The Wild Side
Es cierto. Llevo un mes sin postear y me da vergüenza constatar que esto haya podido suceder. Me apercibo que, a veces, el transcurso de la vida marca sus propias directrices y no te das cuenta de ello hasta que lo observas con cierta perspectiva y ves todo lo sucedido en un periodo determinado de tiempo.
Este mes ha sido un plazo dedicado casi por completo al trabajo, a las migraciones de sistema informático y a los viajes, también de trabajo y no de placer precisamente. Pasado el cabo del día 11 me las prometía muy felices, con mis ordenadores y mi red funcionando por fin a pleno rendimiento, y conectado a la banda ancha por cable a 4 Mb.
Y entonces empezaron las sorpresas y los curros extras. He estado preparando dossiers para la implantación de una nueva empresa de tecnología industrial. Necesitan un aporte de financiación de 18-20 millones de euros, y negociar eso con empresas de capital riesgo no es sencillo para un pequeño outsider como yo. He estado un par de veces en Barcelona, presentando documentación y contestando preguntas. Añadidle la preparación de datos y la transmisión de contrapropuestas y tendréis una agenda convertida en un campo minado, sin resquicios para los momentos de ocio y bloggeo. Es posible que tenga que repetir ronda en Madrid. Si así fuese, avisaría al clan madrileño del blog, a ver si pudiera aprovechar para conocer a algún colega “face à face”, cosa que me apetece un montón.
Con este frente abierto, el sábado 19 explotó la bomba. Mis clientes de la conexión francesa estaban en pie de guerra. El día 22 me esperaban (realmente a todas las filiales europeas) en París, y el 24 en Saint Etienne-Doizieux. El mail y el fax se pusieron a echar humo … y mis neuronas también.
El sector químico va jodido de verdad, y habrá despidos. En Madrid no, por suerte, pero esto ha resultado una victoria temporal, y nada nos garantiza que no rueden cabezas según sucedan los acontecimientos. Por de pronto, las restricciones presupuestarias y los informes especiales por toneladas van a ser el pan nuestro de cada día. No os aburro más con esta jerga económica, que bastante hay con haberla padecido como para tener que recordarla en el blog otra vez.
Me quedo con unas horas agradables de paseo parisino por el Boul’ Mich (el Boulevard Saint Michel), donde unos aburguesados estudiantes diletaban sin asomo alguno de los disturbios en los banlieux exteriores, y con la presencia morena de Justine Z., mi contacto con la empresa matriz.
Ya en Doizieux, sede de la central, más de lo mismo en el nivel financiero y empresarial. Prefiero no extenderme. Salvaré de nuevo una mini-salida el viernes al Vol de Nuit de Saint Etienne para charlar y relajarme con Justine después de las últimas sesiones de trabajo. Menos mal que sigue habiendo un agradable feeling entre nosotros, porque la semana fue de lo más ingrato que te puedas echar a la cara.
Por cierto, navega en Blogger, así que –por si nos está leyendo- “je te dirai, Justine, qu’il n’ira plus sur les chemins, pleins de roses et de jazmins, jolie”. Disculpad el pequeño mensaje secreto para ella, compañeros ;-)).
El Sábado por la tarde llegué a Cartago. Deambulé agotado el Domingo, y desde ayer me voy peleando como puedo con las tareas pendientes del despacho. Al entrar el Lunes al mail, choqué de golpe con un montón de correos vuestros (tengo enlazado el blog) y caí en la cuenta del abandono en que había dejado tanto a mi bitácora como a vosotros. Y me sentí mal por no haber compartido todo lo sucedido con todos, como otras veces. Desde estas ralas e insuficientes líneas intento remediarlo dentro de lo posible. Tiene narices que otros se preocupen por mí cuando yo he estado missing, quizás egoístamente. Intentaré que no me ocurra en lo sucesivo.
Pensando un poquito, creo que he tenido la oportunidad de ver a mucho tiburón y a más de un caimán financiero juntos, y que no hace falta irse al Bronx o a Harlem para “darse un paseo por el lado salvaje de la vida”. Os lo juro, dreamers, a veces conoces a gente que te hace dar la vuelta al estómago, … y te la tienes que tragar, por muy incómodo que resulte.
Y como recordatorio, os cuelgo esta canción engañosamente suave de Lou Reed: “Take a Walk on the Wild Side”.
“… And the coloured girls say chup, chup, churududupchup, chup, …”.
Y los violines chirrían al fondo , y el saxo nos acompaña a ese lado salvaje.
