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Bajo una palmera
La vida, contemplada a la sombra de mi palmera
Acerca de
Soy un "suresteño" desplazado (voluntariamente) a Barcelona donde llevo mi vida, sin saber bien si estoy en un fin de trayecto o en una parada más en el camino. Mientras lo decido, me siento bajo la palmera que yo mismo he plantado y construido para escribir las cosas que voy viendo, que me van pasando... ¡sin que me dé mucho el sol en la cabeza!
Sindicación
 
Mutando en burócrata
Pues sí, se acercan los Reyes y, como en los viejos tiempos, estoy portándome muy bien a ver si me traen muchas cosas (buenas). Aunque bien pensado, un poco de carbón y una estufa a juego no me vendría nada mal, teniendo en cuenta el frío que hace en mi "descalefaccionado" piso en Barcelona. Además, siempre puedo asar castañas y venderlas, complementando así mi sueldo, con el que van a hacer "collage" este año (gracias por todo, Gobierno) de forma que tras dos ascensos voy a ganar menos que cuando entré como novato. ¡Agárrense que vienen curvas peligrosas!

Así, concienciado ante la cuesta de enero que se me viene encima, he sacado la calculadora y he empezado a sumar y restar, a "cuadrar números" (sí, números, esos garabatos que a los licenciados en derecho como yo nos producen una urticaria casi mortal) para ver si puedo o no mantener el tren de vida. Creo que con ciertos recortes seguiré comiendo caliente casi todos los días de la semana. Maldita la hora en que se me ocurrió emanciparme... Tenía que haber esperado a que me echaran, como hacen mis amigos...

Bueno, a lo hecho pecho. Como digo, los números cuadran, y seguro que el haber dejado de fumar hace ya varios meses lo va a agradecer profundamente mi sufrida economía y no sólo mi salud, la cual, por cierto, ya empieza a notar las duras sesiones de entrenamiento (bueno, durillas, tampoco exageremos) a que lo someto (dice "eh, ¿qué hay de los turrones, los jamones, los mazapanes? ¿qué hay de dormir hasta las 12 y después la siesta?", y yo respondo "¡nada! ¡eso era en 2005! Bueno, y en 2004, 2003, 2002... y todos los anteriores... ¡pero se acabó!).

Y además, ya casi he terminado todas mis compras navideñas, así que ni tendré que correr a última hora ni seré tan cutre de dejar de regalar. A Selene le voy a regalar un original juego de café, lechera y azucarera incluidas, para que vaya adecuando su nueva casa (otra que se emancipa, craso error... aunque seguro que a ella se le da mejor la vida cotidina que a mí). Espero que le guste. Yo, personalmente, me habría comprado la tienda entera, que queréis que os diga, dos años largos viviendo fuera de mi casa y ya me va apeteciendo algo más que la provisionalidad e impersonalidad de la residencia de estudiantes y el piso de alquiler...

¡Dios mío! ¿Qué me pasa? ¡El rey del "me da igual el color de las paredes", el genio del caos ordenado, el lobo solitario se está volviendo ordenado y hogareño! Peor aún: todo esto no es nada viril ni machote, ¡nada en absoluto! Llamen a... no sé a quién, ¡pero rápido, hagan algo!

Maldición, tanto hablar de la crisis de los 30 ¿y nadie advierte de la de los 25?
 
Comentario:
Jajajaja!! me encanta!! eres un caso!! el rey del "me da igual el color de las paredes" regalando juegos de cafe!! venga yo por reyes te regalo un besito muy gordo!! muak!!
que te dejen muchas cositas los reyes que seguro que has sido bueno!!
No