MASTER EN RELACIONES LABORALES

He aqui un breve relaro que cuenta Groucho Marx acerca de su relación con Irving Thalberg, al que podeis ver en la foto con los famosos hermanos. Dirigió con ellos las míticas Una noche en la ópera y Un día en las carreras, además de ser el director de películas tales como Ben-Hur, La viuda alegre, El jorobado de Notre-dame, Gran Hotel, Rebelión a bordo, La dama de las camelias y otras tantas estupends películas de jolibud...
He aqui un ejemplo de cómo tratar ciertos problemas en el ámbito laboral. Tomad nota, brutos y brutas...
"Thalberg era un hombre dificil de ver. Llegaba al estudio hacia el mediodía y se marchaba a medianoche. Casi todos sus subalternos le temían. Tal vez ésa sea una palabra demasiado fuerte; digamos que lo respetaban profundamente. Pero nosotros habíamos triunfado demasiado tiempo en las variedades para sentirnos impresionados por aquella atmósfera de catedral, y en su presencia nos comportábamos deliberadamente como unos locos. El no estaba habituado a esta ruda familiaridad por parte de sus artistas, y creo que ésta era la razón de que nos apreciara. Le divertíamos.
El aspecto social de Hollywood (léase Jólibud) no interesaba a Thalberg. Nunca tenía tiempo para una partida de croquet o de polo, y con excepción de algún bridge (léase brich) ocasional, todo su interés se centraba en las películas. Nunca permitió que su nombre fuese utilizado en la pantalla. Esta clase de publicidad no le importaba (...)
(...) Siempre tenía tres o cuatro entrevistas sobre argumentos que se desarrollaban simultaneamente en despachos contiguos.El iba del uno al otro, prestando su ayuda acá, haciendo una sugerencia allá.
Una tarde, en su despacho, acabábamos de empezar a discutir una escena cómica cuando nos dijo:
-Esperaos, chicos. Regreso dentro de un minuto.
El minuto se alargó hasta dos horas. Pocos días más tarde repitió el truco. A la tercera vez, nos enfadamos. Bloqueamos las dos puertas con los archivadores metálicos y no le permitimos regresar a su despacho hasta después de habernos prometido que no volvería a hacernos aquella jugarreta.
Pasaron dos días. Acabábamos de iniciar otra reunión cuando volvió a excusarse. No nos dejamos engañar. Sabíamos que acudía a otra reunión. En su ausencia, encendimos los troncos de la chimenea y fuimos a buscar patatas a la cantina del estudio. Cuando Thalberg regresó nos encontró a todos sentados, desnudos, frente al rugiente fuego, muy ocupados en asar las patatas. Se puso a reir y dijo:
-¡Un momento chicos!
Luego telefoneó a la cantina y pidió que le enviaran un poco de mantequilla para las patatas. Nunca más volvió a dejarnos plantados."
Tomad nota, brutos y brutas....
DEL SEXO DE LOS ÁNGELES
Transcribo un fragmento de una novela que ando leyendo ultimamente.....
"Rondando la treintena y muy inteligente, Sara no sólo era judía, sino una judía ortodoxa que vivía con su madre en el Lower East side, tenía que marcharse del trabajo temprano los viernes para estar en casa antes de que oscureciese y vestía, incluso los días más calurosos del verano, blusas cuyas mangas le cubrían hasta más abajo de los codos, medias y falda hasta las rodillas. Tenía un cabello tan tieso y rubio que al principio me pregunté si no estaría obligada a usar una de aquellas pelucas que tienen que ponerse las ortodoxas casadas para que los hombres no vean tentadores sus mechones. En realidad, era su pelo natural y Sara era soltera. Esto suponía un problema, pues aunque ella insistía en que nunca podría casarse con un hombre que no fuese judío ortodoxo, tampoco soportaba a la mayoría de ellos, porque le parecían zafios. "Bueno, entonces, ¿por qué no te casas con un judío moderado?", le preguntaba yo algunas veces que almorzábamos juntos. ¿Por qué no comer gambas, llevar pantalones o cocinar carne con leche? A lo cual ella respondía que en la arbitrariedad de la práctica ortodoxa radicaba precisamente su esencia: puesto que las normas eran anticuadas, su aceptación constituía la prueba suprema de su fe.
