EL COSO DE MISERICORDIA
Recientemente tuve ocasión de hacer una visita guiada a la Plaza de Toros de Zaragoza, también llamado Coso de Misericordia. Son visitas programadas a grupos que nos acercan a ese mundo taurino tan desconocido para algunos, como para mí.
Fue construida en 1.764 por Don Ramón de Pignatelli con la finalidad de recaudar fondos para la Casa de Misericordia y poder así atender a las necesidades de los niños expósitos recluidos en ella. Contaba con un aforo de 7.800 localidades y fue inaugurada el 6 de octubre de ese año, actuando en dicho festejo el matador de toros aragonés Antonio Ebassún “Martincho”, natural del pueblo zaragozano de Farasdues.
En aquella época, España estaba gobernada por Carlos III y Zaragoza contaba con 42.000 habitantes.
En 1.868 se hizo cargo de ella la Diputación Provincial de Zaragoza, actual propietario de la misma. Fue reformada en 1.917 ampliándola con gradas y andanadas hasta un aforo de 13.248 localidades y dotándola en su parte exterior de ese aspecto prácticamente similar al actual de ladrillo cara-vista, porche y estilo neomudéjar.

Como anécdota curiosa, decir que en la corrida celebrada el 13 de octubre de 1.881 en la que actuaban los diestros Lagartijo y Frascuelo, una pareja de las Cinco Villas bailaron una jota en el tendido, aquello se hizo costumbre y, desde entonces hasta la actualidad, se conserva el rito de escuchar la jota que con música del maestro Borobia y acompañada por las palmas de los espectadores, suena en el último toro de cada corrida que se celebra.
En los últimos años ha sido reformada de nuevo, sacrificando aforo en pro de una mayor comodidad y seguridad para los espectadores, reformadas algunas dependencias, sobre todo la enfermería y colocando una cubierta que protege de las inclemencias meteorológicas tan frecuentes en esta tierra.

Respecto a la visita en sí, guiada con mucho interés por Manolo, el conserje actual, tengo que reconocer que me sentí extraño caminando por la arena de la plaza, sintiendo esa luz especial, esa mezcla de colores rojo, negro y amarillo, mientras aspirantes a toreros ensayaban en el ruedo.
La enfermería actual, dotada de los instrumentales quirúrgicos mas sofisticados atrajo mi atención, pero mi carácter mitómano hizo que mi vista se desviara hacia una vieja mesa de operaciones relegada a una sala de curas secundaria, donde fueron intervenidos de mucha gravedad personajes taurinos tan relevantes como Ortega Cano o Jaime Ostos.
Pero sin duda, lo que mas llamó mi atención fueron las dependencias dedicadas al autentico protagonista de la plaza: El toro. Ese precioso y poderoso mamífero de mas de media tonelada, dotado de una tremenda fuerza y noble hasta la muerte. Desde su llegada a la plaza hasta el corral individual en que finalmente vela sus armas. Posteriormente toda la zona donde se manipula su carne para transformarla en alimento.
Todo ello, salpicado de un montón de anécdotas, hace de esa visita una buena excusa para llenar una mañana de contenido.
Comentario:
Gracias a todos los que habeis pasado por aqui y, especialmente, por vuestros comentarios.
Comentario:
¿Ves? Tendré que volver a Zaragoza porque no visité esa plaza :).
Muy entretenidas tus curiosidades.
Muy entretenidas tus curiosidades.
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Unas precisas fotos de la plaza, nunca ha habia visto y me ha gustado especialmente el relato de las "curiosidades".
Comentario:
La visita a Zaragoza es mi tarea pendiente... Saliendo con una chica medio aragonesa, toda la vida viviendo a dos horitas en coche, con casa en la que quedarme... y lo unico que conozco es la plaza del Pilar...
A mi regreso de Berlin... no se me puede pasar...
A mi regreso de Berlin... no se me puede pasar...
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Nunca he estado en La Misericordia a pesar de que trabajo bien cerquita. Muy interesantes los datos que aportas, gracias! :)
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Pues, lamentablemente a mí las corridas de toros no me hacen ni una gracia. Si me parece interesante la historia del edificio, su arquitectura y anécdotas. Un gran abrazo campeón
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Pues a mi me ha gustado mucho. Y los toros me gustan también aunque no hasta el punto de pagar una entrada...
Comentario:
Cuando vaya por tu tierra me llagaré a ver la aplaza de toros por curiosidad turística,pero nunca me encontrarás en una corrida, me da mucha pena ver destrozar poco a poco,quitándole a cachos la vida, para diafrute de la gente.
Un saludo NINA
Un saludo NINA
Comentario:
Toda mi vida en Zaragoza y me acabo de enterar de su historia gracias a lo que tú nos cuentas y para más inri los últimos años trabajando a 15 metros escasos de la plaza. Procuraré ir a una de las visitas guiadas.
Un saludo.
Un saludo.
Comentario:
A mi me dan mucha pena las corridas de toros. las encuentro una salvajada! El arte del torreo pase, pero que no hagan sufrir al pobre toro. Mucha gente opina distinto a mí, que si los toros no sienten, que si nacen para esto...y una leche(perdón). Si les gusta torear, que lo hagan pero sin dañar a nadie.