30 monedas de plata

En este país enfermo de cobardes y analfabetos, donde la injusticia nos abocará algún día al abismo de la venganza, campan a sus anchas los más miserables seres (in)humanos: Desde ese mediocre que intenta gobernarnos bajo los hilos de Polanco hasta ese ridiculo terrorista que se rie de nosotros junto a su compañera (del metal, sí, pero el de las pistolas) dentro de la cristalera... Claro ejemplo de lo que aquí se hace a diario: es el asesino, el infame, el criminal el que está dentro de la urna protectora, y son los inocentes quienes están fuera de ella, a la espera del plomo o de la masacre. Durante nueve años su familia no ha podido volver a ver a su hijo, a su hermano... ni podrán discutir con él ni abrazarle, no tendrán oportunidad de tocarle o susurrarle, menos de poder hablarle... se lo ha llevado un hijo de puta que se carcajea, sabedor él de que ha triunfado gracias a nuestro querido presidente y esa mayoria de españoles que prefieren la vergüenza y la paz de los cementerios... Puede que hace tiempo las lágrimas se secasen bajo esta tierra yerma de justicia, pero el ronco grito de 1000 cadáveres resuenan aún en el corazón de algunos españoles. Mientras siga en pie alguno de ellos, la esperanza de recuperar el honor pérdido existe.