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La vida al sol
Cada momento vivido es irrepetible: comunícalo.
Acerca de
La vida transcurre como también lo hace el sol que le da soporte. Comunicar aquello que nos gusta o que nos destroza, pero que -al fin y al cabo- nos acontece, puede ser una buena experiencia.
Sindicación
 
Long and winding road
Poquito a poco mi chica va recuperando un atisbo de normalidad en su vida, y yo siento que mi adrenalina, que la ha ido sosteniendo de la mano durante este tiempo, desciende dentro de mi cuerpo. Así que intento aguantar tranquilamente la bajada, ya que sé exactamente de lo que se trata.

Es curioso que, cuando sientes que eres absolutamente necesario e imprescindible para alguien querido, te multipliques y eches el resto aun por encima de tus auténticas fuerzas. Tras ello, una vez finalizado el apretón, es bueno ser consciente de que has traspasado el límite físico y anímico, y que debes aletargarte momentáneamente en un pequeño descanso reparador antes de seguir y quemarte en el intento.

Eso es lo que me dicta mi pensamiento racional, y tengo claro que es así. Lo que ocurre es que se te queda una cara como de una lasitud y un cansancio infinitos … y el puto día a día no te espera ni se detiene. En fin, que he identificado los síntomas y sus causas, pero que eso no quita para que uno se sienta, en el fondo de los fondillos más fondeados, miserablemente jodido, ¿vale? ;-))).

Me tumbo sobre la esplendente hierba de la blogosfera y os veo a los demás, o mejor dicho os intuyo a partir de lo que dejáis traslucir en vuestras bitácoras, cada cual con sus problemas, sus victorias, sus achaques, sus satisfacciones … y su forma de vida. Y me place un montón contemplar cuanto de pálpito vital, de sinfonía de sentimientos y de derroche de anhelos exudan vuestras letras, aunque reconozco que no siempre van las cosas como quisiérais.

Bueno es plantearse que bastará un minúsculo rayito de sol reverberando en el agua de una fuente, la percepción de la amable quietud de una calleja del casco antiguo, la mirada franca de un amigo o el olor del césped recién cortado de mi Alameda, para que me transfigure, henchido el pecho con renovados bríos, y grite: “ a por ellos, que son pocos y cobardes … “

Y a la espera del próximo subidón, que llegará, con infinita paciencia y una sonrisa abierta y cómplice, se despide hoy de vosotros vuestro hijo amantísimo, vuestro seguro servidor, quedando a la disposición de V.I., cuya vida guarade Dios muchos años …

… Digoooooo, que Viva Zapata, o que arriba er Betis manque pierda, o que George Clooney for President, o …

O que esta noche sirvo personalmente las copas en el Sunset. Con todo lo que trajísteis la última vez, tenemos para una semana larga de orgía, cabrones ;-))).

Brindo por vosotros, dreamers, y especialmente por Paloma, Wolf, Cam, sweet Lola, le Capitain y tantos otros que puedan necesitarlo: os echo de menos más de lo que gustaría confesar. Izo la bandera pirata, el Jolly Rogers,. ¡A por todas, sin compasión!.

 
Filosofía barata
Vivimos en pleno siglo XXI, en la era de la supercomunicación, de la revolución informática, de internet a cualquier hora y en cualquier sitio. Técnicamente, entre la red y el móvil perdemos nuestra privacidad a cambio de estar permanentemente localizables, eternamente accesibles, a un par de clicks de distancia de ninguna parte.

Y a veces, bastantes más de las que desearía, esta aparente situación de disponibilidad y comunicación se me muestra como una gran mentira. ¿Vale que puedo charlar con multitud de personas y desarrollar un montón de actividad, y a la vez notar un gran vacío en las relaciones con la gente más cercana?

¿O es que el rechazo, la incomprensión y las dificultades de compartir la vida nos arrojan en brazos de blogs, foros, correos, chats y páginas web? Siento que podría volar a la Luna o a Marte, pero que casi no sé hablar con mi compañero de trabajo, con mi vecino … o con mi hijo. Es quizás una de las paradojas de la civilización actual, uno de los aparentes dilemas que se me plantea cada vez que percibo el vacío amargo que se me instala allende el corazón en las horas bajas.

Tranquilos. No me encuentro mal en absoluto en este momento. Es más, estoy contento de mis últimas jornadas, de mis vivencias y de mis comportamientos: bueno, de casi todos ;.))), como era de esperar. Sólo son absurdas reflexiones recurrentes que surgen entre la niebla de vez en cuando … y ahí deben estar.

