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la sustancia interior
quizas haya que vaciar el alma de lo vivido para llenarla de vida
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LA VIDA A TRAVES DEL GRIS HUMO (I)
El atardecer era cálido , extrañamente cálido para ser Octubre, normalmente por estas fechas los primeros fríos habían hecho ya su aparición añadiendo un aire desapacible a los ya por si tristes primeros días del Otoño.
El sol en su ocaso teñía de rojo un mil veces visto horizonte que se divisaba con claridad desde el ventanal de la cafetería.
Hacía ya dos horas que había terminado su jornada como vigilante en una fábrica ,un trabajo que se había visto obligado a aceptar después de que lo despidieran ( el ajuste de plantilla le dijeron ) de su anterior ocupación como camarero en uno de los mejores restaurantes de la ciudad .Allí había estado durante los últimos 10 años de su vida ,le hacía feliz y se sentía orgulloso entre platos ,cartas y mesas .Los clientes habituales eran ya más que amigos y sus compañeros siempre le consideraron algo más .
Pero un día se acabó , ante la perplejidad de todos, con el "sinsentido" con que se acaban tantas cosas .No quiso en su momento cuestionar los motivos de tal despido y se limitó a aceptar la parca indemnización que le ofrecieron y salir por una puerta que no volvería a cruzar.
Siempre tuvo la certeza de que su vida cambiaría desde que entró por la puerta la joven "nueva" mujer del dueño , una "jovencita" irresponsable casada por interés con un ajado hombre que le doblaba en edad y a buen seguro incapaz de sofocar el fuego que ardía en los ojos de ella . Se fijó en él ,y , a partir de ese día sus visitas al establecimiento se hicieron frecuentes ,molestamente frecuentes ,aprovechaba cualquier momento para acercarse a él y la forma en que lo miraba lo decía todo , cualquier motivo era bueno para tenerlo cerca y le exigía que la sirviera la mesa siempre, aquella mesa apartada en un rincón que tan nervioso le ponía. Pero no podía negarse y la situación empezaba a ser evidente .Una tarde ,cerca de la hora de apertura se dirigió al sótano del local que hacía las veces de bodega y de almacén , y al encender la luz ,la encontró a ella allí desafiante, sentada sobre unas cajas ,con la blusa entreabierta y la exigua falda subida hasta el punto de que fuera evidente el color de la lencería que llevaba , se quedó aturdido ante su presencia y ella muy decididamente se abalanzó hacia él con los ojos inyectados en deseo y le besó en la boca sin tan siquiera darle tiempo a reaccionar ,su lengua intentando penetrar en su boca y la mano aferrándose con decisión a la parte de él que ella deseaba más en esos momentos . Un ruido de pasos descendiendo le salvó y al retirarse pudo ver en los ojos de ella ojos la promesa de que aquello no iba a quedar así, se notaba en ellos que no estaba acostumbrada a que la contrariaran o a que no satisficieran todos sus deseos .La cocinera se sorprendió de encontrarlos allí , juntos ,pero se limitó a no decir nada y volver sobre sus pasos mientras él se afanaba en limpiar su cara de los restos de barra de labios y recomponía sus ropas un momento antes impecables.

A la semana de aquello estaba “en la calle” y ella ,con casi toda seguridad, lo intentaría con otro. El olor a perfume y a deseo que emanaba tardó mucho tiempo en desaparecer de su cerebro.
Ni siquiera se molestó en buscar un tipo de trabajo similar en algún otro de los muchos locales de la zona , donde de sobra era conocido y le hubieran contratado con facilidad incluso sin pedir referencias .Decidió dar un giro radical a su vida y echando mano de su físico solicitó empleo en una empresa de seguridad como vigilante ,el ser una persona educada y exquisita en el trato con la gente, además de su fluidez con los idiomas ,hizo que le contrataran en cuanto terminó la entrevista pero poco podía aplicar esos dones en su primer destino.
