UN MUNDO FELIZ
Andaba yo anoche por casa tocándome los huevos cuando se me ocurrió una brillante idea que voy a compartir aquí y ahora, gratuitamente, con todo el mundo mundial.Pensando en la trayectoria social y económica de la gente que me rodea que creo que se corresponde bastante bien con lo que podríamos llamar clase media española de principios del siglo XXI, existe mucha similitud en casi todos los casos.
De los veinticinco a los treinta años la gente tiende a estabilizarse en el mundo laboral, suele plantearse vivir en pareja y embarcarse en la aventura de comprar un piso aprovechando los primeros ahorrillos. A esa edad la sangre hierve, el cuerpo te pide viajar y ver mundo, cigalas y bogavantes, crianza de veinte euros, teatro, grandes conciertos, abonarte a la tribuna mas cara de tu equipo favorito y todo lo que se me olvida y lo que no se me olvida y me callo por prudencia.
Desgraciadamente la hipoteca a treinta años del piso y las letras del coche frustran la mayoría de los sueños y la realidad suele ser bien distinta. Mucha tele, cine el día del espectador, los fines de semana al pueblo, almejas chilenas algunos domingos, el vino garrafero de la oferta del Carrefour y el fútbol por el plus y dando gracias a la parienta.
Así, con pocas variaciones, transcurre la cosa hasta los cincuenta. Es entonces cuando, poco a poco, te das cuenta de que lo que realmente te apetece el fin de semana es la tranquilidad del pueblo, las cigalas te causan gota, en La Romareda hace frío y donde mejor se está es en casa. Al mismo tiempo los hijos comienzan a independizarse, ya no tienes hipoteca desde hace unos años e incluso piensas en comprarte alguna casica en el pueblo. Hace ya muchos meses que no te enteras del fin de mes y hasta el director de la Caja te llama para hablarte de unos fondos porque la pasta en la libreta no pinta nada.
En estas, por desgracia pero lógicamente porque es ley de vida, los padres que ya llevaban años con achaques empiezan a desfilar uno detrás de otro y el maldito parné solo sirve para resucitar la codicia y los fantasmas familiares, los cuñaos no se cortan en decirse todo aquello que hace tiempo pensaban y nunca se atrevían a hacerlo.
Bueno, pues ahora viene mi brillante idea que puede hacer felices a millones de españoles y provocar que el señor alcalde de Zaragoza ponga mi nombre a la calle en que nací en lugar de ese San Blas que huele a rancio y a sobaco peludo.
La cosa consiste en saltarse una generación y que las herencias vayan a los nietos en lugar de a los hijos. El sistema anterior estaba bien hace dos siglos, pero ahora con una esperanza de vida de alrededor de ochenta años no tiene ningún sentido que siga siendo así.
Podemos figurarnos lo que sería con treinta años recibir una soberana talegada para nuestro pisito, para nuestro coche o para irnos de parranda. Tampoco podemos olvidarnos de que tenemos dos abuelos y abuelas por lo que tan fausto acontecimiento nos vendría por duplicado.
Todavía hay dos ventajas añadidas. La primera es que tales eventos no vendrían acompañados del dolor producido por la ausencia de los que nos dieron la vida y la segunda es que a esa edad o no hay todavía cuñaos o si los hay todavía son poco cuñaos.
Se admiten sugerencias.
Comentario:
Yo es que creo que ya pasa eso, ¡si los viejos no se mueren!.
Fíjate en mi caso, tengo 45 años, mi madre 69, le pueden quedar unos 20 años, cuando yo tenga 65 años ¿para qué leches quiero herencia', será para mis hijos.
¡Menuda suerte van a tener!
Para mí los viejos y para ellos la herencia :))).
Fíjate en mi caso, tengo 45 años, mi madre 69, le pueden quedar unos 20 años, cuando yo tenga 65 años ¿para qué leches quiero herencia', será para mis hijos.
¡Menuda suerte van a tener!
Para mí los viejos y para ellos la herencia :))).
Comentario:
Gracias por vuestros comentarios.
