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la sustancia interior
quizas haya que vaciar el alma de lo vivido para llenarla de vida
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TIEMPO DE SALITRE ( I )


TIEMPO DE SALITRE ( I )



Sentado en su banco bogaba día a día , no recordaba desde cuándo porque tampoco tenía importancia , no sabía hasta cuando , ni siquiera pensaba en ello , aferrado a su remo , golpe a golpe , en un cadencioso batir por un mar que no conocía , apenas lo veía por la pequeña tronera que daba salida al remo en las contadas ocasiones en que se abría para que entrara aire en aquella bodega, aire y luz , salitre y humedad , sus ojos y su piel agradecían aquellos breves momentos de pausa en que el crujir de los remos tensos y el sonido del timbal se detenían . Nunca miraba a su alrededor , sabía que había más gente porque muchos eran los remos que impulsaban aquella galera y , al final de cada uno , había un hombre como él bogando , todos en un mismo mar , cada uno en el suyo…….
Los días pasaban , había días de tormenta y días de sol , galernas aterradoras y tediosas y sofocantes calmas , no había estaciones que marcaran el paso del tiempo , ni árboles que florecieran o perdieran sus hojas , ni olor a hierba verde , ni a simiente madura , la luna iba y venía reflejada en el mar que no en el cielo , era lo único que buscaba a cada golpe de remo en la noche , batía su reflejo , sentía la pala hundirse en esa luz de fuera deseando que ascendiera por el remo , que lo bañara y que se quedara ahí , brillante y muda compañía , para alumbrarle , tarea imposible por supuesto , pero , el tiempo sobraba , y cuando sobra demasiado , uno se puede entregar
a la más estrambótica quimera , y , capturar el reflejo de la luna , a fe mía que lo es.
Una noche de calma daba cuenta de la escudilla de pescado seco y pan , que era más alimento para el remo que otra cosa , debía vaciarla , eran las normas , apurar aquello hasta la última migaja , más para esquivar los azotes que para saciar un hambre que ya no tenía , o quizás ya no notaba , aquella noche arrojó el contenido por el pequeño ventanuco , prefería aprovechar aquel tiempo aspirando la brisa y las pequeñas gotitas que se colaban que dando más quebranto a su cuerpo engullendo aquello , escuchó un chapoteo y notó una vibración en su remo , quizás , algún gran pez había tropezado con él atraído por el fuerte olor de aquello que acababa de chocar contra el agua , fue una sensación extraña , había algo ahí afuera , algo vivo , diferente , y cualquier diferencia era mucho en aquel mundo repetitivo e igual de su día a día , asió el remo , expectante , con la delicadeza con la que asía de niño su caña de pescar cuando presentía que el pez andaba tanteando el cebo , con la misma excitación , pendiente de cualquier nueva vibración que le confirmara que de veras contra aquel distante extremo se rozaba algo más que el fruto de su imaginación , notó de nuevo el contacto , no se movió, excitado , impaciente , percibiendo el nuevo cambio , el nuevo roce , quieto , notando en sus encallecidas manos el suave contacto , aquél movimiento que algo producía y , que no era fruto de la casualidad . El sonido mecánico que producía el timbalero y los juramentos y maldiciones que provenían de los otros bancos le devolvieron a su rutina , a su vida en si misma , pero aquella noche , desde hacía mucho tiempo algo diferente había sucedido , algo que no podía explicar , pero , que durante breves instantes , había conseguido sacarlo de su mecánico letargo.
 
Comentario:
Seguro que era una sirena buena que quiso regalarle un instante de felicidad para darle algo bonito en que pensar en su mísera vida.
Me ha encantado el texto, admiro a la gente que sabe montar una historia y además que "llegue".

Abrazo marino.
No