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La torre de Babel
Maquetación y traducción freelance
Sindicación
 
El éxito de una película a pesar de ser en V.O.
Hace varios meses dediqué un post a la situación de las películas de versión original en España. La conclusión fue que éramos claramente reticentes a ver películas en V.O., sin embargo estas semanas me ha sorprendido un fenómeno relacionado con este asunto. Me habían recomendado una película llamada "La mejor juventud", avisándome de que se componía de dos partes de 3 horas cada una. Cuando me decidí a ir a ver la película, que tan sólo proyectan en un cine de Madrid, me di cuenta de que aquel film llevaba en cartel 8 meses en un cine en el que nunca ponen V.O. Yo, como buena traductora estaba encantada de poder ver la película en italiano, y me sorprendió la cantidad de personas de todas las edades que acudieron a ver la primera parte. Con todo esto, mi pensamiento fue que quizás el problema de que no nos animemos a ver películas en V.O. es que realmente no hay cine de calidad, porque cuando una historia interesa no hay barreras lingüísticas. Evidentemente no podemos obviar el precio de estas sesiones que suelen ser incluso más caras que las dobladas, pero tampoco hay grandes diferencias.
Volviendo a mi observación previa a la película, pude darme cuenta de que el público era completamente heterogéneo, y que probablemente el 80% no entendían el italiano. A esto había que añadir otro factor, el de la duración de tres horas de la película. Por tanto, a priori nunca hubiera creído que "La mejor juventud" fuera a ser uno de los film más vistos y con más duración en cartel. Por supuesto que el hecho de estar en V.O. no hizo más que enriquecer la experiencia y que animar a todos los espectadores de estos 8 meses de proyección a que nop pudiéramos esperar a que llegase el día del espectador para ver la 2º parte.
Con esto, me reafirmo en la importancia de no ser reticente a ver V.O. y de ver películas no siempre tan comerciales, dándole la oportunidad a otro tipo de cine menos conocido pero de mucha calidad.
 
Traducciones de los títulos de películas
Siempre me ha parecido curioso que cuando vemos una película en el cine o en telévisión y nos fijamos en el título original, nunca o casi nunca guarda relación con el título que se da en español. Es un problema que España sea de los pocos países europeos en los que más películas se traducen, ya que no estamos acostumbrados a ver el cine extranjero en el idioma original. Como bien he dicho es una costumbre que no tenemos y por contra tienen nuestros países vecinos, incluido Portugal, que pudiera parecer un país con menor nivel cultural. Madrid es de las pocas cuidades que apuestan por el cine en V.O., aunque España sigue estando a la cola de los políglotas. El hecho es que demostramos poco interés por conocer los idiomas y en las películas esto se refleja muy bien.
Ignoro quién decide la traducción de los títulos de las películas pero, en cualquier caso, me gustaría saber cuáles son los criterios que siguen. Por poner un ejemplo tenemos el de la película Cruel Intentions que en español fue traducido como "Juegos Sexuales", o "Road Trip" como "Viaje de Pirados". No hace falta saber mucho inglés para saber que no han tenido nada más que intención de enganchar con el título en castellano, en vez de ser fiel al título en inglés que no tiene algunos de los matices que encarna el título original.
Todo esto debe hacernos reflexionar sobre lo poco que nos gusta conocer otros idiomas y lo controvertido que es el tema de la traducción de los títulos de las películas.
 
Cómo perder el menor tiempo posible para darse de alta como traductor freelance
Legalmente hablando, se entiende por profesional autónomo todo aquel que paga su cuota mensual de cotización a la Seguridad Social, y en sus facturas hace constar las retenciones de IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas) y cargos de IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido) correspondientes. Son las obligaciones fiscales que regularizan nuestra actividad profesional.
Para realizar todo este papeleo debemos perder al menos una mañana yendo de un lado para otro. Pero si teneis la suerte de que alguien ha hecho esto antes que vosotros, al menos os ahorrareis sentiros como tontos enmedio de la burocracia.
Cuando yo me di de alta hace 2 años había que hacer un poco más de papeleo, sin embargo ahora han cambiado los pasos que se deben seguir:

