Absolute zero
Una nueva baja. Dos cervezas y me he dado cuenta de lo sumergida que se encuentra mi vida actualmente. Sin un verdadero amigo en cientos de kilómetros a la redonda. Fingiendo siempre, escondiendo quién soy. A la defensiva, jamás expansivo. Sometido a los que me rodean, las circunstancias. Mordiendo a los que me muerden. Retorcido. Explotando hacia dentro. Envilecido.
Huir. Romper con todo. Esconder el bulto. Seguir aguantando.
¿Qué hago?
Huir. Romper con todo. Esconder el bulto. Seguir aguantando.
¿Qué hago?
Borroso
El cielo está cayéndose a pedazos. Los planes no avanzan. Me encuentro a mí mismo atascado, fuera de juego. No sé si estoy viviendo los últimos momentos decadentes de una época que nunca fue brillante, o una prolongación artificial de algo que ya debería haber terminado.
Se va gente de mi departamento. Yo mismo estoy más fuera que dentro, profesional y mentalmente. Como un templo sacudido por un terremoto silencioso, las columnas aparentemente grandiosas están cayendo a nuestro alrededor. Siempre tengo la sensación de llegar al final de una época, vaya donde vaya. Creo que de aquí a un año no quedará nadie de la vieja guardia, ni de los jóvenes que nos adherimos a ella con tanta fuerza como para ponernos a su nivel.
Y a nivel individual las cosas no van mucho mejor. Tengo que hacer un esfuerzo que me permita romper la gravedad y abandonar el planeta en destrucción. Mientras tanto, cualquier iniciativa intermedia está condenada al fracaso. Me estrello constantemente, con la hipoteca de mi falta de fe en mi mismo, de mi falta de respeto a mí mismo, de mi falta de voluntad y determinación.
Todo está terminando aquí. Pero aún no ha acabado... La agonía va a ser larga y no va a ser agradable.
¿Qué fue de los grandiosos planes que tenía?
P.D.: Para S.: Hablo contigo, después de una semana intercambiando intentos de llamada y abortos de conversaciones. Me cuentas tus problemas y yo los míos. Te doy ánimos y me dices que puedo triunfar en todo lo que me proponga (como si ésa no fuera mi maldición). Estás lejos en distancia y más en tiempo. Me he quedado fuera de la historia contigo. Hablo contigo y es como en los viejos tiempo. Si hubiese ido a visitarte este fin de semana como dije que haría, habríamos ido juntos a esa fiesta... como antes. A veces ahora parece antes, a veces antes parece mejor el futuro, pero el futuro no será otra vez como el pasado.
Pude hacer tantas cosas grandiosas... pero nunca fui capaz de hacer lo difícil.
Se va gente de mi departamento. Yo mismo estoy más fuera que dentro, profesional y mentalmente. Como un templo sacudido por un terremoto silencioso, las columnas aparentemente grandiosas están cayendo a nuestro alrededor. Siempre tengo la sensación de llegar al final de una época, vaya donde vaya. Creo que de aquí a un año no quedará nadie de la vieja guardia, ni de los jóvenes que nos adherimos a ella con tanta fuerza como para ponernos a su nivel.
Y a nivel individual las cosas no van mucho mejor. Tengo que hacer un esfuerzo que me permita romper la gravedad y abandonar el planeta en destrucción. Mientras tanto, cualquier iniciativa intermedia está condenada al fracaso. Me estrello constantemente, con la hipoteca de mi falta de fe en mi mismo, de mi falta de respeto a mí mismo, de mi falta de voluntad y determinación.
Todo está terminando aquí. Pero aún no ha acabado... La agonía va a ser larga y no va a ser agradable.
¿Qué fue de los grandiosos planes que tenía?
P.D.: Para S.: Hablo contigo, después de una semana intercambiando intentos de llamada y abortos de conversaciones. Me cuentas tus problemas y yo los míos. Te doy ánimos y me dices que puedo triunfar en todo lo que me proponga (como si ésa no fuera mi maldición). Estás lejos en distancia y más en tiempo. Me he quedado fuera de la historia contigo. Hablo contigo y es como en los viejos tiempo. Si hubiese ido a visitarte este fin de semana como dije que haría, habríamos ido juntos a esa fiesta... como antes. A veces ahora parece antes, a veces antes parece mejor el futuro, pero el futuro no será otra vez como el pasado.
