EL GUSANITO GUS
Cuando mi hija Ana era pequeña, hace ahora alrededor de veinte años, para dormirla, le contaba historias del gusanito Gus.
En el diccionario de la RAE, en su quinta acepción, al gusano lo define así: Zool. Nombre común que se aplica a animales metazoos, invertebrados, de vida libre o parásitos, de cuerpo blando, segmentado o no y ápodo.
Ápodo, así con acento se define como: Falto de pies.
Pero eso a nosotros nos daba igual. Precisamente nuestro gusanito Gus se caracterizaba por tener muchísimas patas. Ello me daba ocasión para inventar una gran cantidad de situaciones repetitivas. Lo mismo le poníamos zapatos o calcetines uno a uno, que le cortábamos las uñas o le hacíamos cosquillas en las plantas; y es que, en ese intento de humanizar a los animales de los cuentos, nuestro bicho, en nuestra imaginación tenía pies, y pies con cinco dedos, como en todos los cuentos los habían tenido, como el lobo de Caperucita, o como los tres cerditos, o como el gato con botas.
- Papa, cuéntame cosas del gusanito Gus – me decía cuando me acostaba a su lado.
Un día íbamos a la zapatería con nuestro amigo Gus y elegíamos uno a uno cada par que le comprábamos, otras veces le enseñábamos a bailar y a mover cada pie con un ritmo distinto. En la mayoría de las ocasiones, después de una historia había que seguir con otra y cuando ya pensaba que había acabado con mi tarea de dormir a la criatura, su voz sonaba implacable:
- Papa, más.
Alguna que otra vez era yo el que caía rendido después de aquellos cuentos y Ana tenía que rematar el final de la historia.
Ahora, Ana, aún recuerda a aquel gusanito que le cerraba los ojos por las noches y supongo que, el día de mañana, sus aventuras las revivirá, si tiene ocasión, con sus hijos.
........................................
Esta mañana he sido testigo de un gran descubrimiento. Al pasar por su habitación he recordado a nuestro amigo Gus que tantas noches nos acompañó.
Un flash ha pasado por mi mente al ver abierto un gran cajón debajo de su cama.
- Pero Ana, ¿Cuántos zapatos tienes ahí?
- Papá, solo son los de verano.
No he querido preguntar, pero creo que ella sigue viviendo con el gusanito Gus.

En el diccionario de la RAE, en su quinta acepción, al gusano lo define así: Zool. Nombre común que se aplica a animales metazoos, invertebrados, de vida libre o parásitos, de cuerpo blando, segmentado o no y ápodo.
Ápodo, así con acento se define como: Falto de pies.
Pero eso a nosotros nos daba igual. Precisamente nuestro gusanito Gus se caracterizaba por tener muchísimas patas. Ello me daba ocasión para inventar una gran cantidad de situaciones repetitivas. Lo mismo le poníamos zapatos o calcetines uno a uno, que le cortábamos las uñas o le hacíamos cosquillas en las plantas; y es que, en ese intento de humanizar a los animales de los cuentos, nuestro bicho, en nuestra imaginación tenía pies, y pies con cinco dedos, como en todos los cuentos los habían tenido, como el lobo de Caperucita, o como los tres cerditos, o como el gato con botas.
- Papa, cuéntame cosas del gusanito Gus – me decía cuando me acostaba a su lado.
Un día íbamos a la zapatería con nuestro amigo Gus y elegíamos uno a uno cada par que le comprábamos, otras veces le enseñábamos a bailar y a mover cada pie con un ritmo distinto. En la mayoría de las ocasiones, después de una historia había que seguir con otra y cuando ya pensaba que había acabado con mi tarea de dormir a la criatura, su voz sonaba implacable:
- Papa, más.
Alguna que otra vez era yo el que caía rendido después de aquellos cuentos y Ana tenía que rematar el final de la historia.
Ahora, Ana, aún recuerda a aquel gusanito que le cerraba los ojos por las noches y supongo que, el día de mañana, sus aventuras las revivirá, si tiene ocasión, con sus hijos.
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Esta mañana he sido testigo de un gran descubrimiento. Al pasar por su habitación he recordado a nuestro amigo Gus que tantas noches nos acompañó.
Un flash ha pasado por mi mente al ver abierto un gran cajón debajo de su cama.
- Pero Ana, ¿Cuántos zapatos tienes ahí?
- Papá, solo son los de verano.
No he querido preguntar, pero creo que ella sigue viviendo con el gusanito Gus.

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nice article.
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eso de contar cuentos a los niños pequeños acaban influyendo cuando son mayores, je,je,je!!!
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su hija es muy ordenada, que envidia... mis zapatos están fatalllllllllllll
muchos besos
muchos besos
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Gracias a todos y que paseis un buen verano.
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Ya me gustaria tener a mi asi de ordenaditos mi armario.
Que monada.
Que monada.
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Ves, Ixeya tuvo (durante una temporada) a Vallejo, el cangrejo.
No tenía tantos zapatos, pero lanza unos pizcos que escuecen.
Para la próxima buscaré un animal menos violento.
No tenía tantos zapatos, pero lanza unos pizcos que escuecen.
Para la próxima buscaré un animal menos violento.
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Eso de acumular zapatos es algo muy femenino... pero como se ha dicho, si están perfectamente ordenados!
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No te quejes tiene el zapatero ordenadoy unos zapatos de quita y pon diarios. aun no se parece a Inelda Marcos.Nina
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A mí el gusanito Gus me tiene manía, cuando voy a buscar algo al zapatero, me encuentro un zapato en lo alto de un armario, el otro en el frigorífico, otro ventilándose en la terraza, pero alguna vez consigo encontrar un par de ellos iguales o casi y puedo salir a pasear.
¡Ah! Solo tengo dos pares de zapatos. Pero es que las S.S. no dan para mas.
¡Ah! Solo tengo dos pares de zapatos. Pero es que las S.S. no dan para mas.
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lo que no cabe duda, es, que es ordenada la chavala. un saludo
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¡¡¡¡A ver pues lo normal!!!!!!!!! tiene la chavala.
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¿cuántos pies tiene tu hija?
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Sociedad de consumo ...........





