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La vida al sol
Cada momento vivido es irrepetible: comunícalo.
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La vida transcurre como también lo hace el sol que le da soporte. Comunicar aquello que nos gusta o que nos destroza, pero que -al fin y al cabo- nos acontece, puede ser una buena experiencia.
Sindicación
 
No se pueden hacer planes: sólo vivir (2/2)
Cinco, “hoy” era el Lunes 11 de Julio. Corté el post que estaba escribiendo porque estaba recibiendo una llamada de teléfono. Nada especial en estos días, que coges el instrumento maligno doscientas veces al día. Pero me llamaba mi chica. Ha tenido un accidente de coche. Le han dado de mala manera por detrás estando parada en ciudad cerca de su oficina en Murcia. La madre que los parió.

No le han hecho nada del otro jueves, pero ya sabéis: llamadas al seguro, papeleo, peritaje de vehículo, discusiones en el taller, etc. Menos mal que tenemos seguro para que nos den coche sustitutivo, porque estando en la playa desplazados y currando ella en otra ciudad sería para suicidarnos. Joé, que tenemos un coche compartido para dos y lo usamos a destajo.

Lo cierto es que, al despertarse el Martes, no se encontraba muy bien. Hemos ido al hospital, a que la hiciesen una revisión “ de chapa y pintura” y tiene la típica contusión –contractura fuerte en el cuello y sus secuelas oficiales: collarín al canto y a cuidarla/mimarla unos cuantos días hasta que la vuelvan a chequear el viernes.

¿No decía yo que Julio es un mes difícil, corazones de melón y ajonjolí?. Pues me parece que me voy quedando corto.

Sin embargo, cuando tienes problemas de verdad puedes tomar dos caminos: o te bloqueas y te ahogas con ellos, o te los echas a la mochila de problemas que todos llevamos en la espalda y te dices que pa chulo tú. Y esa es, os lo juro, la decisión que he tomado, bloggers.

No soy un héroe y nunca lo seré: lo sé. Pero se me ha metido en la mollera la idea de que esta vez voy a ser yo el que pase por encima de la vida que me viene de frente, que la voy a arrollar, aunque después me duelan las costillas tras el choque. Estoy hasta los huevos de ir a remolque de los acontecimientos, así que voy a poner en marcha el motor, a meter el turbo y a comerme las lágrimas y los mocos si hace falta.

Así que, seis, ya he arreglado el asunto pendiente de la piscina y su caja distribuidora, la he clorado, he controlado el puto ph del agua y la he dejado de placer de dioses y envidia de los humanos ajenos. Estáis invitados a bañaros … aunque sea por internet ;-))).

Siete, estoy en pleno proceso autogestionario de la limpieza y mantenimiento de la house playera, involucrando a mis dos cuervos-hijos, marcándoles un planning de tareas para ellos, y haciendo que quede menos esfuerzo para mi maltrecho love. Parece que, asombrosamente, hasta me hacen caso.

Ocho, llevo todo el jodío jueves currando como un kamikaze, pero también me ha dado tiempo para el turno sado-maso y he pasado por mi “adorado” dentista, para someterme a la tanda/tunda semanal de tortura. Sigo vivo y caliente, como véis. Hasta me estoy permitiendo rematar mi post inconcluso del lunes.

Nueve, agradeceros de antemano tanto vuestra paciencia al leeros estos ladrillos como al reclamar mi presencia por estos mares de la bitácora. Es inaudito vuestro atrevimiento y desprecio de la vida, compañeros ;-DDD.

Y diez, no me sonrojaré si os digo que os echaba de menos, dreamers.

Un enorme montón de besazos de vida para todos. Amenazo con seguir escribiendo otro día.
 
No se pueden hacer planes: sólo vivir (1/2)
Estaba parado, flotando, envuelto en un hálito de tristeza, mirándome el ombligo y esperando algún tipo de señal divina que me ayudase a cruzar el Rubicón de la vida. Pues vale, ¿qué mejor señal “despertadora” que la que emite el vaivén de cada día, sorprendiéndonos con sus sucesos, sus decisiones y sus sorpresas?.

Para muestra, varios botones: la botonadura completa, para que no nos falte.

Uno, sigo con mi proceso de reconstrucción dental, porque parece que “la Bestia” (la vida, se entiende) se dedique a partirme la cara y la boca un día sí y otro también, y no es cuestión de acabar comiendo con una pajita. Que en este jodido mundo la imagen también cuenta, y más si se está tan bueno como yo (y no como otros, querido Wolf), en cuyo caso se convierte en obligación estética para con los demás.

