
Quería desahogarme un poco hablando de mi trabajo. El Ministerio de la Verdad, es un lugar muy oscuro y tenebroso, donde cientos de personas realizamos un trabajo esencial para el Ingsoc. Al contrario de lo que pudiera sugerir el nombre -y esta es otra de las efectivas contradicciones a que nos someten- este ministerio se encarga de que la historia se reescriba y se falsee hasta límites insospechados. Como era de esperar, la información de prensa incómoda para el Ingsoc como, por ejemplo la que hace referencia a las purgas que se dieron al inicio del régimen, es eliminada y sustituida por otra. Hoy, he estado tentada a no deshacerme del recorte en el que se hablaba de la matanza que el Gran Hermano declaró en el suroeste de Oceanía, donde muy a mi pesar se localizaban mis padres. He intentado contener la emoción que he sentido al ver este nuevo encargo que se me encomendaba, y finalmente he decidido destruir el documento como hago siempre, porque las 20 telepantallas que hay en la sala donde trabajo no son poco vigilancia que digamos.
Me quiero rebelar contra este régimen tiránico y paralizador, pero no soy capaz de enfrentarme a la muerte. Ellos siguirán no se por cuanto tiempo controlando cada uno de los pasos de todo habitante de Oceanía. Esperar...
Me quiero rebelar contra este régimen tiránico y paralizador, pero no soy capaz de enfrentarme a la muerte. Ellos siguirán no se por cuanto tiempo controlando cada uno de los pasos de todo habitante de Oceanía. Esperar...
La neolengua es la lengua oficial de Oceanía y fue creada para solucionar las necesidades ideológicas del Ingsoc o Socialismo Inglés. En el año 1984 aún no hay nadie que utilice la neolengua como elemento único de comunicación, ni hablado ni escrito. (...) Menos mal, porque esta neolengua está elaborada con la pretensión de fijar los conceptos de tal manera que no podamos reflexionar, pensar. Aún así las futuras generaciones tendrán muy difícil frenar esta imposición ya que se calcula que la neolengua reemplazará a la vieja lengua hacia el año 2050. Gracias a la suerte, para eso todavía queda mucho, y para entonces yo ya estaré muerta.







