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Bajo una palmera
La vida, contemplada a la sombra de mi palmera
Acerca de
Soy un "suresteño" desplazado (voluntariamente) a Barcelona donde llevo mi vida, sin saber bien si estoy en un fin de trayecto o en una parada más en el camino. Mientras lo decido, me siento bajo la palmera que yo mismo he plantado y construido para escribir las cosas que voy viendo, que me van pasando... ¡sin que me dé mucho el sol en la cabeza!
Sindicación
 
Reconexión
¡Pues aquí me tenéis de nuevo! No he arreglado todavía mi ordenador, porque entre líos y perezas no he tenido oportunidad de llevar el PC a arreglar, pero este fin de semana he ido a casa y de hoy no podía pasar sin que dejara un mensajito, aunque sólo sea para decir que todo va bien por BCN.

Lo cierto es que se me hace gratamente curioso venir al blog y ver que habéis dejado mensajitos, igual que haber recibido sms de un par de personas que se habían dado cuenta de que no aparecía por el messenger y ¡oh! me echaban de menos. Ya sé que suena "cenizo", como diría Selene, o simplemente estúpido y poco realista. Pero de hace dos años y medio a esta parte, vivo lejos de casa, de mis amigos, y si bien he conocido gente y ya llevo tiempo en Barcelona, creo que este tiempo, en lo personal, ha sido más de tiempo nublado, a veces lluvioso, a veces soleado, pero no de cielos azules y sol a raudales.

La semana pasada estuve hablando (por e-mail) con un colega, desplazado a otra ciudad, relaciones internacionales. Me he acordado de que hasta hace muy poco estaba muy interesado en ese tema, hasta hice un máster en ello y que me podía haber dedicado a eso. Ahora mi vida sería distinta. ¿Mejor? No lo sé. La pregunta es si merecía la pena intentarlo. Al fin y al cabo, mi trabajo me eligió a mí, y no al revés. Tenía unos planes que no me atreví a dibujar y a seguir y que, además. quedaron tapados y arrinconados por otros.

Esos pensamientos me vienen de vez en cuando, sobre todo cuando el día a día se me hace especialmente duro: muchas horas de trabajo, trabajo que a veces da la sensación de no ir a ningún sitio, luchando por cosas que muchas veces no me causan ninguna emoción especial. Hablaba con este colega y me decía que nunca es demasiado tarde para cambiar. Probablemente tenga razón. He conocido gente que ha hecho cambios mucho más arriesgados ¡siendo mucho mayor que yo! Es una cuestión de armarse de valor y, antes que eso, de tener claro qué quiero hacer con mi vida.

Pero, pasados esos momentos, la realidad y la actualidad se imponen. Sigue la vida, sigue el trabajo. He vuelto a promocionar, dentro de la empresa, ahora estoy un escalón más arriba, sin ningún problema. Un compañero tiene el "atrevimiento" de decir que, de todos los que están a mi nivel, soy el que más proyección y futuro tiene. Exagera. Pero triunfo, y sin embargo, no me llena.

Eso me preocupa, pero me preocupan más otras cosas. Creo que en estos dos últimos años he perdido mucho a nivel personal. El trabajo me absorbe y no me deja apenas tiempo libre. El tiempo libre que tengo lo dejo escapar como agua entre los dedos. Tengo conocidos con los que salir de fiesta, pero no amigos en los que confiar y a los que confiar, ni que confíen en mí. De hecho, me siento débil a nivel de relaciones personales, siempre desconfiado, tímido, y con la sensación de crear una imagen de mí mismo errónea y alejada de la que me gustaría dar y, sobre todo, de lo que me gustaría ser.

Sin embargo, soy realista, para bien y para mal, y me doy cuenta de que las cosas nunca son tan negras como pintan. Incluso si lo fueran, no soy de los que se pone nervioso ante las situaciones difíciles y complicadas. Sí que a veces me dejo dominar por el pensamiento negativo: han pasado dos años y en muchos frentes he retrocedido; para algunas cosas ha sido tiempo perdido, tiempo que no volverá. Pero, como decía, soy realista. Hay cosas que van bien. En lo profesional, donde destaco incluso si no me entrego a la tarea con todo el conocimiento del mundo. En lo personal, he hecho más en este tiempo que otra gente en las mismas circunstancias. Incluso, esos mensajes, esos comentarios a mis posts, y sobre todo, volver a casa y ver que aún me quedan un par de amigos, me hacen ver que no todo está mal, que no me he echado a perder tanto como a veces me parece.

Sobre esa base, guardando y afianzando lo que sí funciona, es momento de dar un golpe de timón en aquellas cosas que no van como a mí me gustaría. Primero hay que ver qué quiero hacer, a dónde quiero llegar; después, qué cosas de mi vida actual se oponen a mis metas y sueños; después, sustituir los hábitos malos por los buenos.

Cuántas veces habré hecho estos propósitos… Pero creo que merece la pena volver a intentarlo, una vez más, las que haga falta.
 
Comentario:
Mira que eres vago... anda que no mandar el ordenador a arreglar todavia... como no se te va a echar de menos!! como ya te han dicho dejas huella, de esas de la buenas... esos conocidos solo deben mirar bien para encontrar ese chiquillo increible que eres, seguro que se han dado cuenta y solo necesitan una señal tuya, como los que estamos aqui, en cuanto nos hagas señas acudiremos si nos necesitas...
un beso enooorme!! cuidate mucho!!
 
Comentario:
Brisita, muchas gracias por tus palabras, que valen más que el oro :)

Ha sido un gran fin de semana, simplemente volviendo a casa y reencontrando a familia y amigos. He cogido fuerzas...

Cuento contigo, ¡espero que tú también conmigo!

Un beso,

Ale
 
Comentario:
Me ha encantado saberte de nuevo, he leído detenidamente todo lo que has escrito, y aunque ahora no tengo mucho tiempo de escribirte un cmentario he querido dejarte mi huella por si puedes entrar este finde, que veas, que es cierto que dejas huella, sobre todo en el mejor lugar que se puede dejar, en el corazón, de las personas con quienes interactuas. Sabes que me tienes cerquita, así que si te apetece o me necesitas, ya sabes :)
Besitos
No