CONFESIONES AGONICAS

Una de las anécdotas mas curiosas que he tenido en mi vida profesional es tan surrealista que podría ser digna de una parodia de Los Morancos. Contaré como y qué pasó, ahorrándome detalles sobre el quien, donde y cuando para no hacer localizable la historia ya que dicen que el mundo es un pañuelo.
Una mañana me acerqué a visitar a un anciano paciente mío. Vivía con una hija viuda que le cuidaba, de sesenta y tantos años, beata y de modales dulces y agradables. Expresó una gran alegría con mi presencia y ya por el pasillo, mientras me guiaba al cuarto de su padre, iba gritando:
- Papa, ¡mira quien viene a verte!, don Antonio.
El anciano, que se encontraba en cama desde hacía varios meses, respiraba con cierta dificultad y permanecía con los ojos cerrados, aparentemente ausente de todo lo que le rodeaba.
La hija, con un tono excesivamente dulce hasta el empalago, como si se dirigiera a un niño, seguía diciendo:
- Cariño mío, dile a don Antonio que tal te encuentras, díselo cariño.
El pobre anciano, sin siquiera abrir los ojos, intentaba balbucear algo con voz muy baja e ininteligible. Ella insistía:
- Dile a don Antonio que tal está mi papi guapo- reclamaba la hija en un tono claramente fingido e impropio de una persona de su edad.
El anciano abrió sus ojos, me miró y agitó su mano dándome a entender que me acercara. Me incliné hacia la cama poniendo mi oído en su boca, esforzándome en escuchar su voz que sonaba muy grave, arrastrando las palabras. Le interrogué:
- Dígame, fulanito, ¿qué tal estamos? ¿qué me quiere decir?
Insistí en intentar escucharle y entonces pude percibir con cierta dificultad pero muy claramente:
- ¡¡¡Deeemmeee unnn cuchilloooo, quee laaa vooy a mataaarrrrrr!!!.
Se hizo un segundo de silencio en la habitación que pareció durar como varias horas antes de que la hija cambiara de tema:
- Don Antonio, dígame, ¿qué tal le encuentra?
- Bueno, parece que tenemos abuelo para rato- dije yo intentando disimular la sonrisa que asomaba por mi boca.
Hoy en día el pobre hombre hace años que reposa en un nicho, la beata sigue yendo a misa todos los domingos y fiestas de guardar y el que lo cuenta, pues aquí, en el ordenador, escribiéndolo.
PINTURA DE SILVESTRO LEGA (1826-1895)
Comentario:
SIN COMENTARIOS.....
La beata del pueblo de Barlopinto
está que no le llega la saya al cinto
y todas las mañanas sin distinción
escucha Santa Misa y oye el sermón
La beata del pueblo de Barlopinto
está que no le llega la saya al cinto
y todas las mañanas sin distinción
escucha Santa Misa y oye el sermón
Comentario:
graciosa anecdota que me ha hecho sonreir esta mañana.
Comentario:
¡Que mas se puede añadir!.
Solo que la anécdota es rigurosamente cierta y que, como dice el consumidor irritado, la realidad supera en ocasiones a la ficción.
Solo que la anécdota es rigurosamente cierta y que, como dice el consumidor irritado, la realidad supera en ocasiones a la ficción.
Comentario:
Sé quién es, he conocido varias como ella.
¿Cómo consiguen ser tan empalagosas y falsas a la vez?
Yo, si mi hija da la menor muestra de ser así, comenzaré ad dormir con un cuchillo bajo la almohada.
¿Cómo consiguen ser tan empalagosas y falsas a la vez?
Yo, si mi hija da la menor muestra de ser así, comenzaré ad dormir con un cuchillo bajo la almohada.
Comentario:
¡¡¡Dificil quedarse impasible!!!
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Muy bueno! Cómo conseguiste no reirte?? Mira que estaba temiéndome el final de tu historia desde lo de "cómo está mi papi guapo" jajaja
Comentario:
LLevo como un mes sin leerte, don tonino, y hoy he tenido que hacer horas extraordinarias para ponerme al día con tus artículos...Pero como habitualmente, genial, estupendo.
Tu forma de escribir, tu saber hablar de lo que piensas sin llegar a ofender a nadie, siempre con respeto, son admirables. Gracias, don tonino
Tu forma de escribir, tu saber hablar de lo que piensas sin llegar a ofender a nadie, siempre con respeto, son admirables. Gracias, don tonino
Comentario:
Si no fuera porque no es, diríase que sigo leyendo el famoso "Diga treintaytrés", que mi padre me compró para que tuviera algo que leer en una de mis muchas sesiones de hospital :)
Genial anécdota y, ¡qué demonios! si es que era como pa' matarla...
Genial anécdota y, ¡qué demonios! si es que era como pa' matarla...
Comentario:
Jajaja. No sé como dice que le cuesta mucho escribir. A mi juicio, ha narrado la anécdota estupendamente. El cariño,cuando es empalagoso, muchas veces resulta falso. Y el abuelo lo sabía!! (perdón por ustearlo, pero es que me encanta. No es por la edad, porque ambos somos super jovenes ¿verdad?) Besitos
Comentario:
Si lo leyeramos en una novela pensariamos que imaginación tiene el escritor; una vez mas la realidad supera a la ficción.