Pasaba la mayor parte del tiempo solo pateando los inmensos almacenes de la fábrica y el descampado que la rodeaba en un monótono ir y venir de ronda tras ronda con la única compañía del tintineo del grueso manojo de llaves que portaba y algún ininteligible gemido que brotaba muy de tarde en tarde del "walkie-talkie" sujeto a su cinturón. Se sentía muy bien en soledad y no echaba de menos ,después de un tiempo , el bullicio de las mesas y la gente ,sus únicos contactos por lo general se limitaban a la esporádica visita de un camión retrasado a descargar y a las de su supervisor , al que al terminar cada jornada debía ver para devolverle el arma reglamentaria.
Aquella tarde pensó en llevársela a su casa como una última travesura ( no porque fuera a utilizarla para nada ) pero al final alejó esa idea de su cabeza con tal de no darle problemas a aquel pobre hombre que seguro bastantes debía tener ya.
Solía ir todas las tardes a aquel bar. Le gustaba sobre todo lo poco concurrido del local a aquella hora y la posibilidad de poder ocupar una mesa , casi siempre la misma ,en el centro del amplio ventanal , que le hacía sentir , como integrado en el hechizo del paisaje al sentirse bañado por la luz del atardecer cuanto le gustaba aquel contraste de los cambios de aquel sol luchando por mantenerse mientras la oscuridad le va ganando terreno ,establecía un paralelismo con su vida misma en aquellos momentos.
Aquella tarde no había sido diferente de las anteriores. Llegó como todos los días y las únicas palabras que salieron de su boca fueron para pedir la primera copa , para las siguientes bastaba con un gesto de sobras conocido por el camarero.
Se extasió de aquella magia mientras daba cuenta de un par de cortos " Bourbon " con hielo y tras apurar el último sorbo colocó el billete en la barra y enfiló la puerta sin esperar el cambio.
Cruzó el parque absorto en sus pensamientos , mientras las parejas de jóvenes se iban acurrucando en los bancos aprovechando las primeras horas de cómplice penumbra para estar juntos, para sentirse anónimos y a la vez un todo en la oscuridad. La risa estruendosa de la joven le hizo salir de su mundo . Giró la cabeza y allí la vio jugueteando con su "noviete" . Dios . Se parecía tanto a ella . Sintió una insana envidia de él y al mismo tiempo alegría por verlos así de felices en una adolescencia que se le antojaba que nunca tuvo , o por lo menos nunca a ese nivel . Cómo deseó en ese momento ser otro , borrar de un plumazo todo lo que fue su vida , todo lo sentido , y , como si de una novela en blanco se tratara , volverse a reescribir .



Huir no era la solución , dar marcha atrás tampoco , no tenía sentido , su alma seguiría con él fuese donde fuese , cambiase lo que cambiase , con su pesada carga grabada , algo que no podría vaciar , ni hacer que se evaporase , sin terminar él mismo.
Caminó un rato más . El viejo barbero miraba el reloj mientras fumaba tranquilamente esperando que las oxidadas manecillas marcaran la hora del cierre . Entró y tras preguntar si había tiempo se sentó en la silla , dejando , en silencio ,que el anciano hiciera su trabajo como tantas veces. Sumido en sí mismo percibió los olores tan familiares de aquél sitio , una mezcla de jabón , talco , tabaco y aquél horrible "after shave" y asoció miles de recuerdos a aquella amalgama de aromas. Con los ojos entrecerrados , con el único sonido de las tijeras al cerrarse en secos pero precisos golpes y después el vibrante sonido de la maquinilla para los últimos retoques. Acabó pronto, en verdad no le hacía demasiada falta aquél corte .Al abrir los ojos y mirarse en el gran espejo sí notó un cierto cambio , se veía por primera vez en mucho tiempo algo diferente ,con una luz especial en la cara . Se levantó y pagó sin sacudirse siquiera los restos de pelo que habían quedado en su ropa. Salió a la calle y siguió caminando. Las luces multicolores de los escaparates tampoco conseguían que saliera de sus pensamientos , caminaba como un autómata ajeno a todo como con un rumbo marcado hacia su casa. La luz de las farolas se encendió y una fresca brisa empezó a soplar empujando tímidamente algunas nubes que acabaron por cubrir el cielo. La luna se adivinaba tras de ellas , pero no conseguía que su luz las traspasase . La miró , estaba casi llena , recordó lo mucho que le había gustado siempre mirarla , allí , brillante y cambiante en un cielo negro que parecía gobernar . Pasaba horas y horas mirándola , quizás en una obsesiva relación si es que se le podía llamar así.
