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Laura Knightley
Año 1984... quizás de lo único que esté segura...
Sindicación
 
¿Se me oye?
Sí, la telepantalla está continuamente encendida y capta todo lo que hago, pero mi ordenador está situado de manera escondida en una esquina de mi habitación donde no se me ve. Sin embargo, se me escucha. Ahora mismo estoy probando algo que me puede costar la vida, pero necesito hacerlo. El Gran Hermano me vigila, y para evitarlo en la medida de lo posible y para escribir este diario he estado dos meses haciendo un trabajo minucioso. He puesto una pasta amortiguadora en cada una de las teclas que me sirven para escribir estas lineas. De momento parece que funciona. Ya veremos...
 
Varios días después
Ya hacía bastante tiempo que no escribía nada, y es que no he estado con ánimos para ello. Justo a la mañana siguiente de que escribí por última vez me lesioné frente a la telepantalla. Los ejercicios cada vez más duros que nos hacen hacer a todos los habitantes de Oceanía al levantarnos me truncaron la espalda. Mi espina dorsal dijo "hasta aquí hemos llegado" y para mi vergüenza lo hizo cuando la profesora me veía por esa "ventana al Gran Hermano" que hay en mi departamento. Ello me obligó a permanecer algunos días en cama, gracias a la gran "bondad" de los dirigentes del Partido y otros camaradas que se dignaron a traerme mis raciones de comida.

Ya no puedo más...¿Hay alguien más que se de cuenta de la presión a la que nos someten estos indeseables? ¿Hay alguien?
 
Este rostro es el que me sigue a todas partes
 
Nada sirve
Después de mucho pensar he llegado a la conclusión de que nada de lo que se consiguió sirve ya que el método empírico de pensamiento, sobre el cual se fundaron todos los logros científicos del pasado, está opuesto a los más fundamentales principios del Ingsoc.



 
Ni siquiera pensar
El crimental no puede esconderse por mucho tiempo, tarde o temprano acaban por descubrirte.






 
Siento vergüenza de mi estado, pero necesito verme para convencerme de que aún estoy viva

 
El Ministerio de la Verdad
Quería desahogarme un poco hablando de mi trabajo. El Ministerio de la Verdad, es un lugar muy oscuro y tenebroso, donde cientos de personas realizamos un trabajo esencial para el Ingsoc. Al contrario de lo que pudiera sugerir el nombre -y esta es otra de las efectivas contradicciones a que nos someten- este ministerio se encarga de que la historia se reescriba y se falsee hasta límites insospechados. Como era de esperar, la información de prensa incómoda para el Ingsoc como, por ejemplo la que hace referencia a las purgas que se dieron al inicio del régimen, es eliminada y sustituida por otra. Hoy, he estado tentada a no deshacerme del recorte en el que se hablaba de la matanza que el Gran Hermano declaró en el suroeste de Oceanía, donde muy a mi pesar se localizaban mis padres. He intentado contener la emoción que he sentido al ver este nuevo encargo que se me encomendaba, y finalmente he decidido destruir el documento como hago siempre, porque las 20 telepantallas que hay en la sala donde trabajo no son poco vigilancia que digamos.

Me quiero rebelar contra este régimen tiránico y paralizador, pero no soy capaz de enfrentarme a la muerte. Ellos siguirán no se por cuanto tiempo controlando cada uno de los pasos de todo habitante de Oceanía. Esperar...

 
La lengua como elemento coercitivo
La neolengua es la lengua oficial de Oceanía y fue creada para solucionar las necesidades ideológicas del Ingsoc o Socialismo Inglés. En el año 1984 aún no hay nadie que utilice la neolengua como elemento único de comunicación, ni hablado ni escrito. (...) Menos mal, porque esta neolengua está elaborada con la pretensión de fijar los conceptos de tal manera que no podamos reflexionar, pensar. Aún así las futuras generaciones tendrán muy difícil frenar esta imposición ya que se calcula que la neolengua reemplazará a la vieja lengua hacia el año 2050. Gracias a la suerte, para eso todavía queda mucho, y para entonces yo ya estaré muerta.

