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las cosas de don tonino
las cosas como son o ............ como deberían ser.
Acerca de
Don Tonino es un personaje de ficción.
Si existiera, tendría graves dificultades para vivir en un mundo tan absurdo e injusto.
Hay una persona que se le parece en Zaragoza, Spain


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TARDE DE FUTBOL


El pasado miércoles fui a La Romareda para ver el partido de fútbol entre el Real Zaragoza y el Osasuna. Hacia mas de cinco años que no iba por allí y tenía una gran ilusión por volver. El partido comenzaba a las nueve de la noche y la temperatura era ideal para un espectáculo deportivo al aire libre.

Alrededor de las siete y media de la tarde salía del garaje de mi casa con mi transistor y mi bocata de jamón. Tuve que merendar dentro del coche, parado, en medio de un gran atasco a pesar de que lo previsto era haberlo hecho en el descanso. Llegué al campo con el partido ya empezado y después de derrochar litros y litros de gasolina y algunas gotas de adrenalina.

Y es que La Romareda está al lado del Miguel Servet, el mayor hospital de la Comunidad Autónoma y a menos de kilómetro y medio del segundo, el Hospital Clínico (1.373,96 metros según el Gooble Earth, de puerta a puerta). La tarea de aparcar resultaba imposible. Ya me pasaba por la cabeza la idea de volverme a casa sin haber pisado suelo cuando, al final, pude solucionar mi problema en un parking privado subterráneo.

Bueno pues resulta que la banda que gobierna actualmente el Ayuntamiento de Zaragoza se ha empeñado en construir otra futura Romareda mas grande y mas moderna, pero en el mismo lugar que ocupa ahora, desafiando así, por completo, la lógica y las leyes mas elementales de la aritmética y la física.

La otra banda, la que no deja gobernar a la banda que gobierna, se empeña en construirla en otro lado, pero no porque sean mas inteligentes, sino simplemente por joder a la banda gobernante. Y es que ya lo decían muy atropelladamente mis queridos hermanos Marx: La parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte.

El señor Gaspar, uno de los de la parte contratante de la primera parte y defensor a ultranza de semejante urbanicidio, supongo que me diría que usara el transporte público. Yo le contestaría al señor Gaspar que el autobús de la línea que debería de tomar, concretamente el 29, puede tardar alrededor de media hora en asomar su morro por la parada, incluso puede pasar de largo sin detenerse y, además, me suele dar la vuelta a toda la ciudad antes de llevarme a su destino. Y del regreso a casa en el 29 desde La Romareda, mejor ni hablamos. Me cago en el 29 y en la madre que lo parió.

Después de aparcar llegaba al estadio, caminando, mientras escuchaba a los espectadores calentar el ambiente entonando la conocida y refinada canción que dice aquello de: Tooodos a una, puta Osasuna.

Afortunadamente al atravesar la puerta del recinto cambiaron mis sensaciones. Esa mezcla de olores a cigarro puro, urinario público y césped recién cortado me transportó a los tiempos en los que aquella era mi casa de invierno cada quince días.

En mi localidad de aquella noche, el vecino de la izquierda era la caricatura perfecta del aficionado standard. Toda la noche lanzando epítetos a los jugadores. Los adjetivos favoritos de este elemento eran los de inútiles y baldaos, con la diferencia de que mientras íbamos cero a cero los inútiles y baldaos eran los nuestros y, cuando empezamos a golear, entonces lo eran los rivales. Otra de sus paranoias, también muy típica en este tipo de individuos, era pensar que a los árbitros les educan desde pequeñitos para joder al equipo de su alma. El sujeto en cuestión tenía la voz clavada a la de Paco Martínez Soria pero sin boina y con cincuenta kilos mas. Ese sobrepeso provocaba que, su culo, invadiera mi localidad; por suerte, el asiento de mi derecha estaba vacío y no tuve que sufrir demasiado por ello. Mas a mi derecha, un anciano pálido, recién dado de alta del Hospital Clínico, asistía al espectáculo en silencio. De vez en cuando yo le miraba de reojo para ver si seguía vivo y, menos mal, tuve la suerte de que aguantó bien los noventa minutos.

En el descanso quise visitar a mis antiguos vecinos de localidad a quienes un día dejé de ver sin despedirme. Además, quería comprobar con mis propios ojos si en el asiento de plástico azul número 30 de la fila 6 de la tribuna de preferencia todavía permanecía la huella de mi culo. Aquel lugar, ahora lo ocupaba un chavalillo que, a juzgar por su afición y su juventud, creo que lo podrá seguir ocupando muy dignamente durante muchos años. Mis antiguos compañeros de fatigas estaban casi todos, les saludé y me saludaron, preguntaron por mi salud y creo que nos alegramos mutuamente de vernos; con Enrique me fundí en un abrazo, Enrique es una enciclopedia deportiva con dos patas y con un corazón que no le cabe en el pecho. Volví a mi localidad con la nostalgia que producen los recuerdos agradables.

Diez minutos antes de acabar el partido me marché para evitar otra vez los atascos. El gol de Osasuna ni lo vi, me pilló casi en la puerta del parking. El regreso resultó muy tranquilo, en apenas un cuarto de hora ya estaba de nuevo en casa.

¿Y el partido?. Bueno, pues bastante entretenido, pero como muchos otros. En el viaje de vuelta comprendí que el miércoles no solamente había ido al fútbol, aquella tarde, además de a ver el Real Zaragoza-Osasuna, había ido a releer y saborear algunas de las páginas mas bonitas de mi libro.
 
 
Comentario:
Oscar: Pues Matias Prats padre casi lo conseguía.

Consumidor: Ganó el Zaragoza 3-1.

Merche: Tu pagina es preciosa para los que siempre hemos considerado al gato como un animal especial. He puesto tu pagina en mis enlaces.
 
Comentario:
¡Qué gusto da encontrarse con una bitácora tan bien escrita!

Muchas gracias por su visita, dontonino, un placer conocerte.

Saludos de otra zaragozana :)
 
Comentario:
Un bonito relato de una tarde de futbol, y lo que mas me ha gustado es que he llegado al final sin saber quien gano ....
 
Comentario:
Me ha gustado tu descripción. No soy aficionado al fútbol ni los toros, aunque siempre que he ido con amigos me lo he pasado genial. Ese ambiente que se respira es único, percibir la emoción de la gente y contemplar a algunos individuos como tu Paco Martinez Soria particular es todo un espectáculo que nunca se podría conseguir con una retransmisión televisiva. Y lo digo yo, eh? jejeje un saludo.
No