Luna , su eterna compañera de mil noches , la perfecta amante que lo visitaba y tornaba veladas de frío y marihuana , en cálidas horas entregado a mil y un placeres . Perfecta compañía con la que había estado , ya no recordaba cuantos años. Muda testigo de sus vivencias, de días grises y bajos , de otros eufóricos y felices , de añoranzas y recuerdos , de dolor y locura , de naufragios , tempestad y lágrimas .Desde la altura , desde su oscuridad vigilante y compañera , cambiante pero siempre la misma.
Hoy le hubiese gustado verla en su plenitud , que le acompañase en su viaje , llena , henchida de luz en su oscuro cielo preñado de estrellas . Pero estaba tímida , huidiza , como presagiando lo que iba a pasar , como no queriéndolo ver , con la amarga tristeza de una amante que se despide para siempre.

El viento arreció , la tibieza de la tarde se tornó en frío otoñal , no le importaba , seguía su paso sin hacer ademán siquiera de abrigarse con la fina chaqueta del uniforme que seguía llevando bajo el brazo , casi arrastrándola .
Un mendigo aguardaba con la mano extendida en la puerta de una cafetería , ajeno al bullicio , tenía la mirada perdida del fracaso , del que ya no espera nada de la vida , los abiertos ojos del ciego que no quiere ver nada ni a nadie , inmóvil como un objeto abandonado que no despierta el más mínimo interés ni compasión. Se acercó y sin llegar siquiera a detenerse ,colocó en su mano un billete de cinco mil ,el último que llevaba en la cartera . No tuvo tiempo de ver la cara de aquel pobre hombre mitad perplejo , mitad eufórico ante tal acto y se alejó de nuevo por la calle que cada vez se iba despoblando más y más .

El aroma a café recién hecho le llegó de un pequeño bar ,cerca ya de su punto de destino , y , buscando en sus bolsillos unas monedas , entró . La boca al primer sorbo se le llenó de aquel gusto espeso y amargo del solo sin azúcar que siempre había sido para él una adicción.
Siempre tuvo una extraña facilidad para aficionarse por todas aquellas cosas que le producían placer y repetía volviendo a ellas constantemente como un "yonki" en busca de su dosis vital. El café y el tabaco habían sido una constante en su vida . El "bourbon" le visitó durante una quizás demasiado larga temporada de horas bajas y de tocar fondo , la marihuana fue su fiel amante durante muchos años . Siempre cosas que le hacían sentir bien ( no evaluaba el daño que en verdad le hacían) y escapar momentáneamente de la oscura realidad que le envolvía , volando hacia paraísos de felicidad artificial que desaparecían a la misma velocidad que habían llegado.
Recurrió al sexo de pago cuando estuvo solo , siempre en una peregrinación constante en pos de una emoción fuerte, brutal , que le hiciera olvidarla aún al precio de engancharse a otra . Se entregaba con las prostitutas al igual que con sus parejas eventuales con una pasión desmesurada , febril , frenética , casi rozando la locura y , después de mil noches de sexo , de mil mujeres en su cama y su vida , seguía igual , nada nunca le llenó tanto como una mirada , una sonrisa ,de aquella a quien no conseguía olvidar y Dios sabía que lo intentaba con todas sus fuerzas cada segundo de su vida .
