Back on track
Hola de nuevo... Siento haber estado unos cuantos días desaparecido pero Telefónica me castigó con un "apagón mediático" que ha evitado que pudiera seguir volando en Internet mi pesimismo habitual y haya podido dedicar las noches a reflexionar sin soltar prenda, salvo a una gran amiga con la que, a falta de messenger, he asaltado telefónicamente.
La verdad es que esa chica es sin duda alguna la persona más excepcional que conozco y se merece un homenaje o cien. Simpática, inteligente, divertida, guapísima, trabajadora, buena, positiva, buena amiga... Creo que ya hace mucho que no hablo de ella, seguramente no desde que este blog está en su ubicación actual. Pero siempre me alegraré de conocerla y de poder llamarla con mis tonterías y mis chaladuras sabiendo que un minuto o una hora más tarde colgaré el teléfono con una sonrisa nueva y una visión más positiva de la vida; sigue llamándome "cenizo" (es su forma de decir que soy muy pesimista, aunque ella sabe que es mitad pesimismo mitad victimismo provocado para recibir un poco de ánimo externo) y empujándome suave y sutilmente para que saque lo mejor de mí mismo y disfrute la vida.
Cómo es posible que esa chica tan maravillosa y yo saliéramos durante un año (hace ya unos cuantos) es uno de esos misterios del universo que probablemente queden inexplicados eternamente; cómo me cargué yo solito y de un plumazo una relación que funcionaba a las mil maravillas (¡nunca nos llegamos a pelear! y éramos, sobre todo, el mejor amigo del otro), se explica fácilmente en mi estupidez soberana.
Pero eso, como dicen en EE.UU., "is a whole different story"...
El caso es que en estos días que he estado alejado del blog las cosas han girado un poco. La última vez que escribí me había llevado un par de mazazos que, realmente, me busqué por tonto y por engreido. Me pasé un fin de semana caminando por el fondo y luego decidí que un poco de reflexión y vuelta a los orígenes no me vendría mal. De pronto las cosas empiezan a funcionar de nuevo, poquito a poquito, paso a paso. Ladrillo a ladrillo.
Y de pronto, cuando pensaba que no sabria nada más de mi Musa, recibo cuatro llamadas "profesionales" suyas... en dos días. Y después la encuentro (vale, la busco) en la cena de Navidad del curro, hablamos, me comenta que pronto será su cumpleaños, que me debe muchos cafés... Y de pronto me veo pensando que no es posible, que parece que tal vez ella también quiera arriesgarse (en su caso es, en efecto, un riesgo) a conocerme... No lo entiendo, pero diría que es eso.
Después han venido días duros, en los que sólo la he podido ver minutos sueltos, hablar con ella segundos, porque está agobiadísima. Me entristece oirla tan estresada, me gustaría que tuvieramos el tiempo de tomar esos cafés, de dar un paseo, me da miedo que lo profesional ahogue a lo que pudiera venir en el futuro... Y ahí tengo a mi amiga, de la que hablaba antes, recordándome lo duro que fue mi inicio, cuando trabajaba hasta veinte horas al día... Y me doy cuenta de que así son las cosas en este mundo que hemos elegido vivir.
Y de pronto me doy cuenta de que estoy en una de esas encrucijadas en las que me veo de vez en cuando, y que básicamente siempre se resuelven de la misma manera. De un lado, la opción "con la música otra parte": no te lances, déjalo pasar, el riesgo es demasiado alto, tápate y sigue tu camino. Del otro, la opción "a las trincheras": ser paciente, insistente pero no pesado, estar allí aunque las cosas se compliquen y las nubes cubran el sol... sabiendo que detrás puede estar el éxito... o el fracaso más estrepitoso.