Pude hacer tantas cosas grandiosas... pero nunca fui capaz de hacer lo difícil.
Grrrrr
Cuando al fin consigo decidir un camino, el camino "correcto", el que ha de llevarme a territorio seguro y seco, lejos pero con red de protección, complicado pero no imposible, desafiante pero aceptable, un café con un amigo, una cervecita con la chica estupenda de los ojos azules (¿te mueves? ¿me muevo? ¿estamos quietos? Porque no dejo de mirar y no sabría decir...) y vuelvo a estar en marcha otra vez: ¿y si me lanzara sin red? ¿y si me lanzara a lo que me apasiona, incluso si a largo plazo es peor? ¿y si me dejo guiar por mi instinto?
Vuelve, razón, vuelveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee...
Vuelve, razón, vuelveeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee...
Tormenta en el paraiso
Hoy se ha roto el cielo sobre Barcelona. Llueve con fuerza y consistencia. Caen relámpagos sin parar, iluminando intermitentemente los edificios, como si los cazara tratando de moverse sigilosamente. Retumban truenos. Como si alguien estuviese enfadado y gritase e hiciese aspavientos, pero la bronca no fuese conmigo. Intimida de entrada pero racionalmente no hay nada que temer.
Aunque el otro día lo dije casualmente, acerté con el simil de la roca de Sísifo. Tal vez el tiempo y la repetición de ciertas buenas costumbres (no sé si fue Socrates o Platon quien dijo que una virtud era una buena acción repetida a lo largo del tiempo) consigan ayudar, pero de momento el hacer ciertas cosas, cumplir determinadas promesas, ganar ciertas batallas conlleva empezar de cero cada día. La victoria de ayer no cuenta; el esfuerzo de ayer no vale. Hay que volver a ponerse en marcha, sin la arrogancia del que cree que ya ha hecho medio camino o del que piensa que haberlo hecho ayer es mérito suficiente para no tener que hacerlo hoy.
Hoy he empujado mi piedra pero no he conseguido moverla de su sitio. Conseguir no apoyarse en las victorias pasadas debería significar también no hundirse en las derrotas pasadas, ¿cierto?
P.D.: Para Brisa: gracias por tus comentarios! ¡Y por las felicitaciones! No me voy aún de Barcelona. Podría haberlo hecho ya, estaría en plena mudanza si hubiera querido. Aún me queda un poco. Me gusta y sin embargo creo que Barcelona ha cumplido ya su papel. O, mejor dicho, tiene que acabar de cumplirlo: ha llegado el momento de que cierre esos temas inconclusos que me han hecho quedarme, que empiece a resolver cuestiones que se han ido abriendo, que haga las cosas que tanto he pensado. No es momento de continuar tendencias y de dejar las cosas como están. Barcelona ha de ser un trampolín. Primero he dado los saltos de preparación; ahora toca el gran salto, el último gran impulso sobre la tabla, y de ahí al vacío, con o sin agua... Eso lo sabré al aterrizar. Y sin embargo, siento (tal vez me equivoco) que la red la llevo dentro, que será estrictamente lo que yo quiera: choque con el suelo o dulce entrada en el agua... Ya veremos.
Aunque el otro día lo dije casualmente, acerté con el simil de la roca de Sísifo. Tal vez el tiempo y la repetición de ciertas buenas costumbres (no sé si fue Socrates o Platon quien dijo que una virtud era una buena acción repetida a lo largo del tiempo) consigan ayudar, pero de momento el hacer ciertas cosas, cumplir determinadas promesas, ganar ciertas batallas conlleva empezar de cero cada día. La victoria de ayer no cuenta; el esfuerzo de ayer no vale. Hay que volver a ponerse en marcha, sin la arrogancia del que cree que ya ha hecho medio camino o del que piensa que haberlo hecho ayer es mérito suficiente para no tener que hacerlo hoy.
Hoy he empujado mi piedra pero no he conseguido moverla de su sitio. Conseguir no apoyarse en las victorias pasadas debería significar también no hundirse en las derrotas pasadas, ¿cierto?