Os quiero, bloggers.
P.D.: El cabroncete del Castpost dice que no le da la gana de funcionar, así que la canción os la intentaré subir otro día.
Este mes ha sido un plazo dedicado casi por completo al trabajo, a las migraciones de sistema informático y a los viajes, también de trabajo y no de placer precisamente. Pasado el cabo del día 11 me las prometía muy felices, con mis ordenadores y mi red funcionando por fin a pleno rendimiento, y conectado a la banda ancha por cable a 4 Mb.
Y entonces empezaron las sorpresas y los curros extras. He estado preparando dossiers para la implantación de una nueva empresa de tecnología industrial. Necesitan un aporte de financiación de 18-20 millones de euros, y negociar eso con empresas de capital riesgo no es sencillo para un pequeño outsider como yo. He estado un par de veces en Barcelona, presentando documentación y contestando preguntas. Añadidle la preparación de datos y la transmisión de contrapropuestas y tendréis una agenda convertida en un campo minado, sin resquicios para los momentos de ocio y bloggeo. Es posible que tenga que repetir ronda en Madrid. Si así fuese, avisaría al clan madrileño del blog, a ver si pudiera aprovechar para conocer a algún colega “face à face”, cosa que me apetece un montón.
Con este frente abierto, el sábado 19 explotó la bomba. Mis clientes de la conexión francesa estaban en pie de guerra. El día 22 me esperaban (realmente a todas las filiales europeas) en París, y el 24 en Saint Etienne-Doizieux. El mail y el fax se pusieron a echar humo … y mis neuronas también.
El sector químico va jodido de verdad, y habrá despidos. En Madrid no, por suerte, pero esto ha resultado una victoria temporal, y nada nos garantiza que no rueden cabezas según sucedan los acontecimientos. Por de pronto, las restricciones presupuestarias y los informes especiales por toneladas van a ser el pan nuestro de cada día. No os aburro más con esta jerga económica, que bastante hay con haberla padecido como para tener que recordarla en el blog otra vez.
Me quedo con unas horas agradables de paseo parisino por el Boul’ Mich (el Boulevard Saint Michel), donde unos aburguesados estudiantes diletaban sin asomo alguno de los disturbios en los banlieux exteriores, y con la presencia morena de Justine Z., mi contacto con la empresa matriz.
Ya en Doizieux, sede de la central, más de lo mismo en el nivel financiero y empresarial. Prefiero no extenderme. Salvaré de nuevo una mini-salida el viernes al Vol de Nuit de Saint Etienne para charlar y relajarme con Justine después de las últimas sesiones de trabajo. Menos mal que sigue habiendo un agradable feeling entre nosotros, porque la semana fue de lo más ingrato que te puedas echar a la cara.
Por cierto, navega en Blogger, así que –por si nos está leyendo- “je te dirai, Justine, qu’il n’ira plus sur les chemins, pleins de roses et de jazmins, jolie”. Disculpad el pequeño mensaje secreto para ella, compañeros ;-)).
El Sábado por la tarde llegué a Cartago. Deambulé agotado el Domingo, y desde ayer me voy peleando como puedo con las tareas pendientes del despacho. Al entrar el Lunes al mail, choqué de golpe con un montón de correos vuestros (tengo enlazado el blog) y caí en la cuenta del abandono en que había dejado tanto a mi bitácora como a vosotros. Y me sentí mal por no haber compartido todo lo sucedido con todos, como otras veces. Desde estas ralas e insuficientes líneas intento remediarlo dentro de lo posible. Tiene narices que otros se preocupen por mí cuando yo he estado missing, quizás egoístamente. Intentaré que no me ocurra en lo sucesivo.
Pensando un poquito, creo que he tenido la oportunidad de ver a mucho tiburón y a más de un caimán financiero juntos, y que no hace falta irse al Bronx o a Harlem para “darse un paseo por el lado salvaje de la vida”. Os lo juro, dreamers, a veces conoces a gente que te hace dar la vuelta al estómago, … y te la tienes que tragar, por muy incómodo que resulte.
Y como recordatorio, os cuelgo esta canción engañosamente suave de Lou Reed: “Take a Walk on the Wild Side”.
“… And the coloured girls say chup, chup, churududupchup, chup, …”.
Y los violines chirrían al fondo , y el saxo nos acompaña a ese lado salvaje.
Os quiero, bloggers.
P.D.: El cabroncete del Castpost dice que no le da la gana de funcionar, así que la canción os la intentaré subir otro día.