EL PASEO CIUDADANO
Para las Fiestas del Pilar, en Zaragoza, existe un eje peatonal sobre el que gira prácticamente toda la actividad festiva. Ese eje está formado por la Plaza Aragón, el Paseo Independencia, la Plaza España, el Coso y la Calle Alfonso hasta llegar a la Plaza del Pilar o Gran Salón de la Ciudad, como pomposamente lo definió aquel ilustre alcalde que, desde que se marchó poblando la ciudad de placas con su nombre, nunca mas se supo. ¿Estará viviendo en Miami Beach?
Ese gran paseo ciudadano es lugar de encuentro de multitud de zaragozanos. Paseando por allí vas viendo a conocidos, familiares, vecinos y amigos del alma. Como ocurre en el Paseo Jaume I de Salou en el mes de agosto, vas tropezando con todo bicho viviente, parando a hablar con unos y simplemente saludando a otros. Este año he encontrado a muchos personajes de interés general y no puedo dejar pasar por alto comentar mis sensaciones.
Nada mas comenzar las fiestas vi a Ronaldinho, con su cara de Pantera Rosa pero en negro. Estaba en el Paseo Independencia haciendo el gilipollas con el balón, lo subía para arriba, le daba con la cabeza, con los hombros, hacia atrás, de tacón, otra vez arriba, luego con la rodilla, se lo metía en un bolsillo, lo sacaba por el otro, luego lo escondía entre los testículos, en fin, una pasada. La gente había hecho corro a su alrededor y echaba monedas en su chándal extendido en el suelo. Creo que pudo recaudar una buena pasta.
A Benedicto XVI también le reconocí enseguida. Iba por la calle Alfonso con su casquete blanco, su montonazo de joyas de oro, su tremendo crucifijo y varios anillos que relucían al sol de aquella tarde. Bajaba hacia el Pilar para rezar por las necesidades de todos los pobres del mundo. Nos saludamos muy fríamente. Yo le dije un distante ¡Ciao Papa! y él, ni siquiera respondió.
El martes, paseando por la Plaza España vi a Michael Jackson. A este pajarito me costo reconocerle. Se había hecho contratar de cabezudo para poder acercarse a los niños sin levantar sospechas. Era el Robaculeros. En un principio le habían dado el Morico pero lo cambió porque decía que no le gustaba hacer de negro. Intenté ponerle la zancadilla cuando corría con su látigo detrás de un mozalbete regordito y mofletudo pero no conseguí mi propósito.
El día del Pilar, en la Plaza Aragón encontré a Coto Matamoros. Iba a la ofrenda con un ramo de claveles blancos. Me confeso ser muy devoto de la Virgen. Como siempre, impecable, llevaba un traje negro de rayas blancas con unos zapatos de charol tan relucientes como su calva. Se acercó rascándose la nariz para preguntarme la hora. Parecía nervioso y al verlo de cerca pude comprobar que algunas de las rayas de su traje estaban bastante descoloridas.
El jueves con Fidel Castro la cosa fue distinta, como para mear y no echar gota. Me lo encontré a las diez de la mañana en la esquina de la calle Prudencio y, que si Guantánamo, que si los malditos yankees, que si el señorito Aznar, que si los mariconsones. El caso es que a las ocho de la tarde, sin comer, le tuve que decir que me esperaba mi familia para poder regresar a casa.
Al día siguiente iba George Bush con su padre de la mano por la Plaza España. Buscaban el Gambrinus. Parece ser que estuvieron allí una vez que vinieron a España en un homenaje a Franco y recordaban ese aroma a café tan delicioso. Al mentarles mi encuentro del día anterior, enseguida echaron mano a su cintura y desenfundaron al unísono un Colt 45 negro con incrustaciones de nácar y oro. A ese ni me lo nombres dijo el padre y añadió el hijo: He venido a ver a la Virgen y no quiero amargarme la visita.
El sábado, paseando por la Plaza del Pilar, ya de tarde, vi a Bin Laden. Le conocí desde lejos por su porte, tan alto y tan enjuto, como un Don Quijote musulmán. A su lado, un bulto envuelto en tela de saco de patatas, era su esposa con su burka. Se detuvo ante mí preguntándome con arrogancia por qué no atrasábamos la hora en septiembre como hacíamos antes, estaba hasta los cojones del ramadán y se moría de apetito. Le recomendé el Belanche para que tomase unas gambitas a la plancha y pudiera hacer un poco de tiempo hasta la hora de cenar.
Hoy domingo y cuando volvía a casa, por la Plaza España, me he encontrado con Don Juan Carlos. Él sabe que yo no soy monárquico, pero como yo también sé que a él no le gusta este blog, nos aguantamos mutuamente. Me ha dicho que había disfrutado mucho estas fiestas, sobre todo del concierto de Amaral y también que le llenaba de orgullo y satisfacción saludarme. Nos hemos dado un abrazo, me ha dado cinco euros de propina (como diría mi admirado Tip) y me he vuelto a casa para ver desde mi ventana la traca final de fiestas.
Este año han sido bastante entretenidas.

BIN LADEN HACIENDO TIEMPO PARA CENAR (en una de las pocas fotos que se hizo en Zaragoza)
Ese gran paseo ciudadano es lugar de encuentro de multitud de zaragozanos. Paseando por allí vas viendo a conocidos, familiares, vecinos y amigos del alma. Como ocurre en el Paseo Jaume I de Salou en el mes de agosto, vas tropezando con todo bicho viviente, parando a hablar con unos y simplemente saludando a otros. Este año he encontrado a muchos personajes de interés general y no puedo dejar pasar por alto comentar mis sensaciones.
