Con una pierna en cada orilla
Me rodea un sillón rojo, hojas de apuntes desordenadas, un mando de televisión que aunque parezca increible en estos tiempos que corren, se convierte en un objeto extraño tras tantos meses de distancia...
Me gustaría decir, para que quedase literario, que si miro ahora por la ventana veo el Pirulí, el Palacio de Oriente o la luces de Preciados, pero no, la verdad es que solo veo bloques de edificos que están bastante lejos de ser literarios y un bonito atardecer que he podido captar con un regalo llegado de Oriente y que os dejo por ahi abajo... Aunque, si os hablo de corazón, me gustaría decir que veo el Palacio del Infantado iluminado por la noche, o los parpadeos de las luces a lo largo del parque de la Concordia...
Sólo queda una semana para volver a la tierra de Marco. Y ya hay ganitas... llevamos un mes por Madrid que hemos aprovechado a tope: amigos, cineclub, teatro, cuentos... pero lo que queda por delante es demasiado tentador como para que se vaya de la cabeza. Próximos destinos: Eslovenia, Rumanía, Marruecos...
No sabemos lo que ocurrirá, pero seguro que lo contamos aqui!!