P.D.: Para Brisa: gracias por tus comentarios! ¡Y por las felicitaciones! No me voy aún de Barcelona. Podría haberlo hecho ya, estaría en plena mudanza si hubiera querido. Aún me queda un poco. Me gusta y sin embargo creo que Barcelona ha cumplido ya su papel. O, mejor dicho, tiene que acabar de cumplirlo: ha llegado el momento de que cierre esos temas inconclusos que me han hecho quedarme, que empiece a resolver cuestiones que se han ido abriendo, que haga las cosas que tanto he pensado. No es momento de continuar tendencias y de dejar las cosas como están. Barcelona ha de ser un trampolín. Primero he dado los saltos de preparación; ahora toca el gran salto, el último gran impulso sobre la tabla, y de ahí al vacío, con o sin agua... Eso lo sabré al aterrizar. Y sin embargo, siento (tal vez me equivoco) que la red la llevo dentro, que será estrictamente lo que yo quiera: choque con el suelo o dulce entrada en el agua... Ya veremos.
Un minuto de silencio
En memoria de los que murieron en Estados Unidos tal día como hoy hace cinco años.
Palmo a palmo
Otra jornada de reflexión más. Pienso en unas palabras: "aguantar es envilecerse". Más o menos eso es lo que dijo Ortega y Gasset. En ese caso, me estoy envileciendo, porque me doy cuenta de que aguanto, aguanto, aguanto, atado a un trabajo que no me inspira ni me motiva. ¿Por qué? Por miedo a lanzarme a lo que sí me gusta (¡sabiendo que se me da bien!), por comodidad, por dinero, por saber que me permitirá volver a casa algún día, por temor a que me falle el carácter, porque este otro trabajo también me ha planteado retos. ¿Dónde acaba el afán de superación y empieza el puro masoquismo?
¿Algún día me arrepentiré de haber escogido este camino? Sin duda. ¿Me envilece aguantar? Sin duda. Sólo me queda esperar que algún día sea capaz de ajustarme y darle un giro a la situación para que deje de envilcerme, o aceptar que tal vez necesitaba un poco de "envilecimiento" para vivir en el mundo. Pero ¿es de verdad eso necesario alguna vez?
Mientras, escalo la montañana, palmo a palmo, buscando grietas mínimas donde parece que no las hay para asirme y seguir subiendo. La mayor parte de la lucha tiene lugar dentro de mí...
Hay que seguir. Siempre adelante.
¿Algún día me arrepentiré de haber escogido este camino? Sin duda. ¿Me envilece aguantar? Sin duda. Sólo me queda esperar que algún día sea capaz de ajustarme y darle un giro a la situación para que deje de envilcerme, o aceptar que tal vez necesitaba un poco de "envilecimiento" para vivir en el mundo. Pero ¿es de verdad eso necesario alguna vez?
Mientras, escalo la montañana, palmo a palmo, buscando grietas mínimas donde parece que no las hay para asirme y seguir subiendo. La mayor parte de la lucha tiene lugar dentro de mí...
Hay que seguir. Siempre adelante.
Revolución... ¿en un vaso de agua?
Estoy pasando este fin de semana en mi casa, en el sur, para celebrar mi cumpleaños. Ya iban tres que pasaba lejos, en soledad. Esta vez sí he podido disfrutarlo entre familiares y amigos. Aunque no soy amigo de los grandes fastos, es mejor pasarlo en casa descansando que en Barcelona... trabajando. Aunque este aó, por primera vez, tengo la sensación de que, de haberlo pasado allí, no lo habría pasado solo: tengo esos amigos a los que en el post anterior (llevado por la euforia etílica, lo admito, pero no por eso menos sinceramente) decía que echaré de menos algún día.
Euforia etílica... Menuda noche la de este jueves. Lo pasamos bien, desgraciadamente demasiado bien para ser un jueves, con un viernes trabajoso. Creo que fui el menos perjudicado: aparecí por la oficina a las 10.30... Son lujos de los que no puedo abusar, pero tras dos duros años tengo algún comodín en la manga para usar en estas situaciones. Además, y para salir adelante con los retos del día, tuve que tirar de algunos recursos de ya "perro viejo". De lo contrario, habría hecho algún destrozo... Todo salió bien, pero desgraciadamente esta forma de actuar no es muy profesional. Hoy por hoy no tengo edad ni profesión para ello.
