Blogs.ya.com Quitar publicidad
Las vacas dicen mu
diario de un pesimista nato
Acerca de
Pequeñas y humildes historias de un hombre que admira a las vacas
Sindicación
 
El mundo a mi alrededor
El ser humano es tan narcisita que cree que todo gira a su alrededor, y no me refiero sólo a la especie. Individualmente todos tenemos ese punto de egocentrismo, ya sea públicamente manifiesto o escondido en nuestros adentros. Nos resulta tremendamente complicado sentir empatía con aquel con cuyas ideas no comulguemos o simplemente con aquel que no actúa como nosotros esperamos.

Pero la gravedad de la situación se acentúa cuando perdemos la perspectiva incluso de nuestra propia realidad, cuando ya no somos capaces de destinguir entre nuestro universo paralelo y el desarrollo real de las situaciones que vivimos.

Solemos creer que nuestras películas favoritas son las mejores, que tenemos un exquisito gusto literario, que nuestros ídolos y mitos son insuperables y que nuestro sentido del humor se asemeja al de la mayoría. Hasta ahí todo más o menos correcto. ¿Pero qué sucede cuando nos creemos protagonistas de una película que aún no se ha escrito, personajes de una historia altamente dramática o increíblemente apasionada de la cual nadie es capaz de despertarnos? ¿Qué hacer con aquel que siempre cree haber sufrido más que tú cuando atraviesas una mala racha o que presume de aplastante felicidad cuando tienes una buena noticia? Hay personas a las que me considero incapaz de controlar, envueltas desde hace bastante tiempo en una corriente de ilusionismo a la que no puedo acceder, y de la que dudo que puedan desprenderse por mucho tiempo...

Hoy he tenido uno de esos días raros. Esos días en los que te sientes triste o asustado por algo, pero no llegas a saber muy bien por qué. Yo creo que esto sucede cuando nuestra mente se ha cansado de sufrir por algún motivo, y borra fulminantemente de nuestros sistemas operativos la información que nos ha provocado esa extraña sensación, pero que no ha sido capaz de arrastrar consigo mismo el sentimiento de malestar que ello nos ha provocado, generando ese estado de confusión del que dificilmente podamos salir.

Y hoy, teniendo esta sensación, es cuando me siento más humano y narcisista, y creo que el mundo está contra mi, que merezco más de lo que tengo, en un intento egoista de echar balones fuera y culpar a los elementos de la mayoría de daños que, probablemente, haya causado yo mismo en este mundo extraño que gira a mi alrededor.

No