Reflexionando
Las últimas semanas las he pasado muy ocupado. Ha habido mucho trabajo, mucha "política", y sobre todo he dedicado mucho tiempo a llevar a cabo mis planes de irme a EEUU el año que viene. Tengo que acabar de hacer solicitudes, y después esperar respuestas, pero si todo va como debe, en verano cruzo el charco; y antes, desalojo Barcelona. Adiós trabajo, adiós piso, adiós amigos.
Me decía una amiga el otro día que me ve mucho mejor, como persona, ahora que cuando llegué a Barcelona. Creo que se equivoca. No creo que sea mejor persona, ni que haya avanzado o aprendido gran cosa. Como mucho, puedo decir que en este tiempo he logrado sobrevivir en situación de emergencia constante: sin tiempo libre, sin amigos de verdad, sometido a presión, estrés, atacado por todos los flancos al mismo tiempo, lejos de la gente que me da confianza, siempre en territorio enemigo. Creo que he cometido muchos errores, el más grave de todos no haberme sabido hacer valer de verdad. Y aun así creo que, si bien no he logrado una victoria aplastante, sí que he ganado a los puntos: me iré, tres años después, habiendo logrado dominar (a mi nivel) un trabajo que es complicado y hastiante; habiendo logrado hacer algunos amigos; y habiendo sabido salir adelante sin aire, aunque para eso haya tenido que pagar un precio muy alto.
Ahora me entran las dudas sobre si lo que voy a hacer en EEUU es lo que de verdad me apetece o no, sobre si debería haber ido a por algo que me gustaba más aunque fuese más complicado de obtener y de aprovechar de cara al futuro. Siempre la misma historia... Me parece que ya es un poco tarde. Algún día reflexionaré sobre mi vida y me daré cuenta de que tomé muchas decisiones equivocadas, que dejé de hacer muchas cosas que querría haber hecho, que desaproveché muchas oportunidades. Es culpa, imagino, de mis faltas: de carácter, de valentía, de arrojo... Pero también creo que he hecho algunas cosas, que he vencido algunos enemigos y también (ésta es la parte más fantasiosa) que todo ha de servir a un fin, aunque me sea desconocido. Aunque me parece que esto último sólo es como decir "ya que no decido yo sobre mi destino, sólo espero que quien lo decida sepa qué narices hace y dónde me lleva".
De momento, este puente me he llevado a mi mismo hasta mi casa (como siempre) y he visto a una muy buena amiga y a mis colegas de toda la vida. Lo he pasado fenomenal así. Nada de la habitual tensión de BCN, del constante vestir la coraza (que no sirve de nada porque los golpes caen igualmente), de moverme entre desconocidos, entre gente con la que me relaciono circunstancialmente, a los que puedo llegar a llamar amigos, pero que cuando llego a casa me doy cuenta de que me obligan a tener los músculos siempre en tensión, siempre en posición de batalla. Es como no poder dormir nunca, tener que estar siempre alerta... Aquí es distinto. Mis amigos de toda la vida, a los que puedo decir cualquier cosa, que me escuchan, me comprender sin reprender, me aconsejan livianamente, sin ni siquiera pretender que tenga que seguir sus indicaciones, que me animan no directamente, sino simplemente porque ha llovido tanto sobre nuestras amistades que las dudas que pudiéramos haber tenido se disolvieron hace tantos años que nadie las recuerda. Es asombroso venir de fuera y encontrarte que la palabra "amigo", que empleada para otros suena como una burda exageración, les quede tan bien a otros: la gente que de verdad te conoce, la gente con la que puedes relajarte, expandirte, ser tú mismo. Sin alharacas ni grandes gestos: simplemente el transcurso de cientos y cientos de días... Aunque igual estoy siendo injusto con mis amigos de Barcelona, que pese a todo me han demostrado ser buenos colegas en muchas ocasiones, aunque no todos, y no tanto como alguno de ellos cree. Ya digo que igual la culpa es mía por querer ver amistad en lo que no es más que compañerismo, y exigirles lo mismo y darle la misma importancia a lo que dicen que a los amigos de aquí... Pero las cosas como son, no me siento igual de cómodo entre esos desconocidos familiares que entre mis mejores amigos.
