Borroso
El cielo está cayéndose a pedazos. Los planes no avanzan. Me encuentro a mí mismo atascado, fuera de juego. No sé si estoy viviendo los últimos momentos decadentes de una época que nunca fue brillante, o una prolongación artificial de algo que ya debería haber terminado.
Se va gente de mi departamento. Yo mismo estoy más fuera que dentro, profesional y mentalmente. Como un templo sacudido por un terremoto silencioso, las columnas aparentemente grandiosas están cayendo a nuestro alrededor. Siempre tengo la sensación de llegar al final de una época, vaya donde vaya. Creo que de aquí a un año no quedará nadie de la vieja guardia, ni de los jóvenes que nos adherimos a ella con tanta fuerza como para ponernos a su nivel.
Y a nivel individual las cosas no van mucho mejor. Tengo que hacer un esfuerzo que me permita romper la gravedad y abandonar el planeta en destrucción. Mientras tanto, cualquier iniciativa intermedia está condenada al fracaso. Me estrello constantemente, con la hipoteca de mi falta de fe en mi mismo, de mi falta de respeto a mí mismo, de mi falta de voluntad y determinación.
Todo está terminando aquí. Pero aún no ha acabado... La agonía va a ser larga y no va a ser agradable.
¿Qué fue de los grandiosos planes que tenía?
P.D.: Para S.: Hablo contigo, después de una semana intercambiando intentos de llamada y abortos de conversaciones. Me cuentas tus problemas y yo los míos. Te doy ánimos y me dices que puedo triunfar en todo lo que me proponga (como si ésa no fuera mi maldición). Estás lejos en distancia y más en tiempo. Me he quedado fuera de la historia contigo. Hablo contigo y es como en los viejos tiempo. Si hubiese ido a visitarte este fin de semana como dije que haría, habríamos ido juntos a esa fiesta... como antes. A veces ahora parece antes, a veces antes parece mejor el futuro, pero el futuro no será otra vez como el pasado.
Pude hacer tantas cosas grandiosas... pero nunca fui capaz de hacer lo difícil.
Se va gente de mi departamento. Yo mismo estoy más fuera que dentro, profesional y mentalmente. Como un templo sacudido por un terremoto silencioso, las columnas aparentemente grandiosas están cayendo a nuestro alrededor. Siempre tengo la sensación de llegar al final de una época, vaya donde vaya. Creo que de aquí a un año no quedará nadie de la vieja guardia, ni de los jóvenes que nos adherimos a ella con tanta fuerza como para ponernos a su nivel.
Y a nivel individual las cosas no van mucho mejor. Tengo que hacer un esfuerzo que me permita romper la gravedad y abandonar el planeta en destrucción. Mientras tanto, cualquier iniciativa intermedia está condenada al fracaso. Me estrello constantemente, con la hipoteca de mi falta de fe en mi mismo, de mi falta de respeto a mí mismo, de mi falta de voluntad y determinación.
Todo está terminando aquí. Pero aún no ha acabado... La agonía va a ser larga y no va a ser agradable.
¿Qué fue de los grandiosos planes que tenía?
P.D.: Para S.: Hablo contigo, después de una semana intercambiando intentos de llamada y abortos de conversaciones. Me cuentas tus problemas y yo los míos. Te doy ánimos y me dices que puedo triunfar en todo lo que me proponga (como si ésa no fuera mi maldición). Estás lejos en distancia y más en tiempo. Me he quedado fuera de la historia contigo. Hablo contigo y es como en los viejos tiempo. Si hubiese ido a visitarte este fin de semana como dije que haría, habríamos ido juntos a esa fiesta... como antes. A veces ahora parece antes, a veces antes parece mejor el futuro, pero el futuro no será otra vez como el pasado.
Pude hacer tantas cosas grandiosas... pero nunca fui capaz de hacer lo difícil.
Comentario:
niño, te noto muy agobiado... por mucho que te diga que tu puedes con ello se que no me haras mucho caso... cree en ti... ains.. se que no es suficiente pero te dejo un abrazo...
miles de besitos!!
miles de besitos!!