(.....) Fue alli donde le dije, una noche de jueves, que era gay. Ella se quedó perpleja.
- Pero apuesto a que no hay judíos ortodoxos que sean gays, ¿verdad? -la desafié.
- Claro que los hay.
- ¿Cómo concilian, entonces, su vida sexual con su religión?
- Pues -dijo Sara- los que yo conozco, como la ley bíblica dice que no se puede yacer con otro hombre, lo hacen de pie.
La ingeniosidad de esta artimaña -que era a la vez judía y gay- me hizo reír. Así nuestra amistad quedó asegurada.
Martin Bauman, por David Leavitt
"Rondando la treintena y muy inteligente, Sara no sólo era judía, sino una judía ortodoxa que vivía con su madre en el Lower East side, tenía que marcharse del trabajo temprano los viernes para estar en casa antes de que oscureciese y vestía, incluso los días más calurosos del verano, blusas cuyas mangas le cubrían hasta más abajo de los codos, medias y falda hasta las rodillas. Tenía un cabello tan tieso y rubio que al principio me pregunté si no estaría obligada a usar una de aquellas pelucas que tienen que ponerse las ortodoxas casadas para que los hombres no vean tentadores sus mechones. En realidad, era su pelo natural y Sara era soltera. Esto suponía un problema, pues aunque ella insistía en que nunca podría casarse con un hombre que no fuese judío ortodoxo, tampoco soportaba a la mayoría de ellos, porque le parecían zafios. "Bueno, entonces, ¿por qué no te casas con un judío moderado?", le preguntaba yo algunas veces que almorzábamos juntos. ¿Por qué no comer gambas, llevar pantalones o cocinar carne con leche? A lo cual ella respondía que en la arbitrariedad de la práctica ortodoxa radicaba precisamente su esencia: puesto que las normas eran anticuadas, su aceptación constituía la prueba suprema de su fe.
(.....) Fue alli donde le dije, una noche de jueves, que era gay. Ella se quedó perpleja.
- Pero apuesto a que no hay judíos ortodoxos que sean gays, ¿verdad? -la desafié.
- Claro que los hay.
- ¿Cómo concilian, entonces, su vida sexual con su religión?
- Pues -dijo Sara- los que yo conozco, como la ley bíblica dice que no se puede yacer con otro hombre, lo hacen de pie.
La ingeniosidad de esta artimaña -que era a la vez judía y gay- me hizo reír. Así nuestra amistad quedó asegurada.
Martin Bauman, por David Leavitt
THE VAGINA STRIKES AGAIN
Si, queridos brut@s. he vuelto.... En medio de un verano tan caluroso como agotador, he decidido que es justo y necesario volver a publicar alguna ocurrencia que otra en mi abandonadísimo Blog.
En esta ocasión os informo ademas del clamoroso éxito que comienza (ojo, sólo comienza) a cosechar "El Gallu de la Quintana", obra que yo mismo dirijo y que espero que en los próximos meses logre ser representada allá donde este un escenario y un poquillo de público
En esta ocasión os informo ademas del clamoroso éxito que comienza (ojo, sólo comienza) a cosechar "El Gallu de la Quintana", obra que yo mismo dirijo y que espero que en los próximos meses logre ser representada allá donde este un escenario y un poquillo de público

DE ACTOS CULTURALES
Por supuesto aqui somos brutos ante todo, pero no lo suficiente como para no asistir a actos culturales. Pues si señores, no hace falta ser ni culto ni refinado ni nada que se le parezca. Lo único que hace falta para ir a un acto de este tipo es el siguiente.
ESTAR OBLIGADO
Efectivamente. Si no es por quedar bien como acto social, hacer amigos de conveniencia o simplemente salir en la foto, lo más probable que te suceda si te ves en medio de uno de ellos es porque no te queda otro remedio.
Quede claro desde un principio que aprecio mucho el arte, la cultura y de hecho pretendo vivir de ella. Pero un acto cultural tampoco tiene nada que ver con esto. La mayoría son un verdadero coñazo de tomo y lomo. A no ser que te hayan puesto entre la espada y la pared, uno no acudiría jamás. A mi eso me pasó el otro dia.