Apuró la taza y miró el fondo , en los posos no había predicción alguna que leer , no señalaban nada porque sencillamente no había ningún futuro para él después de hoy. Dejó las monedas en el mostrador sin contarlas ni importarle que probablemente hubiera bastante para haber tomado unos cuantos más . Necesitaba irse y con la mirada puesta en las luces de la calle traspasó la puerta y volvió a sentir el frío aire de la noche que cada vez era más fuerte , arrastrando ya en pequeños remolinos papeles y hojas que iba recogiendo a su paso.
Estaba ya cerca de su casa , viendo ya la farola de la esquina. Le pareció verla allí , fugazmente bajo la anaranjada luz , esperándole , pero como siempre la ilusión se desvaneció a medida que se iba aproximando , allí no había nadie , ella nunca estuvo cerca de él nunca lo buscaría como no lo había hecho en todos estos años . Su mente le había jugado una vez más una mala pasada , cruel espejismo , como cuando creía escuchar su voz llamándole , o , cuando después de una noche con ella el
despertador le devolvía a la fría realidad de la soledad , de una cama vacía en la que ella nunca había estado , que todo había sido un sueño. Y entonces él se maldecía a sí mismo. Hoy no lo hizo , en el fondo ya le daba igual , no volvería a pasar después de someterse a la última cura , la definitiva para su enfermedad , cuando consiguiera arrancar de raíz aquel cáncer que había corroído su alma y su cuerpo durante tantos años.
Se detuvo un momento y abrió el oscuro portal , notó el familiar olor a humedad que desprendía el viejo edificio y que tanto contrastaba , al principio , con el limpio olor de la noche en la calle . Entró sin preocuparse de cerrar y comenzó a subir peldaños por una escalera estrecha y en penumbra , agarrándose , de cuando en cuando , a la barandilla que amenazaba con venirse abajo , ahora ya le daba igual si la iban a arreglar o no como mil veces había prometido el casero . Sin prisas ascendió hasta el último piso , el suyo , una vivienda vieja y de alquiler que se había visto obligado a ocupar tras su cambio de empleo , el sueldo no era el mismo y ya no podía costearse el pequeño pero magnífico ático que ocupaba tiempo atrás . El "clic" de la cerradura le hizo ver que ya estaba en casa , el ruido de la nevera y el golpeteo del aire contra unas ventanas que no habían cerrado bien nunca era lo único que escuchaba . El olor a soledad y a amargura que brotaba de la casa le era ya de sobra familiar . Sintió , como cada vez que entraba , el techo más cerca de su cabeza y esa extraña sensación de encajonamiento tan habitual y a la que no terminaba de acostumbrarse .


Siempre fue un amante de los espacios abiertos , nunca le gustaron las paredes , las vallas , las barreras,....Ni se sintió tampoco cómodo jamás en espacios cerrados por grandes que estos fueran , amaba el campo y huía allí cada vez que podía o pasaba noches enteras en la pequeña terraza sin importarle si era invierno o verano , si había lluvia o si la fría noche amenazaba con helar sus huesos . Valía la pena notar la brisa en su cara , allí , sentado en el suelo como tantas y tantas veces , con la única compañía de la luna y sus recuerdos .Noches enteras sin dormir de las que salía descansado , renovado con la nueva luz del alba pero con un regusto amargo de contrariedad al tener que abandonar ese estado e incorporarse a la rutina del día. Cuantas vivencias que no volverían a repetirse . Se
despojó de la ropa con un cuidado poco habitual y la colgó en la percha . Así , desnudo y descalzo se plantó ante la nevera casi olvidada y mirando sus vacías entrañas tomó una cerveza fría y empezó a beberla a sorbos lentos mientras se encaminaba por un juego de toallas y ropa para cambiarse .
No