Rumbo al Oeste
Finalmente salió adelante el plan que venía tramando. Ha salido a trancas y barrancas, sin toda la brillantez que hubiera querido, y sin haber apurado las mejores opciones que tenía.
En realidad, lo que digo es una tontería: me voy a hacer un curso de primer nivel en Nueva York durante doce meses (por lo menos, tal vez más), y de aquí a un año más o menos veré si me quedo a vivir allí o si me vuelvo a una de las mejores empresas de España, que ya me está persiguiendo para cuando decida retornar. Todo esto, a los 26 años. No me puedo quejar.
Por enmedio, el panorama ha estado un poco revuelto: por supuesto, cuando hace unos meses dije que no me quería involucrar en relaciones personales ya que mi destino era emigrar, sabía que lo acabaría incumpliendo (por favor, ¡el Nobel de la oportunidad, ya!). En fin, la vida es así. Por motivos que sería muy largo explicar, la relación no ha cuajado. Es una lástima, porque la chica es un encanto y creo que merecíamos una oportunidad (mi post "Idas y venidas" era por ella). Pero probablemente esto es lo mejor que podía pasar. Aprender de la experiencia es bueno, pero eso no significa que tomar (y soportar) ciertas decisiones sea fácil o agradable. Al fin y al cabo, conocer a alguien especial, ver ese brillo distinto en sus ojos y darte cuenta de que va por ti, y tener que dejarlo pasar conlleva un esfuerzo casi inhumano.
Y pese a todo, me sigue quedando un resto de insatisfacción... Por lo que he hecho, por lo que hago, por lo que haré. No sé qué pieza falla, ni si es culpa mía o inducida, pero siempre me acaba quedando la sensación de que da igual lo que haga: nunca es suficientemente bueno.
En realidad, lo que digo es una tontería: me voy a hacer un curso de primer nivel en Nueva York durante doce meses (por lo menos, tal vez más), y de aquí a un año más o menos veré si me quedo a vivir allí o si me vuelvo a una de las mejores empresas de España, que ya me está persiguiendo para cuando decida retornar. Todo esto, a los 26 años. No me puedo quejar.
Por enmedio, el panorama ha estado un poco revuelto: por supuesto, cuando hace unos meses dije que no me quería involucrar en relaciones personales ya que mi destino era emigrar, sabía que lo acabaría incumpliendo (por favor, ¡el Nobel de la oportunidad, ya!). En fin, la vida es así. Por motivos que sería muy largo explicar, la relación no ha cuajado. Es una lástima, porque la chica es un encanto y creo que merecíamos una oportunidad (mi post "Idas y venidas" era por ella). Pero probablemente esto es lo mejor que podía pasar. Aprender de la experiencia es bueno, pero eso no significa que tomar (y soportar) ciertas decisiones sea fácil o agradable. Al fin y al cabo, conocer a alguien especial, ver ese brillo distinto en sus ojos y darte cuenta de que va por ti, y tener que dejarlo pasar conlleva un esfuerzo casi inhumano.
Y pese a todo, me sigue quedando un resto de insatisfacción... Por lo que he hecho, por lo que hago, por lo que haré. No sé qué pieza falla, ni si es culpa mía o inducida, pero siempre me acaba quedando la sensación de que da igual lo que haga: nunca es suficientemente bueno.





