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Mi Parte De Adelante
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Alcanzar los treinta palos es algo inminente, y que soy de la acera de enfrente, algo evidente y avanzo con todo esto como voy pudiendo. Me gano la vida domesticando adolescentes. Y me encanta la cerveza. Hala.

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La Gran Boda Bollo
Hormiga retrasmitiendo desde la sala de profes del insti en plenas sesiones de evaluación, porque es esto o quedarme frita.

Todo comenzó el viernes por la noche en Madrid. Plaza de Las Ventas. Concierto de Pereza. Bien, pero no se oía una EME desde las gradas cubiertas, es injusto pagar un pastizal para necesitar un traductor para entender las paridas que decían entre canción y canción, que aunque eran paridas, habíamos pagado por oírlas. Para la próxima. Por lo demás, salieron con las mismas pintas de siempre y nos desgañitamos cantando.

Cuando vas a coger un taxi a las 5 y media de la mañana para coger un vuelo a las 7 lo ideal sería empalmar, pero después del concierto duré dos cañas y a la cama.

Lo mejor fue cuando Chinilla se despidió diciéndome, casi amenazándome, con un "no te duermas!!!" y a las 5 y media de la mañana tenía al taxista rumano apagando el motor para que la carrera no corriese y yo breando a llamadas a la niña, que había dejado el móvil en silencio y no se despertaba. Finalmente el zumbido del vibrador pareció abrirle los ojos (lo poquito que se le abren), y recibir como primeras palabras de buenos días un "levántate cagando leches, ya!!!" por mi parte.

Después de un vuelo cortito, un alquiler de coche que casi me mata del susto (qué caro!) y una ruta por carreteras secundarias y terciarias de Cataluña, llegamos a Conill ("conejo" en castellano... coincidencia? No lo creo...) un pueblo de 55 habitantes en medio de la nada, con una casa rural ACOJONANTE. Unos metros antes de llegar, fue obligatorio parar a retratarnos haciendo el gili en semejante cartel:



Es lo que tienen los idiomas...

Por lo demás, el bodorrio en sí, para nada al uso, un finde de casa rural a lo bestia, no había visto tanta comida y tanta bebida junta en mi vida. Y por supuesto lo flipé del todo cuando apareció la "bolloneta" cargada de tías, y una laaaarga caravana de coches que portaban más de lo mismo. Así hasta cuarenta o cincuenta.

También hubo desfile de modelos cuando las novias dejaron a disposición de quien quisiera sus vestidos para hacerse un reportaje. Por supuesto no me pude resistir y me casé con el gay más guapo y encantador de la boda. Aquí unos cuantos y cuantas que se lanzaron...







Por último, vuelo de regreso antes de lo que me hubiera apetecido, cn tentación de retrasar el vuelo, pero el deber me llamaba el lunes y fui responsable por una vez en la vida.

Siguiente bollo-parada: Orgullo gay, no sin antes pasar por la Heteroboda italiana dentro de 15 días. Aich, qué pereza después de haber descubierto las bodas en bikini y chanclas.







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