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Bajo una palmera
La vida, contemplada a la sombra de mi palmera
Acerca de
Soy un "suresteño" desplazado (voluntariamente) a Barcelona donde llevo mi vida, sin saber bien si estoy en un fin de trayecto o en una parada más en el camino. Mientras lo decido, me siento bajo la palmera que yo mismo he plantado y construido para escribir las cosas que voy viendo, que me van pasando... ¡sin que me dé mucho el sol en la cabeza!
Sindicación
 
London walking (y II)
Dia nublado, lluvia ocasional y tiempo fresco. He empleado la manhana en descansar e irme a la autentica catedral del tenis: el "All England Lawn Tennis Club", mas comunmente conocido como "Wimbledon"! La visita ha merecido la pena. El museo es... un museo (el torneo se juega desde 1877, asi que hay mucho trasto viejo acumulado) y en la tienda no he encontrado ni un polo ni una camiseta que me gustasen de verdad (para continuar mi coleccion de articulos de torneos de tenis), pero el tour por el club si ha sido muy interesante. Puedes ver las pistas, la zona reservada a los jugadores, la sala donde se inscriben los nombres de todos los ganadores, la sala de prensa... Para un aficionado al tenis (y yo lo soy bastante, pese a que ya no tenga tiempo para ver partidos ni mucho menos jugarlos), una autentica gozada.

Anoche habia quedado con un colega para salir de copas con el y amigos sus amigos. Pero lo cierto es que cai en uno de mis relativamente frecuentes "ataques de aislamiento" y pase del plan. No es que sea un tipo insociable (yo) pero no me gusta mucho salir de copas con gente que no conozco. Es un pequenho fallo en el sistema que tengo. Me pasa habitualmente. Si voy a conocer un grupo nuevo de gente en una comida, una cena, no hay mucho problema. Pero si es en una fiesta, en una discoteca, me aturdo y trato de evitarlo por todas las formas que se me ocurran. Aun no he llegado al fondo de ese comportamiento, no se que hay detras del mismo, tal vez un golpe ocasional de timidez, de inseguridad, de "asociabilidad"... El caso es que me ha pasado siempre y me sigue pasando. No se si tiene algo que ver con el hecho de haber estado todo el dia solo dando vueltas por Londres y dandole vueltas al coco. Viajar solo es algo a lo que estoy bastante habituado, y aun asi suele venirle muy mal a mi estado de confianza general. Verme solo en la ciudad desata unos cuantos demonios.

Para luchar contra uno de los fenomenos mas recurrentes de esta situacion, la abulia (no querer hacer nada mas que ver tv y estar en casa pasando el rato), sobre todo porque conozco de sobra el remordimiento que me trae despues el haber perdido el tiempo en vez de haber aprovechado el tiempo y la ocasion, voy a darme una vuelta por Kensington y South Kensington. Como detalle curioso, os contare que en la pista central de Wimbledon, a la vista solo de los jugadores en el camino hacia la misma desde los vestuarios, hay una placa con la siguiente inscripcion:

"If you can meet with Triumph and Disaster
And treat those two impostors just the same"

(Si puedes encontrarte con el Triunfo y con el Desastre
Y tratar a esos dos impostores por igual)


Alguien sabe a que poema pertenecen esos versos, sin usar Google?
 
London walking
Llegue ayer a Londres (disculpad la falta de acentos y demas caracteres ajenos al ingles...) y por supuesto ya he hecho de las mias: equivocarme de parada de metro, perder la ultima conexion de vuelta a casa por la noche (emergi en Westminster, junto al Big Ben, una de la manhana, precioso, no digo que no, pero a dos o tres horas andando de mi hotel)... Y es que, cuando estoy fuera de mis territorios habituales (y en ellos tambien) suelo meterme en los lios mas impresionantes. Aun queda tiempo (mas de una semana) para ampliar la lista.

Hoy he paseado por la ciudad. Habia hecho una "hoja de ruta" pero he decidido cambiarla. He estado en Covent Garden, Trafalgar Square, Westminster (de nuevo), Picadilly, luego paseo por Harrods (que enormidad) y ahora Kensington. He sido obsequiado con una buena racion de "English weather": sol, lluvia, sol, lluvia, chaparron, sol, lluvia.... Todo en menos de ocho horas! Al final ya ni me molestaba en ponerme el chubasquero. Luchar contra los elementos es bastante inutil.