Nada mas comenzar las fiestas vi a Ronaldinho, con su cara de Pantera Rosa pero en negro. Estaba en el Paseo Independencia haciendo el gilipollas con el balón, lo subía para arriba, le daba con la cabeza, con los hombros, hacia atrás, de tacón, otra vez arriba, luego con la rodilla, se lo metía en un bolsillo, lo sacaba por el otro, luego lo escondía entre los testículos, en fin, una pasada. La gente había hecho corro a su alrededor y echaba monedas en su chándal extendido en el suelo. Creo que pudo recaudar una buena pasta.
A Benedicto XVI también le reconocí enseguida. Iba por la calle Alfonso con su casquete blanco, su montonazo de joyas de oro, su tremendo crucifijo y varios anillos que relucían al sol de aquella tarde. Bajaba hacia el Pilar para rezar por las necesidades de todos los pobres del mundo. Nos saludamos muy fríamente. Yo le dije un distante ¡Ciao Papa! y él, ni siquiera respondió.
El martes, paseando por la Plaza España vi a Michael Jackson. A este pajarito me costo reconocerle. Se había hecho contratar de cabezudo para poder acercarse a los niños sin levantar sospechas. Era el Robaculeros. En un principio le habían dado el Morico pero lo cambió porque decía que no le gustaba hacer de negro. Intenté ponerle la zancadilla cuando corría con su látigo detrás de un mozalbete regordito y mofletudo pero no conseguí mi propósito.El día del Pilar, en la Plaza Aragón encontré a Coto Matamoros. Iba a la ofrenda con un ramo de claveles blancos. Me confeso ser muy devoto de la Virgen. Como siempre, impecable, llevaba un traje negro de rayas blancas con unos zapatos de charol tan relucientes como su calva. Se acercó rascándose la nariz para preguntarme la hora. Parecía nervioso y al verlo de cerca pude comprobar que algunas de las rayas de su traje estaban bastante descoloridas.
El jueves con Fidel Castro la cosa fue distinta, como para mear y no echar gota. Me lo encontré a las diez de la mañana en la esquina de la calle Prudencio y, que si Guantánamo, que si los malditos yankees, que si el señorito Aznar, que si los mariconsones. El caso es que a las ocho de la tarde, sin comer, le tuve que decir que me esperaba mi familia para poder regresar a casa.
Al día siguiente iba George Bush con su padre de la mano por la Plaza España. Buscaban el Gambrinus. Parece ser que estuvieron allí una vez que vinieron a España en un homenaje a Franco y recordaban ese aroma a café tan delicioso. Al mentarles mi encuentro del día anterior, enseguida echaron mano a su cintura y desenfundaron al unísono un Colt 45 negro con incrustaciones de nácar y oro. A ese ni me lo nombres dijo el padre y añadió el hijo: He venido a ver a la Virgen y no quiero amargarme la visita.
El sábado, paseando por la Plaza del Pilar, ya de tarde, vi a Bin Laden. Le conocí desde lejos por su porte, tan alto y tan enjuto, como un Don Quijote musulmán. A su lado, un bulto envuelto en tela de saco de patatas, era su esposa con su burka. Se detuvo ante mí preguntándome con arrogancia por qué no atrasábamos la hora en septiembre como hacíamos antes, estaba hasta los cojones del ramadán y se moría de apetito. Le recomendé el Belanche para que tomase unas gambitas a la plancha y pudiera hacer un poco de tiempo hasta la hora de cenar.
Hoy domingo y cuando volvía a casa, por la Plaza España, me he encontrado con Don Juan Carlos. Él sabe que yo no soy monárquico, pero como yo también sé que a él no le gusta este blog, nos aguantamos mutuamente. Me ha dicho que había disfrutado mucho estas fiestas, sobre todo del concierto de Amaral y también que le llenaba de orgullo y satisfacción saludarme. Nos hemos dado un abrazo, me ha dado cinco euros de propina (como diría mi admirado Tip) y me he vuelto a casa para ver desde mi ventana la traca final de fiestas.
Este año han sido bastante entretenidas.

BIN LADEN HACIENDO TIEMPO PARA CENAR (en una de las pocas fotos que se hizo en Zaragoza)
Comentario:
valla cosa el coso k guayyyyyyyyy y harry aun mas y esse del habbo maniatico del habbo hil la ermion es mu guapa
Comentario:
Todo el mundo en el sentido literal de la palabra paseando por Zaragoza, el año que viene tendre que ir, esto no me lo pierdo.
Comentario:
Gracias a baldorro, Andrea, Hilario, cerise e incondicional por haber dejado vuestros comentarios.
Comentario:
Hola, he pasado por los mismos lugares que tú y no me encontré con ésos personajes :-P,me encanta Zaragoza, he pasado una semana fantástica. Volveré.
Te invito a visitar mi blog, ayer puse fotos de ahí.Un saludo.
Te invito a visitar mi blog, ayer puse fotos de ahí.Un saludo.
Comentario:
En mi proximo visita a Zaragoza para las fiestas del Pilar pienso nombrarte mi guia oficial!!!!
Comentario:
Te he leido en el trabajo. Ha sido la primera sonrisa no forzada de mi jornada laboral, me he divertido mucho el rato que te he leido. Muchas gracias Don Tonino por tu buen humor.
Comentario:
Se está poniendo esto cada vez más graciosa. Y tiene razón Don Tonino, lo mejor es tomarse estas cosas con humor, puesto que si no es mucho más difícil sobrevivir. Besitos de Andrea
Comentario:
yo pensaba que al no haber puente vendría menos gente, pero veo que se nos han colado unos cuantos personajillos. Nos acabas de recordar ,con ellos, la triste realidad del día a día, afortunadamente tu llegas de refresco.Bien venido de nuevo.