De hecho, he aprendido a positivizar al máximo cuanto me sucede cada día. Me esfuerzo por “trabajar” mis relaciones humanas, tanto en casa, como en el trabajo … como en la red. Todos nos necesitamos a todos. No es “homo hominis lupus” sino “homo hominis colega”, o así debiera serlo.

Ya no me machaco más con cuestiones de cómo me gustaría a mí que fuesen las cosas, sino que intento disfrutar de cuanto de bueno (mucho o poco) pueda obtener de ellas. No me peleo con lo que sucede: me hago aliado del suceso y, guiñándole pícaramente el ojo, le robo la cartera si se deja.

Discuto poco, miro con los ojos muy abiertos todo cuanto ocurre a mi alrededor, escucho con mucha atención a los demás, tiendo siempre una mano y las dos a veces, sé que estoy aquí para vivir y no para morir a base de bofetones morales por ver quién tiene la razón. Normalmente todos tienen/tenemos un poco de ella, y sólo nos falta conocer el porcentaje y asumirlo.

Ni de coña pongo la otra mejilla, por si me la parten en mil trozos. Necesito abiertamente que los demás se encuentren bien, les vayan bien las cosas, sean moderadamente felices, porque así lo soy yo también. No creo que sea pecado este pensamiento.

Así que en este mundo bloggiano en el que escribo de ciento en viento, el personal derrocha sentimientos por un tubo, nos contamos nuestro pasado, nuestras vivencias, nuestros hobbys, nuestra lucha diaria, nuestros amores y desamores, con una franqueza que raya en la familiaridad manifiesta, en el streap-tease descarado y en el psicoanálisis más profundo.

¿Qué queréis que os diga? Yo no veo malicia, ni prepotencia, ni exhibicionismo, sino ternura, apoyo y solidaridad … ganas de querer y de ser queridos. ¿Acaso es un agravio desmesurado?

Luego la red no es ese mundo tan sórdido, metálico e impersonal que yo quería hacer aparecer al principio de este difuso post. Lo que yo he vivido aquí “dentro” me ha hecho ser después mucho mejor “fuera”, en la vida de carne y hueso, en la de currar, lavar, hacer la comida, ir al Mercadona o al Carrefour, pasar el aspirador y tomarse unas copas con los amigos. Hago lo mismo que siempre, pero con otra filosofía, con otras formas, con más respeto y menos tropiezos.

Dicho queda. Os lo debía. Me tenéis a vuestra disposición, compañeros.

Pero tampoco os paséis, no sea que me dé el punto borde y os eche del Sunset a patadas.

Por lo menos, traed algo de bebida de vez en cuando, gorrones ;.)))).

Os quiero, dreamers.


 
Un tren a la Malvarrosa



Está sólo con sus pensamientos, dormido, en stand-by. O eso cree él. Ya pasó el examen de ayer viernes, aunque exuda por todos sus poros efluvios de ecuaciones diofánticas de Bernouilli y modelos estocásticos de alta bondad estadística. Lleva poco más de una semana volviéndose a dejar barba.

Realmente no puede ni con los huevos, pero es un chico “de palabra”, y cumple con lo prometido aunque se caiga de cansancio. Salió del examen a las ocho y media de la tarde. Una cerveza con los compañeros, un pequeño paseo, la cena y un café. Después, a empezar a preparar el próximo martirio: Economía de la Empresa-2. Estudió toda la noche, desayunó y tomó el “trenet” hasta la playa de la Malvarrosa.

Había quedado con su chica de entonces para ir a la playa, ¿no? … y aquí está. Descansa, perdida momentáneamente la fuerza, sin calibrar lo que le deparará la vida en el futuro. Aún no sabe que se casará un año de estos … aunque no con esta chica de ahora ;-)))).

Ignora que tendrá un par de hijos, o mejor dicho que los tendrá su mujer. No tiene ni idea de qué tipo de trabajo desarrollará en el futuro, aunque piensa … sí, que quizás una buena oposición para funcionario de alto nivel le satisfará, y además esos son puestos de trabajo cómodos, que no se cambian, que te acompañan toda la vida. Y, si es posible, le gustaría aterrizar en Madrid y en sus Ministerios.

Porque el chaval es bueno en sus estudios, condenadamente bueno y con chispazos de genialidad que le hacen salirse de caminos trillados en las asignaturas. Bueno, bueno, sólo está en cuarto de carrera y esto no ha terminado todavía. Corren los primeros días de Julio y le faltan aún un par de materias por finalizar. Después, un curso más, la puta mili, las jodidas oposiciones (o quizás al revés, no lo tiene pensado todavía …) y el bendito curro “oficial”.

