Campeón
Roger Federer se ha embolsado un nuevo Gran Slam, y sigue adelante, con paso firme, en su camino hacia la gloria tenística. Mejor dicho, ya se ha ganado un sitio en la historia del tenis, pero no se espera otra cosa de él que alcanzar y superar a Pete Sampras y coronarse como mejor jugador de la historia.
Federer tiene algo más que calidad y estilo. Tiene algo más que es difícil de definir, o fácil, según se mire: nunca falla. No sé si se pone nervioso, si tiene dudas, si se ve perdiendo un partido. Pero el caso es que sale a jugar, y gana. Esto parece obvio, pero no lo es. En un deporte entre dos, tú o yo, mil y una veces vemos cómo la presión, los nervios, el miedo a ganar pasa factura. No recuerdo un campeón capaz de encandenar tantísimas finales ganadas consecutivas. Nunca sale y tiene un mal día, e incluso si lo tiene, se las arregla para sacar el partido adelante y pasar una ronda más. Impone su calidad, su clase, su elegancia, su efectividad, manteniendo la cabeza fría y haciendo su plan, sin importarle nada más.
Al final, Federer siempre hace lo correcto, lo que debe, como debe, y limpiamente, luchando pero sin que parezca sufrir, sigue su camino, imparable, inalcanzable, inevitable. Es una personalidad, un modo de ser, pensar y actuar, digno de estudio y admiración. Me ha llamado mucho la atención, me ha emociando, verle llorar al recibir el título. No recuerdo que lo hiciese en los últimos Gran Slams que ha ganado (tal vez en su primer o segundo Wimbledon). Y no creo que haya sido accidental. Tal vez lloró cuando ganó Wimbledon hace ya años porque ya había cumplido el sueño de cualquier tenista, aquello con lo que cualquier otro se habría dado por satisfecho y habría dado por buena una carrera. Tal vez hoy haya llorado porque se ha dado cuenta de que el sueño está todavía por delante, de que en este momento presente, está haciendo historia...
Debe de ser una sensación maravillosa, vertiginosa, reservada sólo a unos cuantos elegidos, dispersos en diversos campos de la vida. A los demás, sólo nos queda mirar, admirar... y envidiar.
P.D.: He pasado el día ordenando, ordenando, ordenando. Lo que antes eran cientos de cartas desordenadas ahora es una carpeta en la que todas mis facturas, recibos, correspondencia, etc. están separadas, fechadas, revisadas... Y en el trabajo no he llegado a tanto, pero sí que me he deshecho de muchas toneladas de papel inservible y he quitado las carpetas que me dejaban sin espacio para respirar... Ahora el armario está a reventar, pero ése es el segundo paso.
P.D.2.: Acabo de oir esta canción, y no me puedo resistir a transcribir la letra. Seguro que la conocéis...
Hay que ver
qué pronto se puede olvidar
hay que ser
un tonto para recordar
pero yo, yo no puedo evitar
pensar en tí
Un amor que pasa
otro llegará
ocupando
su lugar
pero yo no puedo evitar
pensar en tí
Tú pensabas
que lo nuestro no podría acabar
y ahora descubres
que no es verdad
pero yo, yo no puedo evitar
pensar en tí.
Una noche más en el mismo lugar
donde te conocí
no sé qué hago aquí
algo debe recordarme a tí.
Federer tiene algo más que calidad y estilo. Tiene algo más que es difícil de definir, o fácil, según se mire: nunca falla. No sé si se pone nervioso, si tiene dudas, si se ve perdiendo un partido. Pero el caso es que sale a jugar, y gana. Esto parece obvio, pero no lo es. En un deporte entre dos, tú o yo, mil y una veces vemos cómo la presión, los nervios, el miedo a ganar pasa factura. No recuerdo un campeón capaz de encandenar tantísimas finales ganadas consecutivas. Nunca sale y tiene un mal día, e incluso si lo tiene, se las arregla para sacar el partido adelante y pasar una ronda más. Impone su calidad, su clase, su elegancia, su efectividad, manteniendo la cabeza fría y haciendo su plan, sin importarle nada más.
Al final, Federer siempre hace lo correcto, lo que debe, como debe, y limpiamente, luchando pero sin que parezca sufrir, sigue su camino, imparable, inalcanzable, inevitable. Es una personalidad, un modo de ser, pensar y actuar, digno de estudio y admiración. Me ha llamado mucho la atención, me ha emociando, verle llorar al recibir el título. No recuerdo que lo hiciese en los últimos Gran Slams que ha ganado (tal vez en su primer o segundo Wimbledon). Y no creo que haya sido accidental. Tal vez lloró cuando ganó Wimbledon hace ya años porque ya había cumplido el sueño de cualquier tenista, aquello con lo que cualquier otro se habría dado por satisfecho y habría dado por buena una carrera. Tal vez hoy haya llorado porque se ha dado cuenta de que el sueño está todavía por delante, de que en este momento presente, está haciendo historia...
Debe de ser una sensación maravillosa, vertiginosa, reservada sólo a unos cuantos elegidos, dispersos en diversos campos de la vida. A los demás, sólo nos queda mirar, admirar... y envidiar.
P.D.: He pasado el día ordenando, ordenando, ordenando. Lo que antes eran cientos de cartas desordenadas ahora es una carpeta en la que todas mis facturas, recibos, correspondencia, etc. están separadas, fechadas, revisadas... Y en el trabajo no he llegado a tanto, pero sí que me he deshecho de muchas toneladas de papel inservible y he quitado las carpetas que me dejaban sin espacio para respirar... Ahora el armario está a reventar, pero ése es el segundo paso.
P.D.2.: Acabo de oir esta canción, y no me puedo resistir a transcribir la letra. Seguro que la conocéis...
Hay que ver
qué pronto se puede olvidar
hay que ser
un tonto para recordar
pero yo, yo no puedo evitar
pensar en tí
Un amor que pasa
otro llegará
ocupando
su lugar
pero yo no puedo evitar
pensar en tí
Tú pensabas
que lo nuestro no podría acabar
y ahora descubres
que no es verdad
pero yo, yo no puedo evitar
pensar en tí.
Una noche más en el mismo lugar
donde te conocí
no sé qué hago aquí
algo debe recordarme a tí.
Comentario:
cuando vi en la tele que habia ganado me recordó a ti y tus post sobre el tenis!! es que No pude evitar pensar en ti ;)
un besito niño!!
un besito niño!!