Y en estas encrucijadas sé que casi siempre elijo el camino que me aleja del reto... Pero no siempre. Y de hecho veo que las veces que en un reto mi instinto no ha sido el de huir sino el de plantar cara, dar batalla, luchar hasta el final, ha sido porque lo que había detrás merecía la pena. Mirad, a la chica que me llamó y a la que invité al cine (y me dió largas...) no la he vuelto a ver, ni la he vuelto a llamar... Y me da igual, por guapa y maja que sea. No es mi guerra, no quiero que la sea.
Y sin embargo, esta vez... Esta vez es distinta. Ahí está ella, la Musa, y quiero conocerla, quiero mirarle a los ojos y perderme en ellos, quiero saber qué piensa y cómo lo piensa, y que el tiempo pase a nuestro alrededor. Esta vez tiene que ser distinta. No puede resolverse en un instante, en un día, en que todo se decide y de pronto encontrarme a doscientos por hora en una autopista que desconozco y sin ni siquiera saber si voy en dirección contraria... Así me he estrellado tantas veces... y con chicas estupendas, algunas, y terribles, otras. Pero en todas, el tejado se nos ha venido encima por no poner cimientos a la casita.
En todas menos una, hace muchos años, la amiga de la que hablaba antes. Aquella vez funcionó hasta que decidí que tanta felicidad no podía ser para mí. Pero tal vez lo que funcionó aquella vez no sea lo que funcione ahora. Hoy hay que ir despacio, poquito a poquito, paso a paso. Ladrillo a ladrillo. Disfrutando del camino. Conquistando metro a metro, palmo a palmo. Aunque de ésta salga cafeinómano, aunque piense mil veces que no le intereso porque soy aburrido y pedante (que lo soy) y aunque piense mil veces que ella es demasiado guapa y buena para mí (que lo es).
Mañana es su cumpleaños y el domingo fui a comprarle un regalito... Ya os contaré qué pasó... Sólo de pensar en dárselo me estoy poniendo malo de los nervios...
La verdad es que esa chica es sin duda alguna la persona más excepcional que conozco y se merece un homenaje o cien. Simpática, inteligente, divertida, guapísima, trabajadora, buena, positiva, buena amiga... Creo que ya hace mucho que no hablo de ella, seguramente no desde que este blog está en su ubicación actual. Pero siempre me alegraré de conocerla y de poder llamarla con mis tonterías y mis chaladuras sabiendo que un minuto o una hora más tarde colgaré el teléfono con una sonrisa nueva y una visión más positiva de la vida; sigue llamándome "cenizo" (es su forma de decir que soy muy pesimista, aunque ella sabe que es mitad pesimismo mitad victimismo provocado para recibir un poco de ánimo externo) y empujándome suave y sutilmente para que saque lo mejor de mí mismo y disfrute la vida.
Cómo es posible que esa chica tan maravillosa y yo saliéramos durante un año (hace ya unos cuantos) es uno de esos misterios del universo que probablemente queden inexplicados eternamente; cómo me cargué yo solito y de un plumazo una relación que funcionaba a las mil maravillas (¡nunca nos llegamos a pelear! y éramos, sobre todo, el mejor amigo del otro), se explica fácilmente en mi estupidez soberana.
Pero eso, como dicen en EE.UU., "is a whole different story"...
El caso es que en estos días que he estado alejado del blog las cosas han girado un poco. La última vez que escribí me había llevado un par de mazazos que, realmente, me busqué por tonto y por engreido. Me pasé un fin de semana caminando por el fondo y luego decidí que un poco de reflexión y vuelta a los orígenes no me vendría mal. De pronto las cosas empiezan a funcionar de nuevo, poquito a poquito, paso a paso. Ladrillo a ladrillo.
Y de pronto, cuando pensaba que no sabria nada más de mi Musa, recibo cuatro llamadas "profesionales" suyas... en dos días. Y después la encuentro (vale, la busco) en la cena de Navidad del curro, hablamos, me comenta que pronto será su cumpleaños, que me debe muchos cafés... Y de pronto me veo pensando que no es posible, que parece que tal vez ella también quiera arriesgarse (en su caso es, en efecto, un riesgo) a conocerme... No lo entiendo, pero diría que es eso.
