Blogs.ya.com Quitar publicidad
Bajo una palmera
La vida, contemplada a la sombra de mi palmera
Acerca de
Soy un "suresteño" desplazado (voluntariamente) a Barcelona donde llevo mi vida, sin saber bien si estoy en un fin de trayecto o en una parada más en el camino. Mientras lo decido, me siento bajo la palmera que yo mismo he plantado y construido para escribir las cosas que voy viendo, que me van pasando... ¡sin que me dé mucho el sol en la cabeza!
Sindicación
 
Outsider
Volver a casa este fin de semana ha sido mucho mejor de lo que me imaginaba, y de lo que suele ser. Sin venir a cuento, sin nada que ocupara ese lugar, me había recluido a mi mismo en BCN, donde estoy bien pero a veces no tengo nada con qué llenar mi tiempo, creando un vacío frustrante y abrasivo. Para bien o para mal, allí apenas tengo amigos, ni aficiones. Creo que lo segundo es más culpa mía que lo primero. Ya van casi dos años y no he sido capaz de forzarme a mí mismo a hacer, vivir, explorar, descubrir (o no lo suficiente, para ser justos). Los amigos vienen o no, hay una parte de azar en ello, y no se pueden forzar. Por eso, he de trabajar en ocupar mi tiempo libre con cosas, no con horas muertas. He perdido un año y medio, vale: que sólo sea eso.

Por otra parte, el tiempo pasado y la desconexión me han hecho ver mi ciudad como un outsider, un forastero, pero por primera vez en mucho tiempo eso no me ha parecido malo. No ha sido tanto como el que se va y vuelve sintiéndose un extraño, sino como el que viene por primera vez y descubre algo que no conocía. Me sorprendí a mí mismo dándome un paseo por el centro, como si no lo conociera pero sí tuviera un instinto que me dirigiese a las calles más bonitas. Me encontré a gusto en mi casa, acogido y feliz. Me volví a sentir entre Amigos, con mayúscula, los de siempre y alguno que, casualmente, encontré y al que hacía años que no veía. Esa sensación de tener gente a la que hablar sin medir, a la que escuchar porque te habla, en la que confiar sin dudar ni calcular, con la que divertirse sin cortapisas... Ha sido genial volver a tener esa sensación.

Aún me queda mucho camino por recorrer, pero ahora sé que, tal vez, un día, dentro de muchos años, pueda volver. Mientras tanto, debo aprovechar para hacer esas cosas que aquí no podría, para que si algún día regreso, no sienta que perdí la oportunidad de vivirlas.
 
Reconexión
¡Pues aquí me tenéis de nuevo! No he arreglado todavía mi ordenador, porque entre líos y perezas no he tenido oportunidad de llevar el PC a arreglar, pero este fin de semana he ido a casa y de hoy no podía pasar sin que dejara un mensajito, aunque sólo sea para decir que todo va bien por BCN.

Lo cierto es que se me hace gratamente curioso venir al blog y ver que habéis dejado mensajitos, igual que haber recibido sms de un par de personas que se habían dado cuenta de que no aparecía por el messenger y ¡oh! me echaban de menos. Ya sé que suena "cenizo", como diría Selene, o simplemente estúpido y poco realista. Pero de hace dos años y medio a esta parte, vivo lejos de casa, de mis amigos, y si bien he conocido gente y ya llevo tiempo en Barcelona, creo que este tiempo, en lo personal, ha sido más de tiempo nublado, a veces lluvioso, a veces soleado, pero no de cielos azules y sol a raudales.

La semana pasada estuve hablando (por e-mail) con un colega, desplazado a otra ciudad, relaciones internacionales. Me he acordado de que hasta hace muy poco estaba muy interesado en ese tema, hasta hice un máster en ello y que me podía haber dedicado a eso. Ahora mi vida sería distinta. ¿Mejor? No lo sé. La pregunta es si merecía la pena intentarlo. Al fin y al cabo, mi trabajo me eligió a mí, y no al revés. Tenía unos planes que no me atreví a dibujar y a seguir y que, además. quedaron tapados y arrinconados por otros.