Por lo demas, los paseos solitarios siempre dan lugar a muchos pensamientos y reflexiones, a consideraciones y planes, a veces tan cambiantes como el tiempo londinense. Las ideas que un dia parecen buenas al siguiente no lo parecen tanto, y al reves. Imagino que esto es una consecuencia de no tener totalmente claro a donde quiero ir a parar. Cuando fijo un objetivo, todo lo demas se ordena en relacion a el, y los planes arraigan con mas fuerzas. Pero cuando tiembla esa finalidad, todo lo demas se tambalea.

Ademas, no es lo mismo hacer planes sobre un papel y mirando al mar, que tener que llevarlos a cabo y enfrentarnos a personas reales, circunstancias reales y (oh, no!) a nosotros mismos para ejecutarlos.

Tal vez lo mejor seria tomar un camino y seguirlo ciegamente, acabando de una vez por todas las dudas sobre si es el correcto, simplemente cerrar los ojos e ir a tope con el. Es eso racional y razonable? Seria una solucion, un remedio, sin duda... Peor que la enfermedad, tal vez?
 
Touch and go
Escribo (como siempre últimamente) fugazmente: anoche llegué de Kenia, mañana me voy a Londres a pasar unos días. Sin duda están siendo las vacaciones más ajetreadas que recuerdo.

Cuando vuelva de Londres, me gustaría relatar un poco lo que ha sido el viaje a Kenia, así como lo más interesante de los días en Inglaterra. Además estos días en África me han servido para tener ideas, meditar otras que ya tenía, y ordenarlas todas juntas. Hacía tiempo que no me dedicaba a pensar (pensar en serio, no atolondradamente) y la verdad es que el resultado ha sido muy satisfactorio. Tendría que repetir más a menudo...

Hasta pronto.

P.D.: Leyendo el post de Bita del 7 de agosto me he acordado de que hace más de dos años que tengo un blog... ¡Dos años! Cómo pasa el tiempo... A saber dónde estaremos dentro de otros dos.
 
Fugaz
A Juan Manuel de Prada le encanta decir en sus artículos eso de "las dos o tres lectoras que todavía me soportan..." cuando, en realidad, sabe que tiene mucho más que dos o tres lectoras, y que dos mil o tres mil. Pero como no me parezco en casi nada a Juan Manuel de Prada (afortunadamente, no estoy orondo como él... ni mucho menos), a diferencia de su caso yo sí que tengo sólo dos o tres lectoras, que además deben de estar de vacaciones. De todas formas, por si todavía queda alguna pobre atrapada en la ciudad y no tiene nada mejor que hacer que leer este blog (con toda la sinceridad de que soy capaz, espero que éste no sea el caso), avanzo alguna de las cosas que me han sucedido últimamente. Ahora no tengo mucho tiempo para desarrollarlas, ni lo voy a tener hasta dentro de un par de semanas, pero ahí van, ordenadas sólo de forma aproximada:

1. Por culpa del trabajo, pierdo la oportunidad de ir a Formentera una semana. En lugar de eso, me quedo currando doce horas al día durante cinco días, acabando, como es costumbre, en torno a las 3 de la mañana del viernes (ya sábado).

2. No sé nada de M., la última chica con la que tomé un café. En mi opinión, acabó tan mortalmente aburrida que se ha dado al alcohol, o simplemente ha decidido poner tierra de por medio.

3. De hecho, iba a coincidir con ella en Formentera, pero como he explicado en (1.), me quedé sin ir allí.

4. Para salvar la temporada, intenté ir a Formentera un fin de semana, pero me encontré a unos simpáticos huelguistas que decidieron convertir El Prat en el único aeropuerto del mundo del que NO despegan aviones.

5. Atrapado en Barcelona, me pego una de las grandes juergas del año con los compis de trabajo. Creo que todavía queda en mi organismo JB de esas noches.

