logotipo

img_google
La vida al sol
Cada momento vivido es irrepetible: comunícalo.
Acerca de
La vida transcurre como también lo hace el sol que le da soporte. Comunicar aquello que nos gusta o que nos destroza, pero que -al fin y al cabo- nos acontece, puede ser una buena experiencia.
Sindicación
 
... Como un perro
Hoy voy a hablar de los muertos. Pero no de los que ya lo están, sino de los que vienen, aquellos a los que la fecha de caducidad ya se les empieza a apreciar en los hombros cansados, en el lento caminar y en la mirada acuosa y triste.

Hasta hace no mucho, los mayores compartían casa con sus hijos cuando llegaban a cierta edad, en la cual habían dejado de ser productivos y sólo disponían de sus recuerdos, su experiencia y un montón de años invertidos/derrochados generosamente en sus retoños. Los que tenemos enanos en fase de crecimiento sabemos bien a qué tipo de desvelos me refiero.

La duda ofende, la situación era distinta y las mujeres, en la inmensa y clamorosa mayoría de los casos, se ocupaban de la casa, de los muebles … y de los viejos. Eran tiempos, los de mis abuelos, en los que uno comenzaba y terminaba su existencia en el mismo lugar: su casa. Supongo que esto haría el trance un poco menos duro y, sobre todo, más digno de afrontar, ya que al menos jugabas en un campo conocido, y cuando te ibas, lo hacías rodeado de tu sangre y no de extraños..

Pues bien, los tiempos han cambiado. Las mujeres se van incorporando lentamente al mercado de trabajo y ya no hay nadie que se quede cuidando de las casas, de los muebles ni de los viejos a tiempo completo. Todos estos cuidados podemos asumirlos, pero a tiempo parcial, en los huecos del trabajo, en los fines de semana, … cuando podemos. Las casas (lo sabéis, ¿no?) son muy pequeñas y no hay apenas espacio para nada. Sea. Es así.

Lo referido nos lleva a un overbooking de las Residencias para Ancianos (odio el eufemismo de tercera edad, ¿qué pasa, que no se puede llamar a nadie viejo porque no es políticamente correcto?) . Es allí donde nuestros mayores, cuando cruzan el umbral de una determinada cantidad de cuidados especializados a necesitar, van a abarloar sus popas a la espera de su última canción. En esos centros (volvemos a cerrar el círculo vital), les duchan con grúas de movimiento, les limpian las caquitas, les controlan todos los niveles vitales, les nutren y velan sus sueños. Sea, también.

Mis suegros (o segundos padres, ¿puedo llamarlos así?) son gente del interior, castellanos viejos. Vivían en una ciudad mediana como la mía (+- 200.000 habitantes). Ya tienen ambos 80 años, y también ambos trabajaron fuera de casa toda su vida (ya sabéis, hasta los 65, santa jubilación). My girl es la menor de su 7 hijos, y yo me llevo bien con estos mis viejos.

Tras su jubilación, vinieron los segundos años de vino y rosas, empezaron a ver crecer a sus nietos, fueron centro de atención en todas las festividades (Navidades, Semanas Santas, …) en las que ejercieron su derecho a ser núcleo de reunificación familiar, recorrieron toda España viendo a sus hijos (cada uno estamos en un sitio diferente, incluso tienen dos en su ciudad natal), vivieron con la tranquilidad de la madurez y el desapego al reloj y a las prisas propios de su nueva situación.

Pero, chicos, él vio agravarse su azúcar, sus varices, su insuficiencia respiratoria, …, y ella entró en un Alzheimer atroz y galopante. Uno perdió su fuerza, su movilidad, su salud; la otra, su cabeza, sus recuerdos, su valía. Y los que eran ya no fueron. El buen ambiente desapareció por arte de magia y. de repente, comenzaron a estorbar, devinieron incómodos. Nene, el abuelo molesta. Nena, la abuela anda por los pasillos a las 4 de la madrugada. Vamos a llevarlos a una residencia.

Y les llevaron, ya lo creo que lo hicieron. Hasta aquí, bien, estaban/estábamos en nuestro derecho. Y empezaron a pudrirse lentamente, al baño maría, esperando que alguien al menos llenase parte de la pobre existencia que les quedaba, que no les hiciesen la parca visita del médico que de paso sirve para auto-limpiar conciencias negras, que les aportasen calor donde su corazón se les helaba lentamente. Y empezaron los disgustos, los “pues yo me quiero volver a mi casa”, los “vosotros ya no podéis valeros por vosotros mismos” …

Y mi chica …. mi chica reventó. Vivimos a 700 kilómetros de la tierra norteña y castellana que vio nacer a sus padres. Mi casa está en el Sur y en la Costa. Igual clima, iguales costumbres, igual gente: da igual, ¿no? Con la mirada me lo consultó/rogó, con los brazos y el corazón agarró a sus viejos y nos los trajimos. Nadie protestó. Todo el mundo estuvo de acuerdo. La Residencia de aquí es nueva, está muy bien equipada, es caríssssima, estarán muy bien. Y lo están, dentro de lo que cabe.

