En territorio (des)conocido
Está claro que a Selene le pasan más cosas raras de las merecidas. En la última me ha pedido que le diera asesoramiento legal... penal, lo cual se sale de mi ámbito totalmente, pero también me devuelve a la condición de abogado integral, no sólo de lo mío, sino de todo, capaz de estudiar un problema, aunque no esté familiarizado con el tema, aplicar sentido común y dar una respuesta. Y con la frialdad y objetividad que uno tiene que poner.
Por un lado es extraño no poder comportarse como amigo y dar la respuesta más reconfortante y facilona. Tengo la responsabilidad de dar una respuesta más certera, experta y desapasionada, como la tendría un médico si el problema fuese una enfermedad. Por otro, es satisfactorio poder ayudar de forma cualificada, dándole un consejo mejor y más apropiado que el que le podría dar otra persona. Y me alegra que ella confíe en mí y yo espero ser digno de su confianza.
En cualquier caso, no es para tanto, y el tema está resuelto. Ahora podemos seguir hablando de otras cosas, de tazas de café, de qué banco es mejor para depositar los ahorrillos, de qué supermercado es mejor y cuál peor, de cómo no deja de llover en Barcelona, de lo loco que está el mundo.
Mientras, la vida laboral (la única, así es... la vida) sigue. Un ascenso en el bolsillo, las perspectivas son muy favorables. Si mantengo el ritmo, sigo pedaleando con esta cadencia, no me dejo comer el terreno por los novatos (que no parece que lo vayan a hacer), las cosas no deberían ser muy diferentes en el futuro. Sin embargo, ya noto el gusanillo que me dice que debo remover las cosas. Me he puesto a disposición de la empresa para un traslado a otra oficina, de hecho dije disponibilidad ¡absoluta! Qué locura... me puedo ver en cualquier sitio, aunque de lo dicho no se deduce eso. Vamos, que me quedo. O no... Siempre queda la opción de que me busque mi propio camino. ¿Alguien quiere estudios de postgrado en EE.UU.?
Y paralelamente, pienso en otras cosas... ¿qué tal un cambio de departamento? Dejar el mercantil puro, pasar a contencioso, ir a juicio, redactar escritos, defensas, negociaciones, arbitrajes... Un tema que siempre me ha encantado y que me encantaría hacer, pero que a día de hoy no es compatible con lo que hago, ni con lo que contaba en el párrafo anterior. Más ingredientes para coctelera.
Y poco más. Vi, a lo lejos, a la Musa, que ahora lo único que me inspira en una ligera sensación de cabreo de vez en cuando. Qué lástima, podría haber estado bien conocerla, saber cómo era, ver qué pasaba. Habría jurado que ella quería lo mismo. En fin, seguramente es mejor así. Aunque en realidad lo que me cabrea es haberle permitido cabrearme, siquiera una vez. Ya le he permitido a demasiada gente demasiadas veces enfadarme. Eso se tiene que acabar.
Por un lado es extraño no poder comportarse como amigo y dar la respuesta más reconfortante y facilona. Tengo la responsabilidad de dar una respuesta más certera, experta y desapasionada, como la tendría un médico si el problema fuese una enfermedad. Por otro, es satisfactorio poder ayudar de forma cualificada, dándole un consejo mejor y más apropiado que el que le podría dar otra persona. Y me alegra que ella confíe en mí y yo espero ser digno de su confianza.
En cualquier caso, no es para tanto, y el tema está resuelto. Ahora podemos seguir hablando de otras cosas, de tazas de café, de qué banco es mejor para depositar los ahorrillos, de qué supermercado es mejor y cuál peor, de cómo no deja de llover en Barcelona, de lo loco que está el mundo.
Mientras, la vida laboral (la única, así es... la vida) sigue. Un ascenso en el bolsillo, las perspectivas son muy favorables. Si mantengo el ritmo, sigo pedaleando con esta cadencia, no me dejo comer el terreno por los novatos (que no parece que lo vayan a hacer), las cosas no deberían ser muy diferentes en el futuro. Sin embargo, ya noto el gusanillo que me dice que debo remover las cosas. Me he puesto a disposición de la empresa para un traslado a otra oficina, de hecho dije disponibilidad ¡absoluta! Qué locura... me puedo ver en cualquier sitio, aunque de lo dicho no se deduce eso. Vamos, que me quedo. O no... Siempre queda la opción de que me busque mi propio camino. ¿Alguien quiere estudios de postgrado en EE.UU.?
Y paralelamente, pienso en otras cosas... ¿qué tal un cambio de departamento? Dejar el mercantil puro, pasar a contencioso, ir a juicio, redactar escritos, defensas, negociaciones, arbitrajes... Un tema que siempre me ha encantado y que me encantaría hacer, pero que a día de hoy no es compatible con lo que hago, ni con lo que contaba en el párrafo anterior. Más ingredientes para coctelera.
Y poco más. Vi, a lo lejos, a la Musa, que ahora lo único que me inspira en una ligera sensación de cabreo de vez en cuando. Qué lástima, podría haber estado bien conocerla, saber cómo era, ver qué pasaba. Habría jurado que ella quería lo mismo. En fin, seguramente es mejor así. Aunque en realidad lo que me cabrea es haberle permitido cabrearme, siquiera una vez. Ya le he permitido a demasiada gente demasiadas veces enfadarme. Eso se tiene que acabar.
Comentario:
estudios de postgrado en EE.UU.?? a mi no me tientes que me hago la maleta en un momenton y tendrias que aguantarme!!
no hay mejor momento para plantearse cambiar de registro como cuando alguien te necesita, piensalo bien, quien sabe!!
mi resfriado mejor ya completamente curado!! gracias por preguntar!! :D
un beso muy fuerte niño con un copito de nieve (que en madrid está nevando!!)muak!!
no hay mejor momento para plantearse cambiar de registro como cuando alguien te necesita, piensalo bien, quien sabe!!
mi resfriado mejor ya completamente curado!! gracias por preguntar!! :D
un beso muy fuerte niño con un copito de nieve (que en madrid está nevando!!)muak!!
Comentario:
Bita, espero que estés mejor de tu resfriado. El mío al final se ha quedado en aviso, y eso que entre la lluvia y el frío estaría totalmente justificado.
Sobre los deberes... Es cierto que te los debo. A ver si cuando pase la tormenta...
¡Un beso!
Sobre los deberes... Es cierto que te los debo. A ver si cuando pase la tormenta...
¡Un beso!