Después han venido días duros, en los que sólo la he podido ver minutos sueltos, hablar con ella segundos, porque está agobiadísima. Me entristece oirla tan estresada, me gustaría que tuvieramos el tiempo de tomar esos cafés, de dar un paseo, me da miedo que lo profesional ahogue a lo que pudiera venir en el futuro... Y ahí tengo a mi amiga, de la que hablaba antes, recordándome lo duro que fue mi inicio, cuando trabajaba hasta veinte horas al día... Y me doy cuenta de que así son las cosas en este mundo que hemos elegido vivir.
Y de pronto me doy cuenta de que estoy en una de esas encrucijadas en las que me veo de vez en cuando, y que básicamente siempre se resuelven de la misma manera. De un lado, la opción "con la música otra parte": no te lances, déjalo pasar, el riesgo es demasiado alto, tápate y sigue tu camino. Del otro, la opción "a las trincheras": ser paciente, insistente pero no pesado, estar allí aunque las cosas se compliquen y las nubes cubran el sol... sabiendo que detrás puede estar el éxito... o el fracaso más estrepitoso.
Y en estas encrucijadas sé que casi siempre elijo el camino que me aleja del reto... Pero no siempre. Y de hecho veo que las veces que en un reto mi instinto no ha sido el de huir sino el de plantar cara, dar batalla, luchar hasta el final, ha sido porque lo que había detrás merecía la pena. Mirad, a la chica que me llamó y a la que invité al cine (y me dió largas...) no la he vuelto a ver, ni la he vuelto a llamar... Y me da igual, por guapa y maja que sea. No es mi guerra, no quiero que la sea.
Y sin embargo, esta vez... Esta vez es distinta. Ahí está ella, la Musa, y quiero conocerla, quiero mirarle a los ojos y perderme en ellos, quiero saber qué piensa y cómo lo piensa, y que el tiempo pase a nuestro alrededor. Esta vez tiene que ser distinta. No puede resolverse en un instante, en un día, en que todo se decide y de pronto encontrarme a doscientos por hora en una autopista que desconozco y sin ni siquiera saber si voy en dirección contraria... Así me he estrellado tantas veces... y con chicas estupendas, algunas, y terribles, otras. Pero en todas, el tejado se nos ha venido encima por no poner cimientos a la casita.
En todas menos una, hace muchos años, la amiga de la que hablaba antes. Aquella vez funcionó hasta que decidí que tanta felicidad no podía ser para mí. Pero tal vez lo que funcionó aquella vez no sea lo que funcione ahora. Hoy hay que ir despacio, poquito a poquito, paso a paso. Ladrillo a ladrillo. Disfrutando del camino. Conquistando metro a metro, palmo a palmo. Aunque de ésta salga cafeinómano, aunque piense mil veces que no le intereso porque soy aburrido y pedante (que lo soy) y aunque piense mil veces que ella es demasiado guapa y buena para mí (que lo es).
Mañana es su cumpleaños y el domingo fui a comprarle un regalito... Ya os contaré qué pasó... Sólo de pensar en dárselo me estoy poniendo malo de los nervios...
Comentario:
Que gracia me ha hecho lo de "a las tricheras"!! :D Pues ya puedes ir a las trincheras con tu musa!! nada de dejarlo correr!! que no me entere yo!!
miles de besitos peque!!
miles de besitos peque!!
Comentario:
Que en estas fiestas, la magia sea tu mejor traje, tu sonrisa el mejor regalo, tus ojos el mejor destino, y tu felicidad mi mejor deseo.
Dark kisses
Dark kisses
Comentario:
Uuuhh!! Que cantidad de cosas, parece que tu vida no deja de ser emocionante (y cansada), tantas encrucijadas y destinos posibles. Espero que todo te vaya molto bene.
Y feliz navidad.
besos
Y feliz navidad.
besos