En cualquier caso, me lo he pasado bien estos días, mejor incluso que otras veces, aunque tarde o temprano uno ve de nuevo la realidad y se da cuenta de que las cosas no van tan bien como podrían y que la culpa es de uno mismo. Piso acelerador y sigo para adelante, esperando que un giro del destino vuelva a poner las cosas como a mí me gustaría en el futuro. De momento hago lo justo por mi parte para mantener las puertas abiertas pero nada más. Prudencia o cobardía, planificación pragmática o falta de valor... No hay acuerdo al respecto de esta cuestión.
Último punto de reflexión por hoy (pero el más importante): por qué he convertido este blog en una especie de muro de lamentaciones en el que sólo doy salida a la parte más negativa, más pesimista y menos entretenida de mi vida. Hay partes de mi vida que no me gusta contar aquí porque no me fío de que esto sea totalmente privado, nunca se sabe quién llegará a leerlo (menuda tontería, pensaréis, no creo que este blog lo lean más de dos o tres personas) pero me fastidiaría que algunas cosas se supieran por aquí. Pero por otra parte, me doy cuenta de que soy incapaz de sentarme y contar algo medianamente interesante, algo distinto (creo que siempre escribo lo mismo, las mismas cosas, las mismas quejas). Me temo que es una constante en mi vida: creo un patrón y luego me cuesta horrores romperlo, salirme del camino que yo mismo me he marcado, de la imagen que he proyectado... O igual simplemente es porque esta vida que llevo se ha vuelto muy aburrida y narrarla es como vivirla por segunda vez, lo cual no es precisamente divertido. Aburrido es malo, aburrido y repetido y conocido es aún peor.
En fin, que llevo algún tiempo meditando la posibilidad de cerrar el blog ya que no le veo una utilidad al mismo para mí, ni interés alguno para quien lo lea. Y si continúa, tendré que darle un tono muy distinto al que le estoy dando actualmente. O igual no me gusta el blog porque es un espejo (parcial y deformante, sí, pero espejo) y no me gusta la imagen reflejada... Lo cual es una lástima. Porque yo sé (y lo sabe quien me conoce de verdad) que no tengo mucho (tal vez sí un poco, pero no tanto ni todo el tiempo) que ver con la persona pesimista, oscura, aburrida y desorientada que parece estar detrás de este blog. Pero hasta ese esquema soy incapaz de romperlo...
Ya veremos.
Me decía una amiga el otro día que me ve mucho mejor, como persona, ahora que cuando llegué a Barcelona. Creo que se equivoca. No creo que sea mejor persona, ni que haya avanzado o aprendido gran cosa. Como mucho, puedo decir que en este tiempo he logrado sobrevivir en situación de emergencia constante: sin tiempo libre, sin amigos de verdad, sometido a presión, estrés, atacado por todos los flancos al mismo tiempo, lejos de la gente que me da confianza, siempre en territorio enemigo. Creo que he cometido muchos errores, el más grave de todos no haberme sabido hacer valer de verdad. Y aun así creo que, si bien no he logrado una victoria aplastante, sí que he ganado a los puntos: me iré, tres años después, habiendo logrado dominar (a mi nivel) un trabajo que es complicado y hastiante; habiendo logrado hacer algunos amigos; y habiendo sabido salir adelante sin aire, aunque para eso haya tenido que pagar un precio muy alto.
Ahora me entran las dudas sobre si lo que voy a hacer en EEUU es lo que de verdad me apetece o no, sobre si debería haber ido a por algo que me gustaba más aunque fuese más complicado de obtener y de aprovechar de cara al futuro. Siempre la misma historia... Me parece que ya es un poco tarde. Algún día reflexionaré sobre mi vida y me daré cuenta de que tomé muchas decisiones equivocadas, que dejé de hacer muchas cosas que querría haber hecho, que desaproveché muchas oportunidades. Es culpa, imagino, de mis faltas: de carácter, de valentía, de arrojo... Pero también creo que he hecho algunas cosas, que he vencido algunos enemigos y también (ésta es la parte más fantasiosa) que todo ha de servir a un fin, aunque me sea desconocido. Aunque me parece que esto último sólo es como decir "ya que no decido yo sobre mi destino, sólo espero que quien lo decida sepa qué narices hace y dónde me lleva".