Lo que ignora aún, porque lo ciega el sol que atraviesa sus Ray Ban y le cuece el pensamiento, es que en cuanto termine el servicio militar se verá envuelto, casi por casualidad, en su primer trabajo (en el sector privado, que no en el público) y sin tiempo para digerirlo se verá inmerso en una vorágine vital y laboral que lo llevará en volandas a sucesivos desempeños, a aumentos de responsabilidades y a su situación profesional actual, independiente y free lancer. Ningún Ministerio, ningún funcionariado, nada de echar raíces en la capital.

Claro que, entre medio, se habrá enamorado y desenamorado del tabaco, de la desesperanza y del alcohol, y habrá efectuado una pertinaz travesía del desierto personal, familiar y social que lo ha dejado marcado de por vida … y de por muerte si eso fuese posible. Y que sorprendentemente emergerá de esa maraña, de ese fondo de abismo, sintiendo a menudo que le está tocando vivir una vida que probablemente no se parece en nada a la que correteaba por sus pensamientos en este caluroso Sábado de Julio.

Y desconoce que, en el fondo, estará agradecido de estar vivo, de disfrutar de su actual condición y de haberse ido a la playa aquel día en vez de permanecer durmiendo y descansando tras su noche de estudio.

Así, una hermosa chica anónima (¡hola, MT!) no le habría robado el alma al realizarle esta instantánea ya descolorida. Y yo no la hubiera descubierto entre unos papeles de archivo olvidados.

Y este viernes no os estaría escribiendo este blue-post.

Y tampoco, quizás, idiota y sensible … lloraría.

Pero qué dulce besaba esa chica. ¡Por Dios … qué dulce, dreamers!.

 
Entre las brumas habita la Esperanza
Hoy he comenzado a vivir el mes de Febrero. Tengo la sensación, desde hace ya como diez o doce días, de haberme despertado de un sueño nebuloso, de haber aparecido entre brumas nuevamente en el mundo real.

Así que era eso. Ocurren un montón de cosas en tu vida. Te llevas unos cuantos revolcones en las costillas, te aletargas mentalmente una temporada … y optas: o bien te vas al carajo y no despiertas más, o un buen día tu mente decide que hay que seguir tirando del carro y de tu propia jeta.

O.K. , vaya un jodido “jet lag” vital que nos sacude de vez en cuando. ¡Mmmmmm!, me desperezo con absoluta concentración, miro a mi alrededor y observo que este circo no se ha dignado pararse ante mi aparente ausencia, sacudo la cabeza como hacen los perrillos cuando se mojan … y ya estoy otra vez dentro de este juego.

Por cierto, laboralmente, vaya puñetero mes de Enero. Aún estoy empachado de Impuestos y cierres fiscales. Ahora toca relajarse de la urgencia asumida con continuidad y alevosía de estas últimas jornadas e irse reciclando a la carga de trabajo habitual … que ya es bastante, compañeros.

Bueno, por casa voy bien … bien jodido, por supuesto. Lamento contaros mis miserias cotidianas, pero es el “tesoro” que tengo. Mi chica sigue con su recuperación de la operación de túnel carpiano en la “patita” izquierda. Dentro de unos meses acometerá la reparación de la derecha, cuando se vea en condiciones. Mi enano favorito tiene los pies hechos polvo de hacer deporte y no cuidarse en absoluto. Estoy haciéndole curas a ver si lo saco para adelante sin necesidad de pasar a mayores.

… Y parió la abuela: mi niña tiene paperas. Casi veinte años y las coge ahora que había vuelto a casa desde la Universidad, a preparar sus exámenes cuatrimestrales. En fin, ya puestos, cuidaré a todos mis polluelos y cultivaré mi espíritu y mi paciencia, porque sólo me falta que “alguien” me deje embarazado, n’est-ce-pas? ;-)))

Vale, tengo fuerzas, y si no las buscaré en algún sitio. Hoy voy por la calle con los ojos verdes de recién-despierto, mirándolo todo de nuevo con asombro, saludando a los colegas, diciéndome a mí mismo que voy a arreglar el mundo … o por lo menos a intentarlo un poquito. Y que sé que tengo que ser mejor, que soy mejor que hace algún tiempo, y que no me conformo con eso.

No soy un optimista incorregible, sino por convencimiento y necesidad. Necesito autoconvencerme continuamente de que las cosas van a ir mejor … o de que podré subsistir si no es así. Y me encantaría que a todos os fuera bien en la vida, bloggers.

Así yo me sentiría mucho mejor ;-))))

Que os quede claro que desde ya oteo el horizonte y llegan a mí aires de vida, de futuro y de cambios. Voy a por todas.

Posteo de nuevo. Un renacido y orgulloso beso para todos, dreamers.