Dos, ya estoy/estamos en la playita, amo-perro incluido con jaula de dos canarios verderones, para incordiar. Lo de estoy es “a-nivel-de-comentario”; más bien diría yo que duermo allí solamente, salvo los futuros fines de semana. Total, mi chica y yo nos levantamos a las 6:30 de la mañana y yo termino la jornada a las 9:00 de la noche. O sea que, viajecito (sólo 20 Km.), a cenar y encandilarme con mi mar Mediterráneo, paseíto al perruk y a la cama, que mañana hay que currar de nuevo. Poca playa, pues.

Tres, trabajé todo el Sábado en el ordenador portátil que me llevé. El Domingo, tempranito, nos pusimos a limpiar la piscina, que de año en año hay que hacerlo ;-DDD. Hemos ido usando el agua durante el largo interregno que media entre verano y verano para regar el jardín, ya que en esta puta Comunidad Autónoma ahorramos el agua como nadie. Ahora, vaciamos los últimos centímetros de líquido que quedaban, restregamos bien, aplicamos desincrustante, baldeamos con aguita limpia y … a llenarla y disfrutar. Claro que, nos encontramos con poros en la caja de distribución, hay que cambiar el cristal y la goma y … y es Domingo. Por lo tanto, nos hemos limitado a llenarla, pero la puesta en marcha de la depuradora y la aplicación de cloro y demás productos tendrá que esperar al Lunes-Martes.

Tres-bis, ni un batallón de alabarderos habría impedido que mis enanos inaugurasen la piscina, aunque estuviese a mitad de capacidad y sin productos de mantenimiento. Disfrutaron como auténticos joputas. ¿Queda claro, corazones?

Cuatro, me quedan veinte días de trabajar al máximo nivel, y uno va notando poco a poco que se queda sin gasolina. A estas alturas, debiera estar acostumbrado, porque llevo ya tropecientos años pringando en este negocio, y ya conozco las cartas que se reparten en este juego. Lo que ocurre es que el cansancio es real, y a todos nos jode trabajar contra el crono y com plazos impuestos.

Cinco, hoy


 
¿Dónde estás, amor?
Invadido aún de sorpresa. Ese es mi actual estado de ánimo, compañeros. Sorprendido de no haber acabado todavía de poner los pies en la tierra tras los últimos acontecimientos familiares. He mantenido mi ritmo aparente de vida y de trabajo, entre otras cosas porque no tenía otro remedio que hacerlo, claro, pero presiento que algunas cosas han cambiado y otras también lo harán en el futuro. Y sé que yo deberé estar preparado, porque nada será como en otros tiempos.

Tras la avalancha de los primeros días post-funeral, nos hemos quedado como flotando en el aire … pero solos. Y he sentido que esa soledad va a impregnar mis próximos días hasta que reaccione y la conduzca a su justa medida. ¿Cómo explicaros mi vida actual? Lo intentaré con un pequeño relato.

Llego a casa a las nueve de la noche. Mi chica está sentada en el sofá, jugando con una PDA, leyendo o viendo la TV. La beso. Me cambio de ropa. La miro. Sigue igual, casi inerte, inanimada … no está, no recibe visitas, sus sentimientos no están vivos sino de visita en cualquier parte, Y yo me sonrío con amargura y me sorbo los mocos de su ausencia. Ella está de viaje por Orión y su radio está estropeada o dentro de una tormenta interestelar.

Supongo que es una reacción lógica, pero resulta jodido de llevar. Así pues, me armo de paciencia y resisto veinticuatro horas más, mientras espero que los espejos de nuestras almas limen aristas y vuelvan a encajar entre sí formando nuevamente imágenes sin deformar y nuevas ilusiones de futuro.

Estoy en Julio, el mes maldito en mi trabajo. Es el momento en el que las Sociedades Mercantiles reflejan el resultado económico del año anterior y presentan sus cuentas ante Hacienda y ante el Registro Mercantil. El trabajo es delicado, intenso y difícil. Se necesita atención extrema … y tranquilidad. Es justo lo que no tengo realmente, y si no la hay debo inventármela, a pesar de que llore sangre en otros aspectos de mi vida.

Son momentos en los que se agradece una caricia, una palabra de ánimo, una ausencia de otras preocupaciones. En fin, estar muy concentrado en lo que se hace. Creo que este año no podrá ser exactamente así, y deberé ser (o hacerme) fuerte, pelear en varios frentes a la vez, preocuparme mucho de la gente a la que quiero … y ser muy, muy paciente.

Y si de ésta no me hago un hombre de una puñetera vez … pues iré pensando en hacerme un cambio de sexo … o en montar en globo. Sí, amada Pilar, así estoy hoy yo … sin tí.

Besazos, queridos dreamers. Hacedme un hueco en el bitter Sunset de hoy, que me paso dentro de un rato a saludaros.