Mi suegro, definitivamente en silla de ruedas, vive con 100 pastillas al día, transfusiones de sangre y eritropoyetina (sí, la EPO de los ciclistas) por un tubo. Esta mañana le estaban transfundiendo tres bolsas, acompañado por su hija, que está al borde del shock. Mi suegra está … no está. Pensamos que al menos siente el poco cariño que la podemos transmitir y los besos y achuchones que le damos.

Si recordáis el estresante horario que os exponía en el post de la mujer trabajadora, habréis observado que no digo nada de las ocupaciones durante las tardes de my love. Ahora supongo que ya sabréis por qué y dónde está ella en esas horas la mitad de las veces. Los fines de semana, al menos un día y si podemos los dos, vamos todos, comemos con él, ya sólo con él y pasamos la tarde juntos.

El viejo sonríe al ver a sus nietos hablarle con naturalidad, sin llamarle enfermo con los ojos. Hace crucigramas, lee los libros que él me pide y yo le llevo, y se vuelve loco con las fotos viejas suyas que le he escaneado en el portátil. ¿Es que no me las vas a poner otra vez, canalla?, me dice como si fuese una antigua película de las de antes. Estoy intentando que aprenda a usar un teléfono móvil, pero no está por la labor.

Ese es el atisbo de normalidad que tiene en una existencia que se apaga sin remedio y sin pausa, y en la que intentamos por todos los medios poner coto al desarraigo que sienten lejos de su casa de toda la vida y de las figuras y los sitios que les eran familiares.

Y cada vez que lo visito, me encrespo y me aguanto, para que no me lo note. Después, me grito en soledad que yo no quiero morir como un perro, joder. Que hasta los perros tienen derechos.

Puta vida.

Así que ahora, despacito, me voy a poner 3 canciones, 3, para hacerle un recuerdo sonoro a mi chica: "Girl" (Beatles), "My Girl" (Otis Redding) y "Woman" (John Lennon), y que valgan de homenaje a mucha más gente.

Feliz week-end y emocionados kisses, anyway.
 
Comentario:
Cuchá, yo voy poniendo comentarios, pero sería bueno que no me contestaras, porque los voy poniendo pero no me voy a acordar de los textos precisos donde comenté, eh? O sea, no te tomes la molestia porque de verdad que no me voy a acordar.
Ahora comentario:

Soy afortunada. Ojalá pueda seguir teniendo bajo el mismo techo a mi papá y a mi mamá (78 años cada uno). Están sanos, si tuviera que hacer de enfermera seguramente la cosa cambiaría. Tengo que trabajar, no queda otra... Y mi hija los disfruta mucho.
 
 
Comentario:
me he puesto muy triste, aysss xq somos tan egoistas con las personas "ancianas".
No quieras para los demás lo q no quisieras para ti
Besitos salados de CHOI
 
Comentario:
El último párrafo era para Fray. Sorry.
 
Comentario:
Ya estoy aquí. Es Lunes y ¿llevo? puesta la coraza del trabajo. Me he atrevido a leer de nuevo el post y vuestros comentarios. Me encuentro más entero y tranquilo: lo suficiente como para contestaros.

Lo que me ha sorprendido un montón es no encontrar ningún texto o ningún envío "de compromiso", banal, ligero. Todos contienen un retazo grande de vuestros sentimientos, un trocito de vuestra alma, un par de respiraciones profundas de vuestro ser. Eso no tiene precio. Gracias por el regalo.

Water Breeze, ojalá finalicemos como tu abuela, cuidada por tu madre, y con la admiración de tí, su nieta, sintiéndose querida.

Princess, tienes razón, ¿cómo ha podido cambiar el concepto de vejez, de ser una fase de la vida a ser un estigma, una molestia para los demás? ¿Cómo podría yo, viejo al fin, tener ganas de vivir si ya no existo en los demás?

Capitán, este fin de semana he redescubierto el valor de las lágrimas. También sé, desde ya, que no seré menos hombre por llorar, sino más hijo de puta si desaprendo a sentir. Y mis mayores merecen un sentimiento.