Y vuelta a empezar con las buenas ideas. Ya sé cómo se sentía Sísifo: empujar la roca hasta la cima de la montaña no sirve de nada. Hay que retomar la tarea una y otra vez. Contemplar la piedra en la cima no sirve de nada, sólo para perder un tiempo precioso que podría emplear... volviéndola a empujar. Un castigo digno de dioses... ¿hay una recompensa también digna de de ellos? Dicen que sólo los que admiten que siempre pueden mejorar, los que saben que viven entre eternas incertidumbres, los que estan siempre listos a seguir aprendiendo y mejorando, sólo ellos entienden lo que es la vida: constante tragedia. Como dice una de mis frases favoritas, "haremos lo difícil, alcanzaremos la grandeza". Es una vida para héroes... ¿Estaré a la altura?
Euforia etílica... Menuda noche la de este jueves. Lo pasamos bien, desgraciadamente demasiado bien para ser un jueves, con un viernes trabajoso. Creo que fui el menos perjudicado: aparecí por la oficina a las 10.30... Son lujos de los que no puedo abusar, pero tras dos duros años tengo algún comodín en la manga para usar en estas situaciones. Además, y para salir adelante con los retos del día, tuve que tirar de algunos recursos de ya "perro viejo". De lo contrario, habría hecho algún destrozo... Todo salió bien, pero desgraciadamente esta forma de actuar no es muy profesional. Hoy por hoy no tengo edad ni profesión para ello.
Y vuelta a empezar con las buenas ideas. Ya sé cómo se sentía Sísifo: empujar la roca hasta la cima de la montaña no sirve de nada. Hay que retomar la tarea una y otra vez. Contemplar la piedra en la cima no sirve de nada, sólo para perder un tiempo precioso que podría emplear... volviéndola a empujar. Un castigo digno de dioses... ¿hay una recompensa también digna de de ellos? Dicen que sólo los que admiten que siempre pueden mejorar, los que saben que viven entre eternas incertidumbres, los que estan siempre listos a seguir aprendiendo y mejorando, sólo ellos entienden lo que es la vida: constante tragedia. Como dice una de mis frases favoritas, "haremos lo difícil, alcanzaremos la grandeza". Es una vida para héroes... ¿Estaré a la altura?
Farewell (in the long term)
Día loco... vuelta a la rutina del desorden y la improvisación... cena que no incluía salir, salida hasta las 5.30... Confesiones inconfesables, planes secretos al descubierto en la noche oscura y etílica. Secretos que dejan de serlo a la luz de gas, entre copas y música... Buenos deseos, planes mejores, una vida luminosa, fuera de esta penumbra.
Q., X., R. (en la distancia), S., F., M., ... Pronto Barcelona será otro escenario que queda atrás, otra instantánea de mi pasado... Estela en mi travesía. Y os echaré de menos. Porque, con todo, con mis dudas y cuestiones, los problemas e incomprensiones, nunca encontré hermanos como vosotros, gente mejor...
Q., X., R. (en la distancia), S., F., M., ... Pronto Barcelona será otro escenario que queda atrás, otra instantánea de mi pasado... Estela en mi travesía. Y os echaré de menos. Porque, con todo, con mis dudas y cuestiones, los problemas e incomprensiones, nunca encontré hermanos como vosotros, gente mejor...
Be prepared
Es el lema de los Boy Scouts... Estad preparados. Es imposible prever todas las circunstancias, porque la vida es demasiado intrincada. Pero cuanto más preparado estés, cuanto mejor hagas las cosas, cuanto más abras los ojos, más fácil es cazar las oportunidades que caigan.
Hoy ha sido un gran día, de esos en las que todas las piezas parecen ir ocupando su lugar solas...
Hoy ha sido un gran día, de esos en las que todas las piezas parecen ir ocupando su lugar solas...
Reflexión
Últimamente una idea me da vueltas en la cabeza: a nadie le gusta perderse, y nadie lo planea.
Pero es posible que a veces sea necesario perderse para volver a encontrarse...
Pero es posible que a veces sea necesario perderse para volver a encontrarse...
Pedalada a pedalada
Primer día de vuelta al trabajo y lo cierto es que ha ido mejor de lo esperado. He intentado mantener el orden, ir tema a tema, ver los temas con tranquilidad. Puede que no tenga muchas oportunidades de hacerlo así en el futuro, cuando vuelva la guerra, el lío, la prisa, el stress, la improvisación.