 
¿Estoy a salvo?
Con un miedo terrible vuelvo a escribir unas líneas en este mi diario. He pasado un mes horrible, huyendo de la Policía y vagabundeando por las ciudades proles, para encontrar un poco de alivio. Pero me he dado cuenta, que ni allí estoy a salvo. Las cosas se están poniendo cada vez más difíciles. Para comprobarlo solo hace falta ver el eslogan que cuelga en casi todas las paredes de Oceanía:

EL GRAN HERMANO TE VIGILA
 
Pesadilla
El otro día tuve una pesadilla, muy rara. Eran un cúmulo de sensaciones las que me atormentaban. Me levanté temiendo todavía más al Ingsoc, y sobre todo al Gran Hermano. Veía su cara en todas partes, no solo en la realidad, sino también en mi imaginación...

 
Ilógicamente destructivo
 
Un sueño
Esta tarde he ido a vagabundear un poco por un barrio prole. He decidido que no vuelvo más, porque ya ni en esos lugares se puede encontrar un mínimo de tranquilidad. El partido tiene cada vez más vigilantes en todas partes, y hay que andar siempre con mucho cuidado de no hacer nada que pueda parecer sospechoso. Cuando he salido del barrio me he encontrado una manifestación multitudinaria de esas que organiza el Ingsoc. Me he quedado parada mirando con aprobación para que mi rostro no revelara lo que pasaba por mi mente. Miraba en dirección al suelo, y me detuve a observar como pisaban las botas toscas y raídas de esos hombres y mujeres que defendían este asqueroso régimen tiránico. Cuando levanté la mirada, encontré a un chico que miraba hacia mí. Por un momento me sentí protegida, sentí como si él estuviera pensando lo mismo que yo. Pero, ¿Y si no fuera así?, ¿y si solo fuera un producto de mi mente para defenderme del mundo en el que vivo?No sé, lo único que sé es que fue peligroso, porque mi cara me delató, y por menos de eso me podían acusar de crimental. Pero es la primera vez en mi vida que eso me importa más bien poco. Solo quiero volvérmelo a encontrar y poder saber lo que piensa. ¿Pero cómo? Es demasiado peligroso, pero tengo muy poco que perder. Ojalá no sea solo un sueño...

 
Obviando el peligro
Hacía mucho tiempo que no me sentía como hoy. Mi sueño se ha cumplido. Me volví a encontrar con ese chico y por un momento sentí la felicidad. Era increible que en este mundo todavía existiera alguien como él, alguien que no se deja corromper por todo lo que el Gran Hermano inculca diariamente. He encontrado a un compañero al que no le tengo que llamar "camarada", a alguien que te mira a los ojos sin juzgar, a alguien que tiene más tema de conversación que las alabanzas al Ingsoc y sus asquerosas prácticas. Y todo eso, lo compartimos ambos.

Los dos, volvimos al lugar donde nos habíamos encontrado en medio de aquella manifestación, a la misma hora. Fue muy emocionante ver que íbamos el uno en busca del otro. Seguimos una ruta algo peligrosa, sin decirnos nada para no levantar sospechas. Finalmente llegamos a un bosque, libre de las miradas de la gente y de las telepantallas. Es un lugar precioso, y relativamente seguro al que acudiremos de aquí en adelante, obviando el peligro. Ojalá pudiéramos ser totalmente libres, ojalá fueramos capaces de librarnos de todas las cadenas.
 
La vida en juego
Estas pueden ser la últimas líneas que escriba en mi diario. Michael y yo hemos decidido escapar. Tenemos una ruta pensada, atravesando bosques del norte de Oceanía hasta llegar al mar, que cruzaremos con un bote que nos ha proporcionado el primo de Michael, supuestamente para otros fines. Esperemos que nadie sospeche nada. De todas maneras, Michael le ha dejado a su primo una carta, que sólo leerá cuando ya nos hayamos marchado, e inmediatamente la destruirá. En ella, se le explica lo que realmente vamos a hacer, y se le agradece que nos haya prestado su ayuda.

¿Cómo saldrá esto? No lo sé, pero de lo que estamos seguros es de que vale la pena intentarlo. Nuestras vidas no tienen sentido ya, si no podemos vivirlas juntos y en libertad. Si no nos vamos ahora, nos cogerán igualmente y nos liquidarán. Por eso pensamos que tenemos muchísimo que ganar, y preferimos arriesgarnos a arrepentirnos después. Lo que hacemos de esta manera es apostar por nosotros, por querernos y mirar hacia el futuro. En fin, espero que esta no sea una despedida definitiva, pero necesito clausurar este diario por si acaso lo fuera. Adiós...¡NO!...Mejor dicho...hasta pronto.