lo que compran los franceses o las tropocientas variedades de queso que se venden en un hiper
somos lo que comemos. O al menos eso dicen. Siguiendo esta máxima, didi acudió a un conocido hipermercado de Nantes(Leclerq, para más señas), dispuesto a inmortalizar las peculiaridades gastronómicas del día a día del francés medio.
A primera vista, llaman la atención los productos locales con los que no contamos (generalmente) en España: tienen su propia marca de refrescos, Orangina, e incluso una bebida local que hace competencia a la Coca Cola: la Breizh Cola, algo así como una cola de la Bretaña. También disponen de sus propios licores -mención de honor al pastis, un anisete de lo más rico- y de las extendidas mezclas de bebidas raras. Y en cuanto a desayunos, todo es de Lu (no en vano la marca comenzó en Nantes). Increíble la cantidad de galletas distintas que puede llegar a fabricar una sola empresa.
Los crepes tampoco podían faltar, aunque en esta zona de Francia los venden negros, por aquello de que (atención) cocinan a veces con harina de ese mismo color (en realidad es marrón). El producto en cuestión se llama gallette.
Pero, sin duda, lo que marca la diferencia entre un hiper francés y otro de nuestro querido país es el pasillo de los quesos, un espacio dedicado a este sabroso lácteo en el que todo es posible: desde encontrar decenas de sus variedades, tanto de vaca como de cabra (mis preferidos) o de oveja... hasta adquirir (sí, amigos) un sabroso helado de queso para los más peques.
Después de esta exhibición, uno podría pensar que esta amplia gama de productos bastaría para calmar las ansias culinarias de cualquier francés. Nada más lejos de la realidad. También son amantes de los alimentos foráneos. Y si no, no hay más que ver la gama de couscouses, tabulés y demás comidas preparadas que adornaban los pasillos del hiper en cuestión.
Aunque muestran cierta preferencia por la cocina norteafricana, la española tampoco se libra, y al lado del couscous había unas cuantas marcas de paella precocinada. Por no hablar de las sartas de chorizo disponibles en las estanterías, a elegir entre dos marcas: flamenco, con todo el sabor de Andalucía, y César Moroni, un simpático torero en competencia directa con Justin Bridou, el campesino utilizado para promocionar el salchichón galo.
Y, por último, los tamaños. Resulta cuanto menos curioso comprobar cómo las botellas de refrescos disminuyen su tamaño hasta los 1,5 litros, mientras que las de licor lo aumentan hasta el doble de lo habitual (de 0,75 l a 1,5). Y si no, aquí está la prueba, en forma de J&B.
La conclusión, después de este minucioso trabajo de campo, es que nuestros vecinos franceses comen mucho y de todo pero, sobre todo, beben más. Y, claro, cómo no: comen mucho queso. Didi no llega a reflexiones más profundas porque lo suyo es la descripción de la realidad, y no el análisis. No obstante, animo a todo aquel que alguna vez haya comprado en un hiper galo a que dé su propia versión.
A primera vista, llaman la atención los productos locales con los que no contamos (generalmente) en España: tienen su propia marca de refrescos, Orangina, e incluso una bebida local que hace competencia a la Coca Cola: la Breizh Cola, algo así como una cola de la Bretaña. También disponen de sus propios licores -mención de honor al pastis, un anisete de lo más rico- y de las extendidas mezclas de bebidas raras. Y en cuanto a desayunos, todo es de Lu (no en vano la marca comenzó en Nantes). Increíble la cantidad de galletas distintas que puede llegar a fabricar una sola empresa.
Los crepes tampoco podían faltar, aunque en esta zona de Francia los venden negros, por aquello de que (atención) cocinan a veces con harina de ese mismo color (en realidad es marrón). El producto en cuestión se llama gallette.
Pero, sin duda, lo que marca la diferencia entre un hiper francés y otro de nuestro querido país es el pasillo de los quesos, un espacio dedicado a este sabroso lácteo en el que todo es posible: desde encontrar decenas de sus variedades, tanto de vaca como de cabra (mis preferidos) o de oveja... hasta adquirir (sí, amigos) un sabroso helado de queso para los más peques.Después de esta exhibición, uno podría pensar que esta amplia gama de productos bastaría para calmar las ansias culinarias de cualquier francés. Nada más lejos de la realidad. También son amantes de los alimentos foráneos. Y si no, no hay más que ver la gama de couscouses, tabulés y demás comidas preparadas que adornaban los pasillos del hiper en cuestión.
