Con dos semanas de retraso
Si, si, ya lo sé... soy una huevona y llevo para escribir esto dos semanas, pero... y, que? No dicen que lo bueno se hace esperar?
Hace dos semanas Verona se cubrió de gala. Bueno la verdad es que esto no es muy preciso ya que realmente la forma de desarrollar los diversos acontecimientos que rodearon al XXVI Festival di Cinema di Verona era un poco, como decirlo... amateur. Ya sé que pensareis
que si es la vigesimo séptima vez que se hace deberían estar experimentados pero en la ceremonia de clausura explicaros que esta era la primera vez que realmente se hacía el festival, ya que las anteriores se asemejaban más a lo que podríamos denominar como un ciclo de cine.
La verdad es que para ser una ciudad gobernada por un partido político ultraconservador como es Lega Nord, el que salga a delante un festival de cine comprometido, basado en la denuncia y complementado con conferencias, exposiciones fotográficas y mesas redondas sobre el cine, los medios de comunicación y su interconexión con el primer y tercer mundo, tiene su mérito.
La estructura del festival fue la siguiente: la películas se presentaron en diversos bloques muy relacionados con su distribución. Por un lado las películas que se presentaban a concurso, que si bien algunas habían pasado por pequeños festivales ninguna había destacado en festivales europeos. Si, si, ya lo sé... soy una huevona y llevo para escribir esto dos semanas, pero... y, que? No dicen que lo bueno se hace esperar?
Hace dos semanas Verona se cubrió de gala. Bueno la verdad es que esto no es muy preciso ya que realmente la forma de desarrollar los diversos acontecimientos que rodearon al XXVI Festivale di Cinema di Verona era un poco, como decirlo... amateur. Ya sé que pensareis que si es la vigesimo séptima vez que se hace deberían estar experimentados pero en la ceremonia de clausura explicaron que ésta ha sido la primera vez que realmente se ha hecho el festival, ya que las anteriores se asemejaron más a lo que podríamos denominar como un ciclo de cine.
La verdad es que para ser una ciudad gobernada por un partido político ultraconservador como es Lega Nord, que salga a delante un festival de cine comprometido, basado en la denuncia y complementado con conferencias, exposiciones fotográficas y mesas redondas sobre el cine, los medios de comunicación y su interconexión con el primer y tercer mundo, tiene su mérito.
La estructura del festival fue la siguiente: la películas se presentaron en diversos bloques muy relacionados con su distribución. Por un lado las películas que se presentaban a concurso, que si bien algunas habían pasado por pequeños festivales ninguna había destacado en festivales europeos. Después películas africanas que habian obtenido reconocimiento en festivales de prestigio entre las que se encontraba Bamako (más recuerdos...). Por otro lado películas que hablaban de África pero desde una visión europea, una sección de cortometrajes, cine en digital y por último un pequeño ciclo del director de cine senegalés Ousmane Sembene. Las proyecciones siempre que el tiempo lo permitía (quer era pocas veces ya que esto es Italia y aquí todo va siempre con retraso) iban acompañadas de un coloquio posterior en el que o bien el director de la película o un crítico de origen africano aportaban datos generalmente bastante interesantes y a la vez escalofriantes sobre la situación del cine en el continente negro.
La temática de las películas era unánime: denuncia. Por qué será... De hecho la ganadora del festival, Africa paradis, proponia un interesante juego que a mi juicio y por desgracia se queda en la idea, ya que su resolución es considerablemente tópica y previsible, pero que en su concepción resulta interesante: ¿qué sucedería si por causas desconocidas del destino Europa se sumiera en la más profunda pobreza y fuera África el lugar al que millones de personas desearan emigrar para ver cumplidas sus expectativas de una vida mejor?. Sin duda un tema interesante para reflexionar, aunque como digo, creo que la película se queda en eso, en la idea.
La única pega, el precio de las entradas (que bellos recuerdos ese passing ilimitado en la ciudad de la Concha...), que ha supuesto una restricción considerable a mis deseos de rememorar ese record de casi 50 pelís en 10 días. Y lo más bonito de todo: que las salas no estaban vacías.