En mi caso, fue porque la empresa para la que trabajo me llamó para poner unos foquitos de nada en un acto cultural que se celebraría en un centro cultural de una conocida caja de ahorros de la provincia. Me recorrió un sudor frío por todo el espinazo cuando me lo notificaron.
El acto estaba integrado en un bienintecionado ciclo de una semana que tenía por objetivo promover la lectura y a los autores hispanoamericanos. Mi cometido era ponerle focos a una lectura de poesía amenizada por un acordeonista y una flautista. Varias voces recorrerían la trayectoria literaria de tal poeta un viernes por la noche en una sala de cultura RODEADA de bares de copas. Brillante.
-"Es una verguenza poner un acto a estas horas"- mascullaba entre dientes el acordeonista mientras apuraba su cigarrillo conmigo a la puerta de la sala. Pasaba un grupo de chicas claramente borrachas diciendo nosequé de su bravío coño y comenzaban a congregarse en la sala los lectores (de esmoquin), los cantantes, los músicos y el señor octogenario que organizaba tan fastuoso evento.
El buen hombre apenas podía con las gafas y estaba visiblemente nervioso. No entendía tanta agitación. Al fin y al cabo pasaban 20 minutos 20 del comienzo oficial del acto y alli estaban nada más que los participantes, sus acompañantes y dos señoras que parecían mal del oido y sonreían mucho.
El guarda de seguridad de la sala parecía interesado y quería colaborar conmigo en todo lo posible. A mi menor movimiento meneaba su regordete cuerpo sala arriba y abajo ajustandose la rebequita gris que llevaba para que no se le viera su inevitable y generosa barriga.
La sala estaba plagada de cuadros con poemas acompañados de fotografías. Me fijé que conocía a dos de los poetas que figuraban en el cartel.
El anciano organizador esta vez acompañado de su adolescente y su atontado nieto (que me miraba como las vacas miran al tren) me avisa que el acto está a punto de comenzar. Tomo una silla y me siento frente a un rudimentario control de iluminación.
Compruebo atónito cómo hay más personas encima del escenario que debajo (es decir, en la sala). Algunos de los acompañantes bostezan. Las señoras sonríen. El guarda cierra las cortinas de la sala y se sienta emocionado.
Coienza el espectáculo. El señor me va indicando, agitado, a quién debo iluminar en cada momento. Indicación fútil, pues se sabía fácilmente ya que cada lector se levantaba y tosía lentamente antes de su intervención.
DOS HORAS DESPUÉS
Fin de trayecto. Y yo que ya estaba cogiendo sueño. Después de enardecidas lecturas y agotadoras introducciones musicales, el acto finaliza. El guarda aplaude entregado. Las señoras se miran como sin comprender que pasa pero aplauden,... y sonríen. El nieto me mira como si mirara al infinito. El abuelo me dice que podía haber puesto ese foco un poco más alto. "Lo habrá notado también el guarda" - pienso para mis adentros.
Recogo mis focos y me voy.
Al los pocos dias veo a uno de los autores de los poemas. Le digo, le informo, le comento que he visto unos poemas suyos en tal sala en tal evento, en tal circunstancia....
-"¿Ah si?... Mira, me dijeron algo así pero realmente no sabía dónde los habían puesto.... y ¿cuando fue el acto?"
-El viernes
-"Vaya, resulta que no pude ir porque ya había quedado para ir a cenar con unos amigos. De todas maneras debió ser un coñazo no?"
- Debió
ESTAR OBLIGADO
Efectivamente. Si no es por quedar bien como acto social, hacer amigos de conveniencia o simplemente salir en la foto, lo más probable que te suceda si te ves en medio de uno de ellos es porque no te queda otro remedio.
Quede claro desde un principio que aprecio mucho el arte, la cultura y de hecho pretendo vivir de ella. Pero un acto cultural tampoco tiene nada que ver con esto. La mayoría son un verdadero coñazo de tomo y lomo. A no ser que te hayan puesto entre la espada y la pared, uno no acudiría jamás. A mi eso me pasó el otro dia.