6. Unos días antes de (4. y 5.), me pillo el gran rebote con uno de mis jefes, el cual se había pasado un par de pueblos presionándome (como si me hiciera falta). El cabreo es tan grande que me largo del trabajo (literalmente). Durante un par de horas, medito seriamente volver única y exclusivamente a cerrar el ordenador y hacer un monumental corte de mangas.

7. Con los ánimos (un poco más) serenos, vuelvo y tengo una larga conversación. No me largo ese día, pero sin duda decido no quedarme para siempre (ni mucho menos).

8. Los ecos de la tormenta (6.) suben a las altas esferas, las cuales deciden ofrecerme un año en USA (los USA profundos, no NY ni nada parecido), trabajando en una "empresa amiga", ganando el doble que lo que gano ahora, empezando en octubre. El destino (casi) perfecto. Con compromiso de volver y permanecer en Barcelona mínimo dos años.

9. Intento irme a Formentera a meditarlo (4.) y ante la imposibilidad física de hacerlo, tomo la decisión entre juerga y juerga (5.).

10. Realizo una encuesta entre mis colegas de la jarana (5.). El 100% de los encuestados vota "Sí, lárgate". Ampliando un poco más el ámbito de la encuesta, el porcentaje de "Sí" baja a un 80% aproximadamente.

11. Tras unos cuantos cambios de opinión y (por una vez) una larga meditación, llego a la conclusión de rechazar la oferta USA y esperar a un momento y a una oportunidad mejor, incluso (o precisamente por eso) si eso supone buscarme la opción yo solito, al margen de la empresa.

12. Tras (11.), una mayoría absoluta de mis compañeros de curro me dan el premio "metida de pata del año". Afortunadamente, entre la minoría ínfima que me apoya (y, sobre todo, que me entiende) se encuentran la mayoría de las personas que más aprecio en el trabajo.

13. Tras (11.), me pregunto cuánto tiempo tardará la gente en hacer las matemáticas y darse cuenta de que mi decisión significa que en menos de un año me voy a largar.

14. Después de dos años desaparecida (aunque localizada), C. me llama para quedar conmigo cuando vuelva a nuestra ciudad común. Decidimos quedar la semana que viene. Vuelvo a comprar un paquete de tabaco después de bastante tiempo sin fumar (salvo cuando salía de fiesta).

15. Sigo hablando casi con S. a diario, a veces hasta un par de horas seguidas, pese a que tiene novio. La relación raya mucho en lo inexplicable pero me mantengo firme en mis dos afirmaciones básicas: A: sólo somos amigos. B: no voy a dinamitar esto de nuevo.

16. S. (15.) es la persona con la que más consulto la cuestión (8.) y que más me ayuda a tomar la decisión (11.). De hecho, está totalmente de acuerdo en que es la correcta. No, no manipula, si es lo que estáis pensando. Otros compañeros de trabajo muy cualificados ven lo mismo que yo: éste no es mi tren.

17. Vacaciones al fin. Mañana me voy a Africa. Luego, una semanita por Europa. Después, unos días de casita.

18. En el tren de vuelta a casita, decido poner todos y cada uno de mis esfuerzos en diseñar y ejecutar el plan que me tiene que colocar en USA de aquí a un año, no en USA profunda, sino en USA a lo grande. Y a partir de ahí, echar la suerte y ver hasta dónde llego.

19. Por primera vez, empiezo a mirar al futuro más allá de lo plenamente inmediato.

20. Por primera vez, tomo la determinación seria de dirigir mi destino, no contentándome meramente con dejarle que me lleve a donde quiera (incluso si el destino elegido por el Destino suena bien y es moderadamente atractivo). Eso significa renunciar al bien inmediato, al pájaro en mano. No cojo el dinero y corro. Espero. Y, sobre todo, contradigo lo que ha sido mi comportamiento hasta hoy en día (salvo en una ocasión): dejarme llevar por los acontecimientos. Decido agarrar fuerte el timón y salirme de la corriente...

21. Trato de soslayar el hecho de que la única vez que decidí salirme de la corriente, acabó en tremendo desastre. Me conjuro para que no vuelva a pasar.