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Bajo una palmera
La vida, contemplada a la sombra de mi palmera
Acerca de
Soy un "suresteño" desplazado (voluntariamente) a Barcelona donde llevo mi vida, sin saber bien si estoy en un fin de trayecto o en una parada más en el camino. Mientras lo decido, me siento bajo la palmera que yo mismo he plantado y construido para escribir las cosas que voy viendo, que me van pasando... ¡sin que me dé mucho el sol en la cabeza!
Sindicación
 
Ahí va otro espejismo
Sigo adelante, dejando atrás el patinazo del que hablaba la semana pasada. Al final no fue para tanto, es decir, esperaba una reprimenda más violenta, más encarnizada, más visceral, pero todo se redujo a una conversación seria sobre la gravedad del fallo y la importancia de que no se vuelva a repetir.

Sigo adelante, pero ahí me he dejado un girón de prestigio, de confianza, de capacidad. Un amigo y compañero me dice que no es para tanto, que no cargue con culpas que son excesivas o injustas. Creo que el compañerismo inclina la balanza hacia mi lado (me disculpa un fallo que sé que en otra persona le habría parecido una aberración). Para bien o para mal, es lo que tienen los amigos (algunos): siempre eligen la opción más benévola, aunque no siempre sea la más realista ni la más justa.

Sigo adelante, a través del enrarecido ambiente en el trabajo, de los malos rollos, cada vez más preocupantes. Estamos en tinieblas sobre nuestros futuro, que seguramente no será tan lúgubre como creemos. Pero el ambiente está cargado y nadie abre las ventanas. Pese a todo, me encuentro criticando a gente y después tomando cervezas con esas mismas personas y dándome cuenta de que no son tan malas. Siempre me pasa lo mismo: puedo ser muy duro en la larga distancia, desde la atalaya, pero cuando me acerco al plano personal dejo la dureza y me fijo en la parte buena (aunque sólo sea mínima) de las personas. Si quiero ser duro, inflexible, implacable, debo mantenerme lejos.

Sigo adelante y me doy cuenta de que el pasado queda ya muy lejos, y el presente también. Hace unos meses pensaba que había superado mi atávica manía a alcanzar algo, medio dominarlo y, cuando ya lo consideraba "superado" (que era más o menos cuando ya estaba sintiendo cómodo, aunque no hubiese llegado a rematar la faena), aburrirme y empezar a pensar en cambiar de aires. Me pasó en el colegio, me pasó en el instituto, me pasó en la universidad, me pasó en el Máster (tiempo, record, un año y a los cuatro meses ya estaba deseando largarme de ahí) y ahora en el curro he atravesado una fase similar. Sin apenas haber empezado a vislumbrar la cima, haber conocido a unos cuantos amigos y haberme hecho (minimamente) a la ciudad, ya estaba sintiendo el picor que me hace echarme a la carretera otra vez, volver a barajar las cartas sin haberlas acabado de jugar, empezar de cero cuando ya estaba llegado al uno. Ahora lo tengo más o menos controlado, pero veo inevitable un cambio de escenario a corto o medio plazo, aunque sea sólo por una época. Antes miraba al futuro y veía el presente. Ahora miro al presente y quiero que el futuro sea distinto al presente. Pese a todo, pese a las puertas que se entreabren un poco más adelante en este pasillo que es la vida (Madrid, Nueva York, Brasil...) y a que más de una vez me sorprendo pensando en liar el petate y meterme en un avión, me debo de de estar volviendo mayor y (más) conservador, porque creo que irme ahora sería dejar a medio esta experiencia; y las experiencias a medias cuentan como cero. Si, por ejemplo, me dejara llevar por los cantos de sirena que me llegan de Madrid, me encontraría en el mismo sitio que hace quince meses: nuevo en la ciudad, nuevo en el trabajo, sin un bagaje que me pusiera a un nivel más allá o, peor aún, fingiendo estar un nivel más allá de aquél en el que estoy (lo cual conlleva bofetada segura).

Sigo adelante, y me encuentro pensando hora sí y hora también en otra chica (la enésima de la temporada, me olvido de que quemé mi cartucho de este año en la Nochevieja pasada y hasta el uno de enero próximo estoy maldito y nada me va a salir bien en este tema). Ahora es una compa de trabajo, pero de otro departamento. No sé si he escrito sobre ella antes; me llamó un día por un tema en el que fuimos a trabajar juntos. Su foto en la web interna del trabajo me pareció (perdonad la palabra) adorable (bueno, ella, no la foto). Su voz al teléfono, mejor todavía (no es aquella chica con la que ya quedé). Sobre todo porque siempre que hablamos se ríe, a la mínima bobada que digo, y claro, me incita a decir más y más bobadas. Sólo la ví un momento, una vez, de pasada. En realidad ella estaba despachando con un jefe y yo fui a darle un papel. Luego me metí en una conversación con el jefe sobre un tema. Mientras hablaba con él pensaba "no la mires, vas a parecer un lelo si lo haces, mantén la mirada en el jefe, haz como que escuchas...". Así, me privé de verla durante cinco minutos o así, pero los diez segundos que la ví me parecio estupenda. Ayer hablamos y hoy también. La llamé por una excusa estúpida que medio me inventé; ella me llamó por trabajo. Yo siempre intento hacerla reir. No sé otra forma de acercarme a ella (ni a nadie). A mi ex, la chica más maravillosa del mundo, y ahora mi gran confidente, le parece que es mi mejor valor; también dice que soy un cenizo y que me pierde mi pesimismo. Que vaya poco a poco, paso a paso, y veamos lo que pasa. No lo tengo nada claro, aunque diferencio entre cuando digo "no verlo claro" y "no verlo claro": hay muros de mármol, y muros de ladrillo. Los muros de mármol son fríos e impenetrables. Los muros de ladrillo siempre tienen resquicios, se pueden horadar, o escalar, o deshacer ladrillo a ladrillo... Es cuestión de ponerse a ello. Es cuestión de querer ponerse a ello.

Sigo adelante, y me planteo si debo hacerlo, o si debo desviarme de mi ruta a ninguna parte para ver si, efectivamente, éste no es más que un espejismo o si hay una realidad detrás; o incluso si, a fuerza de querer, puedo convertir un espejismo en realidad... No sería la primera vez, pero sí la segunda. Y por estúpido que parezca, tengo sensaciones parecidas a las de aquella vez...

Si has llegado hasta aquí, tómate una copa. ¡Invito yo!
 
Comentario:
1º No puedes dejar esa ciudad hasta que no hagas los deberes que me debes!! luego te dejo que te vengas a Madrid si quieres, pero primero disfruta de cada rincón hasta que llegue el momento en el que nada te sorprenda!!

2º Que gracioso cuando te hacias el chico duro y no la mirabas... que rico!!

3º Me debes una copa!! :P

Besitos niño!!
No