Wolffo, Springsteen eres tú, que sabes cantar: yo lo destrozaría. ¿Te has planteado cómo escribía yo hace unos pocos días y cómo lo hago ahora después de leeros a todos los demás? La diferencia está en todo lo que he recibido de vosotros. Thanks.

Bruji, siento que doliera, pero te juro que yo empecé hablando de un tema en general y, después, me pudo el corazón y solté demasiada rabia. Tu comentario de "las sillas de resina blanca" era precioso: un canto a la falta de vergüenza de determinadas personas.

Wen, es de lo más acertado tu relato de cómo los críos hacen de nietos de quienes no los tienen. Mis enanos lo están haciendo, y los viejos no hacen distinción: los adoptan inmediatamente como suyos. Yo ya saludo y "pego la hebra" como se dice por aquí hasta con los ingleses (sí, hay gente que hasta exporta a sus viejos).

Lola, tuviste un lujazo de abuela. Yo quiero ser como ella cuando me haga mayor, y que los míos piensen lo mismo cuando me vaya.

Des, desde luego el post iba sin ninguna doble intención sobre la divertida (para nosotros, claro) historia que contaste sobre tu suegra. Pero, fíjate que incluso la pretendida dureza que exponías de boquilla sobre ella se derrite como la mantequilla cuando hablas que harás lo imposible para que su futuro no sea el que yo cuento. Sensiblona, snif.

Jartos, ya te había visto por algún otro blog. Bienvenido a tu casa. Gracias por tu precisión y sensatez. Nos leeremos.

Anouski, a pesar de que eres consciente que tu abuela no será nunca igual que hace unos años, voto porque la alegría de tenerla con vosotros supere a la tristeza de ver lo que, en el fondo, no es más que el propio transcurrir de la vida y sus resultados sobre nosotros. Quédate con lo bueno, amor.

Enorme lucidez la tuya en tu comentario. Lo que sería de desear es, precisamente, que podamos mantenerla hasta el final. Yo "mataría" por ello, por seguir y terminar con completa comprensión y recuerdo de mi vida y de mis actos.
 
Comentario:
La esperanza de vida aumenta con los avances de la medicina, lo que unido al 'baby-boom' de mi generación provocará que cuando me llegue la hora del retiro el overbooking en las residencias será espantoso. Espero tener la lucidez mental suficiente para conservar mis recuerdos, así tendré la compañía de todas mis vivencias.
Un saludo desde mi convento
 
Comentario:
Perdonad por mi tardanza en contestaros, compañeros. Tuve trabajo el viernes y, en un ratito, metí el post en bruto, sin corregir ortográficamente, sin releerlo siquiera. Así pues, no fui capaz de calibrar lo que escribía.

Cuando lo releí el Sábado por la noche, me dí cuenta realmente de su contenido ... mientras me caían lágrimas silenciosas por los dos lados de la cara. Nunca me había hecho llorar a mí mismo, amigos.

No fui capaz de pasar del segundo o tercer comentario que me hicísteis, y tuve que dejarlo para otro momento en que me encontrase más sereno. Menos mal que pude pasar el trago en solitario, porque a pesar de mis "adelantos" todavía me da mucha vergüenza llorar en público. Sigo sin estar preparado.

Siento haber hecho llorar a algunos, o fruncir el ceño a otros, y más siendo fin de semana, que es tiempo para otros menesteres más diletantes y divertidos. Os pido disculpas.

Os responderé el Lunes con más calma, y quizás hablemos de otros temas que nos endulcen el espíritu y nos serenen el ánimo, porque no está el mercado como para ir hecho unos zorros.

Espero que soft kisses.
 
Comentario:
Ahora que tengo a mi abuela en casa compruebo como la alegría y la tristeza se entremezclan al mismo tiempo. Alegría por tenerla con nosotros, por superar los obstáculos que le va poniendo la vida y tristeza porque cada año que pasa se va alejando un poco más de aquella imagen que tenía de ella y que nunca volverá.
Un besazo
 
Comentario:
Esta es la cruda realidad y tu lo has relatado de la unica forma que debería existir: el respeto y el amor.

Un abrazo.
 
Comentario:
No sé si es que estoy llorona, pero tu post me ha hecho llorar. Hace poco puse un post en mi blog, sobre mi suegra, que mira que no hay quien la aguante, pero haré lo imposible porque no tengan que acabar sus días en una residencia. Tu chica, bueno, no tengo palabras para decirte lo que vale. Cuídala. Y tú, tu eres una persona maravillosa.
Un beso con todo mi cariño
 
Comentario:
Mi abuela fue genio y figura hasta los 98, y tuve la gran suerte de tenerla conmigo hasta un mes antes de su partida. Nada me hacia sentir tan orgullosa como verla pasear por la calle y decir a todo el que me quisiera escuchar: Mira esa es mi abuela, la que sonrie a todas horas.
Un beso y feliz fin de semana a ti tambien.
 