Consumidor: Yo todavía iría mas lejos. Aunque sea una utopía imposible, en un mundo feliz e igualitario nadie debería de dejar herencia y todo el mundo cuando nace deberia de empezar desde cero. Esas herencias actuales las debería de invertir el gobierno mundial en crear un minimo para todos los "nacientes". Ya ves, ni en la ciencia ficción.
David: La cosa no es tan grave. Yo, dentro de mis limitaciones, procuro no dejarme ni un trozo de jamón en mi plato, ni una sola gota de vino en mi vaso.
Consumidor: Yo todavía iría mas lejos. Aunque sea una utopía imposible, en un mundo feliz e igualitario nadie debería de dejar herencia y todo el mundo cuando nace deberia de empezar desde cero. Esas herencias actuales las debería de invertir el gobierno mundial en crear un minimo para todos los "nacientes". Ya ves, ni en la ciencia ficción.
David: La cosa no es tan grave. Yo, dentro de mis limitaciones, procuro no dejarme ni un trozo de jamón en mi plato, ni una sola gota de vino en mi vaso.
Comentario:
JA JA JA JA.
Pues es verdad, ¿para qué nos vamos a pegar toda la vida ahorrando? ¡QUEMEMOS LA HIPOTECA CON BILLETES DE AVIÓN A TOMBUCTÚ!
Bueno, yo optaría por consumirlo poco a poco, despacito...
Esos pequeños placeres de la vida (una salmuera, una careta frita, unos boletus a la plancha, una caldereta de conejo y cordero, una buena ambar...) se tienen que ir adornando con otros placeres más áureos (un buen fagus, un don pablo, un jamoncito de teruel "de-los-de-verdad", un bordejé "caberné-subiñón"... no sé, todos tenemos nuestros pequeños vicios confesables...).
A veces nos matamos por tener una buena calidad de vida, olvidando que la vida tiene sus propias calidades, siempre basadas en pequeñas cosas, en pequeños afanes que nos llenan el día y la vida...
Bueno, no os preocupéis de la hipoteca y empezar a vivir más, en vez de "más-vivir".
DAVID.-
Pues es verdad, ¿para qué nos vamos a pegar toda la vida ahorrando? ¡QUEMEMOS LA HIPOTECA CON BILLETES DE AVIÓN A TOMBUCTÚ!
Bueno, yo optaría por consumirlo poco a poco, despacito...
Esos pequeños placeres de la vida (una salmuera, una careta frita, unos boletus a la plancha, una caldereta de conejo y cordero, una buena ambar...) se tienen que ir adornando con otros placeres más áureos (un buen fagus, un don pablo, un jamoncito de teruel "de-los-de-verdad", un bordejé "caberné-subiñón"... no sé, todos tenemos nuestros pequeños vicios confesables...).
A veces nos matamos por tener una buena calidad de vida, olvidando que la vida tiene sus propias calidades, siempre basadas en pequeñas cosas, en pequeños afanes que nos llenan el día y la vida...
Bueno, no os preocupéis de la hipoteca y empezar a vivir más, en vez de "más-vivir".
DAVID.-
Comentario:
Yo apuesto por la "tercera via" ¿por qué tenemos que dejar una herencia? Gastarlo todo y que cada generación empiece de cero es una apuesta que evitaria riñas familiares, enfrentamientos y derechos mal entendidos.
Nos sienta mal el frio del campo de futbol. ¿que tal un baño de sol en el Caribe? ¿o una tribuna cubierta o esos asientos que ademas tienen calefacción? (El presi seguro que no pasa frio)
Una segunda vivienda, si pero ...con todas las comodidades y tecnologia para ahorrarnos trabajo.
¿Tenemos frio? Ese abrigo con el que soñamos y nunca pudimos comprar, esa calefacción en la segunda vivienda.
.....
Nos sienta mal el frio del campo de futbol. ¿que tal un baño de sol en el Caribe? ¿o una tribuna cubierta o esos asientos que ademas tienen calefacción? (El presi seguro que no pasa frio)
Una segunda vivienda, si pero ...con todas las comodidades y tecnologia para ahorrarnos trabajo.
¿Tenemos frio? Ese abrigo con el que soñamos y nunca pudimos comprar, esa calefacción en la segunda vivienda.
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