Hace dos semanas Verona se cubrió de gala. Bueno la verdad es que esto no es muy preciso ya que realmente la forma de desarrollar los diversos acontecimientos que rodearon al XXVI Festival di Cinema di Verona era un poco, como decirlo... amateur. Ya sé que pensareis
que si es la vigesimo séptima vez que se hace deberían estar experimentados pero en la ceremonia de clausura explicaros que esta era la primera vez que realmente se hacía el festival, ya que las anteriores se asemejaban más a lo que podríamos denominar como un ciclo de cine.La verdad es que para ser una ciudad gobernada por un partido político ultraconservador como es Lega Nord, el que salga a delante un festival de cine comprometido, basado en la denuncia y complementado con conferencias, exposiciones fotográficas y mesas redondas sobre el cine, los medios de comunicación y su interconexión con el primer y tercer mundo, tiene su mérito.
La estructura del festival fue la siguiente: la películas se presentaron en diversos bloques muy relacionados con su distribución. Por un lado las películas que se presentaban a concurso, que si bien algunas habían pasado por pequeños festivales ninguna había destacado en festivales europeos. Si, si, ya lo sé... soy una huevona y llevo para escribir esto dos semanas, pero... y, que? No dicen que lo bueno se hace esperar?
Hace dos semanas Verona se cubrió de gala. Bueno la verdad es que esto no es muy preciso ya que realmente la forma de desarrollar los diversos acontecimientos que rodearon al XXVI Festivale di Cinema di Verona era un poco, como decirlo... amateur. Ya sé que pensareis que si es la vigesimo séptima vez que se hace deberían estar experimentados pero en la ceremonia de clausura explicaron que ésta ha sido la primera vez que realmente se ha hecho el festival, ya que las anteriores se asemejaron más a lo que podríamos denominar como un ciclo de cine.
La verdad es que para ser una ciudad gobernada por un partido político ultraconservador como es Lega Nord, que salga a delante un festival de cine comprometido, basado en la denuncia y complementado con conferencias, exposiciones fotográficas y mesas redondas sobre el cine, los medios de comunicación y su interconexión con el primer y tercer mundo, tiene su mérito.
La estructura del festival fue la siguiente: la películas se presentaron en diversos bloques muy relacionados con su distribución. Por un lado las películas que se presentaban a concurso, que si bien algunas habían pasado por pequeños festivales ninguna había destacado en festivales europeos. Después películas africanas que habian obtenido reconocimiento en festivales de prestigio entre las que se encontraba Bamako (más recuerdos...). Por otro lado películas que hablaban de África pero desde una visión europea, una sección de cortometrajes, cine en digital y por último un pequeño ciclo del director de cine senegalés Ousmane Sembene. Las proyecciones siempre que el tiempo lo permitía (quer era pocas veces ya que esto es Italia y aquí todo va siempre con retraso) iban acompañadas de un coloquio posterior en el que o bien el director de la película o un crítico de origen africano aportaban datos generalmente bastante interesantes y a la vez escalofriantes sobre la situación del cine en el continente negro.
La temática de las películas era unánime: denuncia. Por qué será... De hecho la ganadora del festival, Africa paradis, proponia un interesante juego que a mi juicio y por desgracia se queda en la idea, ya que su resolución es considerablemente tópica y previsible, pero que en su concepción resulta interesante: ¿qué sucedería si por causas desconocidas del destino Europa se sumiera en la más profunda pobreza y fuera África el lugar al que millones de personas desearan emigrar para ver cumplidas sus expectativas de una vida mejor?. Sin duda un tema interesante para reflexionar, aunque como digo, creo que la película se queda en eso, en la idea.
La única pega, el precio de las entradas (que bellos recuerdos ese passing ilimitado en la ciudad de la Concha...), que ha supuesto una restricción considerable a mis deseos de rememorar ese record de casi 50 pelís en 10 días. Y lo más bonito de todo: que las salas no estaban vacías.
Comentario:
Las resoluciones tópicas me suenan más a dermatitis que a ideales.
Empiezo a leer doble, supongo que será la hora.
Me gusta la foto de calimera y los organizadores que después de 25 festivales siguen siendo amateurs...¡eso sí que es borrón y cuenta nueva!
Empiezo a leer doble, supongo que será la hora.
Me gusta la foto de calimera y los organizadores que después de 25 festivales siguen siendo amateurs...¡eso sí que es borrón y cuenta nueva!










