Que tengas un buen vueling
Últimamente observo a mi alrededor y sólo veo cosas muy frikis. De repente, creo que este nuestro país se ha convertido en una gran masa de frikis que ponen de moda todo aquello que se proponen. Así, la freakesfera se ha expandido hasta las compañías de vuelos.
Por diversos motivos personales (como diría Lidia Bosch), decidí volver a huir del país durante unos cuantos días, intentando aplazar al menos unos días más mi proceso de adaptación a la que ha sido mi vida durante los últimos XXXX años. Como mi economía no es muy boyante, elegí como medio de desplazamiento una compañía de bajo coste: Vueling.
Vueling Airlines se caracteriza por ser una compañía de tú a tú, esto es, te subes en tu micro asiento (en el que no cabrán tus piernas si mides más de 1.60) y ellos comienzan a hablarte en segunda persona del singular.
Vueling: Bienvenido a Vueling Airlines. Te saluda Aitor Menta, de Alicante (1.- ¿Qué relevancia puede tener para mi bienestar durante el vuelo o en caso de posible accidente que hayas nacido en la Comunidad Valenciana?). Mis compañeros son Lola Mento, de Barcelona y blabla (...) Te recordamos blabla (...) y deseamos que tengas un buen vueling (2.- ¿Un buen vueling??? No se por qué pero esta horterada me encantó)
Muuu: Pues gracias, Aitor de Alicante.
A continuación (gran acierto, pienso yo), y tras la típica rutina de enseñarte cómo se pone la mascarilla de oxígeno y recordarte que antes de ayudar a nadie te la debes poner tú, que si hay que morir, que muera el de al lado, que probablemente no te toque nada, descienden del techo una serie de monitores en los que te proyectan un mini reportaje sobre lo que sea (a mi me tocó la vida profesional de Halle Berry, tuve suerte) y un capítulo de la serie Friends. Eso sí, debes llevar tus cascos porque sino los suyos cuestan 2€. Tras éste, emiten un programa de deportes alternativos que suele ser un poco coñazo, con una música muy estridente.
Cuando pensaba que la parte audiovisual del viaje había acabado y me disponía a leer la revista Rolling Stone que me dejaron amablemente en el bolsillo del asiento delantero, veo como aparece una serie de personas que me resultaban bastante familiares paseando por los lugares más cool de Madrid. Corriendo pongo mis cascos y vuelvo a sintonizar el canal de audio y veo como esas personas hacen el friki en los hoteles modernistas de la ciudad, tirándose en las camas, con acento de megapijos y falsas sonrisas de anuncio. Uno o dos minutos intentando averiguar de qué podría conocer yo a esas personas hasta que dirigo mi mirada hacia el pasillo y veo que se trataba de los propios azafatos. Ahí estaba el gran Aitor tomando margaritas en uno de los pubs de moda de la capital. "Los pobres, que poco deben cobrar", pensé.
Creo que fue el vuelo más divertido de mi vida, pero aún sigo con el shock de comprobar que ya no se salvan ni las compañías de vuelo a la hora de hacer el friki por ahí. Que tengáis un buen vueling.
Por diversos motivos personales (como diría Lidia Bosch), decidí volver a huir del país durante unos cuantos días, intentando aplazar al menos unos días más mi proceso de adaptación a la que ha sido mi vida durante los últimos XXXX años. Como mi economía no es muy boyante, elegí como medio de desplazamiento una compañía de bajo coste: Vueling.
Vueling Airlines se caracteriza por ser una compañía de tú a tú, esto es, te subes en tu micro asiento (en el que no cabrán tus piernas si mides más de 1.60) y ellos comienzan a hablarte en segunda persona del singular.
Vueling: Bienvenido a Vueling Airlines. Te saluda Aitor Menta, de Alicante (1.- ¿Qué relevancia puede tener para mi bienestar durante el vuelo o en caso de posible accidente que hayas nacido en la Comunidad Valenciana?). Mis compañeros son Lola Mento, de Barcelona y blabla (...) Te recordamos blabla (...) y deseamos que tengas un buen vueling (2.- ¿Un buen vueling??? No se por qué pero esta horterada me encantó)
Muuu: Pues gracias, Aitor de Alicante.
A continuación (gran acierto, pienso yo), y tras la típica rutina de enseñarte cómo se pone la mascarilla de oxígeno y recordarte que antes de ayudar a nadie te la debes poner tú, que si hay que morir, que muera el de al lado, que probablemente no te toque nada, descienden del techo una serie de monitores en los que te proyectan un mini reportaje sobre lo que sea (a mi me tocó la vida profesional de Halle Berry, tuve suerte) y un capítulo de la serie Friends. Eso sí, debes llevar tus cascos porque sino los suyos cuestan 2€. Tras éste, emiten un programa de deportes alternativos que suele ser un poco coñazo, con una música muy estridente.
Cuando pensaba que la parte audiovisual del viaje había acabado y me disponía a leer la revista Rolling Stone que me dejaron amablemente en el bolsillo del asiento delantero, veo como aparece una serie de personas que me resultaban bastante familiares paseando por los lugares más cool de Madrid. Corriendo pongo mis cascos y vuelvo a sintonizar el canal de audio y veo como esas personas hacen el friki en los hoteles modernistas de la ciudad, tirándose en las camas, con acento de megapijos y falsas sonrisas de anuncio. Uno o dos minutos intentando averiguar de qué podría conocer yo a esas personas hasta que dirigo mi mirada hacia el pasillo y veo que se trataba de los propios azafatos. Ahí estaba el gran Aitor tomando margaritas en uno de los pubs de moda de la capital. "Los pobres, que poco deben cobrar", pensé.
Creo que fue el vuelo más divertido de mi vida, pero aún sigo con el shock de comprobar que ya no se salvan ni las compañías de vuelo a la hora de hacer el friki por ahí. Que tengáis un buen vueling.
Comentario:
Que bueno, voy a tener que probar yo también un viaje de esos.. A mi se me habría quedado cara de pócker, jajaja!!