'recicla, que algo queda': una performance urbana
¿hasta qué punto es importante la basura hoy en día? ¿miramos lo que tiene dentro? ¿cuántos de los objetos que cada día se tiran podrían estirar su vida?
La performance recicla, que algo queda , basada en una idea original de R y Equisy, y desarrollada hace unos pocos días, tenía como objetivo responder a esta y otras preguntas. Los resultados, si bien no concluyentes, sí que se pueden calificar de esclarecedores. Este fue el proceso:
Datos básicos: el experimento se celebró la mañana de un martes cualquiera de otoño, entre las 11.00 y las 12.00 de la mañana. El lugar, una calle secundaria de un populoso barrio madrileño. Los objetos utilizados: un par de altavoces, un radiocasette con reproductor de CD, un discman y unas 40 cintas.
Desarrollo: Cada objeto –acompañado de un post it que acreditaba su correcto funcionamiento- se depositaba sobre el contenedor de plásticos y metales, para después cronometrar cuánto tiempo pasaba hasta que alguien se apropiaba del susodicho material.
Objeto 1: Pareja de altavoces sencillos, en (casi) perfecto estado. Fueron colocados en el lugar de la imagen a las 11.03 junto a un post-it que rezaba funcionan!!. Pasados cuatro minutos, habían desaparecido sin dejar rastro. La persona que se los llevó realmente adquirió (gratis) una auténtica ganga.
Objeto 2: Caja con unas 40 cintas grabadas de todo tipo de autores semi-independientes (The Cure, Velvet Underground, The Pixies…), junto con post-it que decía: por favor, no os las llevéis todas de golpe. Gracias!. Abandonadas en el contenedor a las 11.16, las cintas aguantaron unos diez minutos hasta que un muchacho, haciendo caso omiso de la petición del papel que llevaban adherido, cargó con ellas de una vez.
Hasta aquí todo (relativamente) correcto. Pero quedaba el plato fuerte de la performance, el premio gordo. Tecnología digital en plena basura!
Objetos 3 y 4: Radiocasette y discman. El primero con el reproductor de CD estropeado, aunque la radio y el reproductor de cintas funcionaban correctamente; el segundo estaba roto. No obstante, ambos portaban sendos post-it con las inscripciones: funciona! y también funciona!! Fueron depositados en el contenedor a las 11.32. A las 11.33 (un minuto después) habían desaparecido.
Esta vez, didi sí que logró captar la imagen de la apropiación de ambos objetos. La secuencia no puede ser más esclarecedora:

Además de para hacer el tonto, esta entrañable experiencia sirvió para comprobar que:
1. Todo objeto merece una segunda oportunidad
2. Hay mucha gente dispuesta a dársela, y actúa rápido
3. El síndrome de Diógenes está mucho más extendido de lo que la gente piensa.
La performance recicla, que algo queda , basada en una idea original de R y Equisy, y desarrollada hace unos pocos días, tenía como objetivo responder a esta y otras preguntas. Los resultados, si bien no concluyentes, sí que se pueden calificar de esclarecedores. Este fue el proceso:
Datos básicos: el experimento se celebró la mañana de un martes cualquiera de otoño, entre las 11.00 y las 12.00 de la mañana. El lugar, una calle secundaria de un populoso barrio madrileño. Los objetos utilizados: un par de altavoces, un radiocasette con reproductor de CD, un discman y unas 40 cintas.Desarrollo: Cada objeto –acompañado de un post it que acreditaba su correcto funcionamiento- se depositaba sobre el contenedor de plásticos y metales, para después cronometrar cuánto tiempo pasaba hasta que alguien se apropiaba del susodicho material.
Objeto 1: Pareja de altavoces sencillos, en (casi) perfecto estado. Fueron colocados en el lugar de la imagen a las 11.03 junto a un post-it que rezaba funcionan!!. Pasados cuatro minutos, habían desaparecido sin dejar rastro. La persona que se los llevó realmente adquirió (gratis) una auténtica ganga.