De momento, este puente me he llevado a mi mismo hasta mi casa (como siempre) y he visto a una muy buena amiga y a mis colegas de toda la vida. Lo he pasado fenomenal así. Nada de la habitual tensión de BCN, del constante vestir la coraza (que no sirve de nada porque los golpes caen igualmente), de moverme entre desconocidos, entre gente con la que me relaciono circunstancialmente, a los que puedo llegar a llamar amigos, pero que cuando llego a casa me doy cuenta de que me obligan a tener los músculos siempre en tensión, siempre en posición de batalla. Es como no poder dormir nunca, tener que estar siempre alerta... Aquí es distinto. Mis amigos de toda la vida, a los que puedo decir cualquier cosa, que me escuchan, me comprender sin reprender, me aconsejan livianamente, sin ni siquiera pretender que tenga que seguir sus indicaciones, que me animan no directamente, sino simplemente porque ha llovido tanto sobre nuestras amistades que las dudas que pudiéramos haber tenido se disolvieron hace tantos años que nadie las recuerda. Es asombroso venir de fuera y encontrarte que la palabra "amigo", que empleada para otros suena como una burda exageración, les quede tan bien a otros: la gente que de verdad te conoce, la gente con la que puedes relajarte, expandirte, ser tú mismo. Sin alharacas ni grandes gestos: simplemente el transcurso de cientos y cientos de días... Aunque igual estoy siendo injusto con mis amigos de Barcelona, que pese a todo me han demostrado ser buenos colegas en muchas ocasiones, aunque no todos, y no tanto como alguno de ellos cree. Ya digo que igual la culpa es mía por querer ver amistad en lo que no es más que compañerismo, y exigirles lo mismo y darle la misma importancia a lo que dicen que a los amigos de aquí... Pero las cosas como son, no me siento igual de cómodo entre esos desconocidos familiares que entre mis mejores amigos.
En cualquier caso, me lo he pasado bien estos días, mejor incluso que otras veces, aunque tarde o temprano uno ve de nuevo la realidad y se da cuenta de que las cosas no van tan bien como podrían y que la culpa es de uno mismo. Piso acelerador y sigo para adelante, esperando que un giro del destino vuelva a poner las cosas como a mí me gustaría en el futuro. De momento hago lo justo por mi parte para mantener las puertas abiertas pero nada más. Prudencia o cobardía, planificación pragmática o falta de valor... No hay acuerdo al respecto de esta cuestión.
Último punto de reflexión por hoy (pero el más importante): por qué he convertido este blog en una especie de muro de lamentaciones en el que sólo doy salida a la parte más negativa, más pesimista y menos entretenida de mi vida. Hay partes de mi vida que no me gusta contar aquí porque no me fío de que esto sea totalmente privado, nunca se sabe quién llegará a leerlo (menuda tontería, pensaréis, no creo que este blog lo lean más de dos o tres personas) pero me fastidiaría que algunas cosas se supieran por aquí. Pero por otra parte, me doy cuenta de que soy incapaz de sentarme y contar algo medianamente interesante, algo distinto (creo que siempre escribo lo mismo, las mismas cosas, las mismas quejas). Me temo que es una constante en mi vida: creo un patrón y luego me cuesta horrores romperlo, salirme del camino que yo mismo me he marcado, de la imagen que he proyectado... O igual simplemente es porque esta vida que llevo se ha vuelto muy aburrida y narrarla es como vivirla por segunda vez, lo cual no es precisamente divertido. Aburrido es malo, aburrido y repetido y conocido es aún peor.
En fin, que llevo algún tiempo meditando la posibilidad de cerrar el blog ya que no le veo una utilidad al mismo para mí, ni interés alguno para quien lo lea. Y si continúa, tendré que darle un tono muy distinto al que le estoy dando actualmente. O igual no me gusta el blog porque es un espejo (parcial y deformante, sí, pero espejo) y no me gusta la imagen reflejada... Lo cual es una lástima. Porque yo sé (y lo sabe quien me conoce de verdad) que no tengo mucho (tal vez sí un poco, pero no tanto ni todo el tiempo) que ver con la persona pesimista, oscura, aburrida y desorientada que parece estar detrás de este blog. Pero hasta ese esquema soy incapaz de romperlo...
Ya veremos.
Comentario:
Sólo pasé para dejarte un saludito.
Dark kisses
Dark kisses