En mi caso, fue porque la empresa para la que trabajo me llamó para poner unos foquitos de nada en un acto cultural que se celebraría en un centro cultural de una conocida caja de ahorros de la provincia. Me recorrió un sudor frío por todo el espinazo cuando me lo notificaron.
El acto estaba integrado en un bienintecionado ciclo de una semana que tenía por objetivo promover la lectura y a los autores hispanoamericanos. Mi cometido era ponerle focos a una lectura de poesía amenizada por un acordeonista y una flautista. Varias voces recorrerían la trayectoria literaria de tal poeta un viernes por la noche en una sala de cultura RODEADA de bares de copas. Brillante.
-"Es una verguenza poner un acto a estas horas"- mascullaba entre dientes el acordeonista mientras apuraba su cigarrillo conmigo a la puerta de la sala. Pasaba un grupo de chicas claramente borrachas diciendo nosequé de su bravío coño y comenzaban a congregarse en la sala los lectores (de esmoquin), los cantantes, los músicos y el señor octogenario que organizaba tan fastuoso evento.
El buen hombre apenas podía con las gafas y estaba visiblemente nervioso. No entendía tanta agitación. Al fin y al cabo pasaban 20 minutos 20 del comienzo oficial del acto y alli estaban nada más que los participantes, sus acompañantes y dos señoras que parecían mal del oido y sonreían mucho.
El guarda de seguridad de la sala parecía interesado y quería colaborar conmigo en todo lo posible. A mi menor movimiento meneaba su regordete cuerpo sala arriba y abajo ajustandose la rebequita gris que llevaba para que no se le viera su inevitable y generosa barriga.
La sala estaba plagada de cuadros con poemas acompañados de fotografías. Me fijé que conocía a dos de los poetas que figuraban en el cartel.
El anciano organizador esta vez acompañado de su adolescente y su atontado nieto (que me miraba como las vacas miran al tren) me avisa que el acto está a punto de comenzar. Tomo una silla y me siento frente a un rudimentario control de iluminación.
Compruebo atónito cómo hay más personas encima del escenario que debajo (es decir, en la sala). Algunos de los acompañantes bostezan. Las señoras sonríen. El guarda cierra las cortinas de la sala y se sienta emocionado.
Coienza el espectáculo. El señor me va indicando, agitado, a quién debo iluminar en cada momento. Indicación fútil, pues se sabía fácilmente ya que cada lector se levantaba y tosía lentamente antes de su intervención.
DOS HORAS DESPUÉS
Fin de trayecto. Y yo que ya estaba cogiendo sueño. Después de enardecidas lecturas y agotadoras introducciones musicales, el acto finaliza. El guarda aplaude entregado. Las señoras se miran como sin comprender que pasa pero aplauden,... y sonríen. El nieto me mira como si mirara al infinito. El abuelo me dice que podía haber puesto ese foco un poco más alto. "Lo habrá notado también el guarda" - pienso para mis adentros.
Recogo mis focos y me voy.
Al los pocos dias veo a uno de los autores de los poemas. Le digo, le informo, le comento que he visto unos poemas suyos en tal sala en tal evento, en tal circunstancia....
-"¿Ah si?... Mira, me dijeron algo así pero realmente no sabía dónde los habían puesto.... y ¿cuando fue el acto?"
-El viernes
-"Vaya, resulta que no pude ir porque ya había quedado para ir a cenar con unos amigos. De todas maneras debió ser un coñazo no?"
- Debió
VAMONOS DE BODA
Parece mentira, brutos y brutas como ha cambiado éste pais... hace tan solo unos años que Franco aun salía en las monedas y ahora, en la Católica España, el congreso decide que pueden ayuntarse en matrimonio sendas vaginas o sendos penes, al gusto de cada cuál. Aún no he asumido con toda su implicacion la noticia, pero mi mente calenturienta comienza a divisar las salutíferas implicaciones de tan magno evento.