Hasta he tenido tiempo de ir al supermercado y de hacer deporte... incluso he tenido tiempo de dejarme las llaves de casa en el trabajo, por lo que he tenido que volver a por ellas desde (la puerta de) mi edificio... Es una de las "bromas" que más me gusta hacerme... todo sea para evitar tomarme demasiado en serio a mí mismo.
Anoche estuve hablando con Pilar, que es una persona excepcional. Estuvimos hablando de las metas, de los retos, de las dificultades, de escalar montañas sin necesidad alguna, incluso si la cima está oculta por las nubes y no sabemos qué encontraremos. Es cierto: subo cuestas sin saber muy bien hacia dónde... pero el hecho de que haya sido lejos de casa, lejos de la comodidad y la facilidad fuese donde la conocí, una de mis mejores amigas, es un indicio más de que este camino es el correcto. Me alegra que su opinión sea la de apoyarme y creer que acierto. Esa opinión vale infinitamente más que otras muchas.
A todos nos viene bien una palmadita de apoyo de vez en cuando...
Hasta he tenido tiempo de ir al supermercado y de hacer deporte... incluso he tenido tiempo de dejarme las llaves de casa en el trabajo, por lo que he tenido que volver a por ellas desde (la puerta de) mi edificio... Es una de las "bromas" que más me gusta hacerme... todo sea para evitar tomarme demasiado en serio a mí mismo.
Anoche estuve hablando con Pilar, que es una persona excepcional. Estuvimos hablando de las metas, de los retos, de las dificultades, de escalar montañas sin necesidad alguna, incluso si la cima está oculta por las nubes y no sabemos qué encontraremos. Es cierto: subo cuestas sin saber muy bien hacia dónde... pero el hecho de que haya sido lejos de casa, lejos de la comodidad y la facilidad fuese donde la conocí, una de mis mejores amigas, es un indicio más de que este camino es el correcto. Me alegra que su opinión sea la de apoyarme y creer que acierto. Esa opinión vale infinitamente más que otras muchas.
A todos nos viene bien una palmadita de apoyo de vez en cuando...
Barcelona - año III
Ya estoy de nuevo en Barcelona. Espera un año complicado, distinto de los dos anteriores. Se avecinan muchos cambios, y eso contando sólo con los que yo mismo voy a promover y con los que mi imaginación y mi capacidad de previsión alcanzan a esbozar. Estoy seguro de que habrá muchas otras vicisitudes y cuestiones que vayan suegiendo al vuelo.
Con todo eso en mente, cuando he llegado a Barcelona, me ha parecido la misma ciudad de siempre sólo aparentemente. Como si fuera el escenario de una obra de teatro que, pese a no cambiar externamente, sí nos parece diferente entre el primer y el último acto, no por él, sino por las cosas que en el han suecedido...
Con todo eso en mente, cuando he llegado a Barcelona, me ha parecido la misma ciudad de siempre sólo aparentemente. Como si fuera el escenario de una obra de teatro que, pese a no cambiar externamente, sí nos parece diferente entre el primer y el último acto, no por él, sino por las cosas que en el han suecedido...
Rubicón a la espalda
Poco nuevo que contar. He aprovechado el último día real de vacaciones para ir a la playa, navegar, descansar y pensar. Parece que uno nunca consigue encontrar la suficiente calma para meditar sobre los problemas importantes. Imagino que simplemente es falta de costumbre y disciplina, de concentración y método. Aun así, las ideas fluyen con más facilidad y las opciones se visualizan mejor cuando uno les dedica algo de tiempo. Divagar es mejor que no pensar en absoluto.
Cruzar el Rubicón tiene sus riesgos y problemas. A partir de octubre, van a pasar muchas cosas, tal vez menos de las que ahora me imagino. Entran los miedos: en cualquier caso, estoy sacrificando el presente (nutrido de los esfuerzos del pasado) frente al futuro. Una cosa es pensar y otra actuar; una cosa es el plan sobre el papel y otra sobre la realidad. Cuando uno se pone en marcha y coge velocidad es cuando entra el vértigo. Empiezo a despegarme de esta vida y, hasta que tome contacto con la próxima, estaré en el aire.
