PRESOS Y PRISIONES

Muchas veces me pregunto sobre la utilidad de las cárceles y de las penas de prisión. Según mi criterio pienso que privar de la libertad a una persona puede obedecer a tres motivos:
a) Como castigo a un delito cometido.
b) Como manera de apartar a un delincuente de la sociedad y proteger a los ciudadanos de sus fechorías.
c) Para rehabilitar al delincuente y ayudarle a volver al camino correcto.
Lo políticamente correcto es hacer hincapié sobre todo en este último aspecto y en ello se afanan nuestros políticos en cuanto tienen oportunidad de cortar una cinta y les colocan una alcachofa en el morro.
A mí como ciudadano de a pie, de los normalitos, de esos que tenemos mas posibilidad de ser atracados que de ser atracadores, en cambio, me interesan mas las otras dos opciones.
En principio me apetece muchísimo que un individuo que ha cometido una grave fechoría tenga su castigo correspondiente y además el cuerpo me pide que lo cumpla íntegramente, a huevo, sin cachondeo, con la seriedad que se le debería suponer a la institución judicial.
Pero lo que de verdad quiero, por encima de todo y lo pido con vehemencia, es que si ese individuo sigue siendo peligroso, no pueda circular por los mismos lugares que circulo yo o cualquiera de mis familiares y amigos si ello entraña algún peligro.
Ya hablaremos otro día si debe de llevar una bola de acero encadenada al pie o debe de estar hospedado en un parador nacional con yacuzzi, pero, desde luego, la sociedad debe de protegerme de ese tipo de individuos.
Estas tres distintas maneras de enfocar la utilidad de las cárceles provoca extrañas situaciones que permiten que por la calle caminen individuos que serían capaces de asesinarme sin pestañear si supieran que en mi bolsillo llevo cincuenta euros y, sin embargo, permanezcan encerradas con cuatro candados personas a quienes podría darles tranquilamente las llaves de mi casa porque en su día tuvieron la desgracia de cometer alguna estupidez o porque alguna ofuscación puntual les hizo delinquir.
Volviendo al terreno de lo practico.
Me da mucho miedo cruzar un paso de cebra por el centro de la ciudad y tropezarme en mi camino con un elemento que sin autorización para conducir, quizá pasado de bebida y a gran velocidad, sea capaz de hacerme volar unas decenas de metros y dejarme tirado en el suelo desangrándome hasta la muerte y encima tenga los huevos de echarle el muerto, y nunca mejor dicho, a un hermano insolvente para que mi viuda y mis hijas ni siquiera puedan enjugar su pena con unas buenas vacaciones.
Sin embargo, diría que es un grandísimo idiota pero que no precisa estar apartado de la sociedad, un listillo que pensó que podía dominar las fuerzas de la naturaleza haciendo unas costillas asadas para sus amigos cerca de un bosque. Seguramente la prisión la lleve en su cerebro acompañándole toda la vida.
Comentario:
sisisisi como no
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David:
Es bueno sentir que hay gente como tu. Cosas que parecian imposibles se han conseguido partiendo de ideas utopicas.
Pero el asunto es que no tengo ningún interes en que me reciba el Papa y si mucho interes en que los indeseables estén lejos de mi y de los míos.
Es bueno sentir que hay gente como tu. Cosas que parecian imposibles se han conseguido partiendo de ideas utopicas.
Pero el asunto es que no tengo ningún interes en que me reciba el Papa y si mucho interes en que los indeseables estén lejos de mi y de los míos.
Comentario:
bfffff.
No sé, Antonio. Estuve trabajando casi ocho años en las prisiones de la provincia, primero como voluntario de una pseudoONG, yluego ocmo técnico de otra...
Estuve ocho años intentando encontrar el sentido al sistema penal español... reconozco que no puede. Pero hay una conclusión a la que llegué, y te aseguro que es clara y meridiana:
En un juicio, la parte agredida rara vez se siente a gusto, y de la parte agresora nunca. Esto es fácilmente comprensible, pues el sistema penal español se sirve de los agredidos exclusivamente para penar al agresor, y claro, la sensación de malestar del agredido se une a la sensación de impotencia que crea el no sentirse escuchado, apoyado, acompañado...
Con lo cual, todo el sistema de "justicia" acaba apoyándose en varias monedas (treinta quizá?) que no reparan el daño hecho.
Pero hay soluciones intermedias: LA MEDIACIÓN. Poner en contacto a agresor y agredido, que el agredido conozca las razones del agresor, que el agresor conozca las reacciones que su acto a provocado en el agredido... NO ES UTOPÍA. Ya se ha provado, y con un éxito muchísimo elevado que el de cualquier pena...
Todos tenemos que avanzar... con tiento, pero sin miedo...
Una última cosa, en esta sociedad es más fácil entrar a la cárcel que a una recepción privada con el Papa, os lo aseguro...
No sé, Antonio. Estuve trabajando casi ocho años en las prisiones de la provincia, primero como voluntario de una pseudoONG, yluego ocmo técnico de otra...
Estuve ocho años intentando encontrar el sentido al sistema penal español... reconozco que no puede. Pero hay una conclusión a la que llegué, y te aseguro que es clara y meridiana:
En un juicio, la parte agredida rara vez se siente a gusto, y de la parte agresora nunca. Esto es fácilmente comprensible, pues el sistema penal español se sirve de los agredidos exclusivamente para penar al agresor, y claro, la sensación de malestar del agredido se une a la sensación de impotencia que crea el no sentirse escuchado, apoyado, acompañado...
Con lo cual, todo el sistema de "justicia" acaba apoyándose en varias monedas (treinta quizá?) que no reparan el daño hecho.
Pero hay soluciones intermedias: LA MEDIACIÓN. Poner en contacto a agresor y agredido, que el agredido conozca las razones del agresor, que el agresor conozca las reacciones que su acto a provocado en el agredido... NO ES UTOPÍA. Ya se ha provado, y con un éxito muchísimo elevado que el de cualquier pena...
Todos tenemos que avanzar... con tiento, pero sin miedo...
Una última cosa, en esta sociedad es más fácil entrar a la cárcel que a una recepción privada con el Papa, os lo aseguro...
Comentario:
El gran problema de todo es que quien tiene la responsabilidad de poner la sentencia es una persona concreta. Si a una persona sola le toca el aguantar toda la presión -mediática o no- lo más normal es que quiera escaquearse de tanta presión. Si.. debiera ser su trabajo, pero... ¿quien le pone el cascabel al gato? ein? ;-)
Comentario:
Gracias Andrea y Beclen por vuestra colaboración.
Tu, Jimenez, si eres un cachondo no he entendido tu gracia. Si no lo eres y estás en desacuerdo, sería preferible que razonaras tu planteamiento.
Tu, Jimenez, si eres un cachondo no he entendido tu gracia. Si no lo eres y estás en desacuerdo, sería preferible que razonaras tu planteamiento.
Comentario:
¡Qué difícil es ser justo! La naturaleza no es justa, nosotros, sus criaturas, menos. Besitos de Andrea
Comentario:
tu, payo, eres de la poli y te lo crees?. Mucha labia y baba.
Comentario:
apasionante tema. A mi me da mas miedo encontarme con ese individuo que describes en tu ultumo parrafo, si además de ser capaz de hacer eso ha pasado los últimos ¿15? años en prisión, bufff