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Laura Knightley
Año 1984... quizás de lo único que esté segura...
Sindicación
 
¿Se me oye?
Sí, la telepantalla está continuamente encendida y capta todo lo que hago, pero mi ordenador está situado de manera escondida en una esquina de mi habitación donde no se me ve. Sin embargo, se me escucha. Ahora mismo estoy probando algo que me puede costar la vida, pero necesito hacerlo. El Gran Hermano me vigila, y para evitarlo en la medida de lo posible y para escribir este diario he estado dos meses haciendo un trabajo minucioso. He puesto una pasta amortiguadora en cada una de las teclas que me sirven para escribir estas lineas. De momento parece que funciona. Ya veremos...
 
Varios días después
Ya hacía bastante tiempo que no escribía nada, y es que no he estado con ánimos para ello. Justo a la mañana siguiente de que escribí por última vez me lesioné frente a la telepantalla. Los ejercicios cada vez más duros que nos hacen hacer a todos los habitantes de Oceanía al levantarnos me truncaron la espalda. Mi espina dorsal dijo "hasta aquí hemos llegado" y para mi vergüenza lo hizo cuando la profesora me veía por esa "ventana al Gran Hermano" que hay en mi departamento. Ello me obligó a permanecer algunos días en cama, gracias a la gran "bondad" de los dirigentes del Partido y otros camaradas que se dignaron a traerme mis raciones de comida.

Ya no puedo más...¿Hay alguien más que se de cuenta de la presión a la que nos someten estos indeseables? ¿Hay alguien?
 
Este rostro es el que me sigue a todas partes