Don't cry for me, Cartago
Ya sé que Cartagena no es New York (pronúnciese "niuok", que resulta más fardón, please). También tengo claro que la playa de La Azohía no es exactamente el desierto del Neguev. O sea, que hoy miércoles no me estaba trasladando del sitio más recóndito del mundo a una urbe inmensa y abigarrada precisamente.
Salí temprano, a las 7:00 a.m., desde mi paraíso costero, todo tranquilidad y naturaleza. El día estaba cubierto y un tanto desapacible, pero con una temperatura decente y agradable. A los 20 minutos de viaje estaba entrando en mi ciudad, que se desplegaba frenética y agitada ante mis ojos, o eso me parecía.
Mi cerebro insiste en que no era exactamente así, en que Cartago estaba igual de caótica que los demás días. Era pues un sentimiento subjetivo. Vaya, que hoy tenía yo mi "sensibilidad" un tanto exacerbada y descubría poesía donde no había sino cotidianeidad.
Dejé el coche cerca de casa. Me gusta andar un poco antes de encerrarme en el despacho. Mientras encaraba la transición entre la parte moderna de la ciudad y el casco antiguo, se abrieron las nubes y comenzó a llover poco a poco, mansamente.
Mi espíritu "poético" me puso la metáfora en bandeja. Fijo que la ciudad (NY, NY, ya sabéis) me recibía con lágrimas desde lo alto. Vamos, no me jodas, ... no llores por mí, Cartago. Demencial, compañeros. Debo llevar un cuelgue mental de cuidado, pero soy inofensivo. O eso creo ;))).
He caminado por las calles con tranquilidad desde mi inocente locura. Me acompañaba para mi "concentración" de mi PDA Dell Axim, de mis cascos y de la audición de "Dusty in the Wind". Bella y extraña forma de comenzar la jornada, proclamo.
Trabajé relajadamente durante toda la mañana. El estrés post-vacacional parece que no existe para mí: primero, porque he tenido sólo unas mini-vacaciones y no me ha dado tiempo a desconectar totalmente; segundo, porque empiezo a tener la experiencia suficiente como para no exigirme demasiado los primeros días, esperando a que mi mente y mi cuerpo se adapten naturalmente a su ritmo habitual.
Esta tarde me he reintegrado nuevamente a mi refugio playero. No queda casi nadie ya "on the beach". Disfruto de la playa en complacida soledad mientras paseo a mi amo-perro y la espuma que levantan las olas al saludarme parecen limpiar mi alma de preocupaciones y contrariedades.
Son las 8:45 p.m. La suave lluvia ha cesado ya hace un rato y el Sunset con sus tonos rojizos me sorprende mientras contemplo la línea del horizonte. Es maravillosamente relajante. Me encuentro cojonudamente, ¿sabéis?.
Y entonces me siento incompleto. Caigo en la cuenta de que me faltáis vosotros, queridos bloggers, los post, los comments, ... Y compartir un poco mi vida con otras almas conocidas.
Y eso hago. Eso "vuelvo" a hacer.
Así que termino de escribir estas líneas en el PDA y mañana jueves os las posteo en el Blog desde la oficina.
Un "tsunami" de besazos, corazones.
Salí temprano, a las 7:00 a.m., desde mi paraíso costero, todo tranquilidad y naturaleza. El día estaba cubierto y un tanto desapacible, pero con una temperatura decente y agradable. A los 20 minutos de viaje estaba entrando en mi ciudad, que se desplegaba frenética y agitada ante mis ojos, o eso me parecía.
Mi cerebro insiste en que no era exactamente así, en que Cartago estaba igual de caótica que los demás días. Era pues un sentimiento subjetivo. Vaya, que hoy tenía yo mi "sensibilidad" un tanto exacerbada y descubría poesía donde no había sino cotidianeidad.
Dejé el coche cerca de casa. Me gusta andar un poco antes de encerrarme en el despacho. Mientras encaraba la transición entre la parte moderna de la ciudad y el casco antiguo, se abrieron las nubes y comenzó a llover poco a poco, mansamente.
Mi espíritu "poético" me puso la metáfora en bandeja. Fijo que la ciudad (NY, NY, ya sabéis) me recibía con lágrimas desde lo alto. Vamos, no me jodas, ... no llores por mí, Cartago. Demencial, compañeros. Debo llevar un cuelgue mental de cuidado, pero soy inofensivo. O eso creo ;))).
He caminado por las calles con tranquilidad desde mi inocente locura. Me acompañaba para mi "concentración" de mi PDA Dell Axim, de mis cascos y de la audición de "Dusty in the Wind". Bella y extraña forma de comenzar la jornada, proclamo.
Trabajé relajadamente durante toda la mañana. El estrés post-vacacional parece que no existe para mí: primero, porque he tenido sólo unas mini-vacaciones y no me ha dado tiempo a desconectar totalmente; segundo, porque empiezo a tener la experiencia suficiente como para no exigirme demasiado los primeros días, esperando a que mi mente y mi cuerpo se adapten naturalmente a su ritmo habitual.
Esta tarde me he reintegrado nuevamente a mi refugio playero. No queda casi nadie ya "on the beach". Disfruto de la playa en complacida soledad mientras paseo a mi amo-perro y la espuma que levantan las olas al saludarme parecen limpiar mi alma de preocupaciones y contrariedades.
Son las 8:45 p.m. La suave lluvia ha cesado ya hace un rato y el Sunset con sus tonos rojizos me sorprende mientras contemplo la línea del horizonte. Es maravillosamente relajante. Me encuentro cojonudamente, ¿sabéis?.
Y entonces me siento incompleto. Caigo en la cuenta de que me faltáis vosotros, queridos bloggers, los post, los comments, ... Y compartir un poco mi vida con otras almas conocidas.
Y eso hago. Eso "vuelvo" a hacer.
Así que termino de escribir estas líneas en el PDA y mañana jueves os las posteo en el Blog desde la oficina.
Un "tsunami" de besazos, corazones.





