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Las vacas dicen mu
diario de un pesimista nato
Acerca de
Pequeñas y humildes historias de un hombre que admira a las vacas
Sindicación
 
Anulado
Ya casi no me quedan fuerzas, estoy cansado, aburrido y malhumorado. Estar de exámenes me anula social y mentalmente. Si, ya se que pronto acabará todo y que tendré un verano esplendoroso, pero en realidad no es tan así. Ya se que llevo una para septiembre, tengo que dedicar su tiempecillo a los preparativos de EL VIAJE, y no veo muchas posibilidades de salir de la ciudad.

El único divertimento es encender algún que otro rato la televisión para distraerme, pero Lidia y Al Bano ya cansan y no me interesa para nada la zoofilia de Félix Rodríguez de la Fuente. Al menos ya no se habla del amante de Lola Flores, que además de aburrido era antiestético. Menos mal que siempre me quedará FRIENDS.

Hace un par de días me concedí la licencia de salir un rato a tomar un café para no acabar desquiciado del todo. Me llamó Narcisa y, a pesar de que me hubiera venido mejor alguien que asimile el concepto de escuchar a los demás, acepté su propuesta de vernos. Estuvo hablando durante el 87% de la conversación, sin exagerar, y quizá me quede corto. El caso es que es muy feliz y quería restregármelo.

En realidad no tenía mucho que contarle porque no veo a gente, sólo a la panadera, que es una chismosa y una maleducada que no me saluda cuando entro a la tienda, por muy gigante que sea el HOLAAAAAAAAAAAA que le suelte. También suelo ver al farmaceútico, que siempre me canta algo y me anima, y a una vieja malhumorada que me mira con mala cara y juro no saber por qué.

También dedico un poco de mi tiempo libre a leer a Miércoles, a Oscar y a algunos más. Estoy tan aburrido que estoy escribiendo el post más aburrido. Voy a hacerme algo de cena y a darle un repaso al tema que creí haberme aprendido ayer tarde, y a dejar de dar la brasa. Mañana toca seguir de papeleos, empiezo a odiar todo lo relacionado con EL VIAJE.
 
El hotel más caro del mundo
Y yo no estoy en él. Podría decirse que he salivado el triple de lo normal mientras veía un reportaje en televisión sobre el hotel más caro del mundo, el Burj al Arab, con 7 estrellas * * * * * * * ni cuatro, ni cinco, ni Gran Lujo, siete estrellas.


así es la maravilla oriental

A mí generalmente me suele molestar la ostentación de los mandamases árabes, como la boda del pasado verano en no se qué estado que ya no recuerdo, con esos carruajes bañados en oro y esa novia horrible que parecía una burbuja de Freixenet. Pero es que el confort que tienen que sentir los huéspedes en esta maravilla arquitectónica sobrepasa los límites de lo justo. La habitación más económica te sale a unos 1000€ la noche, y la más cara, 10.000. Todas son duplex y tienen alrededor de, atención, 700 metros cuadrados. Es como vivir en el Carrefour, pero con alimentos de verdad.


interior del paraíso

Yo no debería ver este tipo de programas en televisión, aún recuerdo cuando emitieron un reportaje sobre Jamaica y estuve obsesionado con ir a Kingston durante un par de meses. Ahora no hago nada más que pensar en cuánto tiempo tendré que prostituirme para pasar una noche en mi lujoso hotel.

Por cierto, que el hotel está en Dubai, y si pincháis en el enlace (siiiii se añadir enlaces), podréis realizar una visita virtual al edificio que me quitará el sueño a partir de ahora.
 
Proyecto Hombre 2: Blogadicto lo consigue
Ummmm ahora mismo no se cómo va a quedar dispuesta la imagen en el recuadro, pero al menos ya he dado el primer paso.

Una duda, ¿cómo hacer para que el texto comience justo a la derecha de la imagen? esto del HTML me supera.

Ah! y visitad a Lucía, que es muy maja y me ayuda.
 
Proyecto Hombre: Blogadicto
Bueno, creo que ya he llegado al nivel 3: adicción. Cada mañana tomo mi vasito de leche fresquita (hace mucho calor como para tomar cafe) y me planto ante el monitor. Abro el explorer, carpeta favoritos, subcarpeta blogs.

Los periodistas sostienen como pueden su taza de café mientras se informan de lo que sucede en el mundo a primera hora de la mañana mediante los diarios (algunos menos razon-ables que otros). Yo, sin embargo, me informo de lo que ocurre en esta especie de universo paralelo, en el que todos somos narradores en primera persona y tenemos algo novedoso que contar, o al menos eso pretendemos.