Esos pensamientos me vienen de vez en cuando, sobre todo cuando el día a día se me hace especialmente duro: muchas horas de trabajo, trabajo que a veces da la sensación de no ir a ningún sitio, luchando por cosas que muchas veces no me causan ninguna emoción especial. Hablaba con este colega y me decía que nunca es demasiado tarde para cambiar. Probablemente tenga razón. He conocido gente que ha hecho cambios mucho más arriesgados ¡siendo mucho mayor que yo! Es una cuestión de armarse de valor y, antes que eso, de tener claro qué quiero hacer con mi vida.

Pero, pasados esos momentos, la realidad y la actualidad se imponen. Sigue la vida, sigue el trabajo. He vuelto a promocionar, dentro de la empresa, ahora estoy un escalón más arriba, sin ningún problema. Un compañero tiene el "atrevimiento" de decir que, de todos los que están a mi nivel, soy el que más proyección y futuro tiene. Exagera. Pero triunfo, y sin embargo, no me llena.

Eso me preocupa, pero me preocupan más otras cosas. Creo que en estos dos últimos años he perdido mucho a nivel personal. El trabajo me absorbe y no me deja apenas tiempo libre. El tiempo libre que tengo lo dejo escapar como agua entre los dedos. Tengo conocidos con los que salir de fiesta, pero no amigos en los que confiar y a los que confiar, ni que confíen en mí. De hecho, me siento débil a nivel de relaciones personales, siempre desconfiado, tímido, y con la sensación de crear una imagen de mí mismo errónea y alejada de la que me gustaría dar y, sobre todo, de lo que me gustaría ser.

Sin embargo, soy realista, para bien y para mal, y me doy cuenta de que las cosas nunca son tan negras como pintan. Incluso si lo fueran, no soy de los que se pone nervioso ante las situaciones difíciles y complicadas. Sí que a veces me dejo dominar por el pensamiento negativo: han pasado dos años y en muchos frentes he retrocedido; para algunas cosas ha sido tiempo perdido, tiempo que no volverá. Pero, como decía, soy realista. Hay cosas que van bien. En lo profesional, donde destaco incluso si no me entrego a la tarea con todo el conocimiento del mundo. En lo personal, he hecho más en este tiempo que otra gente en las mismas circunstancias. Incluso, esos mensajes, esos comentarios a mis posts, y sobre todo, volver a casa y ver que aún me quedan un par de amigos, me hacen ver que no todo está mal, que no me he echado a perder tanto como a veces me parece.

Sobre esa base, guardando y afianzando lo que sí funciona, es momento de dar un golpe de timón en aquellas cosas que no van como a mí me gustaría. Primero hay que ver qué quiero hacer, a dónde quiero llegar; después, qué cosas de mi vida actual se oponen a mis metas y sueños; después, sustituir los hábitos malos por los buenos.

Cuántas veces habré hecho estos propósitos… Pero creo que merece la pena volver a intentarlo, una vez más, las que haga falta.
 
Problemas técnicos
Os avanzo que me temo que, en los próximos días, voy a poder "bloggear" muy poco porque el cargador de mi portátil se ha estropeado y en cuanto la batería se funda (lo cual será en diez minutos o así) pasaré unos días sin ordenador. Desgraciadamente, me parece que el problema es de la toma, no del cable, por lo que la solución no va a ser sencilla...

Mientras tanto cuidaos, sed buenos (mejor dicho, buenas), intentaré leeros y escribiros cuando pueda, aunque no me gusta la idea de hacerlo desde el trabajo, por aquello de la falta de privacidad.

¡Hasta pronto!
 
Muchas pequeñas cosas
Renovación. Cambio. Nuevas caras, nuevos ideas, nuevos mensajes. Un paso atrás para dar dos adelante. No vivir en los laureles del pasado. Ser valiente al afrontar el futuro. Ser audaz en los cambios necesarios para salir adelante, mejorar, superar los baches, los errores. Todo para salir reforzado y volver a triunfar.

Cambiar muchas pequeñas cosas. Pero también cambios de raiz, de fondo, no sólo detallitos. Cambiar honestamente, con sinceridad, sin exageraciones pero sin medias tintas.

Son ideas que me han venido a la mente esta mañana mientras hablaba con un colega, de otra cosas que no tenían casi nada que ver...