Aunque muestran cierta preferencia por la cocina norteafricana, la española tampoco se libra, y al lado del couscous había unas cuantas marcas de paella precocinada. Por no hablar de las sartas de chorizo disponibles en las estanterías, a elegir entre dos marcas: flamenco, con todo el sabor de Andalucía, y César Moroni, un simpático torero en competencia directa con Justin Bridou, el campesino utilizado para promocionar el salchichón galo.
Y, por último, los tamaños. Resulta cuanto menos curioso comprobar cómo las botellas de refrescos disminuyen su tamaño hasta los 1,5 litros, mientras que las de licor lo aumentan hasta el doble de lo habitual (de 0,75 l a 1,5). Y si no, aquí está la prueba, en forma de J&B.
La conclusión, después de este minucioso trabajo de campo, es que nuestros vecinos franceses comen mucho y de todo pero, sobre todo, beben más. Y, claro, cómo no: comen mucho queso. Didi no llega a reflexiones más profundas porque lo suyo es la descripción de la realidad, y no el análisis. No obstante, animo a todo aquel que alguna vez haya comprado en un hiper galo a que dé su propia versión.
Comentario:
...no consigo encontrar orangina en barcelona, alguien tiene idea? fui en moto atravesando los pirineos el fin de semana pasado a comprar a saco en un super frances, que bueno todo!
saludos
saludos
Comentario:
que bueno tu articulo! a mi la verdad es que me encanta la comida francesa. He leido tu articulo buscando informacion sobre orngina, a ver si encuentro donde comprarla en barcelona porque me encanta!.
fui en moto el fin de semana pasado al lado de perpiñan y volvi con los maleteros llenos de mermeladas, patés, etc etc, viva la comida francesa!
saludos ;)
fui en moto el fin de semana pasado al lado de perpiñan y volvi con los maleteros llenos de mermeladas, patés, etc etc, viva la comida francesa!
saludos ;)
Comentario:
y lo del vino? el malo y barato siempre es de Europa o, directamente, vino de mesa español. Pero qué morro que tienen. Esos sí, los quesos, buenísimos.
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A mí lo que me mosquea de la historía (no sé si os habréis fijado) es la tendencia a mezclar lo italiano y lo español que tienen los franceses. La paella, y ese chorizo con un torero en el envoltorio que se llama "César Moroni"??????
¿Moroni?... El chorizo de los frikis.
¿Moroni?... El chorizo de los frikis.
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Defenitivamente nos tendremos que cambiar de nacionalidad..
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Esto me recuerda al día en que vino un quesero francés a la escuela... a relatarnos la vida y milagros de las variedades de queso CÁNTABRO quesuco y nata.
Peculiar cuanto menos cuando mencionaba el quesucó...
Peculiar cuanto menos cuando mencionaba el quesucó...
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Ummmmmmm.... queso :)~~~~
P.d: El otro día fui a comprarme unos zapatos para una boda y me acordé de ti ¿porque? porque la zapatería se llamaba "Zapa" :P
P.d: El otro día fui a comprarme unos zapatos para una boda y me acordé de ti ¿porque? porque la zapatería se llamaba "Zapa" :P
Comentario:
No sé la comida, que seguro que estará muy buena, pero lo que sí es cierto es que no hay nada mejor que una buena cocinera francesa!! Dile a Vi2 que te invite a comer sus patatas gratinadas... deliciosas!!
Comentario:
Veo que tus vacaciones te dieron mucho que pensar. A mí lo de la senyera ni se me había ocurrido, pero me gusta más (cuando colgada) vertical.
Lástima que no estés esta semana en TArragona, te daría para muchos posts (a mí me da pereza).
Besos.
Lástima que no estés esta semana en TArragona, te daría para muchos posts (a mí me da pereza).
Besos.
Comentario:
Yo, tengo que confesar que de mis viajes a París gastronómicamente hablando, solamente guardo grato recuerdo de los crêpes que vendían junto a la catedral. Por lo demás, me alimenté a base de sushi y hamburguesas... Por cierto, Didi, este detalle te va a encantar, fue en París la primera vez... que comí un kebap!
Comentario:
Creo que has dado una buena vuelta... Y he de confesar que me ha entrado bastante nostalgia... De todo lo que pusiste, creo que el Orangina es lo que más echo de menos (nada que ver con el Fanta naranja o el Kas). Bueno, y lo único que no conocía son los helados de queso, será que estoy fuera desde hace bastante tiempo como para que hayan salido a la venta muchos productos nuevos...





