La cena
En mi facultad la gente se lleva estupendamente, pero no se si es por esa falta de sociabilidad que me caracteriza o porque realmente esta gente es muy rara e insustancial que he decidido no ir a la maravillosa cena de fin de curso que se han sacado de la manga.
La cena en cuestion es como una despedida colectiva de la mala vida de universitario ante la llegada de la época de exámenes, en la que se supone que vamos a pasar casi un par de meses encerrados en casa o en la biblioteca, pero digo yo que siendo tan cenutrios la mayoría de ellos y sabiendo de antemano que no van a conseguir muchos créditos de aquí a septiembre, que más les dará seguir saliendo los jueves.
El caso es que cada vez que pasa por mis manos esa lista con todos los nombres de mis compañeros -que no amigos- para que me apunte, se me ocurre una excusa peor para no ir. Se quieren todos tanto que a ver a quién le digo que no me apetece una mierda porque no he acabado de conectar con ninguno de ellos (de los que van a la cena, tampoco es que yo sea un marginado social, aunque no ande muy lejos, eso sí, voluntariamente en este caso) y porque creo que mis temas de conversación con ellos se reducen a que cabrón es ese profesor.
Narcisa me ha llamado para confirmarme lo que todos los españoles ya sabíamos: ha vuelto con el ex. No pude evitar soltar una carcajada cuando me lo dijo. Bueno, miento, si que lo pude evitar, de hecho fue forzada, lo cual no le sentó muy bien. Lo que no le dije es lo triste que me parecen sus campañas de promoción en plan estrella del pop de tercera: cada vez que su vida sentimental cambia (para bien o para mal), tira de agenda porque aún no ha aprendido cómo va eso de los comunicados oficiales. Le preguntaré a La Miss, a ver si ella lo sabe.
La cena en cuestion es como una despedida colectiva de la mala vida de universitario ante la llegada de la época de exámenes, en la que se supone que vamos a pasar casi un par de meses encerrados en casa o en la biblioteca, pero digo yo que siendo tan cenutrios la mayoría de ellos y sabiendo de antemano que no van a conseguir muchos créditos de aquí a septiembre, que más les dará seguir saliendo los jueves.
El caso es que cada vez que pasa por mis manos esa lista con todos los nombres de mis compañeros -que no amigos- para que me apunte, se me ocurre una excusa peor para no ir. Se quieren todos tanto que a ver a quién le digo que no me apetece una mierda porque no he acabado de conectar con ninguno de ellos (de los que van a la cena, tampoco es que yo sea un marginado social, aunque no ande muy lejos, eso sí, voluntariamente en este caso) y porque creo que mis temas de conversación con ellos se reducen a que cabrón es ese profesor.
Narcisa me ha llamado para confirmarme lo que todos los españoles ya sabíamos: ha vuelto con el ex. No pude evitar soltar una carcajada cuando me lo dijo. Bueno, miento, si que lo pude evitar, de hecho fue forzada, lo cual no le sentó muy bien. Lo que no le dije es lo triste que me parecen sus campañas de promoción en plan estrella del pop de tercera: cada vez que su vida sentimental cambia (para bien o para mal), tira de agenda porque aún no ha aprendido cómo va eso de los comunicados oficiales. Le preguntaré a La Miss, a ver si ella lo sabe.
Comentario:
Yo también odiaba esas cenas, cuando iba a alguna los cinco o seis más amigos nos sentábamos juntos y nuestro pasatiempo era criticar al resto sin que se dieran cuenta. Siempre estaba la típica petarda que para demostrar que además de empollar salía de fiesta se pintarrajeaba toda la cara y le quedaba como el culo. Además el que las organiza siempre corresponde a dos prototipos:
-El sabelotodo: va de estrella, es el que dice haber encontrado el sitio más barato y de más calidad, y siempre mete a la gente en el peor tugurio, donde la sangría es en realidad Tang de color violeta.
-El que va de pijo: quiere que el resto reconozca su buen gusto a la hora de elegir sitio, y son los demás los que pagan el pato (y un cojón).
Sólo hay un tipo de cena que odio más que la de Universidad, y es la que organizan a los 15 años de haber acabado el colegio...nunca iré a una! A ver quién es el listo que se acuerda de los nombres! (en mi cole frikie nos llamábamos todos por los apellidos)
-El sabelotodo: va de estrella, es el que dice haber encontrado el sitio más barato y de más calidad, y siempre mete a la gente en el peor tugurio, donde la sangría es en realidad Tang de color violeta.
-El que va de pijo: quiere que el resto reconozca su buen gusto a la hora de elegir sitio, y son los demás los que pagan el pato (y un cojón).
Sólo hay un tipo de cena que odio más que la de Universidad, y es la que organizan a los 15 años de haber acabado el colegio...nunca iré a una! A ver quién es el listo que se acuerda de los nombres! (en mi cole frikie nos llamábamos todos por los apellidos)
Comentario:
En mi carrera no se hace de eso porque son todos demasiado pitagorines para darse un respiro un día cualquiera e irse a cenar. Tampoco es que lo esté deseando porque, como tú, me inventaría alguna excusa como que Júpiter ha entrado en la casa de Capricornio y eso sienta fatal en el estómago a los Escorpio.
Comentario:
Yo no fui a ninguna cena, y eso que me ahorré, porque cuando no les estafaban con la cuenta, les envenenaban con la comida.
Comentario:
si yo creo que la miss te puede dar buenos consejos en esto!!mantenme informada!!
y yo no iba a ninguna de las cenas y sin embargo mira 12 años despues mis mejores amigas son las de la facltad! quien lo iba a decir!!
y yo no iba a ninguna de las cenas y sin embargo mira 12 años despues mis mejores amigas son las de la facltad! quien lo iba a decir!!