Objeto 2: Caja con unas 40 cintas grabadas de todo tipo de autores semi-independientes (The Cure, Velvet Underground, The Pixies…), junto con post-it que decía: por favor, no os las llevéis todas de golpe. Gracias!. Abandonadas en el contenedor a las 11.16, las cintas aguantaron unos diez minutos hasta que un muchacho, haciendo caso omiso de la petición del papel que llevaban adherido, cargó con ellas de una vez.Hasta aquí todo (relativamente) correcto. Pero quedaba el plato fuerte de la performance, el premio gordo. Tecnología digital en plena basura!
Objetos 3 y 4: Radiocasette y discman. El primero con el reproductor de CD estropeado, aunque la radio y el reproductor de cintas funcionaban correctamente; el segundo estaba roto. No obstante, ambos portaban sendos post-it con las inscripciones: funciona! y también funciona!! Fueron depositados en el contenedor a las 11.32. A las 11.33 (un minuto después) habían desaparecido.Esta vez, didi sí que logró captar la imagen de la apropiación de ambos objetos. La secuencia no puede ser más esclarecedora:

Además de para hacer el tonto, esta entrañable experiencia sirvió para comprobar que:
1. Todo objeto merece una segunda oportunidad
2. Hay mucha gente dispuesta a dársela, y actúa rápido
3. El síndrome de Diógenes está mucho más extendido de lo que la gente piensa.
Comentario:
basura de calidad y olé!
Comentario:
jejeje, que buena la secuencia... pues yo en mi casa tengo un par de muebles muy apañaos que cogimos de la basura, una capita de pintura y como nuevos.
Saludos!
Saludos!
Comentario:
Reconozco ser aficionado a rescatar ciertos artículos... generalmente libros que la gente tira alegramente.
Comentario:
Equisy y yo hace ya tiempo que pusimos en práctica esta performance titulada "El Robin Hood del siglo XXI". Los artículos ofrecidos fueron unos altavoces que no funcionaban (con un Post-it que indicaba lo contrario) y una tele en color Philips que tardaba en sintonizar la imagen de una a dos horas después de ser encendida... Ni qué decir tiene que ambos desaparacecieron de ipso-facto...
La idea original surgió de una amiga de la madre de Equisy, que aseguraba que, cuando no quería una prenda, la arrojaba por la ventana y en menos de 15 minutos desaparecía.
Por cierto, Juampa, sospecho que el viaje para ir a buscarla me saldría más caro qe la propia freidora... ¿has probado a dejarla en la puerta de tu casa? Yo le doy, a lo sumo, media hora...
La idea original surgió de una amiga de la madre de Equisy, que aseguraba que, cuando no quería una prenda, la arrojaba por la ventana y en menos de 15 minutos desaparecía.
Por cierto, Juampa, sospecho que el viaje para ir a buscarla me saldría más caro qe la propia freidora... ¿has probado a dejarla en la puerta de tu casa? Yo le doy, a lo sumo, media hora...
Comentario:
De acuerdo con Ppa cona la basura electrodoméstica. Por cierto, ¿alguien quiere una freidora?
Comentario:
El llamado síndrome de Diógenes tiene su cruz -o su cara, no sé- en las compras compulsivas. Me gustaría ver los armarios de mucha gente después de las rebajas. estoy absolutamente segura de que gran parte de esa ropa no se usará mas de dos o tres veces. Eso por no hablar de los mil y uno electrodomésticos que se compran para arrinconar en lo alto de un armario. En parte comprendo a esos pobres que se llevan todo lo que pillan a casa, por lo menos a ellos les sale gratis. Porque basura, lo que se dice basura, es tanto lo que ellos cogen de los contenedores como lo que compramos la mayor parte de las veces.
Comentario:
El Sindrome de Diógenes o mas conocido el Pentasa como el Sindrome de Uterson, los 2 primeros objetos perfecto, pero los 2 segundo tenias que haber especificado lo que funcionaba imaginate la decepción del hombre cargando el casseto y el disman y luego que no funcionan. Pero bueno un experimento muy friki y como se nota que la señora a vuelto a Bilbao porque te aburres mucho mucho