Figurilla para pastel de boda gay
Las más rancias costumbres hispanas se trastocan e incluso el señor alcalde de Villaviciosa se niega a celebrar tales acontecimientos, ya que su católica conciencia le impide (como diría Ana Bolleta) juntar manzanas con manzanas, pero sí le permite celebrar divorcios (si, celebrar) o incluso respaldar guerras (recuerden que Boitila condenó la guerra de Irak).

¿En qué piensa mi amigo Benedicto?
No se preocupen, brutos y brutas... La Vagina Mecánica responde a sus inquietudes. Basta. Nos dejan pocas opciones, pero creo q justas.
a) Veto sexual: rollo Lisístrata. Nos negamos a copular con católicos/as y con peperos/as. Ahorramos energías y les ponemos nerviosos.
b) Sin condón: ¿No andan rajando contra el condón? pues se van a enterar mis niños... ni condón ni vaselina, para que pique. Hordas de fieles católicos infestados de sida y piadosas féminas claramente embarazadas peregrinarán al Vaticano a darle las gracias a nuestro grácil Pontífice...
Y que no les pase como a mi... cegado por mi mecánica ira, confundí a un pobre jubileta con el Sumo Pontífice (cosa frecuente, pues se parece al jubilado medio español) y le reprendí furiosamente por estar atizandose un sol y sombra a las 12 de la mañana, qué clase de Pontífice está usted hecho, sinvergüenza... a su edad, menudo ejemplo...
Cuando estaba a punto de agredirle con mi llave inglesa me percaté de mi error. Otros cinco jubiletas de pelo blanco me miraban atemorizados, todos con signos de violencia.
-A mi también me han confundido con el jodio Benedicto..
- Si. A mi también - añade otro
Si adorados brutos, no hay lugar para el buén entendimiento... Mas adelante planteare desde este blog una campaña para apostatar (darse de baja) de la Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana Iglesia. La vagina no perdona.

Las más rancias costumbres hispanas se trastocan e incluso el señor alcalde de Villaviciosa se niega a celebrar tales acontecimientos, ya que su católica conciencia le impide (como diría Ana Bolleta) juntar manzanas con manzanas, pero sí le permite celebrar divorcios (si, celebrar) o incluso respaldar guerras (recuerden que Boitila condenó la guerra de Irak).

No se preocupen, brutos y brutas... La Vagina Mecánica responde a sus inquietudes. Basta. Nos dejan pocas opciones, pero creo q justas.
a) Veto sexual: rollo Lisístrata. Nos negamos a copular con católicos/as y con peperos/as. Ahorramos energías y les ponemos nerviosos.
b) Sin condón: ¿No andan rajando contra el condón? pues se van a enterar mis niños... ni condón ni vaselina, para que pique. Hordas de fieles católicos infestados de sida y piadosas féminas claramente embarazadas peregrinarán al Vaticano a darle las gracias a nuestro grácil Pontífice...
Y que no les pase como a mi... cegado por mi mecánica ira, confundí a un pobre jubileta con el Sumo Pontífice (cosa frecuente, pues se parece al jubilado medio español) y le reprendí furiosamente por estar atizandose un sol y sombra a las 12 de la mañana, qué clase de Pontífice está usted hecho, sinvergüenza... a su edad, menudo ejemplo...
Cuando estaba a punto de agredirle con mi llave inglesa me percaté de mi error. Otros cinco jubiletas de pelo blanco me miraban atemorizados, todos con signos de violencia.
-A mi también me han confundido con el jodio Benedicto..
- Si. A mi también - añade otro
Si adorados brutos, no hay lugar para el buén entendimiento... Mas adelante planteare desde este blog una campaña para apostatar (darse de baja) de la Una, Santa, Católica, Apostólica y Romana Iglesia. La vagina no perdona.
BIENVENIDOS A MI VAGINA WEB

Saludos, brutos y brutas.... Hoy sale al ciberespacio la primera edición de LA VAGINA MECÁNICA, sitio donde encontrarás los más básicos deleites que todo hombre moderno necesita.
El análisis de lo particular, de la brutalidad,.... disfrute como una perra el placer de lo poco frecuente,... lo único que se le exige es SEA ROTUNDO. Nada de tibiezas ni medias tintas. Los comentarios o son brutos, o mejor no los deje.





