Privilegio
Un matrimonio cualquiera, estándar a tope. Viven bien, regular y mal, como muchos, como casi todos. Dos hijas para verlas crecer y madurar, para observar cómo despliegan sus alas en la vida, estudian, se casan, etc. La madre cae postrada por larga y mortal enfermedad. La familia se resquebraja, pierde su equilibrio y su norte. Pasan los años y esa mujer fallece.
El padre se niega a aceptar lo sucedido y prosigue la vida irregular que comenzó cuando la situación anterior empezó a poder con su ánimo y con sus fuerzas. Se hace trajes nuevos con el vapor del alcohol que lo acompaña por doquier, desatiende su negocio, que se mantiene en pie a pesar de él, e ignora a los restos de lo que antaño fue su familia.
El tiempo, ese gran cabrón, persiste en su obra terca y obstinada hasta que lo consigue. Tras dos infartos cerebrales el colega M. muere de cuerpo el día uno de Noviembre. De alma, nos había dejado ya hace algunos años.
Y comienzan las sorpresas en cuanto al dinero, al estado del negocio, a la aparición de un socio-parásito verbal que pretende exigir unos ciertos derechos sobre la carroña … y surgen de mano de mi hija un par de huérfanas en la puerta de mi casa pidiendo ayuda, amparo, pañuelos … lo que sea.
Y este zopenco ególatra que os mal-escribe tarde y a destiempo, se embarca en una guerra de guerrillas empresarial en defensa de las desheredadas, de la cual os ahorraré detalles macabros y pinceladas de veneno. Para qué. No merece la pena chapotear en ese barro.
¿No os sorprende mi silencio en la red? ¿No consideráis extraño que me vea embarcado en una película que ni me va ni me viene? No estoy siendo justo. No tenéis todos los datos para opinar ni para formaros un juicio sobre este asunto.
Es que, realmente, soy parte interesada en la contienda. Salvo por el detalle de la muerte de la esposa, hace un montón de años (muchos o pocos son cuestión del punto de vista de quien lo mire) que yo estuve en una situación que se aproximaba a velocidad de crucero a la que os he referido.
Sorprendentemente, una última chispa de coraje, o de cordura, o de sana insensatez, qué sé yo, me sacó de ese pozo lúgubre a hostias y con el alma en carne viva. Desde ese punto, he ido subiendo y bajando todos los días por las montañas y las simas de esta vida y, evidentemente, no seré yo quien haga escarnio de alguien caído en el mismo agujero donde yo pude haberme quedado.
Es más, siento que en mi cuenta corriente aparece con carácter perpetuo una deuda que no caducará jamás y a la que nunca deberé negar mi apoyo.
Por lo tanto, aquí estoy … pagando. Con una incierta y amarga sonrisa en la cara, tragándome el marrón y pagando lo que deberé eternamente: el derecho a la vida de los demás, de los menos favorecidos que yo, de los que no han sido unos privilegiados al carecer de una segunda oportunidad en este juego.
Y esto es todo, dreamers. No es un post muy gallardo, pero tenía que sacarlo de dentro de mí. Al fin y a l cabo, sigo siendo un privilegiado, ¿no?
Sweet kisses, anyway ;-))))).
PD.: La canción que os cuelgo del “casposo” es como mi estado de ánimo, roqueña, quejumbrosa y un poco bronca. Del Boss Springsteen. Tiempo habrá para otras más alegres, que la vida está llena de música. Smuacccccccs, corazones ;-))).
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El padre se niega a aceptar lo sucedido y prosigue la vida irregular que comenzó cuando la situación anterior empezó a poder con su ánimo y con sus fuerzas. Se hace trajes nuevos con el vapor del alcohol que lo acompaña por doquier, desatiende su negocio, que se mantiene en pie a pesar de él, e ignora a los restos de lo que antaño fue su familia.
El tiempo, ese gran cabrón, persiste en su obra terca y obstinada hasta que lo consigue. Tras dos infartos cerebrales el colega M. muere de cuerpo el día uno de Noviembre. De alma, nos había dejado ya hace algunos años.
Y comienzan las sorpresas en cuanto al dinero, al estado del negocio, a la aparición de un socio-parásito verbal que pretende exigir unos ciertos derechos sobre la carroña … y surgen de mano de mi hija un par de huérfanas en la puerta de mi casa pidiendo ayuda, amparo, pañuelos … lo que sea.
Y este zopenco ególatra que os mal-escribe tarde y a destiempo, se embarca en una guerra de guerrillas empresarial en defensa de las desheredadas, de la cual os ahorraré detalles macabros y pinceladas de veneno. Para qué. No merece la pena chapotear en ese barro.
¿No os sorprende mi silencio en la red? ¿No consideráis extraño que me vea embarcado en una película que ni me va ni me viene? No estoy siendo justo. No tenéis todos los datos para opinar ni para formaros un juicio sobre este asunto.
Es que, realmente, soy parte interesada en la contienda. Salvo por el detalle de la muerte de la esposa, hace un montón de años (muchos o pocos son cuestión del punto de vista de quien lo mire) que yo estuve en una situación que se aproximaba a velocidad de crucero a la que os he referido.
Sorprendentemente, una última chispa de coraje, o de cordura, o de sana insensatez, qué sé yo, me sacó de ese pozo lúgubre a hostias y con el alma en carne viva. Desde ese punto, he ido subiendo y bajando todos los días por las montañas y las simas de esta vida y, evidentemente, no seré yo quien haga escarnio de alguien caído en el mismo agujero donde yo pude haberme quedado.
Es más, siento que en mi cuenta corriente aparece con carácter perpetuo una deuda que no caducará jamás y a la que nunca deberé negar mi apoyo.
Por lo tanto, aquí estoy … pagando. Con una incierta y amarga sonrisa en la cara, tragándome el marrón y pagando lo que deberé eternamente: el derecho a la vida de los demás, de los menos favorecidos que yo, de los que no han sido unos privilegiados al carecer de una segunda oportunidad en este juego.
Y esto es todo, dreamers. No es un post muy gallardo, pero tenía que sacarlo de dentro de mí. Al fin y a l cabo, sigo siendo un privilegiado, ¿no?
Sweet kisses, anyway ;-))))).
PD.: La canción que os cuelgo del “casposo” es como mi estado de ánimo, roqueña, quejumbrosa y un poco bronca. Del Boss Springsteen. Tiempo habrá para otras más alegres, que la vida está llena de música. Smuacccccccs, corazones ;-))).
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