Realmente no me siento único, por ninguna de las dos caras de la moneda. De un lado, como miembro del colectivo, ya que como yo hay cien mil. Desde la faceta de observador, menos aún, formo parte de la última moda cibernética, ya hasta salimos en los telediarios, existen libros de estructura-blog. Somos los columnistas del futuro.

El caso es que lo que en un principio eran cinco minutillos, ha pasado a ser casi una hora diaria, entre los más de veinte narradores fijos en mi subcarpeta. Ahora no hay vuelta atrás, no pueden dejarte con la película a la mitad. Sea cual sea mi destino los próximos meses, necesitaré un ordenador cerca.

Nota aclaratoria: Hubiera incluido algunos links, pero es que no se hacerlo, así de sencillo. Tampoco se subir imágenes ni cambiar de look a mi blog (con esto me refiero a personalizarlo, aunque gracias de todos modos a miércoles -aquí iría el link a su blog- por tu atención). Aún así, la mayoría de mis favoritos están a la izquierda de este texto. Soy un desastre y me odio por ello. El día que consiga poner una imagen en un texto y decorar el título del blog, habrán dejado de leerme y no me servirá de mucho.
 
Esos desagradables seres minúsculos
Y no, no me estoy refiriendo a los niños de edades comprendidas entre los seis y los doce años, estoy hablando de mis nuevas amigas veraniegas: las cucarachas. Con la llegada del calor han hecho su aparición estelar, son como mis vaquillas del Grand Prix, nunca fallan en los periodos estivales.

Y yo, que rechazo por sistema a cualquier animal invertebrado, sufro. Sufro y mucho, no puedo verlas acercarse, es como cuando sabes que los exámenes ya están aquí, que intentas salir corriendo y abandonarlo todo. Pero este año soy más valiente, me enfrento a ellas y las mato sin piedad (y espero que no me venga con sermones ningún activista de GreenPeace, las cucarachas no merecen estar en este mundo, Dios quiso buscarle pareja a los escarabajos y nos jodió el verano).

La escena más horrible la viví la pasada semana cuando estaba afeitándome tan ricamente en mi baño y me descalcé. De repente sentí como alguien acariciaba cariñosamente los dedos de mi pie derecho. En ese momento debería haber tenido contratado a un juez olímpico, porque di un triple mortal que ya le gustaría a Gervasio Deferr. Desde entonces me pongo tres pares de calcetines y zapatillas hasta las rodillas.

Y yo ya aprovecho este post como si fuera una llamada al Hablar por hablar, y ruego encarecidamente que si alguno de los oyentes del programa conoce algún sistema para eliminarlas de mi vida, le agradeceré eternamente que lo comparta con un agradable blogista (¿cómo se le llama al que escribe blogs?). Necesito vacaciones ya.

Por cierto, me llamó ayer Narcisa después de varias semanas de ausencia que agradezco para contarme todos los motivos por los cuales no me había llamado, lo cual me hace pensar que en el fondo le reconcome la conciencia el pensar que me utiliza descaradamente. Me dijo que a ver si nos tomamos una cerveza, sabiendo perfectamente que no vamos a volver a hablar en semanas. Creo que se despistará y se le pasará la fecha de mi escapada, y se sentirá mal por no haberme visto antes de partir. Aún le concedo un par de meses de margen.


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Ayer fue mi cumpleaños, y me he regalado este cambio de look, no me había dado cuenta de que habían desaparecido mis enlaces. A ver si aprendo a poner imágenes y ya seré medianamente feliz.
 
Echando la vista atrás... o hacia delante
Estos días he estado pensando un poco en cómo será mi vuelta y ni siquiera me he ido todavía. Creo que me da más miedo volver que irme, y será por eso por lo que todavía no he pensado mucho en mi futura existencia a corto plazo.

Digamos que uno no se va muy triste porque deja menos cosas de las que debería, pero sí que puede sentir añoranza de lo que nunca tuvo, o de lo que llegó a acariciar pero no coger con todas sus fuerzas.

Cuesta mucho dolor de espalda estar sujetando con fuerzas los cimientos de tu casa, sabiendo que se derrumbará en cuanto te despistes un par de meses. Y al volver, ¿qué? ¿habrá algo que sujetar? ¿Habrá algo que me haga sentir melancolía cuando esté bien lejos de aquí? ¿Sentirá alguien melancolía por mi?


No hay mejor relación ni más estable que la que uno tiene consigo mismo, siempre y cuando sepas quién eres, que es lo que quieres y hacia dónde vas. No he elegido el mejor camino, pero espero con ansiedad una rotonda, una ramificación, un desvío que me haga encontrar lo que busco, o al menos saber qué es lo que estoy buscando.

Y así, poder echar la vista atrás y sentir que he obrado correctamente, que dejo mi huella en el camino y en los caminantes, y ver una luz inmensa que me ciega a la salida del túnel.