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Bajo una palmera
La vida, contemplada a la sombra de mi palmera
Acerca de
Soy un "suresteño" desplazado (voluntariamente) a Barcelona donde llevo mi vida, sin saber bien si estoy en un fin de trayecto o en una parada más en el camino. Mientras lo decido, me siento bajo la palmera que yo mismo he plantado y construido para escribir las cosas que voy viendo, que me van pasando... ¡sin que me dé mucho el sol en la cabeza!
Sindicación
 
Estrellas
A veces las cosas que buscamos y queremos en realidad están sólo a un paso, al alcance de la mano, y es cuestión de darse cuenta: esas dos horitas más que pedía a los RRMM, y que salen simplemente de organizarse bien, ser efectivo y no perder el tiempo en chorradas; los ánimos y las fuerzas, que surgen de descansar bien; el buen humor, que se recupera estando con los amigos y aprovechando el tiempo que tengamos para disfrutar; la felicidad que da disfrutar con lo que se hace, mirar las cosas en positivo, darles la importancia justa, de hacer aquello que nos sienta bien...

A veces todo lo que buscamos ya está ahí. Sólo que, como las estrellas, a veces se ven, y otras las tapan las nubes.

Siempre estoy dando la lata con pesimismos, dudas y problemas... Es justo que también cuente las cosas van saliendo bien, ¿no?
 
Carta a los RRMM
Pues aquí va mi lista de regalos para 2007:

- Una universidad que me acepte, una beca con todos sus complementos. En su defecto, un agujero en el que meterme durante un año.

- Tiempo libre.

- Energía para aprovechar el tiempo libre.

- Una máquina para entender a ciertas personas... ni siquiera leer sus mentes, sólo entenderles.

- Fuerza, voluntad y paciencia para hacer lo que sé que tengo que hacer y para no hacer lo que me perjudica.

- Más paciencia todavía.

- Optimismo y buen humor...

- Un par de horas más en cada día.

Creo que con esto bastará, al menos hasta mayo.
 
Luna fría llena
Hay noches que esta isla desierta está más desierta que otras. Hoy es una de ellas. Cuando ella se va y se apagan los fuegos artificiales que brillaban en sus ojos, el cielo parece mucho más negro, y el mar mucho más frío.
 
Epitafio
Algún día, cuando me muera, en mi tumba escribirán: "tenía un gran coche, pero no sabía dónde ir; y además, le daba miedo ir hasta allí".

Mis angelitos, mis demonitos y demás peña siguen debatiando sobre qué debería hacer con mi vida, y cómo. Yo espero la decisión. Mientras, mantengo el pulso y demás constantes vitales al ralentí.

Uno debería escribir cuando tiene algo que decir... Conclusión: el blogueo de baja intensidad y nula densidad al que me he entregado desde hace unas semanas pasa a mejor vida. Contaré lo que tenga que contar cuando tenga algo que contar.