Y luego pienso que mis miedos son infundados. ¿Qué pueden quitarme? ¿Qué pueden hacerme? Nada. Las opciones están pensadas y calculadas, o eso espero. Ojalá tuviese más tiempo y más inteligencia para contemplar todas las posiblidades... Pero me temo que siempre quedarán cosas al azar, imprevistos que habrá que solucionar sobre la marcha. Me agarro a mis capacidades, mis ganas, mis éxitos pasados y con ellos me lanzo hacia adelante. Nunca hacia atrás. ¿Qué pueden quitarme? ¿Qué pueden hacerme? Sólo una cosa: la ilusión de seguir yendo más allá...
Cruzar el Rubicón tiene sus riesgos y problemas. A partir de octubre, van a pasar muchas cosas, tal vez menos de las que ahora me imagino. Entran los miedos: en cualquier caso, estoy sacrificando el presente (nutrido de los esfuerzos del pasado) frente al futuro. Una cosa es pensar y otra actuar; una cosa es el plan sobre el papel y otra sobre la realidad. Cuando uno se pone en marcha y coge velocidad es cuando entra el vértigo. Empiezo a despegarme de esta vida y, hasta que tome contacto con la próxima, estaré en el aire.
Y luego pienso que mis miedos son infundados. ¿Qué pueden quitarme? ¿Qué pueden hacerme? Nada. Las opciones están pensadas y calculadas, o eso espero. Ojalá tuviese más tiempo y más inteligencia para contemplar todas las posiblidades... Pero me temo que siempre quedarán cosas al azar, imprevistos que habrá que solucionar sobre la marcha. Me agarro a mis capacidades, mis ganas, mis éxitos pasados y con ellos me lanzo hacia adelante. Nunca hacia atrás. ¿Qué pueden quitarme? ¿Qué pueden hacerme? Sólo una cosa: la ilusión de seguir yendo más allá...
Alea jacta est ("¡que vuelen alto los dados!")
Me falta un "London walking (y III)" por escribir, para acabar de contar mi paso por Londres, y algún otro para contar cosas de mi viaje a Kenia. No me apetece escribir sobre la llamada de C., que no llegó a concretarse en una cita (incompatibilidad de agendas...), ni sobre otros "encuentros" casuales con personas de mi pasado porque me da la sensación de que sólo me sirve para alimentar fantasmas quee está mejor dejar enterrados. Y a lo mejor me lanzo con algún tema nuevo... Pero todo eso tendrá que ser en otro momento.
Esta noche sólo doy la avanzadilla del que será el gran tema del año, y que son mis planes de futuro. Creo que ya conté, pero de forma muy confusa e incomprensible, que mi empresa me había ofrecido irme a trabajar un año a USA. En realidad, esto era un premio y un compromiso: premio porque era una buena oportunidad de irme a "descansar trabajando" allí, fuera del stress de Barcelona y viviendo bien, con horarios y buen sueldo, un año. Compromiso porque me ataba, al menos a corto y medio plazo, a mi empresa, y también a la ciudad, cerrando la puerta a otros planes más largos y más interesantes fuera (obviamente) de mi empresa y la ciudad.
Lo cierto es que era una gran oportunidad que llegaba en el momento de mayor cansancio y agotamiento de dos años vividos intensamente, al menos en lo profesional. La recompensa a muchos fines de semana trabajando, muchas noches sin dormir, muchos nervios y preocupaciones. Y sin embargo, la intuición primero, el corazón después y la cabeza por último me han llevado a rechazar esa opción.
¿Los motivos? Ya los he apuntado: creo que puedo tener opciones mejores en el futuro, si me pongo a ello. Creo que este camino era de corto recorrido, ida y vuelta sin más. Creo que me esperan horizontes más lejanos.
Pero no es sólo eso. También creo que hay algo en mi interior que me lleva siempre a buscar una nueva meta en cuanto he superado la anterior. Imagino que el hecho de que me plantearan como un premio esta oportunidad hizo saltar mi "alarma de comodidad". Fue como decir, ¡eh! Oficialmente, ya has alcanzado tus metas en Barcelona: tienes el reconocimiento de tus jefes, has hecho un buen trabajo, todo está encauzado. Y entonces sale esa vena mía, la que me lleva siempre a huir hacia adelante, que dice "entonces, levántate, busca un nuevo objetivo, y a por él". Es parte de mi personalidad.
