tiene el sentirte."

En el momento en el que mis ojos se posaban sobre ese pequeño papel pegado a mis dedos, el silencio se ha apoderado de mí y por un instante me he sentido transportada a otra dimensión donde no existe más que un estado de felicidad.
Al otro lado del teléfono alguien hablaba, pero sus palabras no parecían tener significado para mí. Pasados unos segundos he vuelto a la realidad. He colgado el teléfono y he buscado con ansiedad entre la gente esperando encontrar una respuesta, pero todo ha sido en vano.
 
J. y otras posibilidades
No ha habido más mensajes en el tablón aunque si dos llamadas perdidas. Una por la mañana temprano y otra al salir de la oficina.
Es curioso. Siempre recibo estas llamadas cuando estoy sola, no exactamente sola porque en la oficina somos bastantes. Me refiero a que parece como si quien hace las llamadas buscara un momento de intimidad inventada entre los murmullos de la gente, entre los ruidos que nos invaden.



Tengo la absoluta certeza (bueno absoluta, absoluta no... pero casi) de que esta persona está muy cerca de mí, me mira, me observa, me sonríe por las mañanas, quizás va a tomar café conmigo, sube conmigo en el ascensor. A pesar de todo se esconde tras un ramo, tras estas llamadas.
No sé si ahora estarás leyendo mis palabras pero si es así me gustaría darte las gracias por hacerme sonreir un lunes, por hacerme feliz, por sentirme... no sé como decirlo. No encuentro la palabra adecuada, bueno por sentirme querida, admirada, por ser sino el centro si una parte de tus pensamientos.
He estado barajando posibilidades. Y esta es mi lista
J. Es el guapo oficial de la oficina. Si existiera el hombre perfecto ese sería él. Alto, moreno,ojos verdes, guapo, inteligente, elegante, educado y lo más importante... sin novia! Por todas estas razones queda descartado. Como podría fijarse J en una chica tan normal como yo? Estatura media, castaña, ojos castaños aunque eso si, muy elegante y muy educada. Mi ex me decía que era una preciosidad pero vamos... es que acaso puede un novio decirle otra cosa a su novia?
L. Es muy atractivo. 40 años. Muy moreno. Separado. Un niño. Es un trabajador nato, inteligente, educado no... educadísimo. Es uno de los habituales en el café. Es muy detallista. Intenta ver siempre el lado bueno de las cosas e intenta que aunque tengas un mal día tú también puedas verlo.
D. El informático de la empresa (al menos el oficial porque aquí de informática sabe todo el mundo) . Es un poco prepotente. Parece que siempre esté a la defensiva de todo. Habla con todos pero siempre mantiene las distancias. Creo que alguien debería bajarle un poco esos humos.
A. Es un encanto. Hace unos meses rompió con su novia. Lo ha pasado realmente mal y dice que de amores ni hablar, que ya tuvo bastante. Creo que simplemente es una mala época y se le pasará. Es divertido y sabe como gustar a las chicas. Además el muchacho no está nada mal. Otro de los habituales en el café.
S. Este chico es la caña. Nos enamoró a todas nada más entrar. No sé bien como describirle pero tiene algo especial. Siempre está contento, siempre tiene una sonrisa para dedicarte y un ¡ pero... qué guapa estás hoy!
J.L. Casado. Serio. Un poco gruñón. No, no es imposible que sea él.
Hay más pero estos son mis chicos, con los que más me relaciono.
¡Quién sabe si será uno de ellos o quizás existan más posibilidades!