Alta en el Censo de Hacienda: Impuesto que regula las retenciones a las que están sujetas los ingresos. Deberás pedir los formularios que se venden dentro del mismo edificio a un módico precio. La documentación que hay que presentar es la fotocopia y original del DNI. Todo esto se debe hacer al menos un par de días antes de planear trabajar como autónomo. Evidentemente todo este papeleo hay que hacerlo en una Delegación de Hacienda, la que esté más a mano. Para encontrar las direcciones de las delegaciones puedes consultarlas en la web de la Agencia Tributaria.
Estos pagos se verán reflejados en las facturas emitidas a los clientes con la retención del IRPF correspondiente, y con el IVA del 16%. Esto se corrige posteriormente al realizar la Declaración de la Renta anual.

Alta de la Seguridad Social: tramitación para comunicar a la Seguridad Social que se acoge a dicho régimen. El importe mínimo mensual ronda los 205 EUR. A partir de ahí, aumenta en función de las modalidades contratadas. La documentación que se debe presentar es la fotocopia y original del DNI y alguno de los papeles que se han tramitado en Hacienda. Desde la fecha de alta en Hacienda, disponemos como máximo de 30 días de plazo para realizar el alta de la Seguridad Social. Todo esto se tramita en la Tesorería de la Seguridad Social más próxima. El pago se realizará a través de las papeletas de ingresos suministradas por la Seguridad Social de modo que mensualmente el titular deberá pagar la cuota en la ventanilla de cualquier banco o caja o domiciliando los pagos, teniendo en cuenta que cualquier retraso viene con recargo.

Todos estos pasos pueden haber cambiado, ya que depende de las nuevas regulaciones y del importe que puede variar tanto en concepto de IRPF como de Seguridad Social.

Ante todo mucha paciencia y preguntar mucho hasta quedarse tranquilo sabiendo que lo que estás haciendo con tu dinero lo has hecho correctamente.


 
Quiero comunicarme
Me gustaría hacer una reflexión sobre algo que está a la orden del día y que nos puede pasar a todos como es el problema de vernos en un país desconocido, en el que no conocemos la lengua y tener que hacer papeleos tortuosos. Parece una situación desconocida a primera vista, pero a cualquier extranjero que le haya pillado el Tsunami y que simplemente estaba de vacaciones le habrá sido muy complicado desemvolverse para hacer papeles y poder volver a su país, o que simplemente le entiendan en un hospital.
En general partimos de la basa de que todo el mundo sabe inglés, sin embargo, la burocracia y los asuntos menos cotidianos se pueden convertir en un atolladero. Teniendo en cuenta el caos en el que se ha sumergido dicha zona y los pocos medios de los que disponen, ha debido de ser casi imposible tener al personal suficiente para manejar la situación idiomática. Ya ocurre en España con los inmigrantes marroquíes y la guardia costera, así que suponemos que la desesperación para comunicarse habrá ralentizado enormente la ayuda y los trámites.
En definitiva, reivindico la cantidad de camino que queda por hacer con respecto a la traducción y la poca importancia que se le da en general a día de hoy.

 
La traducción, ese arte menor
Curioseando por la red encontré la página de un gran traductor, conocido por sus numerosos artículos y su bagaje en este mundo. Asomándome a la página de Xosé Castro, encontré una sección de lo más divertida. En ella repoduce visualmente las traducciones más dispares e increibles que se hacen en carteles, etiquetas u otra clase de documentación pública.
Realmente son muchas las ocasiones en las que se cometen errores garrafales al traducir, pero lo peor es que son los propios titulados en traducción los que los realizan. Somos muy criticados pero a su vez, hay que decir que para muchos la traducción es aún un arte menor, que da cabida a cualquiera que sepa un idioma aprendido en cursos de verano o al que tuvo una novia extranjera. Es hora de hacer un filtro y poner las cartas sobre la mesa. Al igual que la proposición de ley que va a sacar el Gobierno en relación con el gremio del periodismo, en la que se determina los que son y los que no son periodistas, deberíamos ir pensando en acotar el campo para los traductores. Cuando esto se normalice entonces se nos valorará lo suficiente y estas meteduras de pata pasarán a ser simples anécdotas del pasado.

¡Ánimo a los traductores!