Blogs.ya.com Quitar publicidad
Las vacas dicen mu
diario de un pesimista nato
Acerca de
Pequeñas y humildes historias de un hombre que admira a las vacas
Sindicación
 
De reencuentros, abrazos y langostinos
Es curioso, pero he dado más abrazos en tres días que casi en toda mi vida junta. Siempre he sido poco afectuoso, pero será la cosa de la distancia la que me ha convertido en un ser cariñoso y caluroso. Llegué hace unos pocos días y ya casi ha terminado mi tiempo de visita, también porque yo mismo lo he programado para que sea así de corto, más vale que me quede con ciertas cosas por hacer que acabar harto de todo esto.

Desde que llegué no he parado de tener sensaciones muy extrañas. Nunca me había sentido tan desubicado, tan en el papel de visitante, incluso en mi propia casa. Preguntar dónde está el colador o las cucharas de palo me resulta muy curioso en el lugar en el que he estado viviendo toda la vida. No hay nada como la comida de mamá, pero que coño, no hay nada como llegar a casa 15 horas después de haber salido de juerga sin tener que poner a dar explicaciones, o fumarte el cigarrito de después de comer en tu casa pro fumadores. Cosas de descubrir la independencia.

En cuanto a las relaciones sociales, los reencuentros con Narcisa y Ególatra han sido peor que espantosos. Todos estos meses sin vernos no han servido para que las cosas cambien lo más mínimo y haya dejado de sentirme como un cero a su izquierda nada más verlas. Con el resto de la gente, algunos genial (incluso mejor que antes de haberme ido), y con otros horriblemente mal, ya no tengo paciencia para tratar a la gente que no soporto.

En cuanto a mi país, me he encontrado con nuevas televisiones (me encanta Eva Hache), nuevas leyes (hasta en mi frío y calculador país se es más permisivo con el tabaco) y los mismos temas (aún se sigue hablando del Estatut y de las folclóricas lesbianas, perplejo me quedo), los cuales me han servido como recursos de conversación cuando no tenía ganas de repetir el discurso típico de "Me va genial, hace frío y peso poco más de 10kilos, pero soy feliz, gracias."

Y aquí me encuentro, escribiendo delante de mi pesadilla llamada ordenador portátil (que me da una alegría por cada cinco disgustos) y en mi cruz lingüística llamada ya.com, ante la cual me bloqueo por completo cada vez que quiero expresarme, serán cosas del anonimato...
 
Falto de control
Hace bastante que no me pasaba por ya.com, ni siquiera para leer mis blogs favoritos. En parte me gusta eso de no tener tiempo, demasiado he perdido en mi vida como para no aprovechar el que me queda como estudiante.

Mi vida en mi nuevo país ha cambiado radicalmente, 180º. Poco a poco me voy relajando y expresando cómo me siento o qué me preocupa, sin miedo a ser juzgado por el receptor. Ya no controlo mis explosiones de felicidad y tristeza, como si no fuera correcto perder los papeles por cualquiera de ambos extremos.

Estoy atravesando un período de felicidad y tristeza muy intenso. Es la primera vez que me ocurre, y no soy capaz de canalizarlo. Los ataques de risa acaban en llantos muy exagerados, y viceversa. Aún confío en que no sea esquizofrenia, y no puedo echarle toda la culpa al alcohol porque no sería justo con mis pequeños placeres.

El final de mi estancia cada vez está más cerca, y no tengo muy claro si se ha completado un ciclo o simplemente se corta en seco. Sería muy triste quedarme con la sensación de que aún hay mucho por hacer, sentir y decir. No me gustan las despedidas, y algunas pueden pueden ser bastante traumáticas.

He escrito cuatro párrafos bastante carentes de cohesión, pero es otra de las cosas que no consigo controlar desde que llegué, mi expresión oral y escrita.

Tengo muchos planes de futuro, ninguno muy definido, pero todos me hacen especial ilusión. Si es que se cumple alguno de ellos, prometo intentar continuar con esta especie de diario que cada vez tengo más abandonado, y no por falta de cosas que contar.