No creo que el afan de superación tenga nada de malo. Al contrario, es algo fenomenal. Sí que es verdad que a veces resulta paradójico pensar que, después de trabajar duro para alcanzar una meta, rechace los premios que ésta me ofrece y simplemente la use como plataforma para lanzarme a por la siguiente. Como un peldaño sólo lleva a otro peldaño, no me siento cómodo si me quedo parado en uno. Aunque sé que si lo hiciera estaría muy bien, cómodo, disfrutando de la vista, suficientemente alto, y sin necesidad de seguir mirando hacia arriba y de preocuparme de continuar la escalada.
La verdadera cuestión es si esto es un camino hacia delante un una huida hacia delante. Eso nunca lo he sabido bien. Tal vez el verdadero desafío sería triunfar en mi tierra, entre mi gente, en la ciudad que me ha visto nacer, y en realidad esa persecución de metas más lejanas y más altas no sea más que la increiblemente compleja y difícil excusa para no hacerle frente. Tal vez al final de este camino no me lleve a ningún sitio. Tal vez simplemente siga subiendo porque de hecho hay un camino que sube. Pero tal vez más arriba no sea mejor, e ir más lejos no suponga estar más satisfecho.
Y es que por más cotas que he superado eso nunca me ha llenado totalmente por dentro... Dice mi amiga A. que soy la persona más autoexigente que conoce, que nunca estoy contento con lo que hago ni me parece suficientemente bien. Es estúpido alcanzar más y más metas y que éstas no me llenen. O cambio las metas, o me dejo llenar por ellas.
A lo mejor la explicación es más sencilla, y no he tenido sino una forma de "miedo al compromiso", no con una persona sino con una organización, una empresa. El que habría representado aceptar este gran premio. Y por eso lo rechazo y, acto y seguido, me vuelvo a poner a pensar en echarme a la carretera, irme y volver a empezar de cero en otro lugar. Como si lo que hubiera hecho hasta ahora ya no fuese suficiente; incluso si para otros,sólo llegar aquí y poder quedarse ya sería más que suficiente... Pero yo no soy "otros", para bien y para mal.
Sólo sé que, por lo que he rechazado y por lo que voy a acometer, ésta ha sido seguramente la decisión más importante y arriesgada que he tenido que tomar. Sólo sé que, la última vez que tomé la decisión de romper con lo que ya daba por hecho, pese a que fuese muy bueno, y de salir a buscar algo mejor, me perdí por el camino y aún hoy me arrepiento. Son decisiones muy difíciles y que sólo sabré si fueron correctas desde la distancia.
Pero también otras veces me he arriesgado y ha salido bien. Que una vez no fuese así no es excusa para la cobardía. Tal vez ha llegado la hora de fijarme más en mis logros y aciertos y no tanto en los errores y fracasos. Voy a necesitar toda mi confianza para la tarea. Y, quien sabe, tal vez cuando llegue al destino entienda por qué hice el camino que a veces me pareció sin sentido, como elegido a ciegas.
En cualquier caso, lo que quería decir es que he vuelto a cruzar un Rubicón: en menos de un año, Barcelona y lo que ella encierra será otro capítulo cerrado.
P.D.: Los versos del post anterior son del poema "If", de Rudyard Kipling: http://www.kipling.org.uk/poems_if.htm
Esta noche sólo doy la avanzadilla del que será el gran tema del año, y que son mis planes de futuro. Creo que ya conté, pero de forma muy confusa e incomprensible, que mi empresa me había ofrecido irme a trabajar un año a USA. En realidad, esto era un premio y un compromiso: premio porque era una buena oportunidad de irme a "descansar trabajando" allí, fuera del stress de Barcelona y viviendo bien, con horarios y buen sueldo, un año. Compromiso porque me ataba, al menos a corto y medio plazo, a mi empresa, y también a la ciudad, cerrando la puerta a otros planes más largos y más interesantes fuera (obviamente) de mi empresa y la ciudad.
Lo cierto es que era una gran oportunidad que llegaba en el momento de mayor cansancio y agotamiento de dos años vividos intensamente, al menos en lo profesional. La recompensa a muchos fines de semana trabajando, muchas noches sin dormir, muchos nervios y preocupaciones. Y sin embargo, la intuición primero, el corazón después y la cabeza por último me han llevado a rechazar esa opción.
