RECUERDOS DE UNA TARDE DE JAZZ Y DE FLAMENCO

Era el final del ultimo acto. Varias decenas de personas habíamos dado buena cuenta de las empanadas y los pollos abundantemente regados con el tinto Don Pablo. La Nova Dixieland Band hacía un rato que había desaparecido de allí con la lógica discreción de los profesionales. El rostro de Chusa, la organizadora, reflejaba una mezcla de cansancio y satisfacción. Como en ediciones anteriores todo había ido perfectamente y así acababa el pasado año el IX Festival Internacional de Borja en Jazz 2.005.
Medio centenar de incansables todavía nos resistíamos a abandonar la hermosa bodega de Ainzón cuando la fiesta languidecía poco a poco.
Sentado al lado del amplificador, Tony, el cubano de las rastas, afinaba la guitarra con un ritmo monótono y José Luis montaba la batería lentamente, con la seguridad de los convencidos en poder levantar la tarde. La gente charlaba ajena a lo que se estaba fraguando.
Yo, con un brut nature en la mano y apoyado en el metacrilato de la caja del ascensor, observaba todo aquello con la curiosidad de los analfabetos musicales. A mi derecha un grupo de gente heterogénea bebía, fumaba, reía y hablaba animadamente.
Poco a poco los sonidos de la batería y de la guitarra van tomando cuerpo, un voluntario se suma al improvisado grupo y Tony comienza a interpretar Entre dos aguas de Paco de Lucía. El volumen aumenta, el murmullo disminuye y algunas miradas empiezan a confluir en los músicos.
De repente, como un vendaval, irrumpe una esbelta figura femenina de pelo corto y moreno que sujetando su larga falda negra con las manos y dejando ver unas hermosas piernas se arranca a bailar flamenco al frenético ritmo de la guitarra de Tony.
Algo único empieza a flotar en el ambiente. Las miradas convergen y el centro de gravedad se traslada. Ahora nadie es ajeno a lo que está sucediendo. Las palmas comienzan a sonar y la morena de mi copla intensifica sus movimientos raciales. Nuevos brazos y piernas se suman a la fiesta y la magia inunda toda la estancia. El circulo se amplía y el embrujo del flamenco sustituye al ritmo cadencioso del jazz.
Mientras, los camareros siguen sirviendo bebidas y limpiando los restos de las copas rotas esparcidas por el suelo, mezclando profesionalidad y simpatía. El tiempo trascurre sin apenas darnos cuenta.
Cae ya la tarde, el vino y el cava comienzan a dejar sentir sus efectos y las conversaciones se vuelven irracionales y absurdas:
- Son las siete, venga, vamos a Borja a tomar un café.
- Espera porque aquí hay unas tías muy buenas.
- ¡¡ Y en Borja todavía hay más !! - replica la mujer de mi amigo con la serenidad que da el llevar veintimuchos años de casados.
Y así, entre bromas y risas va cayendo la tarde. Tarde de jazz, vino y cava pero también tarde de flamenco, alegría y amistad. En resumen una tarde inolvidable.
(Dedicado a Fernando y Esther, excelentes anfitriones y amigos, en vísperas de la celebración de la X edición del Festival Internacional de Borja en Jazz 2.006).
Comentario:
Gracias por vuestra visita y vuestras aportaciones.
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No es que el Jazz me guste excesivamente, pero si viene acompañado de los execelentes vinos de la comarca de Borja la cosa cambia.
Un saludo
Un saludo
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Continuamente me paso temporadas largas en New Orleans, y no dejo de ir a escuchar buen Jazz a Bourbon Street, si vieras que ambientazo se arma...es todo un espectáculo y mas si se arma la fiesta!!
saludos
saludos
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¡Bueno! No sé mucho sobre la materia, pero tiene el aspecto de haber sido una tarde importante. Eso es lo que merece la pena, que son cuatro días. :)
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Un gran festival. Yo tambien estuve y fue extraordinario.
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QE TE HE ESCRITO Y SE HA BORRADO. PORQUE HA PASADO ESO BESOS NINA.
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¿Vd tambien es aficionado al Jazz D. Tonino? Le deseo larga vida al Festival de Borja y espero disfrutarlo algun día.
Comentario:
¿Por qué será que la buena música combina tan bien con los buenos vinos?
No conocía este festival pero tiene buena pinta. Quizás en el futuro me anime a visitarlo!
No conocía este festival pero tiene buena pinta. Quizás en el futuro me anime a visitarlo!