Comentario:
"Recuerdo que aquí, justo en este mismo banco, me senté cuando llevaba a mi padre al asilo" (de un padre a un hijo el día en que éste lo iba a ingresar)

Mi madre trabaja en una residencia, es especialista en geriatría y cuenta cada historía... se involucra mucho con "sus abuelos" tal y como los llama ella y en muchas ocasiones ha sido la única persona que los ha velado tras su muerte. Incluso ha llegado a llorar por ese cachito de historia viva que ha muerto sin que nadie la escuche. En alguna ocasión he ido con mis hijas a ver a abuelos que hechan de menos a esos nietos que no les traen y juegan a tener abuelos nuevos por un ratito y ha escuchar sus historias. Las caras de agradecimiento en ocasiones me han echo llorar.

Sois especiales, tú y tu chica, no lo olvidéis nunca, por favor.
 
Comentario:
Dockof, este post duele mucho. Cada día paso por la puerta de la residencia de ancianos de mi pueblo, la municipal, para los que no tienen posibles, y, en verano, siempre hay una fila de ancianos sentados en sillas de resina blanca, mirando como pasan los coches. Yo los miro con vergüenza, porque siento auténtica vergüenza de sus hijos y de sus nietos, que los han aparcado allí, en la silla de resina blanca, y que no conocen ya cómo son sus caras. Yo he educado a mi hijo en el respeto absoluto hacia mi abuela; él sabe que es la persona a la que más hay que cuidar de la familia, porque es la persona que más tiempo nos ha cuidado a todos. Y adoro y respeto por encima de todas las cosas a mis padres y sé que eso no cambiará jamás. Por eso me avergüenzo de esa gente que los abandona y por eso tengo que daros las gracias a tí y a tu chica, porque habéis hecho exactamente lo que teníais que hacer.

Un beso.
 
Comentario:
Atención:

es el Boss.
Eres, me permitirás decírtelo, una especie de Springsteen del blog. Bebes de aquí, bebes de allá; miras, olfateas... y dejas caer unas gotitas. Todos, pavoneándonos de nuestros chorros, vamos coincidiendo en tu blog para pillar esas gotitas y ver de qué son hoy.
De repente, las gotitas son un río. Pero seguimos viniendo, no ya a mirar, sino a meter los pies y a dejarnos salpicar y llevar por su corriente. Y, poco a poco, nos damos cuenta de que todos juntos hemos llegado al mar. Un mar de esos que molan para navegar. Un mar de sinceridad y de buen hacer. Nos miramos todos y sonreímos. Porque todos los sabemos: estamos al sol. En el mar. En casa del jefe. Gracias, Boss.
 
Comentario:

Caro Doc: ¡Joer, parece que estoy predestinado!, hoy al volver a casa, encontré una carta que me ha arrancado una lágrima, sí, una puta lágrima, el motivo me lo guardo, quizás lo escriba algún día, pero llevaba tres años sin probar la sal de una lágrima, y esa sal me recordó que las penas saben a agua de mar. En cuanto a tu post, bellísimo, y sabes que no me gusta abrazar farolas. Eres un buen tipo Doc, cumplida muestra nos has dado esta semana y lo mejor de todo, lo escribes sin artificio alguno, sin ganas de arrancar la conmiseración, de corazón, con humildad. Mi abrazo hoy por como eres y por cómo lo cuentas. Tu amigo el Capitán.
 
Comentario:
es que antes la vejez era una parte de la vida, ahora es un estigma en quien sigue vivo si no ha podido conservar su mente y su cuerpo con ese sucedáneo de lozanía que prestan dietas y cirugías. Y no sé si antes los viejos serían también esa especie de estorbo que se pasaba de unos hijos a otros, más preocupados todos por quien pone más que por el bienestar de ellos. Sin embargo, sospecho que estas cosas se aprenden, y donde se ha visto respeto y cariño difícilmente se da otra cosa.
Besos, y feliz fin de semana.
 
Comentario:
Llegue aqui...y te leo despacio, solemos llevar la vida con tan prisa que olvidamos afectos primarios, mis abuela era una mujer tan independiente pero he visto como las fuerzas se escapan de ella...mi madre asumio su valor de cuidarle y te dire que las tardes que paso con ellas son magicas, mi abuela aun se vale por ella misma y se resiste abandonar su espacio...
Tu chica es muy especial, tienes una hermosa familia,llena de valores!
FELIZ FIN DE SEMANA!
Un beso en la punta de la nariz!
No