¿Los motivos? Ya los he apuntado: creo que puedo tener opciones mejores en el futuro, si me pongo a ello. Creo que este camino era de corto recorrido, ida y vuelta sin más. Creo que me esperan horizontes más lejanos.
Pero no es sólo eso. También creo que hay algo en mi interior que me lleva siempre a buscar una nueva meta en cuanto he superado la anterior. Imagino que el hecho de que me plantearan como un premio esta oportunidad hizo saltar mi "alarma de comodidad". Fue como decir, ¡eh! Oficialmente, ya has alcanzado tus metas en Barcelona: tienes el reconocimiento de tus jefes, has hecho un buen trabajo, todo está encauzado. Y entonces sale esa vena mía, la que me lleva siempre a huir hacia adelante, que dice "entonces, levántate, busca un nuevo objetivo, y a por él". Es parte de mi personalidad.
No creo que el afan de superación tenga nada de malo. Al contrario, es algo fenomenal. Sí que es verdad que a veces resulta paradójico pensar que, después de trabajar duro para alcanzar una meta, rechace los premios que ésta me ofrece y simplemente la use como plataforma para lanzarme a por la siguiente. Como un peldaño sólo lleva a otro peldaño, no me siento cómodo si me quedo parado en uno. Aunque sé que si lo hiciera estaría muy bien, cómodo, disfrutando de la vista, suficientemente alto, y sin necesidad de seguir mirando hacia arriba y de preocuparme de continuar la escalada.
La verdadera cuestión es si esto es un camino hacia delante un una huida hacia delante. Eso nunca lo he sabido bien. Tal vez el verdadero desafío sería triunfar en mi tierra, entre mi gente, en la ciudad que me ha visto nacer, y en realidad esa persecución de metas más lejanas y más altas no sea más que la increiblemente compleja y difícil excusa para no hacerle frente. Tal vez al final de este camino no me lleve a ningún sitio. Tal vez simplemente siga subiendo porque de hecho hay un camino que sube. Pero tal vez más arriba no sea mejor, e ir más lejos no suponga estar más satisfecho.
Y es que por más cotas que he superado eso nunca me ha llenado totalmente por dentro... Dice mi amiga A. que soy la persona más autoexigente que conoce, que nunca estoy contento con lo que hago ni me parece suficientemente bien. Es estúpido alcanzar más y más metas y que éstas no me llenen. O cambio las metas, o me dejo llenar por ellas.
A lo mejor la explicación es más sencilla, y no he tenido sino una forma de "miedo al compromiso", no con una persona sino con una organización, una empresa. El que habría representado aceptar este gran premio. Y por eso lo rechazo y, acto y seguido, me vuelvo a poner a pensar en echarme a la carretera, irme y volver a empezar de cero en otro lugar. Como si lo que hubiera hecho hasta ahora ya no fuese suficiente; incluso si para otros,sólo llegar aquí y poder quedarse ya sería más que suficiente... Pero yo no soy "otros", para bien y para mal.
Sólo sé que, por lo que he rechazado y por lo que voy a acometer, ésta ha sido seguramente la decisión más importante y arriesgada que he tenido que tomar. Sólo sé que, la última vez que tomé la decisión de romper con lo que ya daba por hecho, pese a que fuese muy bueno, y de salir a buscar algo mejor, me perdí por el camino y aún hoy me arrepiento. Son decisiones muy difíciles y que sólo sabré si fueron correctas desde la distancia.
Pero también otras veces me he arriesgado y ha salido bien. Que una vez no fuese así no es excusa para la cobardía. Tal vez ha llegado la hora de fijarme más en mis logros y aciertos y no tanto en los errores y fracasos. Voy a necesitar toda mi confianza para la tarea. Y, quien sabe, tal vez cuando llegue al destino entienda por qué hice el camino que a veces me pareció sin sentido, como elegido a ciegas.
En cualquier caso, lo que quería decir es que he vuelto a cruzar un Rubicón: en menos de un año, Barcelona y lo que ella encierra será otro capítulo cerrado.
P.D.: Los versos del post anterior son del poema "If", de Rudyard Kipling: http://www.kipling.org.uk/poems_if.htm





